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El Palacio de la Tranquilidad. Ubicado en el lado sur del palacio imperial. Fue construido por la primera emperatriz, Greetel Thorben con el afán de encontrar desesperadamente la paz que su vida e hijo necesitan dentro del palacio imperial. El inmenso jardín tenía variedad de flores: orquídeas, lavandas, anturios etc. El aroma de estas flores, levantaba el ánimo y purificaba la tranquilidad del alma de quién paseaba por ellas. En específico, la primera emperatriz centro su atención en una de estas flores. Se decía que las orquídeas rojas que crecían en el frío invierno aumentaban la fertilidad en una mujer. Es por eso que el Palacio de la Tranquilidad es conocido en Sena por su mágicas flores.
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Como ordenó la emperatriz, Phenia y Felipe fueron escoltados hacía el lado sur del palacio imperial. Lugar donde los sirvientes esperaban a los esposos para cumplir con sus deberes matrimoniales. Consumar la primera noche era un deber fundamental en una pareja casada, si no se cumplía el templo no reconocería la unión.
—Su excelencia, señora... ya estamos en el Palacio de la Tranquilidad.
—Bajemos esposa. Felipe extendió su mano.
Phenia dudaría. La primera noche no era algo que estaba esperando. La palabra "consumar" la aterraba. —.....................
Felipe ayudaría a bajar a Phenia del carruaje. Para entrar en el Palacio de la Tranquilidad los visitantes tenían que pasar por el jardín, donde las bellas flores cubrían el camino.
—Por aquí porfavor. El sirviente encargado señalaría el camino.
—Vamos. No tiene porque estar nerviosa, querida esposa. Dijo Felipe con una gran sonrisa dibujada en su rostro.
—No estoy nerviosa, su excelencia.
Dentro del palacio los sirvientes los esperaban. Anne, sirvienta principal de la emperatriz estaría a cargo de la estancia de los esposos. Anne tenía una misión. Hoy, Phenia se convertiría en prioridad.
—Su excelencia, señora... los saludo. Mi nombre es Anne y estaré a su servicio. Su excelencia, porfavor siga a los sirvientes. Ellos se encargarán de asistirlo ahora. Señora, porfavor sigame. La ayudaremos a prepararse. Su habitación está lista.
—Bien Anne, ya estaba esperando tus palabras. Entonces... nos vemos querida esposa. Estaré a tu cuidado está noche. Dijo Felipe con un tono de voz provocativo y ansioso.
—....................... Phenia apretó muy fuerte su puño. Que lastimó la palma de su mano. Pequeñas gotas de sangre cayeron.
•••
Phenia entró en su habitación temporal, para luego encontrarse con Felipe en la habitación que les correspondía. Phenia tenía que tomar un baño, para perfumar su cuerpo, luego las sirvientas se encargarían de prepararla. Primero, peinarian su suave cabello, dejándolo libre. Después, su cuerpo vestiria un camisón blanco, pues la tela de esta pieza ayudaría al amante a apreciar el esplendor de la esposa. Las joyas no serían necesarias.
—Señorita está lista. Es tiempo de ir a la habitación. Dijo Anne.
—....................
Mientras las sirvientas la preparaban, Phenia se mantuvo absorta en sus pensamientos. Ella recordaba las palabras de la primera emperatriz. "Phenia, querida. Aunque ahora no lo entiendas, debes tener siempre presente que nadie debe forzarte. Debes vivir para ti misma. Si no puedes encontrar tranquilidad en el lugar donde te encuentras, pelea por salir de ahí. Tienes que ser feliz." Phenia no deseaba cumplir con su primer deber de esposa. Y no lo haría a cualquier costo. No amaba a Felipe. No entregaría su bienestar a un hombre egoísta como él. Cumpliría con su promesa de hacerlo mejorar... pero eso sería todo.
—¿Señora?
—Sí. Está bien.
