A mitad de la noche, en lo que antes parecía ser un pueblo que actualmente estaba mayormente destruido y siendo merodeado por criaturas parecidas a humanos: los vampiros.
Un vampiro estaba rondando por una calle, pero al no encontrar nada se dispuso a irse hasta que se detiene al escuchar el llanto de un bebe, volteando inmediatamente en la dirección del molesto ruido.
Escondidos detrás de un muro destruido se hallaba una madre con su hijo mayor y su hijo recién nacido, que se hallaba llorando.
— tranquilo mi bebé...— dijo la madre susurrando en un intento desesperado por silenciar a su hijo
En hermano mayor, que apenas tenía unos seis años, grita asustado al ver al vampiro sobre el muro listo para acabar con su presa en cualquier momento.
La piel pálida de la criatura acentuaba sus escalofriantes ojos rojos hambrientos, enseñó sus largos y filosos colmillos preparados para morder y succionar la sangre de sus nuevas víctimas.
Cuando se dispuso a lanzarse sobre aquella familia, algo rápidamente atravesó su cuello decapitándolo y dejando caer su cuerpo inerte frente a la madre y sus hijos que al poco rato se convirtió en polvo.
Una nueva figura se hallaba sobre el muro y está vez era un humano que empuñaba un sable tan afilado capaz de rebanar cabezas como lo hizo hace unos instantes.
Aquel humano usaba una caperuza negra con detalles rojos que cubría su rostro, también usaba una armadura ligera de malla sobre una almilla negra ajustada; unos guantes de cuero; unos pantalones negros amarrados por un cinturón de cuero; unas botas igualmente negras y una bufanda roja alrededor de su cuello.
Al ver que su oponente ya no tenía vida, aquel hombre guardo su sable en la funda de cuero en su espalda, salto del muro cayendo en pie frente a la madre.
— debería irse de aquí, más abajo cruzando el arroyo hay un grupo de refugiados y no se preocupe por los vampiros, acabe con todos los había en el camino — dijo aquel hombre con mucha seriedad.
— muchas gracias — agradeció la madre tomando de la mano a su hijo mayor y con la otra cargando a su recién nacido
Ella se fue apresurada al refugio que le mencionó. Mientras que aquel hombre se quedó para cerciorarse de que ya no quedan más vampiros.
Detrás de él un vampiro salto para acabar con aquel que mato a su compañero.
— que predecible...— dijo el hombre menospreciando a su nuevo rival mientras sacaba unas cuchillas de su manga creando un corte en la garganta del vampiro
Rápidamente, desenvaino su sable y atravesó su tórax. El vampiro cayó de rodillas y comenzó a jadear adolorido, pero poco le importo al hombre que agarro de cuello al vampiro.
— ¿dónde vive el rey de todos los demonios? — pregunto el hombre apretando con más fuerza el cuello.
Sin embargo, el vampiro deja de moverse y su cuerpo se convierte en polvo dando entender que ha muerto.
— maldición — maldijo el hombre sacudiendo el polvo del vampiro que había en sus guantes. — ¿es que ningún vampiro está dispuesto a responderme?
— yo podría responder, pero no quiero — dijo una voz femenina y sensual
Aquel hombre volteó y vio que sobre el techo de la destruida iglesia dedicada al dios sol, había dos vampiros. La primera era una hermosa mujer de cabello rojo rizado como la sangre al igual que sus ojos y traía puesto un vestido elegante negro y rojo con el escote revelado; unos tacones negros; y sobre su cabeza usaba un sombrero negro con un velo. El segundo era un hombre joven que compartía los mismos rasgos que la primera, solo que utilizaba un camisón blanco bajo un chaleco rojo y unos pantalones negros con unos zapatos negros.
El hombre inmediatamente se puso en guardia listo para atacar, pero la vampiresa no tenía intenciones de atacar al humano.
— un humano como tú nunca podría acabar con una reina vampiro — dijo la vampiresa revelando su título
— conque una reina vampiro, eh...— murmuró el hombre para luego alzarle la voz. — ¡entonces debes saber donde está el castillo de su gobernante!
— así que quieres desafiar al poderoso rey de los demonios — dijo la reina vampiro divertida, pero luego su expresión se vuelve sombría. — los humanos son verdaderamente estúpidos, ni siquiera su héroe logro derrotarlo y ahora vienen otros que no fueron bendecidos por los dioses para matarlo
— ustedes los demonios son realmente habladores— se burlo el hombre
— búrlate todo lo que quieras — dijo la reina vampiro antes de que su cuerpo se envolviera en humo rojo al igual que su compañero.
Cuando el humo se disipó, dos murciélagos de pelaje rojizo aletearon alejándose, pero no sin antes de que la reina diera su última advertencia:
— estas caminando hacia tu tumba, cazador. Que no se te olvide que hasta ahora no te has enfrentado a nada igual de terrible que el mismo rey demonio, desiste...—
Así, la reina vampiro desapareció en el cielo junto a su compañero dejando al cazador con su advertencia.
— ¿desistir? ¡Jamás!— se dijo el cazador. — él me arrebato a la persona más importante de todas. Estoy dispuesto a matar a cada demonio hasta llegar al rey demonio. Así que prepárate vil engendro infernal...
Mientras tanto, ese vil engendro infernal estaba arropando a su compañera humana en su cama.
— ya te dije que no es necesario que duerma en tu cama.— le recalco Azalea
— no veo otra cama aquí — le respondió el rey demonio
— puedo dormir en el suelo —
— tendrás frío —
— hay mantas y almohadas de sobra—
— no será lo suficientemente cómodo y despertarás con dolor de espaldas —
< este vil engendro me gana el las discusiones...> pensó Azalea frustrada.
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Comments
Modesta Almaraz Barcena
JAJAJAJAJA engendro, para mi que el cazador es el tal Marcus veamos
2023-06-23
7