Mientras tanto, afuera del salón veintiuno…
Kinto: ¡Suéltenme! Debo… entrar a clases…
El profesor se acercó al grupo y espantó a las chicas lanzándoles agua con un atomizador, el joven entró al salón casi cayéndose y corrió hasta su banca donde se sentó agotado. Takeo miró como Kinto se desvanecía del cansancio en su mesa de trabajo, luego vio al profesor apuntar algo en el pizarrón y comenzó a tomar nota. En la hora del descanso, Takeo bajó hacia la cafetería y compró un par de bollos rellenos, abrió uno y comenzó a comerlo, salió al jardín y vio al acostumbrado grupo reunido debajo del árbol, se acercó caminando, pero su amigo Rei lo alcanzó y le dio una palmada en la espalda.
Rei: ¡Takeo! Vamos a jugar beisbol, ¿vienes con nosotros?
Takeo: Está bien, pero antes debo hacer algo, espérame…
Rei se extrañó y vio a su amigo acercarse al grupo de nuevos estudiantes. El hermano de Amei se acercó a Kinto y le lanzó el bollo, el maestro lo cachó sin problema y vio el paquete.
Takeo: Es para ti, como agradecimiento por la pelea.
Kinto: Lo acepto.
Takeo se inclinó y dio la vuelta alejándose reuniéndose con su amigo para ir a jugar.
Amei: Yo también quiero darte las gracias por no lastimar a mi hermano.
Kinto: No hay problema…
Shindra: Pero tú si lastimaste al otro tipo, ¿no, Cronh?
Cronh: Bueno, él lo merecía… no era alguien conocido.
Al salir de la escuela Takeo se fue caminando hacia la salida, cargando sobre su hombro el portafolio, una persona lo alcanzó y lo detuvo jalando de su saco.
Theron: ¡Takeo, hasta que te alcancé!
Takeo: Ah… Theron, ¿qué pasa?
Theron: ¿Vendrás con nosotros para seguir con las lecciones?
El mayor no se acordaba que había quedado en ir para investigar a esos tipos, su mente estaba tan concentrado en la pelea que tuvo con Kinto y su inminente fracaso. Su objetivo lo hizo reaccionar y llenarse de optimismo, le sonrió al chico y asintió.
Takeo: ¡Claro! Lo había olvidado.
Theron: ¡Ven! Nosotros ya nos vamos.
El moreno jaló al humano hasta la esquina contraria y, al dar vuelta, vio la camioneta de su tío.
Takeo: Esa camioneta…
Tafy: ¡Primo, sube! ¡Ya nos vamos!
El chico subió y se sentó en el primer asiento que vio solo, esos tipos habían convencido también a Tafy de brindarles apoyo con trasporte, así como su hermana con la ropa. Al llegar todos bajaron y entraron a la casa. Takeo dejó sus cosas en una de las sillas y Theron lo jaló rápidamente hasta la piscina, Leyai sonrió al ver como el soldado hacia la tarea que le había encargado el día anterior y se metió a la cocina. El soldado de agua se quitó sus prendas y saltó al agua, saco su cabeza y se le dibujó una gran sonrisa.
Takeo: Se ve que estabas ansioso por entrar a la piscina.
Theron: ¡Claro! Se siente bien estar en el agua.
El humano se quitó sus prendas y se lanzó a la alberca, se acercó al moreno con una sonrisa fingida y dispuesto a verlo más de cerca, rogando que el acuático le mostrara algo más que pueda hacer en el agua.
Theron: Continuemos donde te quedaste.
Takeo: Esta vez lo haré mejor.
Dentro de la casa, Fumiko puso sobre la mesa de la sala una revista de anuncios y señaló un publicado.
Fumiko: ¡Hoy saldremos a celebrar!
Natku: ¿Celebrar?
Fumiko: ¡Sí! ¡Celebraremos la pelea de Kinto y Cronh!
Kinto: ¿Y por qué?
Amei: ¡Porque fue una pelea increíble!
Kenta: ¡Ahh…! Me lo perdí…
Mako sacó su celular y se lo mostró a los demás.
Mako: Me pasaron el video de la pelea.
Kenta: ¿De verdad? ¡Tengo que verlo!
Le arrebató el aparato y empezó el video.
Fumiko: ¡Iremos a éste lugar!
La chica señaló un anuncio de una nueva pista de patinaje que había llegado a la ciudad, Amei y Leyai se acercaron más para ver de que se trataba.
Amei: ¡Suena genial!
Leyai: ¿Una pista de patinaje?
Fumiko: Les encantará, se los aseguro.
Shindra: Lo siento, estoy un poco cansada y quiero irme a recostar.
La castaña se inclinó como disculpa y se fue a su recámara.
Leyai: Yo también paso, debo vigilar a Theron para que no hable de más con Takeo.
Amei: Es cierto, olvidé a mi hermano.
Mako: ¿Llevamos también a Takeo?
