Tengo 26 años, este año cumpliré 27 y desde que era niña he recibido muchos golpes gracias a los entrenamientos a los cuales asistí desde muy pequeña. Mi papá, Frederick Schulz Bullrich siempre ha velado por mi seguridad y la de mis hermanos, aunque he entrenado con él, sé que nunca lo ha hecho con la fuerza necesaria, soy su princesita, jamás me lastimaría. Por otro lado, mi mamá, Karina Gonzales Perez fue muy estricta en cuanto a mis entrenamientos, me enseño a defenderme de cualquiera a pesar de mi estatura y mi complexión, puedo decir que después de mi madre soy la mejor disparando un arma.
Mis hermanos fueron entrenados con mayor rudeza, sobre todo Frederick ya que al ser el sucesor de la mafia alemana tenía que ser muy fuerte y capaz de soportar una bala o bueno así lo he fastidiado toda mi vida , mis hermanos gemelos, en cambio, tomaron caminos diferentes, aunque ambos saben pelear muy bien, Gabriel es médico y Alejandro es ingeniero de sistemas. Cuando la familia lo necesita ambos apoyan, pero después están alejados del negocio al igual que yo.
Lo que ha sido un secreto por años es el entrenamiento privado que el tío Rudolf solía darme, mientras todos se desvivían por cuidarme a la hora de entrenar con excepción de mamá, mi tío Rudolf me enseñaba a pelear, disparar y torturar. Soy la pupila de Rudolf, mundialmente conocido como “el carnicero” por la brutalidad a la hora de matar y torturar.
—¡Belucci!. —Una voz me distrae de mis pensamientos , miro más allá del hombre que se atrevió a insultarme y tocarme, un tercer hombre baja las escaleras, es tan alto como los demás y tiene un corte en el puente de la nariz. Su negra mirada se dirige al tipo llamado Belucci. —No puedes lastimarla.
Está bastante lejos por lo que grita, haciendo que todos escuchen.
Enderezo mi cabeza y aparto el cabello de mi rostro, toco mi labio y veo la sangre.
—Esta zorra se atrevió a insultarme. —Brama Belucci enojado.
—Hay un famoso refrán que dice ojo por ojo , diente por diente. —Pongo mi mano en el aire dando a entender que el refrán sigue. —Soy de las personas que creen que debe cumplirse.
Se ríe bastante enojado y antes de que pueda hacer el primer movimiento me acerco a él y le quito el arma que se encontraba en su pecho en un liguero. Subo el arma y le pego con fuerza en el labio, viendo al instante caer sangre.
Quito el seguro y disparo a los hombres que me sujetaron minutos antes, el tercero que grito el nombre de Belucci se queda quieto y al igual que el hombre del tatuaje de rosa en el rostro me miran sorprendidos.
—No soy Luisa Morelli Barone. —Belucci me mira con odio mientras se seca la sangre del labio, los tres hombres se acercan a pasos lentos. Les doy una mirada a los tres. —Pero al primero que se atreva a intentar detenerme le pego un tiro.
Dicho eso, sostengo el arma en alto mientras camino al auto en el cual me trajeron. Me agacho a recoger la llave del cuerpo de uno de los hombres, me doy cuenta de un movimiento y disparo en señal de advertencia.
Miro a Belucci.
—No me gusta repetir las cosas. —Sus ojos están encendidos de sangre por el enojo.
—Te juro que pagaras por esto. —Me dice enojado Belucci mientras el hombre con el corte en la nariz le sujeta sutilmente el brazo.
—Labio por labio. —Le digo y subo al auto.
Dejo el arma en el asiento del copiloto y arranco a toda velocidad.
Salgo por las desconocidas calles de Palermo, no tengo un celular o dinero y estoy segura de que el auto debe tener GPS. Voy por el tráfico de la ciudad y dejo el auto en medio de una calle.
Salgo en dirección al centro comercial y me meto en uno de los baños, voy directo a lavarme la sangre del labio, cuando me miro en el espejo me doy cuenta de que mi mejilla está roja y mi labio bastante hinchado.
Me termino de limpiar la sangre con enojo, ni cuando practicaba con el tío Rudolf me toco la cara. No pienso mucho en ello, el tiempo es crucial y necesito comunicarme con Luisa. Salgo a prisa y me topo con un par de mujeres que hablan español, me acerco a ellas y con mi perfecto español les hablo.
—Disculpen me podrían regalar una llamada, mi amiga se fue y me dejo sin celular y yo me caí en los escalones. —Las mujeres se miran un momento dudando de mi historia, hasta que ceden.
—Está bien, toma. —Cuando me lo prestan marco a mi celular, al tercer tono Luisa responde.
Escucho una respiración agitada.
—¿Luisa?
—Nefertari ¿Eres tú? —Seguido de ello rompe en llanto. —Quise regresar a casa y vi como mataron a la señora que hacia la limpieza, estaban buscándome y…
Sabía que estos tipos iban a regresar por ella, era de esperarse. Es una lástima que muriera un inocente.
—Tranquila ¿Dónde estás? —Escucho sus pasos.
—Me estoy yendo al centro, tomaré un tren o algo yo… ¿Cómo estás Nefertari? Yo te deje y…—No dejo que termine de hablar, la buscan es obvio.
