Las palabras “SECUESTRADA” retumban en mi cerebro; realmente nunca he sido secuestrada, siempre fueron prácticas y cuando accedí a irme con el secuestrador de Luisa tampoco era secuestrada realmente. Podía irme cuando decidiera hacerlo, así que esa no es una palabra que vaya conmigo, menos después de saber que Frederick está en peligro.
Trato de imitar una sonrisa igual de engreída que la del hombre, para hacerle saber que no me iré tan fácil con él y mostrándole que su atractivo no me importa en lo más mínimo, mi familia es primero.
—¿Ah si? —Le digo levantando una ceja retándolo.
La sonrisa en su rostro se borra y Belucci da un paso al frente, inmediatamente después siento que dos personas se colocan detrás de mí. Cuatro contra uno es muy injusto, pero la vida no es justa.
—Así es. —El hombre se da la vuelta y se va caminando tranquilamente hacia un auto de ventanas polarizadas que se encuentra cerca.
Imbécil, pero no le digo nada.
Belucci es quien me mira con una cara de pocos amigos.
—Déjame darte un consejo y espero que lo tomes, no intentes huir no te irá bien. —Mi cuerpo se pone en alerta de inmediato por sus palabras y dos hombres que se encuentran detrás de mí me toman ligeramente del brazo. —Creo que a ellos ya los conoces. —Dice señalando a mi derecha al hombre del tatuaje de la rosa que fue al restaurante. —Y a él . —Volteo a mi izquierda y miro al hombre que le dijo a Belucci que no me lastimara mientras bajaba las escaleras, pero no por eso me cae mejor.
Miro a Belucci.
—¿Y ahora porque me secuestran? —Se encoge de hombros.
—Yo no tengo las respuestas, eso lo hablarás con el jefe. —Se da una media vuelta mirando a las personas que pasan. —En un lugar más privado claro esta.
Sonrío y niego.
—¿Quién es tu jefe ? —Belucci niega.
—Será mejor que no tientes mucho a tu suerte. —Sonrío.
—¿O si no que? ¿Me volverás a pegar? —Belucci se toca el labio y luego niega.
—Antes de ti nunca había tocado a una mujer , si es que me hicieron enojar les metía un tiro y listo. Así que tú tienes una deuda conmigo. —Río fuerte, para que entienda mi punto.
—¿Yo? Yo no soy el maltratador de mujeres. —Belucci ríe.
—Tienes una deuda conmigo, falsa Luisa. —Dicho eso se gira y hace una señal a los hombres que me sujetan con un poco más de fuerza y me guían hacia el coche, camino sin poner resistencia hasta la puerta.
Seria estúpido escapar antes, es básico, les hago creer que tienen el control para que bajen la guardia.
Cuando todos están en sus autos y solo faltamos los hombres y yo, me agacho como si fuera a ingresar al auto y corro en dirección contraria con todas mis fuerzas. Escucho que maldicen y luego el ruido de puertas cerrarse y sigo corriendo, únicamente tengo que llegar al aeropuerto.
Me meto por unas tiendas y en el proceso jalo un vestido de una de las tiendas sin ser vista, me meto a un baño y me cambio, me coloco una gorra , una pequeña cartera solo con mi teléfono y dinero. Con pesar dejo mi mochila en el baño y salgo del lugar lo más tranquila que puedo.
No bajo la guardia mientras camino, no los veo por ningún sitio, los perdí. Subo a un taxi y vuelvo a llamar a mi hermano, pero sigue sin contestarme. Así que decido marcar a Frederick, suena tres veces antes de que tome la llamada.
—¿Estás bien? —De fondo escucho un balazo y siento que mi alma abandona mi cuerpo.
—Si, ¿Cómo estás tú? ¿Qué está pasando? —Quiero hacerle más preguntas y preguntarle si ya sabe quien ha intentado matarlo, pero no digo nada. Mi llamada con Alejandro no debe saberse.
