Amei: Bueno, Mako, te dejamos, nos vemos mañana en la escuela.
Mako: ¡Claro! Nos vemos mañana.
Kenta colgó y guardó su teléfono. En la parte trasera de la casa, Kinto observó por todo a su alrededor y no vio rastro de la pareja que había salido. Más allá de la piscina, una gran arboleda se esparcía hasta los límites de la ciudad, por lo que el maestro se adentró en ella para buscarlos. Dio pasos bien pronunciados, pero al mismo tiempo normales para que su soldado se diera cuenta de que lo estaba buscando, pero no vio señales de él. Extrañado caminó un poco más deprisa pateando cuanta rama se le atravesaba; después de unos minutos, los encontró. Shin estaba recargada en un árbol, dándole la espalda al soldado, quien estaba a un par de metros de ella y se tocaba el cuello, el mayor se acercó más y su soldado le reverenció.
Kinto: ¿Qué pasa?
Cronh: N-no lo sé, la señorita Shin…
La morena se giró hacia el par y se tranquilizó, el maestro notó un temperamento pesado en ella, pero no dijo ni una palabra, esperando a que ella contestara su pregunta.
Shindra: Voy a quedarme aquí afuera durante la noche, a solas.
Kinto: ¿Por qué esa decisión tan repentina?
Shindra: No me he sentido bien. Quiero estar sola.
El soldado miró a su maestro, quien la miraba penetrantemente, se encogió de hombros y se calmó.
Kinto: Está bien, pero no te alejes demasiado.
La humana volvió a voltearse y caminó hacia el otro lado, Kinto le hizo señas a su soldado para que la vigilara con su poder y el menor asintió. Ambos jóvenes regresaron a la casa, reuniéndose con los demás.
Natku: ¿Y Shin?
Kinto: Quiso estar sola y explorar los alrededores.
Leyai: ¿Tan noche?
Kinto: Dice que no se siente bien…
El maestro se sentó en el sillón mientras Cronh se servía un vaso de agua en la cocina y bebía de ella.
Issei: Por tu cara, al parecer te hizo un desplante.
Kinto: Cierra la boca.
Fumiko: No te preocupes, son síntomas de embarazo. A toda mujer le pasa.
Amei: ¿Está bien dejarla sola a estas horas?
Shun: No hay cuidado, sabe cuidarse sola.
Kenta: See… de eso no hay duda…
El humano dijo esto de forma irónica mientras bebía de su café. Cronh no se acercó al grupo y prefirió sentarse en la barra de la cocina mientras se servía otro vaso de agua y se tocaba el cuello. El bostezo de Kenta señaló que ya se había hecho tarde y se levantó del suelo, estirándose.
Kenta: Pues yo ya me voy, tengo sueño.
Fumiko y Amei también se levantaron y tomaron sus bolsos.
Fumiko: Nosotras también nos vamos, pero vendremos mañana para ir juntos a la escuela.
Amei: Cuiden de Shin, por favor. Y no dejen que duerma afuera, no es bueno en su estado.
Los humanos se despidieron y salieron rumbo a sus casas. Issei y Haku fueron los primeros en irse a dormir; Cronh seguía en la cocina mirando hacia la piscina, preocupado por la morena; Shun y Natku prefirieron dormir en la sala, pues se sentían un poco más libres que compartiendo habitación; Leyai se levantó cansado, pues el sueño ya lo estaba dominando, tocó la cabeza de Theron para llamar su atención y le señaló la habitación, ambos compartían cuarto y con esto le indicó que él ya se iba a dormir, el menor asintió y el mayor se fue; Kinto siguió sentado en el sillón mientras seguía con la vista al soldado mayor, quien se dirigía a la cocina, se servía un vaso de agua y le servía otro a su hermano. El ojos de gato vio como el menor tomaba un sorbo y volteaba a ver el patio trasero.
Theron: Ella volverá, no te preocupes.
Cronh miró a su hermano y bebió otro trago.
Cronh: Espero que sea pronto…
Theron: Shin suele salir para despejar su mente, no sé qué haya pasado, pero con un poco de espacio se calmará y volverá.
El castaño asintió comprendiendo al moreno, Theron dejó su vaso vacío y se fue a dormir. Kinto esperó unos minutos hasta que sus hermanos menores estuvieran dormidos en el tapete, se levantó y sorprendió a Cronh, quien estaba perdido en sus pensamientos mientras veía su vaso; lo tomó del brazo y lo jaló hasta la recámara que compartían, lo acercó a la luz de la luna que entraba por la ventana y le descubrió el cuello, donde anteriormente se estaba tocando. Vio un par de orificios donde había sido mordido recientemente, soltó al soldado y éste se acomodó su camisa.
Kinto: ¿Cómo pasó?
Cronh: N-no sé muy bien el motivo de por qué lo hizo, pero…
El maestro se sentó en el sillón, esperando la respuesta de Cronh. El menor tragó saliva y ladeó su cabeza hacia un lado.
Inicia Flash Back
Shin y Cronh caminaban más allá de la piscina, hacia el campo de árboles, viendo los alrededores; la primera recordando un sinfín de veces en que había ido a ese lugar a jugar con Amei cuando eran niñas, y el segundo comparando el sitio con la frondosa selva que había delante del castillo, - los árboles son pequeños en este lugar… no hay animales… está tan vacío… - pensó el joven. Después vio a la joven que caminaba a su lado, viendo hacia el otro lado y se ruborizó al volverla a imaginar teniendo esa escena de celos que había mostrado en el restaurante, sonrió y volteó hacia el otro lado.