—Estoy en un centro comercial, no sé cuál es, te enviaré mi ubicación. En cuanto la tengas ven hacia los baños del primer piso ahí te espero. —Aprovecho la generosidad y envío mi ubicación a mi teléfono.
Sé que las mujeres no entendieron ni una palabra de lo que hable en italiano con Luisa y eso me tranquiliza. Les agradezco y entro al baño a esperar a Luisa, por lo que parece una eternidad.
Hasta que al fin la veo entrar, tiene el mismo vestido y su cabello desordenado en la coleta, agarrando con fuerza mi mochila, en cuanto me ve su rostro se contrae, ya sé que mi labio se ve horrible.
Se pone a sollozar y me acerco a abrazarla.
—Perdóname, no debí dejar que te lleven.
—Eso ya no importa, aquí estoy. —La abrazo y le permito llorar hasta que se desahogue, cuando se tranquiliza me aparto. —¿Quiénes eran ellos?
Sus ojos se vuelven a llenar de lágrimas hasta que al final se tranquiliza lo suficiente como para hablar.
—Mi papá me vendió. —La miro sin entender. No creo que sea tráfico de personas, su papá es juez de la corte en Palermo y uno muy conocido.
—¿A qué te refieres? —Se muerde el labio.
—Sé que ahora debería preguntarte ¿Cómo empaste? O ¿Por qué sabes tanto de huir? —Es mejor para ella no saber nada al respecto.— Pero esos hombres me persiguen y no sé que hacer, creo que todo esto se debe a que cuando mi madre estaba con cáncer probo tantos tratamientos que nunca me preocupe por lo económico, se intentó de todo Nefertari y nunca me cuestione de donde venía todo ese dinero. —Mierda, creo que ya voy entendiendo. — Mi padre me llamo y me dijo que debe tanto dinero que no podríamos pagarlo ni trabajando dos vidas. —Veo su labio temblar. —Así que en vez de pagar con dinero me dio en matrimonio.
Carajo, esa palabra me deja helada.
—No creo que puedan casarte en contra de tu voluntad, es imposible en estos tiempos. —Por lo menos no en el mundo de Luisa.
—El problema en sí no es el matrimonio. —La miro como si tuviera dos cabezas, el matrimonio es el problema.
Precisamente por eso me alejé de la familia y sus negocios, sé que papá y Frederick me protegerían con sus vidas al igual que mi mamá y mis otros hermanos. Pero nací en el mundo de la mafia, donde los matrimonios son concretados y solo pueden terminar con la muerte, donde no importa cuantos años pasen las tradiciones son arraigadas.
La piel se me eriza al pensar en la historia de mis padres, mamá me la contó tantas veces que me la sé de memoria, aunque siempre me puse a pensar en que si ella no habría amado a papá no seriamos la feliz familia que somos. Ellos tuvieron suerte, aunque sé que la tía Adelaida aún no la acepta del todo, siempre nos ha hablado del tío Gabriel quien fue el rey de la mafia Alemana por años y que murió por salvar a mamá, que era su reina en ese entonces.
Si papá no la hubiera amado y mamá no lo hubiera correspondido, estarían atrapados en un matrimonio sin amor hasta el día de sus muertes. Su historia es el claro ejemplo de cuan crueles son las costumbres de las familias de la mafia, pero sé que ese no es el caso de Luisa por lo que no entiendo por qué dice que el matrimonio no es un problema.
—¿Por qué no lo sería? ¿Quieres casarte con un completo desconocido? —Luisa me mira un poco pensativa.
—Solo seria por un tiempo limitado, pero en las tradiciones del círculo social de la familia una pareja no puede divorciarse. Si lo hicieran la mujer será repudiada y no podrá casarse con nadie que sea aceptable en la sociedad Italiana. —La miro sin poder creerlo, la mujer siempre resulta la más perjudicada en todas esas tradiciones machistas. —Y aunque trate de entender a papá , mi vida está aquí en Italia, no puedo casarme Nefertari. Si me caso nunca podre regresar.
Me paso una mano por el cabello.
—Entonces no te cases, te ayudaré a salir del país. —Luisa me mira con decisión.
—Sácame del país Nefertari.
Sonrío , por lo menos una de las dos podrá elegir con quien casarse. Ya que yo nunca podre elegir a mi esposo o una vida diferente lejos de la familia, mi destino está marcado y sé que llegado el momento cuando me casen nada me asegura que me enamore de mi esposo o siquiera lo soporte, tal vez terminemos matándonos mutuamente o tan alejados como se pueda para poder soportar un infeliz matrimonio.
Solo espero que la vida de Luisa pueda ser diferente.
...…...
Personajes:
Recuerden que las imágenes son referenciales.
BELUCCI SIMONE D’AMICO
...…...
NOTA :📌📝
Estoy agradecida con tod@s por leer mi novela, espero que cada capítulo que publique les guste.
🚨🚨RECUERDEN LAS ADVERTENCIAS🚨🚨
✨Mientras llega la proxima los invito a leer mis novelas NEFELIBATA y SUEÑA ✨
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Comments
Anónimo ♡♡
/Chuckle//Chuckle/ está muy guapo 😘
2025-02-26
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Anónimo ♡♡
/Whimper//Whimper//Whimper/ Odio a su papá
2025-02-26
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Anónimo ♡♡
/Panic//Panic//Panic/ No debió pegarle ... Qué tiene en la cabeza
2025-02-26
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