-¡Disculpas aceptadas! -dijo Mónica mostrando una gran sonrisa, aunque su corazón se sintió triste al darse cuenta de que solo fue una simple ilusión. Su corazón se había exaltado con la presencia de la niña, y es que la sangre siempre llama. Todo esto sucedió tan rápido que cuando Enrique llegó, ya ellas se habían encontrado.
-¡Qué pena con usted, señorita! -dijo Enrique-. Mi hija no le arruinó su vestido, pero si lo hizo puedo compensarla.
Al escuchar esa ronca voz, Mónica levantó la mirada con temor y se llevó la mayor de las sorpresas. El rostro de Enrique era hermoso, y sintió que el tiempo no había pasado por él. Este es Enrique Larios, el padre de su hija.
-¡Usted! -dijo Mónica de inmediato, volviendo a bajar la mirada y cayendo en cuenta de que esa niña en realidad sí era su hija. Acaso el destino quiso juntarlas ese día, pensó Mónica mientras se ponía de pie y le contestaba a Larios-. ¡No se preocupe, su hija no arruinó nada, solamente le pido que no la descuide, en este mundo hay mucha gente mala y si hubiese tropezado con una de esas personas tal vez la tratarían mal!
Enrique la miró y sintió algo familiar en ella, y cómo no, si su hija tiene rasgos de Mónica, que son difíciles de notar debido a que la joven sufrió varios cambios en el rostro.
En ese instante, Tamara se acercó a Mariana y le sacudió cuidadosamente las rodillas mientras le hablaba con dulzura.
-¡Mi vida, ten más cuidado! ¿No te hiciste daño?
-¡No mami, las piernas de la señorita frenaron mi caída! -dijo la niña con una voz encantadora.
Sin embargo, el rostro de Enrique cambió en cuanto la volvió a escuchar decirle "mami". Él no le ha dado ese título a Tamara y tampoco tiene planeado hacerlo.
-¡Mariana, ven conmigo! -dijo Enrique-. Se cancela el viaje al zoológico.
El CEO la levantó con sus fornidos brazos alejándola de Tamara. Instantáneamente, la mujer corrió tras ellos.
-¡Enrique, mi vida, por favor espérame!
Mientras tanto, Mónica permaneció inmóvil y los siguió con la mirada hasta que desaparecieron en la distancia.
¿Qué sucede? ¿Te acordaste de tu hija? -preguntó Agustín al ver que ella no se movía.
-¡No, Agustín, no me acordé de mi hija, ella es mi hija! -respondió la joven.
El asombro del joven fue tanto que se paró frente a ella y refutó: -¡Estás segura! ¿Entonces, por qué demonios no dijiste nada? ¡Esa niña le dice madre a alguien más, ¿por qué lo permitiste?!
En ese instante, una lágrima recorrió la mejilla de la joven y sintió un vacío en su corazón. Y con el mismo vacío en sus palabras, le contestó a su amigo: -¡Viste lo feliz que es, ella ya tiene una madre y se nota que la quiere! ¿Cómo puedo yo arruinar su felicidad? ¿Acaso no la viste?
Agustín se ha convertido en un pilar para Mónica. No le gustaba verla deprimida. Ella ya sufrió demasiado y piensa que ahora Mónica tiene que buscar la felicidad al lado de Mariana. No la dejará que se derrumbe sin haberlo intentado.
-¡Lo siento mucho, Mónica! Tú estás aquí para recuperar su custodia y también para demostrar que estás viva y que tienes un padre nefasto. Prometiste vengarte de Thomas y no estoy dispuesto a dejar que te derrumbes sin siquiera dar la pelea. Y sí, sí pude ver a la niña y es tan hermosa como tú. Por esas razones seguiremos hasta el final. Y si tengo que llevarte a empujones al camino de la felicidad, lo haré. Y sé que al final tendrás tu recompensa.
Ahora te diré que esa mujer no me dio buena espina. Por algo él alejó a la niña de ella.
Es diferente ver las cosas desde otro ángulo, y fue lo que pasó con Agustín, que no intervino, pero no se perdió ningún detalle de lo que sucedió. Mónica confía en el buen ojo de su amigo, por ende, contestó: -¡En realidad no lo noté, pero si tú lo dices, te creeré! -¡Vamos, el taxi nos espera!
