Padre de Kony: Pues ya vámonos para no llegar tan noche a la ciudad.
Los maestros y soldados se miraron y sonrieron con triunfo, Karimen miró a Shin con odio y ésta le devolvió la irada con una gran sonrisa y una seña con el dedo medio. Ya en el autobús, Shindra se sentó junto a Amei para platicar y ponerse al día; Kinto iba molesto porque le había tocado sentarse junto a Leyai, quien le pidió que cerrara la cortina para taparse del sol; Natku y Shun iban dormidos en sus asientos, uno a lado del otro; Cronh iba con su gran compañero Haku; y Theron quedó con Issei, también dormidos. El viaje transcurrió con tranquilidad, pasaron varias horas hasta que llegaron a la ciudad para tomar un avión que los llevó de vuelta a casa, Issei volvió a usar sus poderes para convencer a otra gran familia de regalarle los boletos y que volvieran a comprar otros, Shindra se sintió mal por recomendarle hacer eso, pero no tenían otra manera para llegar a casa pronto. Resuelto ese problema, se subieron al avión donde Theron sufrió de un fuerte vértigo, ya que no era lo mismo subirse a un transporte volador que ser llevado por su hermano Cronh por los cielos, se mareó muy rápido y corrió al baño para devolver.
Amei: Ay, pobre chico, no está acostumbrado a esto.
Shindra: Todos están haciendo un esfuerzo por aguantar en el avión. ¡Míralos!
Leyai estaba como si nada, su experiencia en el mundo humano en el pasado le estaba sirviendo de maravilla; Issei y Haku estaban un poco aterrorizados por el leve movimiento del avión; Cronh y Kinto estaban lidiando con un par de transexuales que los acosaban por ambos lados de los asientos; Natku y Shun estaban rodeados de niñas pequeñas que se divertían peinando sus cabellos.
Amei: Solo unas horas más y llegaremos.
Shindra asintió y se relajaron durante el viaje. Horas después llegaron a su destino, el avión aterrizó e inmediatamente los maestros y soldados salieron corriendo del transporte, enfadando a la aeromoza. En el aeropuerto, las tres familias se separaron para tomar diferentes rumbos, el grupo de Shin subió a otro autobús donde los llevaron hasta la casa de Amei. Al llegar, todos bajaron del transporte frente a una gran casa de tres niveles, gran puerta de acceso de madera y altas ventanas; los soldados vieron la arquitectura de la vivienda con sumo cuidado para no perder detalle.
Theron: Es como… un pequeño… ¿castillo?
Cronh: Pero muy pequeño… como una sala de entrenamientos…
La madre escuchó la última frase de Cronh y los sorprendió con una gran sonrisa.
Madre de Amei: ¡Oh, no! No tenemos una sala para entrenar, solo un pequeño gym improvisado.
Haku: ¿Y qué tiene dentro?
La señora no pudo entender la pregunta, pero lo relacionó al tipo de mobiliario que había en su cuarto de ejercicios.
Madre de Amei: No lo sé muy bien, ese cuarto solo lo usa mi hijo mayor y mi esposo.
El señor de familia se acercó a la puerta y abrió con su llave, se volteó y enseguida entró Amei con sus grandes maletas.
Padre de Amei: ¡Adelante! Sean bienvenidos.
Madre de Amei: ¡No sean tímidos! ¡Vamos adentro!
La señora tomó del brazo a Haku y lo jaló hasta la casa. Uno por uno fue cruzando la puerta hasta llegar a la sala, un área muy amplia con un sillón en “L”, butacas y un par de sillas para llenar el espacio, la madre de Amei sentó al soldado en una de las butacas y, con una sonrisa, le señaló a los demás que pasaran a sentarse. Reunidos en la sala, la señora amplió su curiosidad sobre los amigos de su hija, preguntándole más cosas para conocerlos mejor.
Madre de Amei: ¿Van a la misma escuela que Amei?
Leyai: N-no…
Madre de Amei: Entonces, ¿de dónde la conocen?
Amei: Pues… ¡Shin es…! La amiga en común… que tenemos, je.
