Shindra: ¿Podrían… abrazarme mientras duermo?
El soldado se sorprendió ruborizado mientras Kinto solo sonrió complacido.
Kinto: De acuerdo, será como tú quieras.
El maestro guio a la chica hacia la cama y ésta se recostó, el mayor llamó al menor para que se acostara al otro lado de la humana y los tres se durmieron casi de inmediato. Al día siguiente, por la mañana…
Amei: ¡Buenos días!
Gritó la humana abriendo de portazo la puerta de entrada de la casa, con su acostumbrada sonrisa y gran energía, detrás entraron Mako, Kenta y Fumiko, todos ya vestidos para ir a la escuela. En el comedor y en la barra de la cocina, los maestros y soldados estaban sentados ya desayunando, Leyai era el encargado de hacer la comida, tenía un mandil azul para no ensuciar su uniforme y llevaba una charola con tés calientes para el grupo, los humanos se quedaron atónitos viendo al gemelo oscuro servir a los demás.
Leyai: Buenos días, humanos.
Él junto a sus hermanos y aprendices inclinaron su cabeza para saludar.
Fumiko: Aamm… ¿cocinas?
El ojos rojos miró su mandil y repartió las tazas.
Leyai: Si… ellos no saben usar la estufa…
Mako: ¿Y cómo preparan los alimentos en su mundo?
Leyai: En una plancha de roca extensa, con fuego debajo. Algo como… ¡esto!
Levantó un anafre mediano donde la familia pone una carne asada para que no se enfríe. Fumiko volteo para todos lados y no vio a cierta persona que faltaba.
Fumiko: ¿Y Shin?
Kinto: En el baño.
Señaló hacia atrás donde estaban las recámaras y siguió tomando su té. La chica fue hasta la recámara y entró, volteó hacia la derecha y pasó por la puerta que estaba emparejada, encontró a la ojos azules inclinada ante el inodoro, bajando la palanca para el desagüe.
Fumiko: ¿Qué tal están los malestares mañaneros?
La morena levantó su cabeza e inhaló.
Shindra: Con esto ya estoy un poco mejor.
Fumiko: ¿Podrás ir a la escuela?
Shin se golpeó las mejillas y abrió sus ojos, sorprendida.
Shindra: ¡Cierto! ¡La escuela!
Fumiko: Te traje tu uniforme, te espero afuera en lo que te arreglas.
Su amiga le dejó una bolsa con sus prendas y cerró la puerta. Después de unos minutos, Shin salió con un uniforme igual al de Fumiko, zapatos negros, medias blancas arriba de las rodillas, falda azul oscuro, camisa blanca de manga corta, una corbata y saco.
Fumiko: Te sigue quedando bien el uniforme.
Shindra: Si… me trae recuerdos…
Fumiko la tomó de las manos y le sonrió.
Fumiko: Ahora vas a hacer nuevos recuerdos. Sé que no estás muy cómoda con tu nueva situación, pero ya verás que esto será solo temporal. ¡Anímate!
Shin miró a su alrededor y pensó que, el volver, no podía ser tan malo para ella, para los demás sería el reto.
Shindra: Tienes razón, no tengo por qué estar cabizbaja.
Fumiko: ¡Bien! Salgamos para que saludes a los demás.
Las dos jovencitas salieron de la recámara y llegaron a la sala donde Mako ya les había repartido unas libretas y lapiceros a los demás y Kenta les había traído sus portafolios, los maestros y soldados revisaban cada artefacto con cuidado y los guardaban.
Fumiko: ¡Chicos! ¡Shin ya está lista!
La morena los saludó y los nuevos inquilinos se quedaron asombrados, Kinto tiró en el acto su portafolio con útiles, Haku dejó caer el lapicero que tenía en la boca y Shun puso en la mesa la libreta que había abierto.
Shun: Humana Amei…
La chica lo miró.
Shun: Cuando volvamos, ¿podría llevarme el uniforme de Shin?
