Shun entró por la puerta trasera y vio que los demás lo esperaban en la sala.
Leyai: ¿Qué tal te fue?
Shun: Está hecho, lo tendremos aquí haciendo muchas preguntas.
Todos suspiraron aliviados.
Leyai: A partir de aquí ya no hay marcha atrás, Takeo sabrá más de nosotros.
Takeo entró a la casa y todos estaban conversando como si no hubiera pasado nada, Amei vio a su hermano y se levantó.
Amei: ¡Hermano! No creí que tardaras mucho…
Takeo: No quería… seguir incomodándote…
La chica se sorprendió y miró al arquero, este le reverenció haciéndole saber que ese detalle fue gracias a él, ella sonrió y volvió con su hermano.
Amei: Está bien, ya podemos irnos.
Tomó sus cosas y se dirigió a la puerta.
Amei: Por cierto, vamos a darle aventón a los demás.
Takeo vio que debía manejar a la casa de cuatro personas antes de llegar a la suya, se incomodó, pero no le quedó de otra.
Takeo: De acuerdo… salgan entonces…
Amei: ¡Nos vemos mañana, chicos!
Todos: ¡Hasta mañana!
El hermano de Amei estaba cansado y solo levantó su mano pesadamente despidiéndose, abordaron el auto y se fueron. Por la noche, Shun salió al jardín trasero para dormir bajo el cielo, se detuvo y vio al oscuro salir de la piscina, tomando una toalla para secarse.
Shun: ¿Cuál es tu plan para que ese humano sepa de nosotros?
Leyai: Ese chico tendrá lo que quiere, pero le va a costar.
Shun: ¿Te quieres divertir con él?
Leyai: Así es, me aburro de estar aquí y no tener poderes. Necesito un entretenimiento y ese humano es lo mejor que puedo obtener.
Shun: Es cierto que el mundo humano no tiene nada divertido, pero te ayudaré. También quiero participar en lo que podemos hacerle al chico.
Leyai: Eso me agrada, entonces tengo que pedirte algo.
Shun: ¿Qué cosa?
El mayor le sonrió malévolamente. Al día siguiente en la escuela, los alumnos de segundo año bajaron a la pista de atletismo, el salón quince, dieciocho y diecinueve se juntaron para hacer una competencia entre los más destacados corredores, Issei estaba tan entusiasmado en practicar el deporte que ya estaba calentando para iniciar, pero el mayor se le acercó y le tocó el hombro.
Leyai: Oye, nadie corre como tú, así que no hagas ninguna estupidez, ¿de acuerdo? Ten en cuenta que estamos en el mundo humano.
Issei: Está bien, solo el quince por ciento de mi velocidad.
Los tres profesores de cada salón eligieron dos alumnos de sus grupos para dar la primera carrera, entre ellos estaban Issei y Shun. El profesor de física coordinó la clase y se acercó a los seis estudiantes que iban a participar.
Profesor de Física: ¡Escuchen bien! En todo lo largo de la pista hay banderines de diferentes colores…
Señaló hacia el caminamiento y a lo largo había treinta banderines, cinco de un solo color para cada estudiante.
Profesor de Física: Deben correr desde el inicio hasta la meta con sus respectivos banderines, el primero que llegue con sus banderines gana. ¡A sus puestos!
Los estudiantes se colocaron en la salida en posición para correr, Issei y Shun los imitaron, mientras los demás alumnos se sentaron en las gradas, apoyando a sus respectivos compañeros.
Mako: Vamos a ver si pueden controlar sus poderes.
Natku: Shun no será problema, corre muy bien, pero no a la velocidad de Issei.
Amei: ¡Esto será muy interesante!
Leyai: Espero que ese estúpido albino me haga caso.
Uno de los profesores se acercó al entrenador.
Profesor: Oye, ¿por qué distribuiste los banderines tan disparejos?
Profesor de Física: Así me aseguro que nadie haga trampa al correr, si recogen todos sus banderines entonces habrán corrido por toda la pista para tomarlos.