Madre de Amei: Ah… entiendo. Son de esas amistades que se logran conociéndose.
La amiga de Shin suspiró aliviada, no habían tenido tiempo para planear qué decir después del viaje. La castaña estaba admirando los alrededores, el lugar estaba tal cual como lo recordaba, lamentablemente los familiares de Amei habían olvidado su existencia y que alguna vez ella los visitó en fechas importantes.
Madre de Amei: Les prepararé un té, ¿o quieren algo diferente?
Theron levantó su mano tímidamente.
Theron: Yo solo quiero agua, por favor.
Madre de Amei: De acuerdo.
La señora se levantó y fue a la cocina. Al fin todos pudieron respirar con más calma.
Leyai: Para librar esto, si hay algo que no pueden responder, lo haré por ustedes.
Issei: Por cierto, ¿qué es una escuela?
-Creo que… tienen mucho que aprender… - pensó Amei.
Leyai: Es un sitio de enseñanza donde van lo jóvenes a aprender.
Shun: ¿Entrenan?
Leyai: No, solo leen libros y practican deporte. No hay luchas entre ellos.
Kinto: Que sitio tan aburrido, no debemos ir ahí.
La madre de Amei llegó con las bebidas, en tazas medianas con un trapo que las rodeaba, pues estaban calientes por el té, a Theron le entregó un gran vaso de agua natural que la bebió completamente en ese momento.
Madre de Amei: ¡Vaya! Tenías sed.
Theron: Con esto es suficiente, gracias.
La señora se sentó y siguió preguntando.
Madre de Amei: ¿Y dónde estudian?
Maestros y soldados les dieron un sorbo a sus bebidas, mirando a Leyai para que respondiera.
Leyai: Fuimos educados en casa, no vamos a ningún instituto.
El señor de la casa se acercó al grupo con una taza de café y arrimó un banco de la cocina.
Padre de Amei: Pero podrían ingresar a la escuela de Amei, muchos estudiantes se dieron de baja por los trabajos de sus padres. Quedaron lugares libres.
Kinto: No iremos…
Leyai: Entonces nos inscribiremos este año.
Sus hermanos voltearon a verlo, inconformes.
Leyai: Nos hará bien integrarnos con más… personas.
Le dio un sorbo a su taza de té, ignorando la reacción de los demás.
Padre de Amei: Me alegra que tengas esa madurez para decidir lo mejor para tus hermanos.
La manija de la puerta se movió y un joven de cabello corto negro y ojos cafés entró a la casa. Miró la sala llena de personas y cerró la puerta detrás, colgó sus llaves y se acercó al grupo.
Madre de Amei: ¡Qué bueno que llegaste, hijo!
Padre de Amei: Saluda a los invitados, Takeo.
Takeo: Buenas noches.
El hermano mayor de Amei barrió deprisa a los invitados, sus ojos no mostraban emoción hasta que se detuvo en Kinto, quien ni siquiera lo veía.
Madre de Amei: Chicos, él es mi hijo mayor…
Takeo: Voy a mi recámara.
El joven no dejó terminar a su madre, se sentía cansado y solo quería recostarse, al pasar detrás de Kinto le dirigió una mirada pesada que fácilmente Cronh le devolvió, ya que no le había quitado la mirada de encima desde que atravesó esa puerta.
Madre de Amei: Discúlpenlo, de seguro tuvo un mal día.
Padre de Amei: ¿Y dónde viven?
Shindra tosió un poco por el sorbo tan precipitado que le dio a su bebida.
Amei: S-sobre eso… ya ven que perdieron sus cosas en México… también sus llaves, y…
Leyai le hizo una seña con los ojos a Issei y este miró fijamente al padre de Amei para usar sus poderes.
Amei: Quería saber si… se pudieran quedar en la casa… que tenemos en las afueras…
La señora se sorprendió con la petición y, antes de que pudiera decir algo, el señor sacó unas llaves y se las aventó a Leyai, quien las cachó sin problema.
Padre de Amei: Está bien… es suya…
Madre de Amei: ¿Cariño…?
El hombre tomó de su café y miró a su esposa.