Amei: ¡Ay, no! No quiero a un guardaespaldas deteniéndome en todo lo que hago.
Shun: Puedo seguir conversando con él para darles tiempo.
Amei: ¡Sí, por favor!
Tafy: Si ya está decidido, ¡vámonos!
Amei sacó de su mochila una caja de té y se lo dio al gemelo.
Amei: Si Shin tiene nauseas, dale un té de manzanilla.
Leyai: De acuerdo.
Los humanos se levantaron y salieron de la casa emocionados, los demás que iban a ir salieron de uno por uno.
Kinto: Te encargo a Shin, cazador, no confío en el oscuro.
Leyai: ¡¿Qué?!
Shun: Está bien.
Cerraron la puerta por fuera dejando a ambos maestros en la sala. El mayor fue a la cocina y calentó agua, Shun se acercó recargándose en la barra de la cocina y tomó una uva del frutero para comérsela.
Leyai: ¿Estás listo para llevar a cabo el plan?
Shun: Esta oportunidad te cayó bien, ¿cierto?
Leyai: No me lo esperaba, pero sí.
Shun: ¿Estás seguro de lo que me dijiste?
Leyai: Muy seguro, confía en mí.
Sirvió el agua caliente y hundió un sobrecito de té de manzanilla, añadió azúcar y revolvió con una cuchara.
Leyai: Hay que dejar con muchas dudas al humano.
Shun: ¿Y debe vernos?
Leyai: Sí, te encantará la cara que pondrá.
Shun: ¿Y Shin?
El mayor tomó una bandeja donde puso el té caliente con una servilleta debajo.
Leyai: Hazla enojar, ya verás que tengo razón.
Le dio la bandeja para que se lo llevara y le sonrió.
Leyai: Esto será un pago por haberte hecho enojar antes.
Shun: Bien, asegúrate de hacer tu parte.
Leyai: De acuerdo, ¡suerte!
El arquero tomó la bandeja y se fue a la recámara de Shin. Entró a la habitación sin avisar y vio a la chica sentada en la cama, muy pensativa.
Shun: ¿Shin?
La chica reaccionó y vio al arquero que se acercaba con la bandeja.
Shindra: ¿Qué haces aquí, Shun?
Shun: Vine a traerte un té, pensé que te sentías mal.
La chica tomó la taza y la olió.
Shindra: ¿Manzanilla?
Shun: Los humanos dijeron que era para tus nauseas.
Shindra: Gracias.
Le tomó un sorbo y le cayó bien a su estómago.
Shindra: Creí que te habías ido con los demás.
Shun: No, debo estar aquí por si Takeo quiere hacer más preguntas.
Shindra: ¿Él se quedó?
Shun: Sí, pero está entretenido con Theron.
La chica hizo una mueca de desagrado y bebió otro poco.
Shun: No te cae bien el tipo, ¿cierto?
Shindra: No sé por qué, pero me desagrada cuando se me acerca.
El arquero se sentó en el suelo, quedando frente a Shin.
Shun: Eso es porque te estás acostumbrando mucho a nosotros.
Shindra: ¿Acostumbrando?
Shun: Sí, no dejas que ningún humano hombre invada tu espacio personal, solo nosotros.
Shindra: Con el embarazo también ustedes han marcado distancia...
El arquero suspiró y miró al techo.
Shun: Eso es por Kinto, es muy celoso.
Shindra: ¿Qué?
El chico le devolvió la mirada mientras ella daba un sorbo a su bebida.
Shun: La energía de Kinto es pesada, él ha cubierto tu espacio con su energía para que no nos acerquemos a ti como acostumbramos a hacerlo. No lo culpo, cualquiera haría eso si estás embarazada de uno de nosotros.
Shindra: No lo sabía.
Shun: Ahora me dejó a cargo de ti, las humanas no dejaron que se quedara.
La chica se puso seria viendo su taza y volvió a beber. Un olor a lavanda casi imperceptible apareció en el ambiente, el cazador pudo detectarlo y sonrió divertido.
Shindra: ¿No fuiste solo por Takeo?
Shun: Fue un pretexto para negarme, no quisiera cruzarme con más humanas, están locas.
La castaña recordó cómo el montón de chicas se llevaban a Kinto para felicitarlo por su victoria, apretó su taza y bebió un poco más.
Shindra: Todos llaman mucho la atención…
Shun: Al menos yo y Natku no tanto, ahora el más solicitado es Kinto…
El olor de la chica subió de intensidad al escuchar eso.
Shun: Cronh tenía razón, ahora debe lidiar con eso.
La castaña ensombreció la mirada mientras sostenía la taza con una mano.
Shindra: Cronh también recibirá esa atención…
Shun: Aunque no fue el ganador, las humanas aún lo ven con cierto aprecio…
Ese aroma a flor llenó por completo la habitación, el cazador pudo inhalarlo y quedó hipnotizado, el maestro oscuro le había dicho la verdad sobre la buena nueva de la humana y la presionó un poco más.
