Me obligo a tragar en seco y mi mirada se cruza con la de Marcello , me examina como verificando si me encuentro bien. ¿En qué momento llego aquí? Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que Belucci está a una distasia prudente mientras que muchas de las personas que al parecer antes trabajaban y de las cuales no me había percatado, ahora miran con atención la escena que se desarrolla frente a ellos.
Quisiera preocuparme por la imagen que debo dar…
Pero ahora solo puedo pensar en que acabo de cometer un grave error, no me fije donde estaba, me encontraba cegada por la ira que no examine el lugar. Cometí un error de novatos y si esta fuera otra situación estaría muerta o tal vez mis hombres o mi familia.
Me llevo una mano a la frente para intentar calarme, no me fije en que momento se acercó Marcello, ni siquiera me percate de que otro auto venía tras de nosotros, solo cometo error tras error.
¿Qué te pasa Nefertari?
—Pa… patrón —Gesticula el hombre. —Nunca me atrevería yo…—Marcello suelta la mano del hombre y centra su atención en mí.
—No tienes que temer, aquí estoy yo para protegerte. —Toma mi mano que se encontraba a un costado de mi cuerpo y de la cual no me había dado cuenta que temblaba.
Sus palabras y su acción me toman por sorpresa, no es lo que parece, no tiemblo por miedo a este hombre. Lo hago por la gran frustración que provoco esto, no estoy alerta y estoy siendo muy descuidada, eso podría costar la vida de muchas de las personas a las cuales amo.
Bajo mi otra mano que se encontraba en mi frente y no respondo nada, no puedo hacerlo. Marcello me da una mirada más y luego aprieta ligeramente mi mano mientras aún se encuentra entrelazada con la suya.
—Quiero que en este mismo instante tomes tus cosas y te marches. —El hombre quiere replicar, pero Marcello levanta una mano y el hombre calla.
—No sabía que era su mujer patrón. —Es lo único que dice, me da una mirada de odio y se marcha.
Marcello da otro apretón a mi mano.
—Que todos sepan que me case con Luisa Morelli y ahora ella es la señora de la casa, su palabra es como la mía misma. —Todos los presentes nos ven con curiosidad y aunque se supone que esto debería considerarse una escena romántica está lejos de serla. Marcello con esto me está usando para que todos sepan que ya se casó con Luisa Morelli y aunque no debería molestarme eso, me molesta incluso más que el hecho que no lo sentí llegar y baje la guardia.
¿Qué te pasa Nefertari? Tienes que reaccionar.
Sin previo aviso Marcello me vuelve a tomar en brazos y mi corazón late a prisa.
—Y no me digas que esto es incómodo, porque más lo fue salir del local de nuestro matrimonio en otro auto y no juntos. —Trago nuevamente porque el recuerdo del beso que me dio inunda mi mente dejándome sin palabras.
—La muchacha, quiero que trabaje para mí. —Levanta una ceja y me examina con curiosidad.
—Yo me encargo. —Después ninguno de los dos habla.
Cuando llegamos hasta su auto, Belucci y otros hombres suben al auto donde venía minutos antes; dejándonos solos a Marcello y a mí. Me baja y mis piernas a penas se sostienen por si solas, me apoyo en la puerta del auto; sin embargo, Marcello me acorrala y me mira fijamente.
Estoy muy nerviosa por su cercanía, pero me obligo a aparentar calma.
—Me gustan tus labios. —Inevitablemente, mi mirada va hacia sus labios y nuevamente recuerdo el beso, Nefertari supéralo fue solo un beso.
—¿Y? No eres el primero en decírmelo. —Le resto importancia, aunque yo soy consiente que él fue el primero en besarme como lo hizo y el primero en atraerse a decirme eso. Ya que al ser una Schulz nadie podía hablarme así a menos que quisiera morir.
Me hago para un costado y abro la puerta empujando a Marcello y posteriormente poniendo la puerta como barrera, cuando sube al auto el trayecto es silencioso, aunque yo tengo muchas preguntas.
—¿Por qué fue tu madre? —Marcello me da una mirada rápida, mientras sigue manejando.
—Porque quería comprobar si me case y cuan enamorados estamos.
—No estamos enamorados.
