El aura asesina de Caín se esparció por toda la habitación; su sed por venganza nubló su mente provocando pensamientos inhumanos hasta que una voz débil lo sacó de trance.
—¿C-Caín?
Sus deseos de matar a quien hirió su tía eran inmensos, aún así, reprimió sus emociones negativas.
—¿E-Eres tú? —tartamudeó su tía.
—Si. —respondió él.
—Acércate. —pidió ella.
Con pasos rígidos, Caín se acercó a su lado.
Siempre la veía con una sonrisa contagiosa y carismática acompañado con una voz energética a pesar de su edad; pero viéndola con el rostro casi desfigurado, no podía evitar sentirse más furioso.
—*Cof Cof* Debo tener una cara espantosa. —dice ella tratando de tener una sonrisa rebosante.
—No, no lo tienes… —menciona Caín intentando no sonar fuera de lugar.
Él se sintió un completo inútil por el mal estado de su tía Julieta.
Su expresión era indescifrable.
—Tía, debes descansar. Me quedaré a cuidarte afuera de la habitación.
Ella se niega porque sabía perfectamente que no se lo permitirían por ser menor de edad aún así Caín insistió en quedarse.
—Chiquillo, ¿has vuelto a las peleas? —pregunta ella.
Caín frunció el ceño.
—Me prometiste no hacerlo y no dudó en ti pero…
Ella recordó el momento que fue atacada dónde
repetidamente preguntaban por Caín.
Creyó que su sobrino había estado en otra pelea callejera.
—Esos hombres te buscan con desespero, ¿acaso estás metido en un gran lío?
—¿Qué…? —Caín no entendía la especulación de su tía.
Sin embargo, la advertencia de Bae tomó sentido para él.
«¡Mierda! Ellos están detrás de mí y ahora mi tía fue envuelva. Claro, ella desconoce lo que soy en realidad.»
Caín se culpó por lo sucedido de su tía.
Esto no se trató de un simple asalto.
—N-Negué una y otra vez en responder sus preguntas sobre ti; me sentí valiente frente a ellos pero sí que fueron muy fuertes. —dice su tía.
Proteger a su sobrino era lo primordial.
—No hables más, la enfermera digo que no te alteraras.
—Pero, escúchame…yo no quiero que te lastimen si te has metido en lío entonces podemos denunciar el hecho y…
—Tía, ya no soy un niño y sé cuidarme así que deja todo en mis manos que este caso lo resolveré. —la determinación de él era inapelable.
Se dio cuenta que su tía estaba más preocupada por él, que ella misma.
«Esta niño es igual que mi tonta sobrina pero su expresión es muy distinta.», se dijo por dentro la tía Julieta.
Los demonios ya estaban tras Caín.
—Nada me pasará. —remarcó él.
Debía tranquilizar a su tía para que se recuperará los más pronto posible.
Personalmente, él se encargaría de encontrar a los responsables pero antes contactaría a Bae.
Entonces se percató que su móvil no lo traía consigo y que había quedado en su mochila en el salón de clases.
Tendría que esperar para recuperar su móvil ya que por el momento era importante el estado crítico de su tía.
—Caín…cuídate por favor. —le dice con fervor.
«Si ese viejo se entera, aprovechará para llevarte lejos.»
—Tía, descansa. —se despidió para dejarla descansar.
Apenas pudo atisbar una sonrisa de ella.
Caín salió de la habitación y espero en el pasillo hasta que pasó un gran rato allí; la misma enfermera que supervisaba a su tía, se acercó a él.
Ya eran a las dos de la tarde.
Le avisó que ella dormía bajó los analgésicos que le había suministrado.
—Joven, ¿cuidarás de ella? ¿no hay nadie más para que esté aquí?
—Soy su único familiar. —responde él.
Ella notó que el muchacho aún vestía su uniforme y que no tenía una buena cara.
—Mm. Te recomiendo que vayas a casa, comas algo y regreses sí cuidarás de ella está noche. —le dice la enfermera.
Ella fue consciente que no podía decirle que no volviera ya que era el único familiar por prever a su tía.
—Pff. Bien.
Él salió del hospital pero antes de irse, abrió bien los ojos para asegurarse que no hubiera tipos extraños rondando alrededor; como resultado no había nada fuera de lo normal y se marchó enseguida.
Tomó una ruta diferente para llegar a casa; caminaba a prisas pero repentinamente sintió que algo no estaba bien con él.
«¿Por qué estoy ansioso?», se preguntó.
El clima también cambió repentinamente; el cielo se nubló y la brisa del aire era frío.
Pero Caín sentía un calor insoportable.
Bueno para él fue algo extraño, no salía cansarse tan rápido por caminar o correr.
Dejó de lado su ansiedad y se apresuró a llegar.
…
Finalmente él llegó tomándole una hora de camino.
Lo sintió como una eternidad.
Se detuvo a unos metros de la entrada ya que en su puerta principal se encontraba una chica en cuclillas.
Él, cauteloso se acercó sin hacer el menor ruido, atisbó que la chica llevaba el mismo uniforme del Colegio.
El pelo castaño de la chica cubría su rostro por lo que él, no la reconoció a simple vista.
Pero, ¿qué hacía una chica afuera de su casa?
—Oye… —pronunció él, confundido.
De inmediato, la chica levantó su cabeza y se puso de pie.
Entonces Caín la reconoció; ella se acomodó sus lentes.
Él no recordaba si la última vez que la vió, llevaba lentes.
Al mismo tiempo, la chica no supo dónde mirar por la imponente presencia de Caín.
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Comments
Jahzara Zafra & Kotaro!!
autora mil gracias por el mini maratón, muy agradecida😃😎😍
2022-12-01
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