Amei no entendió esa sonrisa que le dio el maestro al preguntarle eso, volteó a ver a Shin y ésta le cruzó los brazos pidiendo negar su petición.
Leyai: Antes de ir a la escuela, hay algunas cosas que deben cambiar.
Issei: ¿Cómo qué?
Leyai se quitó su mandil y los dobló para dejarlo sobre la barra de la cocina.
Leyai: Primero que nada, nada de decirle ‘humanos’ a las personas. Segundo, nosotros como maestros, somos hermanos. Y los soldados son primos, ¿entienden?
Natku: ¿No hay que dirigirnos a ellos como soldados?
Leyai: ¡Exactamente! Y los soldados no deben dirigirse a nosotros como maestros.
Los tres menores se sorprendieron ante tal orden.
Theron: P-pero…
Leyai: Con que nos llamen por nuestros nombres estará bien.
Lo interrumpió, los soldados se miraron un poco dudosos e incómodos, el arquero se inclinó hacia un lado recargando su cabeza sobre su mano.
Shun: ¿Y si, en lugar de ‘maestros’, nos llamaran ‘primos’?
Los tres menores admiraron el cambio de sustantivo y pidieron, con manos en ruego, que así fuera.
Leyai: De acuerdo… pueden llamarnos primos.
Kenta: ¿Es tan difícil no llamarlos maestros?
Cronh: No me atrevería a llamar al maestro... ¡digo!, al primo Kinto sólo por su nombre.
Fumiko rio levemente, incomoda por la situación de los soldados.
Leyai: Bien. Otra cosa, no deben usar sus poderes al cien por ciento, traten de bajarlo como a un treinta por ciento…
Mako, Kenta, Fumiko y Amei: ¡¡¡A quince!!!
Shindra: ….
Los cuatro que gritaron se calmaron y tosieron para recomponerse.
Mako: Perdón, pero creo que es mejor a quince, por su gran fuerza al hacer las cosas…
Leyai: De acuerdo, hasta un quince por ciento, no más.
Kinto: Ash, que aburrido…
Se quejó el segundo mayor.
Leyai: Como consiguiente, nadie va a volar ni a mostrar las alas. Issei, tienes prohibido mostrar tus garras.
Issei: Está bien.
Leyai: Natku, nada de darles vida abrupta a las plantas.
Natku: No hay problema.
Leyai: ¡Theron! Pobre de ti que vuelvas a hablarles a los animales marinos.
El mayor de los soldados se ruborizó y asintió asustado.
Leyai: Haku, nada de fuego, eres peligroso aún con tu actitud concurrida.
El segundo soldado sonrió avergonzado sobando su nuca.
Leyai: Kinto, no provoques una pelea en la escuela…
Kinto: Si los humanos no me molestan… no hay de qué preocuparse…
El mayor denigró la actitud de su hermano soltando un suspiro.
Leyai: Cronh… trata de no hacerte de enemigos… por favor…
El soldado cruzó sus brazos y bufó volteando hacia un lado.
El sonido de la bocina de un camión llamó su atención y miraron hacia la ventana.
Shun: ¿Qué es eso?
Kenta: Es un trasporte para irnos a la escuela, ¡Vamos!
Todos salieron de la casa y los nuevos invitados admiraron el pequeño camión blanco, este abrió sus puertas y bajó una joven conocida por todos.
Natku: ¡Ella…!
Tafy: Buenos días, chicos.
Los maestros miraron incómodos a la chica y ella solo se inclinó completamente ante ellos.
Tafy: Siento mucho lo que hice en el pasado, voy a enmendar mis errores ayudándolos a adaptarse aquí.
Shindra se acercó y le palmeó un hombro para que se enderezara y levantara la cabeza.
Shindra: Está bien. Con que nos ayudes es suficiente.
Tafy la miró y asintió aliviada.
Tafy: ¡Gracias! Entonces yo me haré cargo de trasportarlos todos los días a la escuela.
Kenta: ¿De dónde conseguiste el camión?
Tafy: Es de la compañía de mi padre, me lo obsequió cuando volvimos a este mundo.
