Shindra: “también se puede invocar en árboles grandes, inclinados, que cubra su corteza con su follaje colgante…”
Karimen: ¿Lo entiendes? Un pirul…
La joven fue interrumpida por una cachetada en su rostro, Shin le había plantado una bofetada muy bien dada, tanto que la hizo sangrar en su labio inferior. La castaña la miró enfurecida y los humanos se sorprendieron ante el acto.
Shindra: ¡¿Cómo puedes ser tan estúpida?!
Karimen se quedó muda con su cara aun volteada por el golpe, después le regresó la mirada a Shin y se molestó.
Karimen: ¡No me vuelvas a hablar así!
La morena iba a volver a darle otro golpe, pero Kinto la detuvo, la abrazó fuerte por detrás y la sentó en sus piernas para calmarla. Natku tomó el libro y vio que había unos dibujos sobre los tipos de árboles en donde se podía hacer la invocación, pensó un momento y cerró las páginas.
Natku: Es verdad, eres muy estúpida.
Karimen: ¡¿Disculpa?!
La hermana mayor no entendía y miró a Shin, quien estaba muy enojada mientras el segundo mayor la abrazaba rodeándola con sus fuertes brazos.
Mako: Confundiste un sauce con el pirul.
Karimen: ¿Un sauce?
Natku: El árbol por donde salimos no estaba inclinado, solo tenía su follaje colgante que lo hacía parecer inclinado, por eso te confundiste.
Karimen: Ah… vaya…
Cronh: De acuerdo, se equivocó de planta, y aun así nos trajo hasta aquí, ¿cómo pudo “convocarnos” con éxito?
Leyai: Por el proceso de la ceremonia. Hizo todo bien, pero el portal fue en lo que falló. Debido a que soy alérgico a ese árbol, mis poderes se redujeron a cero, estuve mucho tiempo expuesto, casi moría.
Issei: ¿Y cómo podrás recuperar tus poderes?
Leyai: Aún no lo sé, la información que nos dio esta humana solo nos dice la causa, pero no es suficiente.
Kinto: Humana, ¿hay algo más que hiciste?
Karimen chistó con molestia y miró hacia un lado.
Karimen: Cuando terminé no sucedió nada, pensé que el hombre que me había vendido el libro me había estafado y me fui del lugar, eso es todo. Después los vi en el hotel y supe que había tenido éxito, pero no era el esperado.
Fumiko: Estamos en un callejón sin salida…
Tafy: Siento mucho que la confesión de mi hermana no haya sido de mucha ayuda.
Issei: No importa, al menos ya sabemos cómo venimos aquí.
La hermana de Tafy retorció un poco su cuerpo para ver si podía zafarse de las lianas, pero estaban muy pegadas a ella y solamente le permitían respirar, Leyai tomó el libro y lo puso sobre la barra de la cocina.
Leyai: Nos quedaremos con este libro, tal vez nos ayude después.
Karimen comenzó a reírse burlonamente, Mako, Leyai, Shun y Natku la miraron fijamente y supieron que la chica ocultaba algo más, Kinto y Cronh fruncieron el ceño, molestos por la actitud de la humana, Theron, Tafy y Amei se preocuparon por la tensa situación en que se había convertido el asunto mientras el resto no entendía la risa de la mayor.
Leyai: ¿Qué es tan divertido?
Karimen paró de reír y les sonrió de oreja a oreja.
Karimen: Ahora sabrán lo difícil que es adaptarse a un mundo donde no encajan…
Shun y Natku se sorprendieron ante el comentario.
Karimen: Te lo dije antes, ¿no?... Bienvenido al mundo humano, ¡infeliz!
Shin alcanzó a darle una patada en el rostro a Karimen, con esto le borró la sonrisa y cayó de espaldas, noqueada. Kinto se quedó mudo y abrió sus brazos para liberar a la castaña, esta se levantó y caminó hacia el comedor, saliendo por la puerta de atrás para dar su acostumbrada caminata a solas. La sala se llenó de un silencio incómodo donde nadie habló de lo ultimo que sucedió. Natku liberó a Karimen y fue a revisarla, afortunadamente solo había sido un golpe no mortal, pero lo suficientemente duro para desmayarla, tomó uno de los cojines de los sillones y lo dejó como su almohada para que durmiera mejor.
Kinto: Perdona… humana Tafy…
El soldado de tierra se inclinó como disculpa ante la hermana menor, todos se quedaron estupefactos por las disculpas del más orgullosos del grupo.
Tafy: N-no hay problema… mi hermana… ya se lo merecía…
Tafy se acercó a Karimen y le limpió la sangre del labio con una servilleta.