Una vez más, Mónica se llenó de coraje y más ahora que conoce el rostro de su hija.
-¡Lo primero que haremos es buscar un departamento para mí! Descansaré un poco. Mañana será mi primer día de trabajo y te aseguro que lo sabré aprovechar!
Días antes, Mónica navegaba por internet y descubrió que el grupo Larios andaba en busca de un director adjunto. Esto le cayó como anillo al dedo y llenó el formulario para aplicar al puesto. La noche anterior, se llevó una gran sorpresa al descubrir que fue seleccionada. Esto formó parte de por qué decidió volver antes de tiempo.
Al subir al taxi, Agustín sujetó la mano de su amiga. "¡Mónica, no tienes por qué buscar un departamento! Puedes vivir conmigo. Tú nunca me has molestado, es más, tu presencia me agrada. Me harás mucha falta si decides abandonarme".
Durante casi dos años, ellos vivieron en el mismo departamento, pero ha llegado el momento en que Mónica se debe independizar y demostrar de qué está hecha.
"¡Agustín, por favor comprende! Quiero recuperar mi vida, a mi niña y también a mi madre. Ya han pasado casi veinte años desde que ella desapareció y he estado pensando que no es una coincidencia. Es justo la edad que tiene mi madrastra de vivir con mi padre. Lo he pensado mucho y si mi padre le hizo lo mismo que a mí, creo que él tiene que ver con su desaparición. Y si es así, entonces lo dejaré en la ruina. Él tiene todo gracias a la fortuna de mi madre y no sé por qué justo después de que ella desapareciera, mi padre apareció como dueño de todo. Pero lo descubriré y te juro que Carlos Duarte tendrá que explicar cómo fue que se convirtió en el dueño de todo y me dejó por fuera del testamento".
Solamente Agustín conoce el sufrimiento de Mónica y por eso la apoyó en todo. No quiere forzar una relación y, sin soltar la mano de su amiga, agregó: "¡Está bien, respetaré tu decisión! Cerca de mi apartamento hay uno desocupado. Ayer le pedí a mi vecino que investigara, esto por si no aceptabas mi oferta. Iremos ahí. Estoy seguro de que gustará mucho".
"¡Muchas gracias, Agustín! No tengo cómo pagarte todo lo que has hecho por mí". Mónica agradeció el gesto del joven. Sabía que Agustín sentía algo por ella; sin embargo, no puede mirarlo con otros ojos. Él es solamente su amigo.
Minutos después, Enrique dejó a la niña con Teresa. Ella apreciaba mucho la compañía de su nieta y se sintió feliz cuando Enrique la llevó a la villa.
En cuanto Teresa se llevó a la niña al jardín, la mirada de Enrique se oscureció y caminó furioso hacia donde se encontraba Tamara.
-¡Ven conmigo! -El empresario arrastró a Tamara del brazo y la sacó de la villa. Luego se escucharon los gritos del empresario. ¿Quién demonios te crees? ¡Conozco a mi hija y ella no te llamaría madre así como así! ¿Tamara, a qué juego estás jugando?
Sintiéndose reprimida, Tamara estalló en llanto y, entre sollozos, se defendió de la acusación.
-¡No lo puedo creer, Enrique! Yo no he hecho más que preocuparme por Mariana. Ella es mi vida. Por favor, no me alejes de la niña. Evidentemente, Tamara no puede perder esa oportunidad y siguió fingiendo.
-¡No me importa si no me quieres! Eso lo puedo superar, pero no la ausencia de la niña. Mi vida, ¿por qué no me crees? Yo no he hecho nada. Si Mariana me quiere llamar mamá a mí no me molesta. No veo por qué a ti sí. Soy yo la que debería estar molesta. Tú me cohíbes de muchas cosas, mientras yo estoy aquí, como una tonta, sintiéndome utilizada por ti. Pero sabes qué, esto se acabó. Me harté. Me iré lejos para que puedas ser feliz!
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Updated 135 Episodes
Comments
Maigualida Ramirez
que mujer tan malvada,farsa e hipócrita
2024-07-31
0
Omaida fernandez
ok
2024-05-04
4
Joscelyn Galvez
a ver cuánto le dura el papel de vistima jajajjajaaja
2024-03-13
4