Shun: Ese niño siempre les parecerá interesante.
Shindra no pudo contener sus celos al recordar como el soldado era perseguido por las chicas de su salón en el jardín de la escuela, apretó más su taza y la rompió, derramando en sus manos el poco líquido que aún quedaba. El arquero se levantó impresionado, no por cómo acabó la taza, sino por el aroma tan intenso que se hizo presente.
Shindra: L-lamento esto… no fue a propósito…
La morena puso los pedazos de la taza en la bandeja, tomó la servilleta y secó sus manos, después vio al arquero que estaba recargado sobre las puertas del armario, sonriéndole.
Shun: ¿Por qué no nos dijiste nada?
Shindra: ¿Sobre qué?
El chico se le acercó y se inclinó a su altura.
Shun: Que estás en celo.
Shin se quedó muda, el chico la había percibido, pero aún no sabía cómo podían olerla si ella no sentía ese cosquilleo que la hacía querer saciarse.
Shindra: No sé de qué hablas.
Puso su mano en el brazo del cazador para apartarlo, pero él tomó esa mano con fuerza y la tiró hacia la cama mientras le sonreía mostrándole sus colmillos, la castaña vio en Shun los mismos ojos perdidos que tenía Kinto esa noche en el bosque, - ay, no… - se lamentó.
Leyai estaba en el pasillo que repartía las recámaras y percibió el olor a lavanda, sonrió de lado y salió hacia la piscina. Takeo seguía con la lección mientras Theron lo sujetaba de los hombros, el humano repasó una y otra vez las instrucciones, pero al mismo tiempo observaba al moreno. El ojos de gato volteó un poco hacia atrás y vio a Leyai, quien le asentía con la cabeza, el acuático volteó y pensó en un movimiento para atraer la atención del humano. Después de un par de minutos una idea se le presentó, se alejó un poco del chico y se puso a su lado.
Theron: Veamos cuanto puedes inclinarte tú solo.
Takeo: E-esta bien.
El acuático bajó hacia el agua para ver de cerca, el humano comenzó a mover sus piernas y lanzó su cuerpo hacia atrás, Theron tomó sus piernas y las alzó hacia la superficie, con esto hizo que el chico diera una voltereta completa. Takeo vio dentro del agua cómo el soldado le sonreía, alegrándose de haberlo ayudado a realizar esa maniobra, ahí el cabellos negros se dio cuenta que su compañero no arrojaba burbujas de aire por la nariz ni por la boca y se sorprendió, sacó su cabeza para poder respirar y luego el otro lo siguió.
Theron: Eso es lo que vas a lograr cuando perfecciones el ejercicio.
El humano veía al sonriente moreno un poco asustado, - ¿respira bajo el agua? – concluyó, antes de decirle algo un aplauso llamó su atención y volteó.
Leyai: Ese fue un gran movimiento.
Theron: ¡Primo Leyai!
Takeo: G-gracias… creo…
Leyai: Ahora me tocan mis lecciones de nado.
Takeo: ¿No sabes nadar?
Leyai: No, pero Theron me ha estado enseñando lo básico.
Theron: El primo Leyai es bueno aprendiendo, será más rápido si ambos le enseñamos.
El humano ya estaba impresionado por lo que había descubierto y prefirió negarlo con la cabeza.
Takeo: Lo siento… debo llevar a Amei temprano a casa…
Leyai: Sobre eso… amm…
El ojos rojos ya se había quitado su camisa y su pantalón.
Leyai: Amei se fue con los demás a una pista de patinaje…
Takeo: ¿¡Qué?! ¡¿Y no vino a avisarme?!
Leyai: Creo que te vio entretenido aquí y no quiso molestarte.
El humano golpeó el agua y respiró para calmarse, el oscuro se metió al agua con tranquilidad y se acercó a la pareja, sosteniéndose de la orilla.
Takeo: El chico Shun, ¿también se fue?
Leyai: No, debe estar por allí, no lo he visto.
Takeo: ¡Rayos!
El chico salió del agua y se secó con la toalla, se vistió y le reverenció a Theron.
Takeo: Gracias por la lección de hoy.
Theron: ¿Ya te vas?
Takeo: No traje mi bicicleta, esperaré adentro.
El chico caminó hasta la puerta y entró a la casa.
Leyai: Bien hecho, Theron.
Theron: Gracias. ¿El maestro Shun está adentro?
Leyai: Sí, lo entretendrá un rato.
El humano entró a la casa un poco molesto, su hermana lo había saltado para salir con esos chicos a una pista de patinaje, fue hasta la sala y abrió su portafolio buscando algo. En segundos pudo percibir ese aroma a lavanda que le había llamado la atención, sin pensarlo persiguió ese exquisito olor y se detuvo en una puerta, - debe estar dentro – pensó, con cuidado abrió un poco la puerta, lo suficiente para ver por dentro y se sorprendió ante lo que vio.
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