Issei: Entonces… ¿qué más podemos hacer?
Leyai: Por el momento, nada. Solo tratar de acoplarnos con lo humanos.
Kinto: Para ti será muy fácil…
Mako: ¿Y como te sientes sin poderes?
El mayor se sentó en una de las bancas y tomó un vaso con agua de la barra.
Leyai: Realmente es un fastidio no tener poderes, hubiéramos tenido más ventajas con ellos. Ahora dependemos enormemente de la hipnosis de Issei.
Tomó un gran trago de agua y dejó el vaso.
Mako: Por eso tomas agua como si nada, ¿cierto?
Shun: Ahora que lo mencionas… incluso duermes toda la noche, te bañas con agua caliente, te acercas a la chimenea…
Theron: ¡A mí me pidió que le enseñara a nadar!
Leyai le lanzó una mirada matadora al menor, ruborizado por su comentario, Theron evitó verlo a los ojos con una mueca incómoda y Haku sonrió divertido.
Leyai: ¡Es normal que le pida ayuda, no sé nadar!
Kenta: ¿Aun conservas las alas?
Leyai: Claro, no he dejado de ser lo que soy, es lo que me diferencía de los humanos.
Tomó el vaso para seguir bebiendo.
Amei: Sin poderes eres más gentil que antes.
El mayor escupió su bebida para no ahogarse y se puso colorado por el comentario, ante su reacción todos se rieron de él. Por otra parte, Shindra caminaba por esa arboleda antaña, ya había oscurecido y las hojas comenzaron a moverse por la brisa de la noche, ella vio su mano y se dio cuenta que tenía una ligera línea de sangre, producto de la bofetada que le había dado a Karimen. Se detuvo por un momento y se dejó caer de cuerpo completo en el pasto para contemplar como las pocas estrellas que podían verse iluminaban el cielo, cerró los ojos y suspiró.
Inicia Flash Back
Tres días después de ser encerrada en una habitación y recibir comida por los novatos de Nawako, la puerta se abrió de repente y entró el soldado de Natku, quien le traía ropa limpia y libros, Shin intuyó de inmediato que no iba a salir de ahí por un tiempo y suspiró. Maro le hizo reverencia y se dirigió a la puerta, la morena alzó su mano y una cadena de roca detuvo al trenzado antes de tocar la perilla, éste se volteó y ella lo liberó.
Shindra: Antes de que te vayas… ¿podrías decirme qué está pasando? ¿Por qué estoy encerrada?
El cabellos largos se recargó en la puerta zafándose de la piedra.
Maro: Lo siento, señorita Shin, pero no tengo permitido decirle, solo los maestros pueden despejar todas sus dudas.
Shindra: ¡Pero nadie de ellos viene!
-Por eso mismo… - pensó sarcástico el soldado, rascándose una mejilla.
Shindra: Bueno, al menos déjame salir al jardín, ¡aquí no me da ni el sol!
El guerrero suspiró rendido y asintió, Shin se alegró y ambos salieron a una parte de la selva para que otros estudiantes no vieran a la humana.
Shindra: ¿Por qué aquí?
Maro: No tengo permitido sacarla de la habitación, nadie debe verla.
La chica entendió y se acercó a un árbol para tocarlo, sentir la corteza la tranquilizó un poco y cerró sus ojos, quería guardar este momento antes de volver a la recámara, alzó la vista y, usando su poder, quiso bajar una rama para tocar las hojas, pero no bajó nada. La morena se extrañó y volvió a intentar, pero nada. Bajó su mirada y vio a Maro haciendo guardia, entonces intentó sacar una raíz o liana del suelo, alzó un poco su mano y usó poder, no salió nada de planta, pero una roca si se elevó del suelo. Ella frunció el ceño, lanzó por un lado la roca y volvió a intentar; nuevamente se levó una roca y no salió ninguna raíz, Shin se molestó y volvió a tratar.
Tres intento después nada fue lo que ella esperaba, -¿qué rayos pasa?, ¿por qué no puedo usar bien mis poderes? – pensó confundida. Lo intentó una última vez, pero fue el mismo resultado fallido, le pegó con más fuerza a la roca que salió disparada hacia a un lado de Maro, éste se dio cuenta y volteó a ver a la humana, quien siguió tratando insistentemente en sacar una planta de la tierra, pero en su lugar solo se acumulaban rocas. Se acercó y bajó las manos de la chica.
Maro: Vamos a regresar a la habitación.
Antes de alzarla para volar hasta la habitación, otro soldado frenó su trayecto en la espalda de Maro, ambos cayeron a unos metros de la humana y el soldado de tierra se enderezó.
