Phillip Thorben, segundo en la línea de sucesión al trono. Actual emperador del Imperio Sena. Desde su juventud demostró su brillante inteligencia en asuntos políticos, comerciales y en el oscuro campo de batalla. Sus brillantes estrategias consiguieron muchos tratados de paz y comercialización con otros imperios. Además solidificó la ley y reforma de aves mensajeras que su madre, la primera emperatriz Greetel Thorben impuso mucho antes de su muerte. Para el pueblo, el que Phillip haya tomado el trono fue la mejor decisión. El hijo de la mujer que salvó a los pobres callejones del imperio, sería definitivamente bienvenido.
Un hombre de edad dorada , que heredó la belleza de su madre. Alto y con hombros anchos. Un cuerpo grueso y marcado por el campo de batalla. Cabello azulado. Un rostro esculpido y maduro. Ojos, nariz y boca en perfecta sincronía. Este hombre lo tenía todo.
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Cuando era joven prometió cuidar de la hija de la amiga de su madre. Después prometió no dejar solo al hijo de su hermana. ¿Estas promesas fueron cumplidas correctamente?
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Luego de que Felipe la escoltara a su carruaje y está partiera a su residencia, Phenia empezó a sacar conclusiones de su encuentro. Sintió un agotamiento excesivo. Cómo si hubiera caminado día y noche hacia un destino, el cual no quería ser encontrado.
—Phew... estoy tan cansada. Pasé mucho tiempo en ese lugar lleno de hienas. Y ese hombre estúpido... "que molestia". Pero al menos aceptó está farsa.
Phenia cerró los ojos y recordó las palabras de Felipe: "Si yo en algún momento me convierto en el emperador, usted naturalmente se convertirá en mi emperatriz. Además de que tendremos que pasar juntos nuestra primera noche. Eso sería divertido".
No pudo evitar sentir tanta molestia e impotencia sobre ella misma. "¡Maldición!" Pero a su vez no daría marcha atrás a su promesa. Phenia anhelaba intensamente regresarle la buena voluntad de la difunta emperatriz Greetel Thorben. No quería decepcionar la confianza que le fue dada en su niñez.
— Todo salió bien. Seguramente los caballeros del emperador le informarán todo, para después venir a confirmarlo conmigo. Y supongo que será lo mismo para Felipe.
•••
Felipe abandonó Hell. De camino a su residencia no dijo ni una palabra. Eso era extraño. Él no era la clase de persona que se callaría algo luego de tener un encuentro, y menos con una mujer. Llegó a su destino, bajó del carruaje y entró a su residencia.
—Su excelencia Felipe entró en su residencia. — Y la señorita Phenia Baldit también llegó a salvo. —Muy bien, es hora de irnos. Su majestad el emperador nos espera. Vámonos. La misión de los caballeros dorados llegó a su fin.
Dentro de la residencia Herace, Beatrice Herace esperaba la llegada de Felipe. Se preguntaba como Felipe había tratado con el matrimonio impuesto por el emperador. Antes de que Felipe dejara la mansión, aseguró que la mujer elegida para ser su esposa se arrepentiría. Beatrice deseaba saber como Felipe había cumplido con sus palabras. Un constante mordisco de uñas contra sus dientes la ponía cada vez más ansiosa.
Entonces: "Mi señora, su excelencia por fin regresó", dijo el mayordomo. Beatrice se apresuró para recibirlo.
—Bienvenido Felipe. Mayordomo has que preparen algo de té y que lo lleven al salón. —Como ordene.
—¿Felipe cuéntame, que pasó con esa mujer?
—Primero vamos a sentarnos tía, no ve que estoy muy cansado. Dijo con altanería Felipe dirigiéndose hacía el salón.
El mayordomo trajo el té esperado. Y el interrogatorio esperado de Beatrice comenzó:
—Y bien. ¿Qué pasó? ¿Qué clase de mujer es? ¿De que familia proviene? ¿El emperador estuvo presente?