—Señora, antes de partir permitame transmitirle las palabras de su alteza la emperatriz. Yo fuí enviada aquí con una misión.
—¿Qué quieres decir? ¿Una misión?
—Sí. Mi señora está preocupada por usted. Ella está al tanto de su trato con el emperador.
—¿Qué?
—Por favor no se alarme. Mi señora hablará con usted acerca de eso luego. Su alteza me envió para sacarla de aquí si usted no quiere cumplir con el deber de esposa. Su alteza sabe que su excelencia no es de su agrado. Es por eso que no quiere que se sienta forzada a hacerlo.
—...................... Phenia sintió alivió en su corazón. No estaba sola. Si ella lograba entrar en esa habitación pelearía pero no esperaba que una luz de ayuda aparecería en un lugar tan grande como lo era el palacio principal. Antes de que Phenia pudiera responder a la ayuda, un visitante inesperado y ansioso aparecería en la habitación temporal.
—Anne, no quiero estar aquí. Yo–
—¡Querida esposa! Exclamó Felipe, el había entrado. Porque tardas tanto. Felipe echo un vistazo de pies a cabeza a Phenia y con una expresión lasciva dijo: Pero si ya estás lista.
—Su excelencia, ¿que hace aquí? Dijo Anne preocupada.
—Mi esposa estaba tardando, así que vine a echar un vistazo. Hiciste un buen trabajo. Mi esposa se ve tan bella.
—....................
—Es hora de que salgan. Todos ustedes han echo un buen trabajo. Los recompensaré luego.
—Su excelencia, está no es la habitación que preparamos. Usted debe salir y dirigirse hacia ella. Y–
—Solo vayanse. Dijo Felipe con el rostro sombrío.
—Señora....
—Esta bien Anne. Hicieron un buen trabajo.
Cómo estaba decidido, Phenia pelearía. Los sirvientes habían salido. Una habitación vacía con dos amantes, quedaba. El aire se sentía caliente por el baño que Phenia había tomado antes. El vestido usado en la ceremonia se encontraba todavía, sobre el sillón. Felipe haría el primer movimiento.
—Bueno señorita Phenia ahora que estamos solos no hay ojos a los cuales engañar. Aún mi cuerpo conserva el estrés causado por la ceremonia y el banquete. Felipe caminó hacia el sillón, y de espaldas tomó el vestido y lo acercó a su rostro para olfatearlo. El aroma de Phenia aún permanecía en el. Pero Phenia no lo vería.
—Tiene razón su excelencia. Aún puedo sentir las garras de las hienas en mi piel. Que molestia tener que fingir que me agradan.
—Hmph. Felipe puso en su lugar el vestido, volteó hacia Phenia y dijo: Señorita... dejaremos de fingir hoy. La señorita ya tiene conocimiento acerca de mi vida "libre". Soy un hombre que le gusta las mujeres hermosas. Y mi esposa lo es.
—Su excelencia, quiero dejarle claro que yo no haré nada con usted.
—Claro esposa. Tu no te preocupes que yo lo haré. Te haré sentir realmente bien. Felipe se acercó hacia Phenia, quién estaba sentada en una silla aún y se inclinó hacia ella. Felipe vestía solo una bata. Dejando al descubierto su fuerte pecho.
—Felipe. Dijo Phenia con una voz fría. No me agradas. Lo Sabes muy bien. No me interesa tener contacto contigo.
—Jajajajaja. Claro que lo sé. Pero, ¿porque dejaste que te pusieran ese camisón? Ya viste como te queda. ¿No intentabas seducirme?
—Parece que su mente no está en este lugar.
—Bien. bien. No la tocaré. Felipe había traído vino. Y serviría una copa para él y Phenia. Pero al menos toma una copa de vino conmigo. Será una noche larga al menos toma una. No podremos salir de aquí de inmediato. Recuerda que aún hay muchos ojos y oídos afuera de la habitación. Y lo sabes.