Cronh: Creí que aterrizaría más lejos…
Maro: ¡Quítate de encima!
Cronh se levantó y vio que había aterrizado en su hermano, quien se levantó adolorido de un brazo.
Maro: ¡Me dislocaste el hombro!
El castaño lo vio con poca importancia y se volteó hacia la humana, ella lo vio hecho un desastre, su ropa estaba gastada y levemente desgarrada, como si estuviera peleando con alguien. ¡Y si! Ese alguien apareció de entre los arbustos.
Leyai: ¡Soldado idiota…! Ah…
El ojos rojos vio a la humana y se quedó sin habla, después vio a Maro quien se sostenía el hombro y se molestó.
Leyai: ¡¿Por qué está afuera?!
Shindra: Yo se lo pedí.
El mayor suspiró y se le acercó.
Leyai: Te llevaré de vuelta…
Shindra: ¡Espera!
Se alejó un poco antes de que el oscuro la tomara del brazo.
Shindra: Quiero que me expliquen ¿por qué me mantienen encerrada en esa habitación?
Leyai: Porque estás embarazada y necesitas reposo y cuidados…
Mintió y el soldado de tierra se molestó.
Shindra: ¡No juegues conmigo y dime la verdad!
Leyai: No tengo tiempo para darte explicaciones, ¡vámonos!
La tomó de la muñeca para jalarla hacia el exterior, pero la humana tiró de su mano para soltarse, pero jaló su brazo tan fuerte que, sin querer, lanzó a Leyai hacia atrás y chocó de espaldas contra un árbol, lastimándose. La morena se preocupó y se extrañó por lo que había hecho.
Shindra: ¡Lo siento!, n-no quería hacer eso.
Cronh sonrió de lado, sacó sus alas y cargó a la humana.
Cronh: Vámonos…
El soldado se la llevó en sus brazos, Maro no pudo perseguirlos por su brazo dislocado y Leyai no pudo sacar sus alas por el daño que recibió en la espalda. Cronh volaba un poco desequilibrado, pero alto, estaba cansado y hambriento, la pelea con el gemelo oscuro lo había agotado, pero extrañamente el gemelo rojo seguía casi como si nada.
Shindra: ¿Cronh?
El soldado salió de sus pensamientos y miró a la humana.
Cronh: ¿Sí?
Shindra: ¿Tú si me dirás lo que está pasando?
Cronh: Pff… no tengo permitido hablar de eso…
La ojos azules suspiró rendida.
Cronh: Pero puedo llevarla con el maestro Kinto y él le dirá todo lo que quiera saber.
La cara de la chica cambió y le sonrió asintiendo, el soldado se desvió hacia la recámara del maestro tierra, se detuvo en el balcón, abrió la puerta de cristal que estaba emparejada, bajó a la chica y ambos entraron. El cabellos largos estaba cerrando un cofre con utensilios de primeros auxilios, estaba un poco lastimado de una mejilla y de los brazos, pero nada grave, volteó cuando escuchó el ruido de pasos y se sorprendió al ver a la pareja entrar a su habitación.
Cronh: Disculpe el atrevimiento, maestro…
El joven no pudo terminar la oración cuando perdió el conocimiento, afortunadamente Kinto evitó que cayera al piso y lo llevó a su cama. Acercó su ‘botiquín’ y sacó paños, ungüentos y vendas, se dispuso a curar las heridas de su soldado, pero Shin lo detuvo, el maestro la vio extrañado y ella le señaló uno de sus brazos, que estaba mal vendados y se estaban cayendo. El ojos marrones entendió que era pésimo tratando heridas y se ruborizó de la vergüenza. La humana tomó las cosas y, mojando un trapo, limpió primero las heridas del chico, tomando uno de sus brazos.
Kinto: ¿Te sacó de la habitación de donde estabas?
Shindra: No. Convencí a Maro para que me sacara al jardín y ahí me lo encontré.
Kinto: Ah… Y, ¿cómo estás?...
La chica suspiró y continuó con el otro brazo.
Shindra: Harta… molesta… nadie me quiere decir qué pasa. Me la paso encerrada y sin saber quién es el padre de mi hijo.
Kinto: Por eso Cronh te trajo aquí, ¿cierto?
La chica asintió y siguió limpiando el rostro desmayado de Cronh.
Shindra: ¿Me dirás?
El maestro pensó un momento, cerró sus ojos y continuó.
Kinto: No sé aun cómo pudo pasar, pero…
Miró a los ojos a la chica quien ya había terminado de limpiar las heridas.
Kinto: El padre de tu hijo es Cronh.