—Cálmate tía. Esa mujer no es impresionante. Y solo estuvimos los dos. No sé en qué estaba pensando mi tío.
—¿Es así? Entonces solo es otra mujer que busca nuestro estatus. Su majestad tiene que haber sido seducido por ella. Felipe no tienes que dej–
—Pero tía... Interrumpió Felipe, se paró de su asiento y caminó alrededor para decir: "Esa mujer es interesante". Felipe deletreo su última palabra con una emoción picante en su rostro.
—¿Qué estás diciendo Felipe? Beatrice no podía creer las palabras que Felipe había dejado escapar.
—Su forma de comportarse, es bastante interesante. Aunque las damas de Hell la miraban como a un insecto, no se inmutó en lo más mínimo. Y solo me prestó atención a mi. Ella es diferente a cualquier otra señorita aburrida de este imperio. Ella tomó en varias ocasiones el control de la situación, dejando en ridículo mis palabras. Y aunque eso me enfureció, quise seguir escuchando más.
También me dejó una gran interrogante, que me niego... a no saber que es. Dijo Felipe con un rostro sombrío.
"Esa mirada suya"... Felipe se acarició el rostro con los dedos "con ese color de ojos"... "era tan excitante". Tsk, estoy cansado tia, me retiro.
Felipe caminó hacia a la entrada del salón y cuando estaba apunto de salir de ella, dijo:
—Ah, y tía. Yo acepté el matrimonio.
—¡¿Qué?! Espera Felipe...
•••
Los caballeros dorados se dirigían al palacio imperial para informar al emperador sobre el encuentro de Felipe y Phenia. El emperador se encontraba en su estudio, escribía una carta para convocar a sus ministros a una importante reunión. Está reunión se daría después. El líder de los caballeros dorados esperaba hacer su entrada.
—Su Majestad, Arged está aquí.
—Dejalo entrar.
—Saludos al sol del imperio. La misión terminó majestad. Pido permiso para reportar mi informe.
—Haslo. Habla. Cómo se comportó ese niño.
—Su excelencia Felipe, mantuvo sus modales frente a la señorita. Aunque al principio tuvo la intención de llegar tarde al encuentro, se percató de que lo estábamos siguiendo, y decidió apresurar su carruaje. Llegó sin compañía.
—Ese niño es listo. Así que los vió...
—Después, mantuvo una larga conversación con la señorita. Nin hizo su trabajo. En algunas ocasiones su excelencia le susurraba al oído a la señorita.
—Niño descarado. Al parecer la señorita Baldit también cayó ante ese rostro.
—No lo creo, su majestad. El rostro de la señorita siempre fue el de alguien calmado. Fue su excelencia quién mostró ansiedad ante la situación. Apretó su puño en algunas ocasiones.
—¿Es así? El emperador se llevó una sorpresa. Felipe odiaba perder el control, y más si se trataba de una mujer. ¿Es todo?
—No su majestad. Su excelencia se percató del ambiente en Hell, se arrodilló ante la señorita para tomar su mano y salir del lugar. Para luego dirigirse al Pasaje de las Flores para dar un paseo con la señorita.
—Oh... entonces quiere decir que está deacuerdo. Que sabía elección, Felipe. Dijo el emperador sintiendo algo de alivio. Bien, retirate.
Philip estaba preocupado. El hijo de su hermana, quién se encontraba viviendo una vida de libertinaje, aceptó casarse. Un matrimonio arreglado.
¿Qué estás tramando, Felipe? Tendré que escuchar tus razones de frente.
¿Hermana, estoy haciendo lo correcto?
Él es tan ingenuo, que no se da cuenta
¿Podré dejarle el trono algún día?
Philip amaba a su sobrino. Pero ahora necesitaba educarlo. Tenía que aprender que una buena esposa puede cambiar a su esposo. Que la belleza de una mujer no se define en su rostro, sino por su capacidad. Que una mujer lista puede darle mucha gloria.
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Comments
Salomé Páez
* Me pregunto que edad tiene Felipe y Phenia *
2024-08-02
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