A la mañana siguiente…
*Tic Tac*
El despertador sonó en la habitación.
Caín despertó con una leve jaqueca que para él era un fastidio.
Enseguida él se levantó para ir al colegio y se alistó de inmediato.
Pan tostado y jugo fueron su desayuno ligero.
Revisó su móvil con las llamadas perdidas que había recibido de su tía Julieta, siendo casi las ocho de la mañana, ella no llegaba a casa.
A Caín no le pareció nada extraño ya que había días en que su tía llegaba por las mañanas después de varias horas de trabajo.
Por lo tanto no le tomó tanta atención aunque ya le había mandado un mensaje de texto para avisarle que se encontraba en casa, sin embargo no recibió respuesta.
Se dirigió al colegio; estando allí se dispuso a buscar a la chica que ayudó de los delincuentes para poderle entregar dicha libreta.
Se lo pasó buscando entre los demás estudiantes pero no tuvo éxito.
«Más tarde se lo entregaré.»
La primera clase del día era matemáticas, la materia menos aburrida para Caín.
Se encaminó al salón de clases; las risas y palabrerías era un dolor de cabeza.
«Otro día caótico.», pensó irritado.
En fin, la clase comenzó, todo transcurría en orden y la profesora escribía en el pizarrón mientras que los alumnos tomaban notas.
Al siguiente segundo, el mismo director en persona irrumpió la clase.
*Toc Toc*
Bueno, si veían al director del colegio irrumpir una clases para los mismos alumnos se significaba que alguien estaba en problemas o más bien eran malas noticias.
—Hm. ¿Quién estará en líos?
—Ja Ja Ja. probablemente uno de nosotros.
Se escuchaba entre murmullos.
—Profesora, lamento interrumpir su clase pero necesito hablar con el alumno Caín Cloud.
El apellido “Cloud” es por parte del padre biológico de Elisa.
Una vez escucharon el nombre, el salón guardo absoluto silencio y al mismo tiempo guardando compostura.
—Oh claro director. —dice la profesora.
Ella lo busca con una mirada periférica.
—Caín, ve con el director. —le piden.
Él educadamente asentío con la cabeza, levantándose del pupitre y caminando con un semblante estoico.
Los demás estaban espectantes ante el perfil del chico sombrío.
"¿Habrá hecho algo malo?"
"¿Acaso golpeó a otro hasta la muerte?"
Eran preguntas que sobresalieron por su apodo más popular: “El demonio del colegio.”
Todas las miradas posaban sobre él.
«Tsk. Me ven como si fuera hecho algo malo.»
Caín salió del salón junto al director.
Enseguida se dirigieron a la oficina.
El director tenía una mala noticia que darle, algo que a él lo dejaría desconcertado.
Director: —Caín.
—Si, diga. —responde él.
La expresión del director era de pena.
—Iré al punto, acabamos de recibir una llamada desde el hospital, la información que nos dieron a conocer fue que tu tía fue ingresada está madrugada.
—¿Ah?
Caín no daba crédito a lo que escuchaba.
—Ejem. No me dieron más detalle solo que fue asaltada; no había otro familiar con quién pudiera comunicarse así que nos conta—
Caín: —¿En qué hospital se encuentra? —cortó las palabras del director con una voz fría.
No quería escuchar más detalle solo irse cuanto antes de la escuela para ir a ver a su tía.
Su expresión glacial dejaría paralizado a cualquiera.
«Maldición. ¿Por qué mi móvil no sonó? ¿Ella no pudo avisarme directamente? ¿Qué le ocurrió…?»
—Em. S-Se encuentra en el Hospital del Norte pero…
—Disculpe director pero soy su único familiar por ahora así que me retiro de la escuela.
—Bien, entonces ve con cuidado.
Sin esperar un segundo más, Caín corrió por el pasillo bajando las escaleras rápidamente.
Al mismo tiempo el director dio aviso al guardia para que Caín pudiera salir del colegio.