El profesor entendió el plan y regresó a su lugar.
Profesor de Física: ¡Listos…!
Los seis alumnos dieron un paso adelante para arrancar, el entrenador hizo sonar su silbato y todos salieron corriendo, las chicas estaban tan entusiasmadas que hicieron gran escándalo, distrayendo al profesor de física, quien volteó a verlas para calmarlas.
Profesor de Física: ¡Por favor, señoritas! Solo es entrenamiento, no una competencia oficial para que estén armando este alboroto. ¡Silencio!
De pronto una mano tocó la espalda del entrenador y este volteó, vio al albino con veintisiete banderines en sus brazos, quien le sonreía avergonzado.
Issei: Perdone, no entendí, ¿debía tomar solo los cinco de un mismo color o todos los que pudiera?
El profesor se quedó boquiabierto y vio si eran los banderines que él había puesto antes de iniciar la clase, ¡y sí!, no había ninguno en la pista de carreras, las chicas se quedaron mudas por unos segundos, pero después gritaron de emoción al ver al ganador.
Profesor de Física: Pero… ¿cómo…? …
El asustado señor volvió a mirar al joven y este seguía avergonzado por haber tomado todos los banderines. En la pista estaban los cuatro estudiantes muy confundidos porque sus banderines habían desaparecido y Shun estaba tirado boca abajo a mitad de la pista con tres banderines en su mano, se enderezó un poco y vio molesto a su hermano, quien le sonreía al profesor.
Shun: Issei, ¡eres un idiota…!
En las gradas, los humanos se rieron incomodos por lo que había hecho el ojos amatistas, Natku suspiró rendido y Leyai se molestó por no haber sido escuchado.
Mako: Realmente es veloz, pude verlo correr, pero se deslizaba muy rápido.
Kenta: Y eso que disminuyó su velocidad verdadera…
En otra escena, los grupos se fueron a la cancha de futbol, el salón quince retó al salón dieciocho a un partido, Issei se quedó en la banca, pues no sabía como practicar el deporte, Shun se quedó con él porque no le interesaba el juego. El chico de los anteojos le explicó al ojos verdes de qué trataba el juego y este entendió lo básico, Mako y Leyai sonrieron entre sí y se estrecharon la mano para jugar en conjunto. Los demás estudiantes subieron a las gradas de metal y se sentaron para ver el partido.
Fumiko: ¿Quién creen que gane?
Tafy: Mi voto es para el equipo de Leyai.
Amei: Yo creo que ambos son increíbles.
Fumiko: Siento que hubieran tenido una gran ventaja con Issei y su velocidad.
Tafy: Yo lo veo más bien como trampa…
El silbato del árbitro llamó la atención de los espectadores anunciando que el juego iba a comenzar, lanzó el balón al aire y con la primera patada el partido inició. El ejercicio empezó con tranquilidad hasta que el balón lo tomó Natku, el maestro lo pateó directo a la portería contraria, luego se lo pasó a Kenta quien se quitó de encima a dos contrincantes, después vio que no tenia salida y le devolvió el balón al chico planta. El maestro fue más cerca para meter un gol y disparó, el balón iba con gran fuerza hacia el portero, pero Leyai se atravesó dándole una patada intensa y lo lanzó hasta el área contraria lastimando en la cara a Kenta y dejándolo inconsciente.
El árbitro sonó su silbado y dio la orden de llevarse a Kenta y dejar entrar otro jugador. Natku vio a Leyai sonriendo y con una mirada le declaró la guerra. El juego siguió su curso, esta vez el gemelo tuvo el balón en sus manos y corrió para anotar, con impulso disparó, pero el cabellos verdes la desvió con su cabeza y la bola pasó a ser de su equipo.
Fumiko: Leyai y Natku están jugando muy bien.
Tafy: Quien diría que el hombre verde pudiera darle pelea a Leyai.
Amei: ¡Vamos, Natku!