—Las cosas están mal Nefertari, espérame. —Escucho el sonido de otro balazo, Frederick está disparando. Me cubro la boca con la mano para evitar llorar, no podría soportar si algo le pasa, él es mi hermano testarudo, divertido y a quien vi cambiar mientras se convertía en el sucesor de la familia aquel día que tomo el mando, cuando mamá lo hizo jurar que su vida sería lo más importante. —Mande a mamá y papá fuera, lugar desconocido. —Otro balazo y sé que las cosas están muy mal en Alemania, como para que Frederick los enviara lejos las cosas están mal. —Gabriel está en una conferencia médica, pero estará aquí en unas horas. —Se escucha que Frederick corre y más balazos, mientras a cada palabra siento la impotencia de no poder estar con el ayudándolo. —Alejandro está cuidando los negocios. —Se escucha el sonido de un motor y sé que está en un auto. —No puedes regresar Nefertari, desaparece un tiempo. Que nadie te encuentre.
—¿Qué? No haré eso, iré ahora mismo a ayudarte. Yo también puedo ayudarte. —El taxista me avisa que llegamos al aeropuerto y pago como puedo antes de bajar casi corriendo a abordar .
—No puedes hacerlo mi princesa. —Los ojos se me llenan de lágrimas, porque escucho su voz pesada, debe estar lastimado. —Buscarán alguna debilidad y si tienen a algún miembro de mi familia la tendrán. Si tienen a mamá o a ti es el fin. Tú lo sabes, todos lo sabemos.
Sé que Frederick no dejara que a ninguno nos pase nada, pero también sé que la debilidad de la familia somos mamá y yo, no por ser mujeres débiles o indefensas , cosa que no es cierta, pero si porque nuestros cuatro testarudos dejarían todo por nosotras.
Me obligo a tranquilizarme y en medio de aeropuerto recurro a toda mi fuerza para que mi hermano se sienta tranquilo y tenga que hacer lo necesario para que el este bien.
—Desapareceré del radar un tiempo, seguiré con el número. Solo envíame un mensaje una vez al mes para saber que estás bien, has lo que tengas que hacer para mantenerte vivo Frederick, lo mismo para Gabriel y Alejandro. —Escucho un quejido y sé que lo deben estar curando. —No seas una niña, es un rasguño.
Le digo, secándome las lágrimas.
—Te enviaré el mensaje Nefi, no olvides que te amo, estaremos bien. Y este rasguño sanará para mañana. — Me siento en una banca y parpadeo para alejar las lágrimas, sé que no es un rasguño y también sé que no hay tiempo para sentarse a esperar a curarse.
—Seguro que así será, estaré esperando tu mensaje. Te amo mucho Fred, cuídate, cuídense.
Escucho que la línea se corta, pero me quedo así un tiempo, porque estoy preocupada por él.
Sé que no puedo llamar a mamá ni a nadie y la incertidumbre me mata, apago mi celular y lo guardo en mi cartera. Me levanto y voy en dirección al módulo a comprar algún boleto de avión hacia el primer destino.
A mitad de camino por uno de los callejones veo salir al atractivo hombre con el que choque en el aeropuerto, al mismo que casi me secuestra y viene rápidamente en mi dirección, cuando está cerca no me da tiempo de reaccionar y solo siento un piquete en el brazo mientras todo a mi alrededor se va poniendo borroso y las voces se mezclan.
¿Me drogo?
Siento que me abraza y luego va hablando cosas que no entiendo, hasta que todo se vuelve negro.
...…...
NOTA :📌📝
Estoy agradecida con tod@s por leer mi novela, espero que cada capítulo que publique les guste.
🚨🚨RECUERDEN LAS ADVERTENCIAS🚨🚨
✨Mientras llega el próximo capítulo los invito a leer mis novelas NEFELIBATA y SUEÑA ✨
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Comments
Dahyanna Sanchez Castillo
Eres. La mejor me encanta tu novela
2023-05-17
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