"¿Cómo puede ser que la asaltarán?"
Una pregunta que rondaba en su cabeza.
Sin demostrarlo, él estaba desesperado pero de una manera indescriptible.
El Hospital Norte se encontraba a media hora del Colegio por si tomaba la ruta más corta para llegar caminando.
En ese instante era la opción más viable ya que tomar un taxi le costaría tiempo por el tráfico que había.
Era un buen corredor así que sabía que llegaría en un santiamén.
Sin más preámbulos, él se puso en marcha.
—Llegaré antes de lo previsto. —se dijo a si mismo.
Pero, repentinamente una aura indescriptible se percibía detrás de él.
Él, astuto y ágil se percató de inmediato; dobló hacia un callejón y se detuvo para agarrar aire y al mismo tiempo cerciorarse si alguien lo seguía.
Un tipo con una capucha oscura se encontraba a unos metros de Caín; lo observaba sin pestañear.
«No hace falta que volteé para saber que me siguen pero, ¿quién es éste?»
Saber que lo seguían era un contratiempo inútil e innecesario.
De antemano percibió que no se trataba de una persona común.
¿Era un demonio?
En el peor de los casos, Caín no perdería tiempo
por lo que sin un plan en mente, continúo caminando y poco a poco acelerando sus pasos.
Bueno, el tipo misterioso era persistente que no lo perdía de vista.
—Veamos como se las arregla.
Caín tomaría otra ruta para despistarlo.
En consecuencia, le tomaría un poco más de tiempo llegar al hospital pero no tenía opción para encarar al tipo.
Llegando por otra avenida, Caín se topó con un obstáculo…
Una obra negra se encontraba en labor en medio del camino y era la única opción para cruzar hacia el otro lado.
«No está mal…es hora de poner a pruebas este poder sobrenatural.»
Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de Caín.
Entonces, él retrocedió mientras aquel tipo miraba inmóvil.
Caín se impulso con todas sus fuerzas y…¡saltó de una manera impresionante!
"Ese muchacho está loco."
"¡¿Intenta morir o qué?!"
Los trabajadores quedaron en shock al verlo saltar sin miedo alguno.
El tipo simplemente se quedó inmóvil, evaluando el rendimiento de Caín…
Pero Caín había logrado su cometido al llegar al otro extremo sin rasguño alguno.
—Ja. Idiota. —gruñó.
Él corrió sin mirar atrás.
—Amo, el híbrido está en desarrollo.
…
Agitado y casi sudoroso, Caín llegó al hospital.
Enseguida preguntó en la recepción por su tía Julieta.
Una enfermera lo atendió y lo guió a la habitación donde se encontraba su tía.
—Joven, su tía está muy delicada pero ha insistido mucho en verlo. Por favor no la alteré y sea rápido para hablar con ella. —le instruye la enfermera.
—Comprendo.
La tensión e incertidumbre se respiraba.
Caín pasó a la habitación de terapia intensiva.
Suspiró en silencio.
Él quedó perplejo al observar el estado en que se encontraba su tía.
Tuvo que parpadear varias veces para darse cuenta que no veía mal.
Ella tenía la cara irreconocible por los golpes que le habían propinado, una pierna y los brazos fracturados por si fuera poco, tenía las cosquillas rotas al igual que una fractura cervical.
Era un milagro que estuviera consciente y pudiera comunicarse.
¿Quién se había atrevido hacerle algo atroz y descabellado?
Para él no fue un asaltó sino que la querían matar.
El cuerpo de Caín estaba rígido; su sangre hervía por dentro mientras empuñaba sus manos con ímpetu marcando sus venas en ambos brazos.
«¡Voy a matarlos! ¡Voy a destrozarlos! Y los haré sufrir sin clemencia…»
Él tenía una mirada asesina y muy siniestra.
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Comments
Zoar Yeni 🔯
esta muy buena pero quién daño así a Julieta
ahora sí va a salir el demonio interno
2022-11-26
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