En ese momento, Mónica entrecerró los ojos. Ha escuchado que Enrique no tiene paciencia con nadie y que hay cosas que nunca ha hecho y que se prometió nunca hacer, la joven quiso divertirse un rato con su jefe, de todos modos ganará dinero por eso
¡No quiero nada, con que me pagues las horas extras es suficiente, sin embargo, no tengo ropa adecuada para la ocasión! Eso era verdad, su trabajo anterior no le dejó para lujos, prácticamente trabajo para sus cirugías, y por ahora depende de su trabajo para sobrevivir.
-¡No hay ningún problema enviaré a Raúl a Larios Royal, ese centro comercial me pertenece, le pediré que traiga un vestido para usted!
Enrique se sintió agradecido, además Mónica no estaba pidiendo algo costoso, desde que le pidió que lo acompañara, había pensado en enviar por el atuendo para ella.
-¡Señor Larios, está consiente de la hora, no hay tiempo, son las cinco de la tarde, y si queremos ser puntuales tendrá que acompañarme!
¡Yo! ¿Por qué yo? ¡Raúl puede ir con usted! Enrique ya se encontraba preparado para asistir al evento, llevaba puesto un traje muy fino y su corbata era en un tono azul marino que le sentaba muy bien con los colores grises de su vestimenta.
-¡Señor no es lo mismo, qué pensarán las señoritas de la tienda cuando me vean llegar, se imagina como me mirarán cuándo Raúl les diga que va de parte de suya, yo soy la directora, y tengo que cuidar mi imagen, además, ellas pueden pensar que soy una aprovechada, cuando en realidad le estoy ayudando, en cambio, si voy con usted, ellas se darán cuenta de que no hay nada entre nosotros, su apariencia tan tosca, dejará ver que es solamente mi jefe!
-¡Me convenció, Ve por tu cartera mientras pido que me traigan el auto!
Enrique nunca ha acompañado a una mujer a comprar prendas, su mejor amigo le ha dicho lo tedioso que es y se juró nunca pasar por eso.
Media hora más tarde, llegar al centro comercial, Mónica se mostró asombrada, no ha tenido tiempo de visitar nada y hace casi siete años que no visitaba ese lugar, ella notó lo mucho que ha crecido, no cabe duda que Enrique no se detiene y continúa aumentando los negocios.
¡Mónica es por aquí!
Enrique la guio al verla distraída y una vez en la tienda el señor Larios ordenó que buscarán un vestido para ella.
Minutos después, la joven se había probado al menos unos diez vestidos y ninguno le gustaba, esto hizo que la paciencia de Larios esté por llegar a su punto máximo.
-¡Señorita el segundo vestido que se probó me gustaba, por qué no se decide por ese!
Mónica lo había tomado como juez y no había notado esa mirada de asombro, de pronto comprobó la hora y todavía le faltaba retocar su maquillaje. Por lo tanto, le tomó la palabra a su jefe y dijo con desánimo.
¡Será el segundo! A Mónica no le había gustado, pero a Larios medio le gustó.
Frente a ella, Enrique noto que ella no estaba conforme, por ende, se levantó y se dirigió a la vitrina, de dónde sacó el
vestido que estaba en exhibición.
En realidad ya lo había visto y le gustó tanto, que pensó en regalárselo a Tamara por haber sido tan buena con su hija, pero Mónica no se decidía y supuso que ese vestido la sacaría del apuro.
¡Ponte este, y no me importa si no te gusta, quiero que traigan un collar de acorde a ese vestido también un calzado que combine, en cuanto ella salga terminen su trabajo!
Evidentemente, la paciencia de Enrique se agotó y ahora sacó a relucir su lado de jefe gruñón.
El tiempo avanzó y Larios miraba frecuentemente el reloj, de pronto se levantó para atender una llamada, y Mónica salió luciendo el hermoso vestido, Larios estaba concentrado en la llamada y cuando la vio salir, dejó caer la mandíbula. Parece que el vestido fue hecho para ella, puesto que le
quedó tan perfecto que el hombre no se atrevía ni a pestañear.
El vestido era rojo y tenía un escote que dejaba al descubierto toda la espalda de Mónica y al frente estaba decorado con finas piedras.
-¡Podemos irnos Sr. Larios, lamento haberlo hecho esperar! Las muchachas de la tienda se encargaron de dejarla reluciente y Mónica les pidió no correr el flequillo de su rostro, esto porque esto le ayudaba a cubrir la cicatriz.
¡Valió la pena esperar, Directora Foster, esta noche luce radiante!
"Gracias Sr. Presidente"
Con esto Larios extendió su brazo y la escoltó hasta el auto.
Mientras tanto, en el lugar del evento se han reunido las más grandes celebridades y los empresarios más reconocidos de la ciudad y alrededor de una mesa, una mujer se encontraba con cara larga, no parecía estar a gusto.
-¡Patrañas, cómo pueden juntar celebridades con empresarios tan importantes como lo es mi esposo! Raquel una dama de unos cuarenta y cinco años, pero tenía mal semblante y se sentía indignada por tener que convivir con celebridades, para ella nadie estaba a la altura de su esposo el señor Carlos Duarte Segundo.
Mi amor, por favor cambia esa cara, mira a Angélica, ella disfruta del evento, además Thomas vendrá pronto, no me gusta que él te vea de mal humor.
¡Trataré de disfrutar, pero si me aburro será tu culpa! Raquel contestó a regañadientes, sus amistades son muy selectivas debido a la buena vida que lleva.
De pronto En la entrada hubo un pequeño revuelo, todos se alarmaron al notar la presencia del CEO del grupo Larios.
Está vez no fue Tamara, quién llegó del brazo del joven.
La pareja logró captar la atención de los reporteros, y cayeron de inmediato sobre los recién llegados.
¿Uy... quién es? Raquel miraba a todos con desprecio y Larios no fue la excepción.
En ese momento la mirada de Carlos se oscureció, y contestó con desagrado.
¡Es Enrique Larios, el padre de mi nieta bastarda, pero…!
Carlos guardó silencio, y se acercó sin ser
detectado hacia la pareja que estaba siendo entrevistada. Y cuando observó con claridad a la chica que acompaña a Larios se dijo con incredulidad.
¡Esto no es verdad! Es Mónica, es la malagradecida de Mónica ¿Qué demonios hace ella con Larios? ¿Acaso ya sabe que Mariana está viva y que le mentí?
Por otro lado, Mónica sintió una mala vibra y volteo en dirección hacia donde se encontraba su padre, y cuando sus miradas se encontraron, el rostro de Mónica se tornó pálido y por un instante sintió que sus piernas se debilitaron, por lo que se sostuvo del brazo de Larios quien de inmediato se preocupó por ella.
¿Mónica te sientes bien? -¿Quieres sentarte?
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Updated 135 Episodes
Comments
Maigualida Ramirez
wao que suspenso
2024-07-31
0
estela Wr
interesante veremos que pasa...
2024-05-27
3
Gleni Santos
Las protagonista siempre están "listas para la venganza" y a la primera se están cagando
2024-03-12
9