...“No soy un humano normal”
...
...“No pertenezco a este mundo”
...
Cada pensamiento de Caín fueron cambiando con el paso del tiempo, inclusive su manera de verse a si mismo fue apático.
Desde que su madre Elisa fue apartada de él, no toleraba verse a un espejo, en pocas palabras temía ver más allá de él.
Finalmente, sus dudas que acumulaba fueron respondías y con ello sentir que pertenecía en algún lugar.
Enseguida apareció Madel con una taza en sus manos.
Ella observó el aura serena de él.
Se acercó y le tendió la taza.
—Bébelo, esto ayudará a tus nervios, si es que te sientes acelerado. —mencionó ella con una sutil sonrisa.
Caín no la cuestionó, tomó la taza de té, antes de darle un sorbo olfateó y observó detenidamente pero no había nada sospechoso.
Él lo bebió de jalón.
—Bueno, continuemos con la charla anterior, esperemos que Bae venga.
—Esta bien.
Los dos tomaron asiento.
Madel prefirió quedarse afuera para que Caín no se alterará y destruyera algo más.
Ella premeditó que el temperamento de Caín podía salirse de control así que era mejor estar al aire libre para lo siguiente que diría; una información que sería otro golpe contundente.
Pasado un par de minutos, Bae salió con la expresión irritada.
Bae: —Espero estés más tranquilo. —dijo al mismo tiempo que se sentaba.
Caín asentío con la cabeza.
Bae no quería darle vueltas al asunto.
—Ya sabes lo que somos, eres consiente de ti
mismo. Entonces hay que proseguir con lo demás.
Madel tragó saliva.
«¿Cómo reaccionará él?», se preguntó ella.
Estaban preparados por si la estabilidad de Caín se desenfrenaba.
—Para empezar, el sello que llevas en alguna parte de tu cuerpo, está perdiendo fuerzas.
Caín frunció el ceño.
«¿De qué está hablando?»
Madel atisbó la confusión del muchacho.
—No tienes la menor idea, ¿verdad?
Él negó de inmediato.
«¿Qué cree que hace? Apenas el chico está consiente que es un demonio. Bae es un idiota.»
Caín solo pensó: “Otra duda más.”
—Uff. Seré preciso, en alguna parte de tu cuerpo llevas un sello de protección que se te impuso desde que eras un niño, bueno…se dió cuando tu mamá…se fue de tu lado por así decirlo.
Bae no quería cometer ningún error al expresarse.
Debía tener presente que trataba con el hijo de Aish y el temperamento podría ser enervante e incluso efímero pero para un ser humano, no para ellos.
Aún las verdaderas emociones de Caín son un misterio que no puede ser leído por ninguno de ellos.
Por otro lado, Caín creyó entender lo que acababa de escuchar pero quiso escuchar más para aclarecer la información.
—¿Qué tipo de protección? —preguntó él.
Era el momento para que Madel interviniera.
También el momento para sacar a la luz sobre el “Angel de la Muerte” que acompañó a Elisa hasta cierto tiempo y que se trataba del doble de Aish, literal la mitad de su alma más malévola y peligrosa que podía existir.
Claro que Bae lo tenía en cuenta y aunque los años pasaron, no omitía el echo que el Ángel de la Muerte era un demonio corrompido que deseó poseer el cuerpo de Aish.
Bueno, una historia paralela que por ahora tendrá que esperar.
Madel agarró aire.
—Uno que te mantiene fuera del rango de los demás demonios hostiles, esto se produjo para ocultar tu existencia, tu rastro de ellos así como a nosotros.
«¿Fuera de los demonios…?»
—Un segundo, ¿estás diciendo que hay algo en mi cuerpo que me mantiene alejado de los demonios? —pregunta aturdido.
—¿Cómo es que me encontraron? —agregó Caín.
El ambiente se empezaba a sentir tenso.
Madel: —Ah eso voy; primero el sello se está debilitando, en unos meses cuando cumplas 18 años, el sello que es invisible para ti va a desaparecer por completo y por consiguiente tus poderes…se saldrán de control si no hubo un demonio que te haya entrenado.
Para ella es un riesgo latente y desconocido lo que pasará con Caín después que cumpla la mayoría de edad.