Padre de Amei: Podemos quedarnos tranquilos sabiendo que alguien va a ocuparla, y no ir cada semana a limpiarla y verificar como está, ¿no te parece?
Madre de Amei: … S-si… tienes razón, pero vengan a visitarnos seguido, por favor.
Leyai: Si, señora. Vendremos a menudo.
Madre de Amei: ¡Sus tés ya deben estar fríos! ¿Quieren un poco más?
Todos se negaron, la mujer volteó a ver la taza de Haku y vio que a esta aún le salía humo.
Madre de Amei: Qué extraño, tu té parece seguir caliente.
El soldado olvidó evitar usar su poder para mantener la bebida caliente y le sonrió nervioso.
Amei: Mamá, ¿te parece bien si acompaño a mis amigos a la casa de las afueras?
Madre de Amei: Está bien, pero ve con tu hermano.
Amei suspiró y se levantó para subir al cuarto de su hermano, tocó la puerta y él le abrió.
Takeo: ¿Sí?
Amei: Mamá dice que nos acompañes a la casa de las afueras, por favor.
El joven se lo pensó unos segundos mientras su hermana rogaba para que solo le diera las llaves y se disculpara por no poder acompañarla.
Takeo: Está bien, dame quince minutos.
Le cerró la puerta dejándola con una mirada sorprendida. En su habitación, Takeo ordenó los libros que estaba leyendo en su cama y sacó de su armario una chaqueta negra, fue a su baño y se lavó la cara para despabilarse, necesitaba estar bien despierto para manejar por la avenida. En minutos estuvo listo y bajó, no encontró a las personas que estaban en la sala y supuso que ya se habían ido, su madre le dio un beso de despedida y pensó que solamente él y su hermana irían a ver la casa. Al salir se encontró a los maestros en el compartimento de carga de la camioneta mientras que los soldados y Shin esperaban a que les abriera adelante.
Takeo: ¿Pero qué…?
Amei: Olvidé decirte que ellos vienen con nosotros.
Takeo: ¿Por qué?
Amei: Ellos van a ocupar la casa.
Takeo los miró inconforme, pero su padre le dio una palmada en su hombro.
Padre de Amei: La decisión fue mía, maneja con cuidado.
El joven se quejó con la mirada, pero obedeció a su padre, Amei fue de copiloto mientras los cuatro restantes subieron a los asientos de atrás. Durante el camino, Takeo se tranquilizó y vio a los soldados por el retrovisor, Haku miraba la ventana, Theron dormitaba y Shin… al apartar la mirada para ver enfrente y detenerse en un semáforo, volvió a verla. La castaña observaba la ventana, recargada en el hombro del tercer soldado, sin prestar atención a los ojos que la veían. El hermano de Amei elevó sus ojos hacia la persona que abrazaba a la ojos azules y notó que Cronh lo veía fijamente, analizando cada cosa que hacía. El cabellos negros volvió a mirar enfrente y siguió manejando; después de media hora, llegaron a la casa, bajaron del auto y entraron, encendieron las luces y el lugar mostró su interior. La casa era un poco más chica que la principal, pero se veía cómoda, una planta libre con las recámaras en la parte de atrás, una pequeña piscina en el patio de atrás y una chimenea.
Amei: Aquí estarán mientras… emm… llegan sus padres de viaje… je.
Tuvo que mentir porque su hermano se encontraba cerca.
Takeo: No puedo creer que mi padre les prestara la casa.
Amei: No te enojes, lo hizo para que la casa no se quedara sola, recuerda que ya vamos a volver a la escuela y no podemos venir seguido.
Takeo: Solo… que no rompan nada…
Los jóvenes se quedaron parados, observando alrededor, Shindra se cubrió la cara de vergüenza porque ningunos de ellos caminaba por la casa, como usualmente se hace cuando te hospedas en algún lugar.
Amei: ¡Adelante! Exploren la casa…
Los jóvenes reaccionaron y empezaron a caminar, Theron vio una pecera al fondo de la sala y bajó a ver los peces, les sonrió y los saludó, inmediatamente los animales formaron una fila y le prestaron atención, Takeo vio esa escena y se sorprendió.
