Cuando la noche llego, los psicólogos prendían las luces del arca 13, con la única razón de poder controlar el reloj biológico de los presos, así cuando salieran y vieran que en realidad era de noche, tendrían tiempo de salir a regresarlos mientras admiraban el cielo nocturno.
Dan estaba en una habitación donde lo habían llevado hace algunos segundos, la puerta se aseguró y de la nada la luz se apagó dejando a sus instintos y sus otros 4 sentidos trabajar con su imaginación, todo esto para analizar el comportamiento de Dan tras una cámara de visión nocturna.
La primera hora Dan estaba tranquilo sentado sin ver nada, sentía miedo naturalmente, pero esto no hacía que detuviera su reflexión del porqué estaba ahí.
La segunda hora, se escuchaban canicas fuera de la habitación, y Dan sentía una mirada en aquella oscuridad, de vez en cuando se movía un poco y su propio sonido lo ponía alerta, la silla soñaba y este volteaba la cabeza tratando de mirar en el vacío infinito de la oscuridad.
La tercera hora fue la más pesada para Dan, pues ya su sentido de la vista no era confiable, a veces distinguía la habitación, las paredes estaban pintadas de color negro y con un acabado mate que en la oscuridad no ayudaba a distinguir los bordes del espacio, el piso por igual mantenía el mismo color oscuro y mate, pero el techo, era aún más escalofriante para él. El techo tenía un acabado acrílico, incluso podría verse como la cerámica o mármol pero era completamente blanco como si en una caja abierta estuviese Dan.
La cuarta hora escuchaba pasos, escuchaba algo arrastrarse detrás de él, de vez en cuando miraba con velocidad a todos lados, buscando algo que podía o no estar ahí, de vez en cuando veía sombras moverse por la habitación, y cuando ponía atención en la oscuridad, de reojo detrás o a un costado, veía algo moverse por el techo.
En la quinta hora de espera su paciencia llego al límite y se sintió más inseguro. La puerta fue abierta por unos segundos, pero como era de esperarse nadie estaba detrás, y las luces aún afuera de la habitación estaban apagadas.
Sí, miró fijamente tras la puerta, pero nunca se atrevió a cruzarla, se sentó en una esquina y miró fijamente que nada entrará, claro que, aunque algo entrará, Dan no iba a notarlo.
La sexta hora no pudo identificar si algo ya estaba con él en esa pequeña habitación, la puerta no se había movido y la verdad, no escucho nada, ese era precisamente el problema, a veces le llegaban olores extraños, que se intensificaban y a la vez no, su cerebro jugaba de todas formas posibles en un entorno con muchas formas posibles que no podía identificar.
Al comienzo de la séptima y penúltima hora, se decidió a mirar a través de la puerta, se levantó, se acercó sin poder ver nada y de la nada la puerta rechinó.
Dan dio un paso hacia atrás, se detuvo y pensó unos segundos mientras con terror miraba a la oscuridad. De nuevo se puso nervioso, sudaba de todos los nervios que recorrían su cuerpo de la punta del cabello hasta las uñas del pie. Y cuando estaba tan cerca de la puerta como el oxígeno de sus bronquios, la puerta se cerró abruptamente y dejando en toda la habitación la duda de si lo que la cerró estaba dentro o fuera, cualquiera de las dos opciones daba tanto miedo que Dan no pudo bajar la guardia.
Si algo había salido, todo el tiempo que vio algo en el techo y detrás de él, había sido real, y es decir que si veía algo en ese momento, es porque había algo, y la segunda; si algo había entrado, lo que vería es real.
Así que esa última hora se la paso mirando su entorno, y de pronto a lo lejos de la otra pared de la habitación, un sonido llego a su oído, un sonido como crujido, como si pisaran alguna pieza de ajedrez o como si algún objeto recientemente humedecido se estuviera desparramando, como cuando alguien babea dormido, algo viscoso cayó.
El sonido lo alertó más, como era de esperarse, así que se levantó y preparaba sus puños, dando pequeños y lentos pasos silenciosos acercándose a donde se escuchaba el sonido que con dificultad podría ubicar con exactitud.
Cuando creyó llegar al origen del sonido, el mismo sonido se volvió a escuchar del otro lado pero ahora más fuerte, más claro, y de más larga duración. Lo que sea que sonó anteriormente, se había desplazado en silencio y mucho más rápido que Dan, sin siquiera ser detectado.
Dan sudó demasiado y su cuerpo estaba al límite, cuando de la nada, la puerta se volvió a abrir y se cerró cuando esto mismo ocurrió, como si esto afirmara que ahora, algo había salido. Dan se sintió mucho más tranquilo pero mucho más nervioso de que no sabía que era eso o si en realidad volvió a entrar, ya estaba al límite en todo.
Las luces se encendieron y por fin entró un psicólogo y un psiquiatra a instalar unas mesas con hombres de uniformes peculiares.
Los hombres se pararon a los lados de los asientos de los especialistas y tras la mesa Dan estaba ubicado esperando que uno de ellos hablará, astutamente para controlar como la conversación se llevará a cabo.
Ninguno hablaba, ellos no iban a hablar primero, pues necesitaban que Dan tuviera interés en hablar, pues de él obtendrían información, pero Dan esperaba que ellos hablaran, pues de ellos obtendría información.
Era un juego de puro silencio, donde unos con otros con miradas se decían que no cederán, pero al final no lograron nada y al ver que Dan no hacía nada volvieron al inicio.
Las siete horas se reiniciaron e hicieron lo mismo, apagaron todas las luces y dejaron que Dan se torturara a sí mismo, lo que sería mucho más eficaz que si ellos se tomarán el tiempo de intimidarlo.
Al término de otras siete horas, volvieron a entrar con los uniformados, vestidos de negro y con máscaras blancas, tiernamente sin expresión si provocaban miedo.
-¿qué quieren? - pregunto Dan desesperado porque no quería volver a estar en ese estado.
Los especialistas al ver que al final cedió comenzaron entonces a hablar con él y charlar sobre lo que venía y lo que fue en su ciudad.
Resultaba que todo lo que hablaban era documentado y registrado en un gran expediente, un gran libro donde todas las historias que salían de aquella ciudad que sufrió una coreomanía. Para al final analizar a fondo que fue lo que sucedió y por qué.
Al inicio Dan no quería dar a conocer nada, pues se aferraba a que aquel grupo de directores del arca 13 en realidad estaban manipulando a todos para al final comérselos o algo por el estilo como los demás grupos por los que ya habían pasado, tal vez incluso el ARCA 13, era algún tipo de supergonzo superdesarrollado y evolucionado con un orden jerárquico, como una nueva Roma.
Pero al final Dan cedió, y no por gusto, pero a decir verdad, ya que más le quedaba, con tanto poder, a veces lo único que puedes hacer es seguir órdenes de tu superior.
La sesión acabo luego de 13 horas de estar charlando, y mientras Dan echaba un vistazo a las anécdotas que ya habían sido registradas, sintiendo que lo que había pasado con él era realmente la cúspide de una gran pirámide de cosas que sucedieron en la ciudad, en realidad, este gran expediente contenía en el el origen y el final, tenía en él todo un bello poema de efectos domino, un verdadero efecto mariposa.
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