Adam:
( Una semana antes )
— Solo tira del gatillo, solo tira del maldito gatillo — Murmuré a mi mismo mientras me temblaba el pulso.
Las lágrimas me inmunda mientras me mantenía en el suelo. Prepare el arma, quitando todas las balas del cargador, excepto una. Tal vez fuese un acto de cobardía, pero para alguien que había perdido todo y quedado solo en el mundo era la única opción.
Le quito el seguro al arma y temblando me la llevo a la frente. Sollozo cuando coloco mi dedo índice en el gatillo, cierro mis ojos con fuerza pero mi maldito dedo no se mueve.
— ¡ Maldición ! ¿ Por qué no puedes acabar con tu vida? — Grito enojado mientras vuelvo a colocar el arma en mi cabeza.
Pero no puedo, no tengo coraje para hacerlo. Grito mientras guío el arma a un florero y disparo, el silencioso refugio se llena de un eco y la bala termina en la pared.
Caigo al suelo mientras aviento el arma.
...****...
Su historia no es muy convincente, nadie sobrevive tanto tiempo encerrado, el encierro te vuelve loco, al igual que la soledad.
Eso me recuerda mi intento estúpido de morir, sumado al dolor que aún me atormentaba. Había intentado quitarme la vida pero no tuve el suficiente coraje para lograrlo.
Aunque probablemente esa chica no se intentó suicidar.
Salvarla fue un acto que no era propio de mí, no desde el día en que lo perdí todo por intentar ayudar a un sujeto. Desde ese día no había visto más sobrevivientes, hace seis meses, el mismo día en que desató el caos me quedé sin nada por ayudar a una persona que no merecía ser salvada.
Tal vez lo que me movió a ayudar a Enma fue el hecho de que no quería seguir siendo la única persona sana en el mundo.
No soportaba el silencio, el silencio era sinónimo de extinción, sin ruido no había vida.
Observo a Enma mientras reprimo una sonrisa.
La chica está tan delgada que podría romperla en dos con mis manos. Tiene el rostro demasiado pálido, debido a la falta de luz solar probablemente, prueba de que si se mantuvo por meses en su apartamento.
Se a comido la barra energética que llevaba en el bolsillo en tan solo unos pocos segundos. Está muerta de hambre.
Me levanto y voy a la cocina.
Se queda sentada y en silencio mientras caliento la carne asada. Cazar era fácil para un hombre que ya tenía experiencia usando armas y había tenido mucha suerte en hallar al ciervo.
— ¿ Cómo hizo para construir un refugio tan sofisticado en tan poco tiempo ?
Escucho su voz más cerca, está de pie en la sala.
— El refugio existe desde mucho antes.
Se queda parpadeando sin comprender nada.
— Diseñé un refugio y con ayuda de algunos amigos construimos este lugar bajo tierra por si ocurría algún acontecimiento, nunca se sabe lo que pueda pasar...
— ¿ Ya sabías que esto pasaría? — Me interrumpe con esa pregunta estúpida.
— Claro, era algo predecible ¿ No veía las noticias en ese tiempo? — Dije, mi comentario sarcástico le molestó así que aligero mi tono — Construí el refugio para protegerme de tormentas o alguna guerra, siendo un militar sabía que por cualquier motivo ambicioso un país podía entrar en guerra con otro, pero quién iba imaginarme que la usaría para el apocalipsis zombie.
Tomo dos platos y los sirvo.
— ¿ Qué hay de la cámara de desinfección ?
— Lo instalé hace poco.
No di más explicaciones mientras me dirigía a la mesa y colocaba uno de los platos frente al mío. Jamás me imaginé volver servir dos porciones.
— ¿ Y sus amigos ? ¿ Por qué no están aquí ?
Su mirada se centra en el plato, le hago una seña para que tome asiento y lo hace en seguida.
— Es carne de siervo — Murmura y me sorprendo que la haya reconocido sin probarla.
— Si, lo es.
— Jamás creí volver a probarla.
— Mis amigos huyeron antes de que pudiera hacer algo al respecto... Las personas siempre tienden a elegir huir a la primera señal de peligro, casi nadie toma la opción de esconderse, sin movilización no se puede sobrevivir o eso es lo que todos los infectados creyeron.
— Exacto nosotros, elegimos la segunda opción aunque yo lo hice por miedo a los Andantes — Dijo y fruncí el ceño.
— ¿ Andantes ?