La humana se sorprendió y miró al soldado, -¿él?- pensó. Después volvió a mirar a Kinto, quien se veía serio en sus palabras.
Shindra: ¿Y el problema es que… es un soldado?
Kinto: Así es. Varios de mis hermanos no se lo tomaron muy bien.
Shindra: ¿Y tú?
El maestro miró a su discípulo.
Kinto: No es problema para mí.
Volvió a mirar a Shin.
Kinto: Considero a Cronh como si fuera mi hijo, si él es el padre, también consideraré a su hijo como mío.
La humana se sorprendió por esto dicho, sacó una botella con liquido trasparente, mojó otro pañuelo y empezó a desinfectar las heridas.
Shindra: ¿Solo por eso me lo ocultaron?
Kinto: Bueno, creo que el primogénito exageró, no era para tanto.
La chica vio las heridas casi sanas del maestro.
Shindra: ¿Cómo te hiciste las heridas?
Kinto: Fue él, precisamente.
Shindra: ¿Tayue?
Kinto: Con el sin fin de noticias desagradables que sucedieron desde que llegaste aquí, el primogénito no pudo con la presión y enloqueció. Cuando te enviaron a esa recámara, en la sala de juntas se armó una gran pelea. El primogénito, el oscuro y el plateado querían lastimar a Cronh y me interpuse. Después una cosa llevó a la otra y terminamos peleando mi hermano y yo.
Shindra: ¿Y Cronh?
Kinto: Esto fue causado por el oscuro, desapareció con él durante la pelea y supe de Cronh hasta que uno de mis subordinados me dijo donde estaba. No pude encargarme de él por culpa del otro gemelo, pero supe que pudo escapar, desde entonces ellos dos han estado en una persecución.
Shindra sacó vendas y las desenrollo para vendar al soldado.
Kinto: Estoy seguro que el oscuro lo torturó por venganza de humillarlo cuando tomé de nuevo la piedra de Cronh.
La humana rio incomoda al recordar ese detalle.
Shindra: Después de saber esto, ¿seguiré encerrada en esa habitación?
Kinto: No será así si tú no quieres. Puedes quedarte aquí en lo que se recupera Cronh, ya después puedes ir a su habitación, como debe ser.
Shindra: ¡Gracias! Dame tu brazo.
La castaña había terminado de tratar a Cronh, ahora solo quedaba poner en su lugar las vendas de Kinto.
Shindra: ¿Estará bien Cronh?
Kinto: Si. Solo debe descansar, cuando despierte tendrá hambre. Se recuperará en un par de días.
Fin del Flash Back
Shin sonrió para sí al recordar ese momento, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una sombra le tapó el cielo nocturno, abrió sus ojos y vio al hermano de Amei, hincado a su lado, mirándola fijamente. La chica se sorprendió por no haberlo escuchado llegar y se levantó, retrocediendo hasta tocar un árbol.
Shindra: ¿T-takeo?
Takeo: ¡Ah…! Recuerdas mi nombre…
El chico también se levantó y cruzó sus brazos.
Takeo: ¿Qué haces aquí afuera?
Shindra: Salí a caminar, ¿y tú?
Takeo: Mis padres me mandaron por Amei, pero quise dar una vuelta por aquí antes de entrar.
Shindra: Bien, sigue con lo tuyo.
La chica se giró y continuó caminando, dejando al chico atrás. Takeo la miró cómo se alejaba y decidió seguirla. Shindra se dio cuenta después de unos minutos que el pelinegro estaba cerca y volteó a verlo, deteniéndose hasta tenerlo cerca para hablar.
Shindra: ¿Por qué me sigues?
Takeo: Tengo unas preguntas que hacerte.
La chica se cruzó de brazos para escucharlo.
Takeo: ¿De dónde vienen?
Shindra: De España.
Takeo: ¿Para qué vinieron hasta aquí?
Shindra: Terminar los estudios e ingresar a la universidad.
Takeo: ¿Tus padres?
Shindra: No tengo.
Takeo: ¿Familia?
Shindra: No tengo a nadie.
Takeo: ¿Y esos chicos?
Shindra: Son amigos.
El mayor entendió que las respuestas secas que le daba la chica eran solo para mentirle, metió sus manos en sus bolsillos y se acercó.
Takeo: Una última cosa…
Se detuvo frente a ella y se inclinó hasta su rostro.
Takeo: ¿Qué perfume usas?
Shindra: ¿Disculpa?
La chica se incomodó y retrocedió un paso.
Takeo: ¿Qué perfume usas?
Shindra: N-ninguno…
Takeo: Es que… hueles a lavanda…
Shin no pudo evitar sorprenderse.
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