Takeo: ¿C-cómo… hizo eso…?
Amei: Ah… él trabaja en un acuario… se entiende con los animales marinos…
Haku se acercó a la chimenea y tocó la madera nueva que se había puesto para encenderla, vio una caja con fósforos y la tomó, sacó un enorme cerillo y lo olió.
Takeo: ¿Qué nunca había visto un cerillo?
Amei: De ese tamaño, no. Ellos no tienen chimenea.
Takeo: Dudo que sepa como encender…
Un fuego moderado apareció sobre la madera, como si la chimenea hubiera tenido un buen rato encendida. Takeo no daba crédito a lo que veía, su hermana solo río nerviosa mientras Shin se volteaba a otro lado. Natku fue a la cocina y puso sobre la barra un florero con flores llamativas y coloridas.
Takeo: ¡¿De dónde mierdas sacó las flores?!
Amei: Yo… yo se las regalé… para que no se viera triste la casa…
Takeo: ¡Pero tienen raíces!
Amei: ¡Ash! ¡Las tomé del camellón!
Kinto vio una maleta negra y robusta en medio del pasillo para ir a las recámaras, la observó por unos segundos y volteó hacia Amei, señalando el objeto.
Kinto: ¿Podemos mover esto?
Amei: Ah… ¡sí! Ponlo en la esquina de la sala, para que no les estorbe.
Señaló a un lado de la chimenea, el hermano de Amei sonrió un poco de lado reconociendo la bolsa, él y sus amigos la habían dejado ahí en una anterior visita apresurada. El cabellos marrones se agachó para tomarla y, como si fuera una almohada, la dejó en el lugar que le indicaron. Takeo no podía creer que ese tipo hubiera cargado la maleta con mucha facilidad y con un solo brazo.
Takeo: ¡¡¡Oye, tú!!!
El joven le gritó a Kinto, haciendo que todos los demás voltearan a verlo con extrañeza.
Kinto: ¿Qué?
El maestro lo miró fijamente con su acostumbrada mirada pesada.
Amei: ¿Esa maleta es tuya, hermano?
Takeo: E-esa maleta…¡¿Cómo pudiste cargarla tan fácil?!
Shindra: ¿Qué contiene?
Takeo: Pesas… ¡doscientos kilos de pesas! ¡¿Cómo demonios hiciste eso?!
Shindra se quedó muda y blanca, era imposible que un simple mortal pudiera cargar eso con tanta calma. Leyai se encogió de hombros y mejor metió su cabeza en la nevera.
Amei: Él también va al gimnasio como tú, está acostumbrado a las pesas.
Takeo: ¡Ni de coña! ¡Estos tipos son muy extraños! ¡¿De dónde los sacaste?!
Amei: ¡Ya te dije que son mis amigos!
Takeo: ¡¿Estás loca?! ¡¿Cómo puedes decir que son tus amigos?! ¡Siempre has sido una idiota por fraternizar con extraños!
Shun tomó algo de un cajón y lo lanzó hacia Takeo, el utensilio lo rozó lo suficiente para atrapar su atención y quedó encajada a la mitad en el muro.
Shun: No le faltes al respeto a tu hermana.
Takeo volteo a ver lo que le había lanzado y se sorprendió al ver que era una cuchara, - ¿u-una cuchara…? – pensó asustado. Amei tomó del brazo a su hermano y abrió la puerta.
Amei: Bueno, nosotros ya nos vamos. Siéntanse como en su casa ¿vale? ¡Nos vemos mañana!
La menor empujó al mayor hacia la salida y cerró. El joven aún no se reponía de la impresión y Amei lo empujó hasta el auto, abrió la puerta del piloto y lo metió casi a la fuerza. Ella subió al otro lado y cerró.
Amei: ¿Hermano?
El joven reaccionó, no dijo nada y manejó de regreso a casa. Durante el trayecto estuvo pensando una y otra vez en esos tipos raros, sabía que algo no andaba muy bien y su hermanita estaba involucrada con ellos de alguna forma, - Debo saber quién demonios son ellos… como sea… -.
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