— Sí... Bueno, es así como yo les llamé a los infectados... A menudo los observa desde mi ventana, cuando no hay nadie para comer se detienen y caminan pacientemente, arrastrando los pies... Es algo perturbador.
Hace un gesto de espanto.
— Aunque Zombies es más apropiado como en las películas — Continuo diciendo — Solo que ahora es una realidad.
Toma la cuchara y empieza a comer con desesperación cuando no contesto. Me quedo observando como mastica en gran cantidad y no se molesta en mancharse la barbilla.
— Oh, esto es un sueño, gracias — Gime mientras me da una expresión de satisfacción.
Vuelve a enfrascarse en la carne de ciervo, la toma con las manos y se lame los dedos.
— Come con pausa, te hará daño — Dije y me observo con el rostro sonrojado.
— Lo siento, es que llevo tanto tiempo sin probar carne y esto está delicioso.
Por un momento me divierte pero vuelvo a mi expresión seria.
bosteza después de unos díez minutos en reposo. Se a sentado en el sofá.
— Deberías ir a dormir, hay una habitación que puedes usar.
Se pone en pie y la guío a una de las puertas. Abro la puerta para ella y enciendo la luz.
— Buenas noches — Dice cuando entra.
— Buenas noches Enma.
Cierro la puerta.
Enma:
Aún no puedo creer que comí carne asada y mi estómago se siente lleno por primera vez en tanto tiempo. No dejaré de agradecerle a Adam por tanta ayuda.
Él me sigue pareciendo extraño y misterioso aunque debo aceptar que casi nadie se arriesgaría para salvar una civil de más de cien Andantes que están a punto de devorarla.
Me duermo en una pequeña habitación, sobre una cama cómoda pero no tengo un sueño tranquilo, las pesadillas me recorren, sueño que los Andantes me rodean y me arrancan la carne.
Despierto exaltada sin reconocer mi entorno pero recuerdo lo sucedido y me tranquilizo. No sé si es de día o de noche, es difícil saberlo bajo tierra.
La bombilla sigue iluminando la habitación.
Me levanto para ir al baño y cuando salgo escucho un ruido de golpes que me alarman.
Camino hacia el sonido. Son golpes seguidos de gruñidos, me adentro en uno de los pasillos, hay una de las puertas abiertas y me acerco.
Me quedo en el umbral, Adam está golpeando un saco de arena que cuelga del techo. Me quedo observando los puñetazos y ganchos. Es muy hábil y rápido. Hace un giro y lanza una patada, el saco se mueve bruscamente.
Viste una camiseta y shorts negro. Está sudado con expresión de concentración y adrenalina.
No puedo negar que el hombre es bastante guapo.
Se percata de mi presencia, sus ojos azules se enfocan en mí tan intimidante que me alejo por el pasillo de vuelta a la sala.
Debe tener unos treinta y cinco años.
Miro por casualidad a una de las paredes y me extraño. Hay un hoyo en la pared, me acerco y lo toco. Es de bala, hay una bala incrustada en la pared.
¿ Cómo terminó allí? Tal vez Adam estaba limpiando una de sus armas y terminó allí.
— Enma — Su voz gruesa me hace brincar del susto.
Me observa ocultando su expresión al notar que tengo mi mano en la pared y rápidamente me aparto.
— ¿ Cómo dormiste ? — Pregunta sin darme explicaciones sobre la bala.
— Bien.
Se seca el sudor del cuello con una toalla y eso me hace sentir extrañamente nerviosa.
— Voy a salir, quédate aquí y no toques nada.
Avisa con severidad, lo último me deja en claro que le molestó que lo viera entrenar y que además curioseara el hoyo en la pared.
Es realmente sospechoso que un sujeto le moleste que alguien ojeara su entorno, al menos que ocultara algo y no quisiera que lo descubriera.
— ¿ A dónde vas ? — Pregunto.
— Voy al jardín a buscar el desayuno.
Deja caer la toalla en el sofá.
— Yo voy contigo, me siento más tranquila cuando veo la luz del sol — Dije, se quedó debatiendo pero aceptó con esa seriedad que me inquietaba.
Me pregunto a qué clase de desayuno se refiere.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 67 Episodes
Comments
Elvia Ramona Barreto
Esto me parece que se va a poner bueno
2024-12-09
0
Natalia Beatriz Leguizamon
uuuuuu
2025-01-29
0