Nuevamente el menor llevaba el balón en medio de la cancha, Mako se le acercó, pero pudo esquivar su maniobra de quitarle la bola arrastrándose por el suelo, el ojos esmeralda no se rindió y le dio una gran patada, el balón estaba por ir directamente a la portería ignorando al cuidador pero Leyai saltó y regresó el balón con gran potencia, fue tan rápido el movimiento que la bola pasó de largo hasta los atacantes de su equipo y ellos pudieron meter el gol. El árbitro silbó y el juego terminó.
Las chicas del salón de Issei se le abalanzaron al oscuro y lo felicitaron por dar el pase ganador de su equipo. Natku reconoció su derrota y le reverenció a su hermano desde lejos, dio vuelta y se alejó hacia las bancas para tomar agua. El ojos rojos se ruborizó un poco por ese gesto y siguió con la atención.
Shun: Leyai es bueno en este deporte.
Natku: Si, me falta práctica.
Tomó una botella y tomó agua. El entrenador se acercó al maestro de las plantas y le palmeó la espalda.
Profesor de Física: Eres muy bueno, muchacho, debes unirte al equipo de futbol.
Natku: Lo siento, entrenador, lo mío no es el futbol, sino el taller de botánica.
Profesor de Física: Ah, qué lástima…
Un ruido proveniente de las canchas de basquetbol llamó su atención y miró hacia arriba, el profesor del salón diecinueve se acercó al entrenador y acomodó sus lentes.
Profesor: Debe haber algo muy llamativo en la cancha…
Profesor de Física: ¡Vamos a ver qué hay de bueno!
El entrenador sonó su silbato para atraer la atención de todos y les señaló que lo siguieran. Los tres grupos entraron por la puerta de servicio a la cancha de basquetbol, subieron las escaleras que estaban enseguida y desde arriba vieron todo el alboroto. El entrenador de gimnasia y lucha estaba en el centro del espectáculo con dos alumnos que iban a enfrentarse; Tafy, Amei y Fumiko localizaron a la castaña y se reunieron con ella.
Amei: ¡Shin! ¡Qué bueno verte!
Tafy: ¿Qué hacen aquí los de primer año?
Shindra: El entrenador nos dio clases de defensa personal y… el profesor se emocionó…
El entrenador de lucha alzó sus brazos y sonrió.
Entrenador: ¡Sean bienvenidos los alumnos que recién llegan!
El profesor de física sonrió y saludó a su buen amigo maestro de ceremonias.
Entrenador: ¡Hoy tenemos competencia de lucha! ¡A mi derecha está el campeón Iwao!
El chico amarró su gran cabello azul oscuro y saludó al público.
Entrenador: ¡Y a mi izquierda el retador, Cronh!
El joven reverenció como saludo.
Amei: ¿Va a enfrentarse con alguien de tercer año?
Shindra: Por eso digo que el entrenador se emocionó.
Fumiko: ¿Haku y Theron?
Shindra: En la banca… se negaron a pelear contra Cronh…
Tafy: No los culpo…
Los maestros se acercaron a las chicas y vieron el espectáculo.
Issei: ¡Genial! Esto si es bueno.
Leyai: Espero que ese niño recuerde que debe bajar su fuerza.
Natku: El otro chico se ve rudo…
El entrenador retrocedió.
Entrenador: ¡Que inicie la pelea!
Iwao tronó sus dedos y le sonrió al menor, Cronh solo se tronó el cuello y lo miró con seriedad. El primero en lanzarse fue el cabellos azules para tumbarlo con todo el peso de su cuerpo, pero el soldado se inclinó hacia atrás poniendo sus manos para amortiguar la caída; cuando el mayor vio que había sido esquivado quedó cara a cara del ojos cafés, éste le dio un rodillazo en el estómago para elevarlo un poco, se quitó de abajo y le dio un codazo en la espalda para estamparlo contra suelo.
Los chicos de primer año quedaron asombrados y entendieron por qué los otros dos no quisieron retar al soldado. El entrenador había visto a su campeón perder contra el chico y tardó en reaccionar, verificó el estado de Iwao y vio al menor.
Entrenador: Ganador ¡Cronh!
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