ARCA 12

La noche había llegado y los arcanos pasaron. Pero Dan tenía que quedarse afuera, aunque fuera en la noche, todo para mantener la seguridad en la ciudadela.

Las cosas se iban a complicar, pues, como todo animal las calas negras le temen al fuego, pero cuando se den cuenta de que su piel es resistente al mismo, las barreras de la ciudadela iban a ser inútiles. Era lo único que lo mantenía lejos, pero al final de la mañana, la cala negra cambiaría el curso de las guerras.

Dan se escondió en los bajos arbustos acostados mirando lo que pasaría a su alrededor. Con cuidado se comenzó a mover y a retirarse de las puertas, los guardias habían advertido sobre los tiros a Dan.

Algo que se le olvidó por completo es que la cala negra es un cazador nocturno, y sí, es ciego, pero vuela, aún con su ecolocalización lo iba a encontrar, lo más sensato era no moverse, pero, así como Dan, los Arcanos temían que las barreras fueran burladas y sacarían a Dan del perímetro o lo usarían de carnada, al final, ni siquiera era Arcano. Por fin la cala negra llegó, pero hoy con una sorpresa tenía 6 crías ya crecidas, habían contagiado entonces a 6 hombres y cumplieron con el proceso embrionario.

Aunque fueran jóvenes y por ende un poco grisáceos en lo que generaban la pigmentación, ya eran de gran tamaño, y aún como su madre, letales, cazadores natos.

Las balas no cruzarán la coraza de la madre, pero al ser una coraza delgada, seis tiros bien apuntados a los hijos podrían funcionar.

Dan acostado tomó una piedra y la lanzó lo más lejos que pudo, la madre apenas lo escucho se puso en alerta, pero no se movió.

Dan seguía muy asustado como para querer moverse, pero los francotiradores ya avisaban con la luz que tiraría a matar. Un intento más de todas las noches, de matar la cala negra.

Su segundo intento en ese momento de alejarlos lo llevó a cabo, la cala negra madre no miró a dónde la piedra cayó, sino a donde se encontraba Dan. En ese momento su cuerpo comenzó a temblar y a sudar, viendo que la punta de la cabeza de la cala negra apuntaba a él. De la nada se abrieron las alas de la cala negra despacio y sus patas se posicionaban. Ninguno de los dos hacía nada, solo pensaban en que hacer, mientras que uno casaría, el desafortunado sería casado y tendría que iniciar el deporte.

Lo decidió; dan se levantó y comenzó a correr hacia el bosque esperando llegar rápidamente, pero una cría lo atrapó, con sus poderosas garras comenzó a golpetearle el cuerpo a Dan, que tenía aún el traje táctico, para su mala suerte, la garra quedó atascada en el chaleco. La cría al sentirse atrapada, emprendió el vuelo.

La madre se quedó buscando a Dan en el piso, y él que sin hacer mucho ruido maldecía su existencia mientras intentaba separar la garra de su chaleco, antes de que esta rasgara su piel o mucho peor, la altura fuera suficiente para matarlo.

Muy tarde cuando el primer misil impacto en la cala negra madre, la orilla del bosque se prendió en fuego, Dan aprovecho y con un cuchillo corto la garra agarrando la pata de la cría, subió a su espalda y clavó el cuchillo, su idea era poder domarlo. La cría inteligentemente se lanzó al piso tratando de quitar a Dan, pero al ser ciego, cayó y en un despegue poco preciso rompió su cuello. La cría murió.

Dan lamento el golpe, pero no por la cría, sino porque un trozo de la garra si se clavó en su brazo. Otras dos crías fueron asesinadas con armas especializadas en el campo de calas negras, pero dos más escaparon.

Dan se decidió a descansa y contó los tiros, faltando 1. Asustado se levantó y miró a su alrededor. Pero no vio nada. De las puertas de la muralla salió un equipo especializado a recoger a Dan, y un segundo comboy recogería el cadáver para análisis.

Dan seguía asustado, pero al ver a todos armados decidió bajar un poco la guardia.

Mala idea, al entrar al Arca 12, la cala madre escucho los convoy y el de carga cayó, esa cosa lo destrozo, las murallas se cerraron tras Dan y el primer Convoy, y llenaron de fuego el campo de calas negras, nada nuevo, acción de protocolo, pero hubo un problema, de las llamas, la cala negra se posó sobre la muralla, y de su cuerpo se iluminaron unas líneas amarillas y azules, y realizó un aleteo extraño.

De las llamas, más calas negras salían y venían justo al Arca. El odio a Dan por lo que había provocado, fue inmediato y prohibieron su entrada a la evacuación, Dan se quedaría en el lugar donde posaba el Arca 12.

Cerradas las puertas, el Arca 12 hizo alusión a su nombre, y se elevó una nave que se retiró con intensiones de bombardear a las calas negras.

Dicho y hecho, Dan se retiró en cuanto le cerraron las puertas y corrió al bosque, donde dormiría de nueva cuenta sobre los árboles, o tendría que buscar un lugar seguro donde no lo encuentren esta clase de Effingo Cibum. El Arca 12 se fue y bombardeo la zona. Pero no se preocupen, ninguna cala negra resultó herida.

Las calas negras no se quedaron solo paradas viendo que se iban, prepararon escuadrones y volaron siguiendo a la indiscreta nave. Algo que notó Dan es que al mirar más con atención de la tierra salían otro tipo de calas negras, unos blancos mucho más grandes, cuyos tamaños doblaba a la cala negra, y no solo eso, su anatomía cambiaba un poco, y con luces se dirían, a lo mejor hacían ruidos imperceptibles para los humanos, pero sus colores no podían decir más que peligro.

Los machos emprendieron vuelo tras el Arca 12, era un enjambre dividido en escuadrones de 10 a 14 calas negras, y a decir verdad, ese nombre ya no sería correcto

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