Amei: El padre de Tafy se dedica a la agencia de viajes internacionales, tiene a su disposición diversos camiones, camionetas y autobuses que utiliza para darles transporte a las personas que requieren de sus servicios, su negocio no solo está en el país sino en varias partes del mundo y él es el organizador de todos los viajes que sus transportes realizan.
Kenta: ¡Vaya! Es hermoso…
Tafy: Bueno, entonces ¡suban!
Todos abordaron el vehículo y se dirigieron a la escuela. Llegando a las puertas del instituto, Tafy se aparcó cerca de la entrada y todos bajaron, se acercaron a la reja metálica y el guardia los dejó pasar. Fumiko los guio hasta una sala de ceremonias donde muchos alumnos estaban distribuidos por todo el lugar.
Shun: Si que hay muchas… personas aquí.
Amei: Es el primer día de clases y debemos ver las listas de ingreso.
Natku: ¿Qué listas de ingreso?
Tafy: Es para saber en qué salón les toca estar.
El grupo dio unos pasos y de inmediato varias miradas les pusieron atención, sobre todo el de las chicas. Ninguno hizo caso a esto y se acercaron a un pizarrón con varios papeles pegados en ellos.
Tafy: Si ven sus nombres en uno de estos papeles, en la parte de arriba estará escrito el salón que les toca.
Shun agudizó su vista de cazador y encontró su nombre rápidamente.
Shun: Ya encontré el mío.
Señaló una pancarta.
Shun: También está aquí Natku.
El maestro verde vio en el encabezado que les tocó el salón quince.
Natku: ¿No estaremos todos juntos?
Fumiko: No, distribuyen equitativamente los grupos.
Kenta: ¡Yo también estoy en esa lista junto con Amei!
Theron observó detenidamente las hojas blancas y en segundos también encontró su nombre.
Theron: ¡Miren! Aquí estoy, también Cronh y Haku.
Los soldados observaron que estaban un curso más abajo que los demás, en el salón siete.
Shindra: Yo cursaré ese año con ustedes.
La morena señaló su nombre en esa lista, el segundo maestro se decepcionó y bajó sus brazos.
Mako: Como Shin no pudo terminar el curso la vez pasada, está con los de primer año.
El ojos rojos buscó su nombre y lo encontró en la penúltima cartulina.
Leyai: Estoy en el salón dieciocho… junto a ti, Issei.
El maestro corredor asintió con fuerza.
Mako: También estoy en ese salón, con Tafy y Fumiko.
El maestro tierra se abrió camino entre el grupo y se quedó viendo una hoja, con “salón veintiuno” como título.
Kinto: ¿Por qué solo estoy yo en esta lista?
Mako: Te consideraron de tercer año, un curso más que Leyai.
Kinto: ¡Pero soy menor a ese oscuro!
Fumiko: Pues para el sistema, eres el mayor.
Amei sintió una palmada en su hombro y volteó, su hermano mayor la saludaba.
Takeo: Hoy saliste temprano de la casa…
Amei: Si, quise venir con mis amigos el primer día.
Los amigos humanos de Amei saludaron al mayor.
Amei: ¿En qué salón te tocó?
Takeo: En el veintiuno.
Shindra se ensombreció de la incomodidad, él y Kinto iban a estar en el mismo salón y se notaba que ambos no se llevaban bien. El hermano de Amei vio la lista y se percató que, arriba de su nombre estaba el del maestro tierra, se sorprendió y el cuarto maestro mayor también lo vio, por primera vez, a los ojos y en ambos nació una rivalidad. Un par de campanadas sonaron desde una bocina en la parte de arriba de la sala y una voz los llamó.
Voz: Pasen a sus salones correspondientes para iniciar el curso.
Amei: Bueno, aquí nos separamos.
Kenta: Síganos, Shun y Natku.
Amei: Hermano, por favor guía a Kinto a tu salón.
Los cuatro se separaron del grupo.
