—Emperador... ¿porque está haciendo esto? Si es su deseo castigarme... solo hágalo.
Eso fue lo que dije... luego de ver la desdicha que emanaba del rostro de mi madre.
No podía levantar mi cabeza, no era humillación lo que sentía, no tenía el poder de proteger a nadie...
—Yo admiraba tanto a su madre la emperatriz que le rogué que me educara... quería parecerme a ella.
Si usted lo considera un pecado aún... solo corteme la cabeza. Y deje a mi madre en paz.
Traté de que mi rostro no expresara lo que sentía. Mil navajas atravesaban mi garganta, haciendo imposible de explotar todo lo que yacía en el fondo de mi corazón. Por mi orgullo no podía dejar que una sola lágrima cayera o mis debilidades podrían ser descubiertas.
—Señorita... esto no es un castigo. Y tampoco haré uno. Como dije estoy agradecido con su madre, por lo tanto la familia Baldit no será castigada.
El emperador no tenía la intención de castigar a Phenia y su madre. Aunque la ley imperial establecia castigar a los traidores sin excepción. Cuando el miembro de una familia se "equivoca" toda su familia también pagaría el precio. Los traidores no podían ser perdonados. Y esto serviría de ejemplo para todos.
El emperador era tan cercano a su madre. La ex emperatriz Greetel Thorben. La noticia de su fallecimiento dejo al imperio en un gran caos, el pueblo no podía aceptar la idea de la muerte de una persona tan brillante... era simplemente horrible.
Las damas del imperio la consideraban más que un modelo a seguir. No solo era la luna del imperio, se la consideraba como la salvadora de aquellos que sufrían silenciosamente en los callejones más pobres del imperio.
Por lo tanto...
—Su padre y su hermano también vivirán.
Pero...
—No cambiaré mi decisión. Usted se casará con Felipe. Y cumplirá con mi orden.
El emperador estaba más decidido que nunca. Dejaría con vida a toda mi familia a cambio del matrimonio con su sobrino. Ha.... que irónico...
Nunca me gustó estar atada a mi familia y ahora soy yo quien ruega por mi madre. Mi padre y hermano son los cobardes que nos metieron en esto y soy yo quien debe ponerse un moño.
—Bien... ¡Lo haré!
Me casaré con él.
Ya no importaba lo que pasara, casandome con el sobrino del emperador pondría a prueba mis habilidades. Todo el esfuerzo que puso la difunta emperatriz para educarme no sería en vano. Como mi segunda madre la haría sentirse orgullosa a cualquier costo.
—Yo Phenia Baldit acepto la orden de su majestad el emperador. Me resigne a aceptar la realidad ante mis ojos.
—Ha tomado una sabía decisión señorita.
Ya había tomado una decisión pero una pregunta aún no había sido respondida.
—Su majestad. Yo... quiero saber cómo se enteró del secreto de la difunta emperatriz. Su majestad la emperatriz era muy reservada con respecto a ese asunto. Así que porfavor.... dígame como se enteró.
El emperador guardó silencio por un momento, no era un tema del que estaba contento. Hablar de su madre era doloroso.
Luego de un largo suspiro, el emperador comenzó a hablar:
—Cuando era niño, era un chico problemático. No tenía hermanos así que en su lugar le hacía bromas a mi madre. Ella me quería mucho a pesar de eso. Y yo la amaba por eso.
El día que se enfermó y murió debido a eso. En su lecho de muerte me lo dijo.
...‡---------------------------------•---------------------------------‡...
La ex emperatriz Greetel Thorben falleció en su cama, alado de su único hijo, el actual Emperador del Imperio Sena:
—Mi hijo, tengo un secreto para ti. No viviré por mucho tiempo más, es por eso que te lo contaré. Después de todo madre e hijo no tienen secretos.
El silencio que había en el salón era aterrador, las voz susurrante de la emperatriz atravesaba los pequeños huesos de su hijo. El débil cuerpo de la emperatriz se debilitaba cada segundo. Estaba agotada.
—Madre no hable porfavor. Descanse ¿sí?