—Pero ella no lo sabe Nefertari. —¿Por qué cuando dice mi nombre aparece ese cosquilleo?
—¿Cuánto tiempo debemos hacer esto? —No creo poder soportar mucho tiempo con Marcello en un mismo lugar.
—¿Ya te cansaste de mí? ¿O no te sientes cómoda? Creí haber cubierto todas tus necesidades ¿Te falta algo? —Miro al frente evitando cualquier contacto visual.
—No es cómodo fingir ser Luisa. —Se queda callado por un tiempo.
—En casa serás mi esposa, no importa tu nombre. —Me giro a verlo.
—Dirás que solo seré tu esposa de nombre. —En su rostro aparece una enorme sonrisa.
—Eso mismo Nefertari, eso quise decir.
Por estar distraída pensando en Marcello y su enredo de palabras no me doy cuenta cuando llegamos, hasta que Marcello sale del auto y me abre la puerta.
Cuando salgo veo una enorme mansión de campo, con madera y verdes plantas por todo el lugar, es hermoso, como sacado de un cuento de hadas. Hasta pareciera que el aire aquí es diferente.
—¿Es hermosa verdad? —Me giro a verlo con una sonrisa.
—Lo es. —Me permito ver todo y cuando me doy cuenta Marcello me mira a mí.
—Tus ojos están como para perderse en ellos. —Me vuelvo a quedar sin palabras, pero tengo claro lo que no debo hacer, no debo enamorarme de Marcello.
—No hagamos eso Marcello. —Da un paso cerca.
—¿Qué cosa? —Pregunta mirándome a los ojos, aunque ahora no hay ápice de picardía.
—Jugar con fuego, vas a resultar quemado. —O muerto, pero eso no puedo decirlo. Simplemente, no podemos dejar que lo que sea que hay avance.
Una pequeña sonrisa se forma en su rostro y pareciera analizar mis palabras para posteriormente sonreír con intensidad.
—Entonces ardamos juntos Nefertari. —Niego y me aparto.
—No lo haré. —No puedo, no debo, Marcello permanece en el mismo lugar, me da una mirada de pies a cabeza.
—No puedes negar la atracción que existe entre ambos Nefertari, hasta un ciego la vería. Pero si quieres seguir negandolo adelante, solo te digo que llegara el punto en el que no puedas soportarlo más y serás tú quien de la iniciativa. — Me dedica una sonrisa más y se gira.
Verlo partir así despierta en mí una extraña sensación, no quiero que se vaya.
—¿Y serás tú que el que ya no quiera? —Mierda Nefertari ¿Qué te pasa? Manten la boca cerrada.
Se gira a verme . Y tiene una enorme sonrisa en el rostro.
—No, aquí estaré esperando pacientemente por ti. —Dicho ello se gira y me deja sola, sin palabras y con mi corazón latiendo a mil.
¿Qué fue todo eso Nefertari? No puedes caer en su juego, no puedes sentir , no puedes verlo así y definitivamente no puedes besarlo o tocarlo.
¿Cómo llegue a este punto? ¿Cómo? Si alguien me viera ahora no me reconocería, estoy siendo descuidada, me quedo callada y no respondo, estoy en un matrimonio falso y creo que estoy empezando sentir…
—¡GRRR!
Me giro en dirección al ruido y veo un enorme rottweiler gruñéndome, se me va el aire y por primera vez desde que conozco a Marcello no pienso en él. El enorme animal me mira fijamente y da unos pasos acercándose mientras mi corazón late a prisa, nunca me he enfrentado a un animal así, no creo que resulte ilesa.
¿A quién se le ocurre tener una mascota así de grande y peligrosa?
...…...
NOTA :📌📝
Estoy agradecida con tod@s por leer mi novela, espero que cada capítulo que publique les guste.
🚨🚨RECUERDEN LAS ADVERTENCIAS🚨🚨
Ahora subiré capítulos dos veces por semana, no les pongo el día porque a veces estoy ocupada y no puedo subir capítulo .
✨Los invito a leer mis novelas NEFELIBATA y SUEÑA ✨
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Updated 81 Episodes
Comments
Dahyanna Sanchez Castillo
🥰😝
2023-06-25
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