Mako: Issei, Leyai, les mostraremos el salón.
Los tres junto con Fumiko y Tafy salieron hacia su salón.
Shindra: Nosotros también nos vamos, suerte… Kinto.
La morena se despidió algo incomoda por dejar al maestro junto al hermano de Amei, Theron y Haku la siguieron, Kinto detuvo a Cronh y le susurró algo, él asintió y alcanzó a sus hermanos. Takeo miró como Shin se iba con los tres soldados custodiándola desde atrás, había algo que le llamaba de la chica, pero aún no sabía que era. De inmediato sintió la mirada penetrante del ojos marrones, quien esperaba a que caminara para seguirlo.
Takeo: Pff… sígueme.
Ambos jóvenes fueron al salón veintiuno, un maestro estaba en la puerta cerciorándose que todos los alumnos entraran, Takeo ingresó, pero el profesor detuvo a Kinto y le indicó con la mano que esperara un momento, - ¿no va a dejarme entrar? – dudó el maestro. Después de unos minutos, el profesor lo llamó.
Profesor: Pasa, Kinto.
Kinto ingresó al saló y se detuvo frente a todos los compañeros, quienes lo veían curiosos.
Profesor: Kinto es un estudiante transferido, denle la bienvenida.
El maestro inclinó su cabeza, como le había dicho Leyai anteriormente y volvió a mirar.
Kinto: Buenos días.
Las chicas empezaron a susurrar sobre su forma respetuosa de dirigirse a ellos, su gran y apuesto cuerpo, su mirada fría que lo hacía interesante y llamativo.
Profesor: Bien, puedes sentarte en esa banca de atrás.
El maestro caminó hasta la ultima banca, junto a la ventana, se sentó y varias chicas se ruborizaron por tenerlo tan cerca. En otra escena, Natku y Shun se presentaban ante los alumnos de su salón, haciendo el mismo gesto que Kinto.
Natku y Shun: Buenos días.
La profesora miró admirada a los jóvenes y se acomodó sus lentes. Las chicas del salón abrieron bien sus ojos para poder ver mejor a los maestros, ambos con ojos brillantes y labios delgados, mirada seria y sin emociones que enloquecían a más de una.
Profesora: ¿En dónde podrán sentarse?
Chica 1: ¡Aquí hay un lugar!
La joven señaló una banca en la segunda fila, en el penúltimo pupitre, a un lado de Kenta pero rodeado de otras chicas.
Chica 2: ¡Aquí, profesora!
Otra estudiante señaló una banca en la quinta fila, antepenúltimo lugar, a un lado de Amei junto a otras chicas.
Profesora: Muy bien, tomen asiento.
Shun se sentó junto a Kenta y Natku junto a Amei, iniciando las clases. En otro salón, Issei y Leyai también se presentaban al grupo, con el “buenos días” ya dicho, se enderezaron y las chicas del grupo se levantaron de sus asientos con la boca abierta, el ojos amatistas sonrió mientras Leyai solo cerraba sus ojos, incómodo por las miradas. Fumiko cubrió su rostro con una de sus manos y suspiró, - este será un curso difícil para ellos… - se lamentó la chica.
Profesora: Pueden sentarse atrás, hay dos bancas.
En la tercera y cuarta fila, hasta el fondo había dos lugares uno a lado de otro, detrás de Mako y Fumiko y a un lado de Tafy. Por otra parte, en el salón siete…
Chica 1: ¡Que apuestos!
Chica 2: ¡Qué hermosos ojos!
Chica tres: ¡Huelen tan bien!
Las jóvenes del salón empezaron a gritar halagos hacia los soldados, quienes se habían presentado junto con Shin, inmediatamente las chicas se acercaron a los tres caballeros, obligando a la ojos zafiro a hacerse a un lado para no quedar atrapada entre el montón. La morena chistó molesta y se sentó en la banca de en medio de la tercera fila, con la mirada de los hombres sobre ella, mientras los soldados lidiaban con el incómodo momento de ser abrazados y manoseados por las chicas.
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