El futuro es incierto, nadie sabe lo que el destino les depara, y por más que se quiera cambiar, ya está escrito.
Al día siguiente, Mónica se encontraba en su escritorio sosteniendo una taza de té y perdida en sus pensamientos.
"Toc, toc". De pronto, escuchó un golpe en la puerta y Enrique, el hombre, entró como si nada y se sentó frente a ella. Luego, sonrió al saludar.
"Buen día, Directora Foster. Veo que disfruta de su té". Mónica no tuvo tiempo de ocultar la taza, pero eso no pareció molestar a Larios. "¿Qué le parece si le hago compañía mientras llega mi visita?" Enrique notó que estaba nerviosa y quiso hacerla sentir cómoda. "¡El viernes me quedé muy preocupado por usted! Pensé que se resfriaría. Luego me dije: al menos tiene a su novio para que la cuide".
Había un ligero toque de curiosidad en sus palabras. Quería saber sobre el tipo de relación que hay entre Mónica y aquel hombre. Definitivamente, la duda lo estaba carcomiendo. Todo el fin de semana se la pasó sacando conclusiones y tenía que saberlo de la propia boca de Mónica.
"¡Por suerte estoy bien! Y sí, mi amigo Agustín me cuidó muy bien esa noche. Él es muy especial conmigo".
"¡Amigo!" De inmediato, Larios se quitó los lentes oscuros y mostraba un ligero brillo en la mirada. "¡Qué suerte tiene tu amigo!" Balbuceó en un tono muy bajo o fue lo que él creyó.
"¿Cómo?" Preguntó Mónica. Ella lo escuchó claramente y por poco se atraganta con el té. Al toser, dejó caer la taza.
Enrique no pensó que Mónica lo escucharía, por ende, quiso enmendar un poco sus palabras. "¡Qué suerte tienes de tener un amigo que se preocupa por ti! Pero, ¡mira ya derramaste el té! ¡Señorita, en realidad, estoy aquí porque quiero que vengas conmigo! La persona que esperaba ya llegó. Por favor, acompáñanos a desayunar y no digas que no, porque no sabes la importancia que tiene esta persona en la compañía. Y si no le agradas, me puede pedir que te despida de inmediato, así que no le hagas un desplante".
¿Quién puede ser más importante que el CEO de la compañía?
-Se preguntó Mónica mientras recogía su bolsa.
Ambos salieron serios de la oficina de Mónica, y al pasar junto a Raúl, el CEO ordenó:
"Cancela todas mis citas de la mañana, no estaré disponible para nadie. La directora Foster viene conmigo, por lo tanto, ella tampoco estará disponible".
Como de costumbre, Enrique se mostró serio y con esa postura, subió al ascensor junto a Mónica.
¿Tan relevante es esa persona? La chica lo miraba por el reflejo del ascensor e imaginaba encontrar a alguien con ese mismo rostro y de mal carácter, pero al estar junto al auto de Larios, John, el chófer, se bajó y abrió la puerta para que ellos entraran. Y antes de que eso sucediera, la voz de una niña se escuchó dentro del vehículo.
-¡Papá! -exclamó Mariana. Ella se alegró tanto que de inmediato se arrojó a los brazos de su padre y se quejó-: "Te extrañé mucho, y no sabes cuánto. Anoche que llegué no estabas y hoy te fuiste muy temprano. ¡Fueron muchos días los que estuvimos separados!".
Mariana fingía estar enojada, pero el tierno e inocente rostro la delataba. Ellos tenían un vínculo muy especial. Quizás Larios no sea el mejor padre, pero trata de hacer lo que puede. Mariana es su vida. Ella fue quien le enseñó a madurar, quien le hizo ver que la vida tenía sentido, y por ella se convirtió en el hombre exitoso que es ahora.
-¡Lo siento, nena! -se disculpó Enrique de inmediato-. Por eso te invité a pasar la mañana conmigo, pero la Directora Foster nos acompañará. Espero que eso no te moleste.
Enrique se disculpó de inmediato, y Mariana centró toda su atención en Mónica. "Mmm... ¡Si es tu colega, entonces puede venir con nosotros!".
La niña es muy razonable y sabe bien que su padre se mueve en el mundo de los negocios. Al obtener la aprobación de su hija, Larios le guiñó un ojo a Mónica y le ayudó a subir al vehículo.
"Por supuesto, solamente la hija de Larios lo puede poner de cabeza. ¿Cómo no lo pensé antes?"
-Mónica divagaba en su mente y miraba con admiración la relación que tenían los dos.
-En cuanto John puso en marcha el auto, Mariana fijó su mirada en la muñeca de Mónica. La pulsera que portaba la joven, de oro y con unas mariposas que parecían volar con el movimiento, le llamó mucho la atención. De repente, la pequeña extendió su mano y tocó una de las mariposas, lo que sorprendió a Mónica. Dejó que la niña apreciara la joya, pensando que, por ser mujer, le gustaban todas esas cosas. Sin embargo, lo que Mariana estaba por decir la dejaría estupefacta.
- "Señorita Directora, ¿a usted también le gustan las mariposas? Sabes, siempre he querido visitar México. Dicen que hay lugares en donde se puede apreciar la mariposa Monarca. Mi padre me prometió que este año iremos a verlas. No sabes cuánto me gustaría ir".
Mariana también amaba la mariposa Monarca, al igual que Mónica, y es que había una historia detrás de su gusto.
- "Wow, mira, qué casualidad. A mí también me gusta mucho la mariposa Monarca, aunque a muchas niñas no les gusta", dijo Mónica, sorprendida.
- "Es por mi madre", contestó la niña, alegremente. "Ella murió después de que yo naciera. Mi papá dice que ella tenía una mariposa Monarca dibujada en la espalda y que el día en que nací, mi mamá se convirtió en una hermosa mariposa y emprendió su viaje al cielo. Ella se llamaba Mari, y por eso mi nombre se parece un poco".
- "Mucho gusto, señorita. Soy Mariana Larios", dijo la niña, presentándose. En el asiento delantero, Enrique curvó sus labios al escucharla. No había querido presentarlas porque conocía a su hija mejor que nadie y si Mónica le agradaba, Mariana buscaría la forma de presentarse ella misma.
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Updated 135 Episodes
Comments
estela Wr
que forma de evaluar a Mónica
2024-05-28
3
Maria Ortix
Aprovecha la oportunidad que te dió Enrique para acercarte a tu hijita!!!!
2024-02-08
9
Liliana García
Como dicen metió tira, para sacar listón 😊
2023-12-17
4