A pesar de eso la emperatriz estaba decida a contar su único secreto a su hijo.
—Hijo mío... sabes muy bien que este palacio se asemeja a una cárcel. Estas paredes tienen ojos y oídos que te castigan si cometes algún error.
Pero sabes... cuando Allen Baldit llegó a mi... me sentí viva. Su amistad regocijaba mi corazón.
Fui obligada a casarme con tu padre, y solo ella podía calmar mis miedos.
—Madre por favor ... ya no digas más....
—Cuando me enteré que tenía una hija, te recordé. Tu eres la luz de mi vida hijo mío. Esa pequeña alegraba el corazón de Allen al igual que tú a mí. Así que tome la decisión que educarla para que tuviera una buena vida.
El comportamiento de una señorita habla por si misma. Nosotras no tenemos el mismo estatus que un hombre pero con una educación adecuada podrá defenderse, usando ingenio y palabras correctas. Una mujer así sería respetada en todo el imperio. Y no tendría un matrimonio como el mío.
No te enojes conmigo hijo mío...
—¡No madre! ¡No lo haría! Yo...
—Ella es una niña brillante, cuídala por mí...
—Así lo haré madre, se lo prometo.
—Eres un buen... hijo.
Los ojos de la emperatriz Greetel Thorben se cerraron para siempre.
...‡---------------------------------•---------------------------------‡...
El emperador había prometido a la difunta emperatriz Greetel que cuidaría de su amiga e hija. Él prometió que cuidaría de Phenia.
—Cuando asumí el trono pedí investigar más. Interrogé a los instructores imperiales y ellos me lo dijeron todo. Mi madre les pidió un favor. Apesar de que ella era la emperatriz, les rogó para que se encargarán su educación.
Es todo.
Mi madre inclinó su cabeza hasta lastimarse la frente y dijo: "Oh Greetel" Sus lágrimas inundaron el suelo nuevamente.
—Así que era así.
Era obvio que la ex emperatriz, no le ocultaría nada a su amado hijo.
—Aunque usted dijo que lo mantendría en secreto por mi bien. Esa frase salió de mi boca silenciosamente.
Pero no te culpo. Ese fue el último susurro que dí.
•••
El emperador llamó nuevamente a mi padre y hermano. Reafirmaría su decisión del matrimonio con Felipe y le informaría a mi padre y a mi hermano que no serían castigados. No se nos quitaría el título de "Baron" pero tendríamos nuevos papeles. Asimismo se nos arrebataría las tierras, el privilegio y el documento oficial para la elaboración de vino, seria confiscado.
—Baron Baldit se le quitará los privilegios otorgados por el anterior emperador. Además su hijo entrará como aprendiz de caballero. Defenderá al Imperio en el campo de batalla.
—Mi hijo....
—Es un gran honor Baron Baldit. Además dentro de poco... ¿no seríamos familia?
—G-gracias... majestad.
—Dentro de 1 mes se celebrará la boda. Cuida bien hasta entonces de mi "hija".
El emperador confiaba en Phenia. Su madre le confío su cuidado, pero está decisión no era la correcta. Ella sería "obligada" como su madre.
—Entonces nos retiraremos majestad. Esas palabras llenas de alivió que pronunció mi padre, eran repugnantes.
—No Baron. Estas olvidando que te perdoné la vida debido a tu hija. Es a ella a quien debes agradecer. Y a tu esposa también.
La voz y el aura del emperador eran sombrías.
—A-así lo haré... m-majestad.
—Cuando los preparativos para la boda estén listos mandaré un carruaje para recoger a la señorita.
Pero antes conocerás a Felipe. Ya se te informará mediante una carta.
La ceremonia se celebrará en el palacio, invitaremos a las familias nobles. Para que todos reconozcan a mi "hija" cómo parte de mi familia.
Hasta entonces.
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Comments
Sandra Martinez
pobre niña, el papá y hermano cometen fraude y ella tiene que pagar, algo trama el emperador para obligar a casarse a la joven
2023-08-26
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