No había dato ni siquiera un mito que dijera que un híbrido pudiera sobrevivir en el mundo humano sin tener la energía del Inframundo.
Aunque el sello provenía de un demonio, nada garantiza que sea un portador de energía infernal.
Así que Caín era un caso especial.
Sin embargo, ella temía que los días para Caín estuvieran contados.
«He investigado hasta el cansancio para descubrir si existe alguien como él pero no hay nada. Si el sello desaparece, hay posibilidades que Caín también…»
No quiso pensar que Caín se fuera para siempre.
«Esto se está volviendo un caos. Ya no entiendo nada.»
—Si nosotros estamos aquí contigo es porque trabajamos arduamente para poder acercarnos a ti. —dijo Bae.
“Trabajar” con Madel había sido un problema.
—Sé que suena confuso pero antes que esa fecha llegué, nosotros… —ella hizo una pausa.
Miró a Bae con una expresión indescriptible.
—Te vamos ayudar para que no pierdas el rumbo. —añadió Bae.
Saber que cooperar junto a Madel no era agradable y menos cuando se ponía en un plan perverso.
Mientras tanto, Caín quedó en blanco.
Otra vez más información que procesar.
—¿Eh? —chistó Caín.
Madel no estaba segura si el Ángel de la Muerte había desaparecido por completo, entonces lo iba averiguar como fuera posible; encontrar el sello sería un poco problemático pero después se infiltraría en los recuerdos de Caín para ver por si misma lo que sufrió Elisa aquella noche.
Aparte Caín siempre presintió que algo en su interior lo mantenía al límite con sus emociones.
Por ahora, Madel se abstendría a no hacer preguntas extrañas entorno al Angel de la Muerte.
—¿Ayudarme? Cómo dije, lo único que buscó es sacar a mi mamá de aquel lugar.
—No puedes. —dice Madel firmemente.
—¿Qué?
Caín levantó la mirada, sombrío y desafiante.
—Lo que oíste, tú no tienes el poder ni la facultad para sacarla de allí. ¿Acaso no me estás escuchando?
El mal humor de él aumento drásticamente.
No toleraba que lo cuestionarán sobre sus decisiones.
Bae se hizo a un lado.
“Madel, detente. Estás logrando que el muchacho se ponga furioso.”
Sin embargo, ella no permitiría que su amado sobrino la sobrepasará.
—Ya sé lo que soy en realidad pero una cosa son ustedes y otra es mi mamá. Lo que quiero decir es que no tengo tiempo para tonterías.
Caín tenía en mente que cumplir los 18 años tomaría una decisión muy importante que es sacar a su mamá de ese lugar por eso mismo no quería involucrarse en situaciones triviales.
Madel suspiró frustrada.
¿Acaso no entiende lo que ocurrirá con él?
¿Por qué tanta afán de sacar a su mamá?
¿Qué pensaba Caín en realidad?
—Si te digo que no puedes sacarla es por una razón; no te has preguntado por qué tu mamá sigue en el mismo hospital, por qué no te dejan verla o porqué no hay ninguna foto de ella. Dime
Caín, ¿sabes más que yo?
Madel lo miró con una expresión fría y oprimente.
Caín se quedó pensativo.
Es verdad que no ha visto a su mamá ni en persona ni en fotos; cuando pidió verla en ocasiones especiales, se le negó múltiples veces.
La única noticia que obtuvo de Elisa fue hace 8 años, cuando le notificaron a la familia que ella quedó en coma por intentarse quitar la vida con medicamentos y que hasta el día de hoy, sigue sumergida en un sueño eterno…
Ningún familiar ha tenido acceso a ella.
Por supuesto que es un misterio muy grande.
La excusa para que Caín viera a su madre era que cumpliera la mayoría de edad y así pedir una solicitud de salida.
Caín: —Tú sabes más que yo. ¿Qué ocultas entonces?
Ella iba a revelar una información delicada.
—Caín, el lugar donde está tu mamá es resguardada por otro demonio.
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Comments
Zoar Yeni 🔯
gracias Autora de verdad
2022-11-16
0
Zoar Yeni 🔯
aaaaaaaaa no me dejes a si por favor maaaaaas
2022-11-16
0
Jahzara Zafra & Kotaro!!
excelente capítulo autora, gracias y si posible para ti pedirte maratón 😍
2022-11-14
4