Shindra: Cronh…
El joven volvió a girar su mirada hacia ella, prestándole atención, aunque ella prefirió no verlo.
Shindra: Me disculpo por lo que pasó en el restaurante… lo que hice no estuvo bien…
Cronh: Bueno, esas chicas estaban siendo una molestia, no hay por qué disculparse.
La morena miró al frente y el soldado pudo notar un ligero rubor en ella.
Cronh: Aunque debo confesar que… me gustó su reacción…
Él rascó su nuca, avergonzado y miró hacia las copas de los árboles, la mujer lo detuvo tomando su camisa y al fin ambos se vieron a los ojos.
Shindra: ¿De verdad?
El chico le sonrió y asintió, Shindra respiró con más calma y se ruborizó más, sin pensarlo jaló al soldado hacia ella y lo besó con pasión. El soldado pronto le correspondió y se sentó sobre un árbol, sin separar el beso, para que la chica no tuviera que esforzarse para alcanzarlo. Durante el beso Shin pasó sus manos por el pecho del joven y con calma le desabrochó un par de botones, jaló el cuello de la prenda hacia un lado y dejó sus labios para seguir con un camino de besos hasta su cuello, donde se detuvo para seguir con el acto. El chico se sorprendió un poco con los movimientos de la chica, sintió las mejillas de su compañera acaloradas y escuchó su latir más fuerte, - ¿pero qué pasa…? -, su pensamiento fue interrumpido por una mordida pronunciada que la joven le había dado, Cronh jamás pensó que la humana le diera esa sorpresa, pasaron unos segundos y la chica seguía aferrada a su mordida.
Cronh: ¿Shin…?
La ojos azules reaccionó y dejó de morderlo, con mucha vergüenza se quitó de encima del chico y caminó unos pasos para alejarse de él, dándole la espalda.
Shindra: Lo siento, Cronh. No lo pensé.
El joven abrochó un botón de su camisa y se sobó donde lo habían mordido, pudo sentir de inmediato los pasos de su maestro acercándose, Shin también lo escuchó y se recargó en el árbol para saber qué quería el maestro.
Fin de Flash Back
Cronh terminó de contarle a su maestro y miró la ventana, avergonzado por lo que le había dicho, pero Kinto le había pedido total sinceridad. Por su parte Kinto estaba un poco sorprendido y ligeramente ruborizado, la explicación fue muy explicita que hasta se imaginó estando en su lugar. Sacudió un poco su cabeza para disipar esos pensamientos y aclaró su garganta.
Kinto: De acuerdo, Shin perdió un poco los estribos…
Cronh: Pero, ¿a qué se debe?
Volteó para ver a su superior.
Kinto: No estoy muy seguro, pero a lo que señalaste de su ritmo cardiaco… puede que esté en celo…
Cronh: ¿No se supone que eso debió de calmarse con su… embarazo?
Kinto: Debería ser así… creo que lo mejor es no apresurar conclusiones, veamos como reacciona más adelante. Si sigue así… debemos preocuparnos.
Cronh: ¿Tan grave sería si lo del celo es cierto?
Kinto: Sí. Estoy un poco inclinado que, al volver al mundo humano, algo se descontroló en ella. No debemos dejar de vigilarla. Por cierto, ¿dónde está?
El soldado se concentro y pronto encontró su paradero.
Cronh: Está junto a la piscina, está mojándose la cara.
Kinto: Bien, ya viene para acá.
En el patio de atrás, la morena mojó de nuevo su cara y se levantó, tomó una toalla que estaba sobre una silla de playa y se secó con ella, - ¿por qué hice eso? – pensó recordando lo que sucedió con el soldado, - seguramente debe estar confundido… ¡soy una idiota! – se golpeó la cara con la toalla y se acomodó en la silla, volteó hacia el cielo y admiró esa pequeña luna blanca, una mirada de nostalgia se dibujó en ella y suspiró, extrañaba el castillo y sus alrededores, su forma de vivir y su gran cielo brillante. Mantuvo su mente en blanco por unos minutos y se levantó, dejó la toalla y se metió a la casa. Se acercó a la cocina y se sirvió un vaso de agua, volteó hacia la sala y notó que alguien dormía en el piso, se acercó y notó que era Shun y Natku, descansando frente a la chimenea, que ya estaba cerca de extinguir su fuego. Volvió a la cocina para dejar el vaso y fue a su recámara. Al entrar encontró al par de domadores de tierra sentados en el suelo, cerca de la ventana.
Kinto: ¿Estás bien, Shin?
La joven cerró la puerta y se recargó en ella, bajando su cabeza.
Shindra: No…
Kinto: ¿Quieres que le hablemos al verde para que te revise?
Shindra: No es necesario…
El maestro se levantó y se acercó, levantó la mirada de la joven y asintió.
Kinto: Esta bien…
Shindra: ¿Puedo… pedirles algo?
Cronh y Kinto se miraron y después asintieron hacia la joven.
Shindra: ¿Podrían… abrazarme mientras duermo?
El soldado se sorprendió ruborizado mientras Kinto solo sonrió complacido.
Kinto: De acuerdo, será como tú quieras.
El maestro guio a la chica hacia la cama y ésta se recostó, el mayor llamó al menor para que se acostara al otro lado de la humana y los tres se durmieron casi de inmediato.
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