—.................. Bien. Solo será una. Phenia tomó la copa.
—Por supuesto. Felipe sonrió extrañamente.
Los dos beberían. Pero Felipe devoraría por completo el vino. Cómo si de un sustituto se tratara en ese momento. Felipe dejaría la copa sobre la mesa y dijo:
—Señorita, déjeme hacerle una pregunta. Felipe se inclinó ligeramente sobre una pequeña mesa que se encontraba cerca de él. ¿Usted que piensa sobre la emperatriz?
—Su alteza es una mujer muy hermosa y amable. Ella me recuerda a alguien... a alguien que conocí en el pasado. ¿Porque lo pregunta su excelencia?
—¿Sabes que ella no puede concebir a un sucesor?
—......................... No. Solo conocía que su salud era realmente delicada, es por eso que las puertas del Palacio Lunar se había cerrado.
—Ella no puede concebir. Su cuerpo está dañado por... Felipe detuvo sus palabras, y rápidamente las cambió. Su cuerpo no puede concebir, y aún no se sabe la causa.
—Yo realmente no tenía idea.
—No tienes que indagar más acerca de eso. Además no es asunto tuyo. Pero... ¿querida esposa te sientes bien?
—¿Qué? Yo me siento bie– ¡Ngh!
—Qué pasa, querida esposa? ¿Tu cabeza está dando vueltas?
—¿Qué me pasa? De repente me siento mareada. Estoy perdiendo la fuerza de mi cuerpo.
—Bueno solo te ayude a cumplir tu deber de esposa. Estaba seguro de que te negarías.
—Mi cuerpo... lo siento débil... y caliente.
Yo... no lo hagas Felipe. No...
Phenia perdió la conciencia y cayó inconsciente en los brazos de Felipe.
—Esposa, vestida así... Felipe tomó la mano de Phenia y la besó cuidadosamente. Te ves deliciosa. Felipe cargo a Phenia hacia la cama y la recostó.
Felipe contempló lo brillante que era el resplandor que provenía de Phenia, nunca había visto a una mujer como ella. "Todas las damas morirían por tener una noche como está" Dijo Felipe en voz baja.
"Y tú ni siquiera pestañas cuando coquetean a tu esposo" "Eso me molesta tanto, ¡maldición!" "Porque aceptaste este matrimonio en primer lugar"
Quiero tomarte.
Eres mi esposa.
Debes complacerme... así no lo quieras.
¿Viéndote así, dime... que debo hacer? Ningún hombre en su sano juicio dudaría en tomarte ahora mismo.
Desde el momento que vi ese camisón puesto en ti, quise romperlo en dos.
Tu aroma... se está volviendo una droga para mí.
La suavidad de tu piel, es tan tentadora.
No puedo controlarme.
Soy una basura después de todo. Soy el peor amante que pudiste aceptar. Felipe tomó una de las piernas de Phenia cuidadosamente hacía él y la lamió. Luego tomó su mano y la besó hasta llegar a su hombro. Paró su acto y dijo:
Te arrepentirás de haber aceptado casarte conmigo.
Phenia Baldit.
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Updated 45 Episodes
Comments
Maria Vázquez torres
esta muy bonita su novela pero podría actualizar más seguido xfaaaaaa
2022-10-29
3
Emiux Emiux
Este wey sabrá de la tía ???? Que ella daña a la emperatriz???
2024-01-19
0
Edith esther Medina Rodríguez
pues yo considero muy interesante esta historia pero me gustaría que hubiese justicia y los malvados como Beatriz y sus colaboradores paguen un alto precio por todo el mal que le hicieron a la emperatriz y ahora resulta que también planean hacer daño a nuestra protagonista y ese cínico, sinvergüenza del príncipe merece recibir una lección y me encantaría que el emperador y su bella emperatriz puedan tener su propio heredero un hijo sano y ser felices porque ya han sufrido mucho porfa justicia
2023-03-11
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