(Volviendo al presente)
Caín repentinamente quedó en un estado sereno, esparciendo su negatividad en toda la sala.
«¿Por qué estoy tranquilo? ¿Acaso será por el sello que ellos mencionaron? Hm. Sea como sea debo pensar fríamente.», pensó él.
Aunque le costará admitirlo, cedería a lo que ellos pedían.
—¿Cómo lo encuentro o qué? —hizo otra pregunta refiriéndose a Aish.
—Ejem. El sello, es lo primero que tiene que desaparecer pero hay que ser paciente. —comentó Bae.
Caín suspiró.
—¿Y no sería más fácil que él venga a la superficie?
Ambos niegan al mismo tiempo.
—Como ya dije, Aish cree que Elisa lo traicionó y bueno...
«No pude decirle aún que Aish desconoce que tiene otro hijo. Solo piensa que Aiza es su primogénita.», divagó Madel.
—En estos años él cambió radicalmente y es inútil poder conversar con él mucho más cuando se trata de hablar del pasado. Es un tema “despreciable” para él. —termina por decir ella.
«¡Joder! Incluso sí logró verlo…¿cambiará de actitud?», se preguntó Caín maldiciendo.
—¿Cuál sería la diferencia si yo lo buscó? Esto no tiene caso. —murmuró Caín.
—Nosotros seríamos una prueba sólida pero más lo serías tú ya que guardas en lo recóndito de tu interior los fragmentos del pasado; recuerdos de lo que verdaderamente pasó. —menciona Madel, sería y firme.
Ya tomaba cierta consistencia a la situación para Caín.
—Pff. Entonces el sello va a desaparecer al cumplir 18 años y mis poderes se saldrán de control.
—Asi es. —afirma ella.
—Sin embargo, con un entrenamiento especial, podemos estabilizar tu energía demoníaca y tu vitalidad humana.
Caín quedó pensativo por unos segundos.
—Hm. ¿No hay manera para que desaparezca antes?
Bae: —Imposible.
—¿Por qué?
—No es un sello cualquiera que se esfumé con magia; el Ángel de la Muerte, vive en tu interior.
Caín resopla de mala gana.
«Algo sobrenatural viviendo en mi interior… ¿qué más vendrá para mí?»
—En fin, ya en su momento te lo explicaremos a detalle. Lo primordial es que antes de tu cumpleaños, hay que entrenarte para fortalecer cada parte de ti. —dice Bae.
Caín se cuestionó en qué lo ayudaría fortalecerse.
Siendo un estudiante no veía el motivo para ejercitar su cuerpo ya que para él, se encontraba en buena forma.
Caín: —¿Y qué tengo que hacer a partir de ahora?
—Por ahora ya sabes lo esencial y eres consiente de lo que eres. —remarcó Madel.
—Te pido que cuides tu espalda. —añadé Bae.
Caín frunce el ceño y pregunta el por qué.
—Nosotros “cooperamos” para poder rastrearte ya que el sello se debilita y por consiguiente deja fácilmente que otros demonios de nuestro rango te encuentren.
Otro problema que se acumulaba para Caín.
—Bien, bien. Estoy al tanto.
Madel: —Caín, percibo la preocupación que sientes sobre tu mamá y créeme que te vamos ayudar de buena manera y guiarte por el buen camino.
Él no supo que contestar.
“Guiar por el buen camino.”
Simplemente le sonó irónico y patético tales palabras viniendo de un demonio.
«Ahora que soy un demonio híbrido, mi perspectiva sobre un futuro estable, lo cambia todo.»
Tenía mucho que pensar sobre su estudio ya que
estaba de por medio y no podía abandonarlo por la promesa hacia su madre; solo faltaban 5 meses para que llegará su cumpleaños y con ello, hacer realidad su deseo.
Pasaron otro rato conversando sobre el sello;
Madel inspección cada centímetro de su cuerpo para encontrar el sello, dando que se encontraba en su nuca.
También le hizo saber que una vez que recibiera el entrenamiento por Bae y ella, y el sello desapareciera era impredecible saber que sucedería con su forma de pensar. Por otra parte, él mismo iría al Averno para buscar a su padre aunque Caín veía imposible lograrlo.
Por último, Madel no pudo acceder a los recuerdos de Caín ya que el Ángel de la Muerte, no se lo permitió de cierta manera.
Llegó la noche y Caín debía regresar a casa para no preocupar a su tía Julieta.
Madel se despidió dándole un abrazo lo cual a Caín le tomó por sorpresa.
Bae se encargó de llevarlo directamente a su casa pero antes que eso sucediera, Caín pidió que lo bajará unas cuadras antes de su casa.
—Aquí está bien. —dijo Caín.
—Como digas muchacho. Nos veremos pronto y cuídate bien. —dice Bae con un tono preocupón.
—No soy un niño y sé cuidarme bien.
«Eso lo sé pero esta vez no serán simples peleas callejeras.»
Bae se despide con una sutil sonrisa.
El auto arrancó de inmediato.
Caín se apresuró a caminar; tenía seis llamadas perdidas de su tía.
—Debe estar preocupada. —murmuró él.
Por ir de prisas al doblar a la derecha, chocó accidentalmente con una chica.
Por la inercia, ella cae al suelo soltando un pequeño quejido.
—Disculpa, no te vi. —dijo Caín.
Antes que él la ayudará a levantarse, la chica se pone de pie con cierta dificultad.
—Er. Es mi culpa por no fijarme. ¡Lo siento muchísimo! —ella se inclina en señal de perdón.
Por la penumbra, él no pudo verle la cara.
Pero, ¿por qué se disculpaba si no tuvo la culpa de nada?
Solo fue un accidente.
—Oye, descuida no pasa nada. ¿No te has lastimado…? —inquieré Caín al verla como ella se tocaba el abdomen.
Ella negó con la cabeza y se volvió a disculpar.
—No tienes que hacerlo.
—E-En serio lo siento. Tengo que irme ya. —ella musitó con la voz susurrante.
Entonces, la chica misteriosa se encaminó hacia la penumbra, desapareciendo de la vista de Caín.
«Que extraño. ¿Qué hace una chica merodeando a estás horas?»
Caín continúo caminando y regresó a casa.
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Comments
Zoar Yeni 🔯
que te mejores pronto estare muy pendiente ☺️
2022-11-26
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Zoar Yeni 🔯
me encanta tu historia 😻 y cada día me dejas con más intriga
2022-11-26
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Sandy Cárdenas
espero que te recuperes pronto autora!!
y cundo te sientas mejor podrías hacer un maratón pliss!! 🙂
2022-11-23
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