Indicios.

¿Dónde has estado? -preguntaba su madre. Apenas abría los ojos y la señora Edwards ya estaba frente a él, cuestionando su comportamiento. Juraba haber cerrado la puerta de su habitación para no ser molestado, una actitud inmadura para un hombre de casi treinta años, pero no tenía remedio.

Él tenía su propia villa, donde vivía en total tranquilidad, sin embargo, desde que resulto herido en aquella riña, su madre estaba encima de él, al punto de asfixiarlo.

-Solo por ahí- respondió y pudo escuchar su voz ronca, debido que apenas despertaba.

-Qué respuesta tan mas vaga, lo dejare pasar, pero necesito que descanses hasta que te recuperes por completo- decía la señora Edwards. Se encontraba de pie, observando a su hijo, que aún mantenía la misma vestimenta de hacia cerca de dos días.

-Los guardias, me han informado que llegaste en el caballo de Asher. Imagino estuviste con el – en realidad, no se atrevió ni a verlo.

Sonaba tonto incluso en su cabeza, pero sentía su orgullo pisoteado, porque permitió ser visto en condiciones desfavorables.

-Bueno, prácticamente ese es el resumen de las cosas- se sentó, sacando sus pies de la cama y miro hacia fuera, estaba pronto por oscurecer.

Realmente había dormido demasiado, después de que la señorita Wendell saliera de la habitación y lo dejara solo, no pudo pegar un ojo, pensando en las situaciones en las que últimamente se enrollaba.

Se mantuvo despierto, hasta que salieron apenas los primeros vistazos de luz, que fue cuando aprovecho que el resto dormitaba para salir de ahí; encontraba la ironía en la situación; el que salió de la mansión de su primo para no encontrarse con él y terminaron bajo el mismo techo de nuevo.

Cuando intentaba eludirlo, parecía que el destino se encargaba de que volvieran encontrarse.

Se preguntaba que hacia Asher junto a su esposa en casa de la hija de los Wendell.

Al recordarla, se sintió intrigado sobre ella. Basándose en sus acciones y en la preocupación que mostro por él, lo cual le sorprendió, resaltaba ser una persona dulce y tierna; sin embargo, no se dejaría llevar por las apariencias, anteriormente ya había cometido errores debido a ello.

- ¿Por qué hiciste eso? - dijo su madre que en silencio lo observaba y su expresión se leía que pensaba que su hijo parecía estar loco.

- ¿Hacer qué? - preguntó, no sabía a lo que se refería.

-Acabas de sonreír despreocupado, pero rápidamente cambiaste tu expresión a serio. ¿Sucedió algo? -

¿Él había sonreído? ¿ despreocupado?

Le costaba creer que había hecho algo como sonreír tan natural, ni siquiera se había enterado que lo hizo de no ser por su madre.

¿Fue Olivia en quien estaba pensando?

Se sorprendió al descubrirlo. La joven Wendell, era linda. El tipo diferente al que Julius estaba acostumbrado a tratar.

Normalmente acostumbraba a conocer mujeres con las que estaba seguro, no llevaría las cosas más lejos que solo algo de una noche.

Anteriormente había caído bajo las garras de lo que pensaba era amor, pero fue traicionado por estar ciego ante ello, sin duda, no tenía intenciones de volver a caer en ese juego.

No importaba que inconscientemente haya sonreído ante el pensamiento de la señorita Wendell, no podía dejarse llevar a tales sentimientos.

-No es nada, tal vez porque aun continúo dormido- respondió, pero la señora Edwards no se detendría hasta ahí.

- ¿Es una mujer? - pregunto directamente, haciendo que su hijo la mirara.

-Debe serlo, hace un instante acabas de exaltarte un poco. Vamos dime quien es.- Insto su madre.

-Señora Edwards, he dicho que no hay nada de lo que estás pensando-

-Soy tu madre, no debes referirte a mi como señora Edwards. Sé que estoy en lo correcto, Algo debes de parecerte a tu padre, no todo en tu sangre es Lennox, tu padre también sonreía cuando nos conocimos, lo sé porque tu abuela me lo dijo. -

- ¿La abuela Lennox? - preguntó sin poder creerlo.

- ¿Acaso eres tonto? Me refiero a la madre de tu padre. Mi madre no habla sobre esas cosas. Ella siempre ha sido muy seria en estos asuntos-

Tenía razón al respecto, la abuela Lennox, siempre fue una persona que parecía no tener sentimientos, no demostraba afecto por otros, pero tampoco era una persona dura, solamente era callada.

-En vista de que no me contaras nada al respecto, respetare tu privacidad, ahora prepárate, la cena estará lista en un momento, esta noche tenemos invitados-

¿Respetar su privacidad? Podría replicar que si fuese cierto, entonces no habría entrado, sin su permiso a la habitación.

-Me gustaría pasar de ella- dijo Julius.

-Entonces diré que te envíen la cena aquí-

El joven Edwards asintió y su madre salió de la habitación. Olvido preguntar quienes habían llegado de visita, de igual manera ya se enteraría después.

Cerca de dos horas después, de que la señora Edwards visito la habitación de su hijo, anunciaba durante la cena que Julius se encontraba indispuesto, por lo que no se presentaría.

No pudieron evitar sentir un poco de decepción, pero al mismo tiempo entendían la situación.

Se encontraban en la mesa, los señores Edwards, que mantenían una conversación entre ellos, no les prestaban la suficiente atención como para entender de lo que hablaban, por otro lado, estaba la señora Lennox, la madre de la señora Edwards, que como siempre, mantenía una postura seria, sin expresión alguna, pero curiosamente, observaba a los invitados con intriga puesto que esto, le resultaba un poco inusual; aunque estos no se percataban de ello, ya que mantenían una conversación, hablando por lo bajo solo entre ellos.

- ¿Crees que es correcto hacerlo hoy? - preguntaba Lidia a su esposo, bajaba lo suficiente la voz para no ser escuchada por el resto, pero lo suficiente para que Asher comprendiera.

La determinación de su esposo era inquebrantable.

-Creo que es lo correcto, el necesita saber la verdad cuanto antes- Lidia asentía ante las palabras de Asher.

-Comparto tu razonamiento, y por supuesto apoyo el hecho de contarle todo, pero creo que deberíamos esperar hasta que se recupere, y también informarle al respecto a Margareth, esto no solo es por Julius, debemos pensar en Connor- aunque fue Lidia la que comunicó su opinión sobre descubrir los malentendidos del pasado.

Dicho eso, Asher pareció asimilar lo que su esposa explicaba. Tenía razón, esto no solo se trataba de Julius, tanto el cómo Connor estaban implicados, realmente Margareth era la madre del niño, debía tener una conversación con ella antes y convencerla de que esto era lo mejor.

Sostuvo la mano de su esposa y la apretó con ligereza, dando a entender que estaba de acuerdo con ella.

No había pasado mucho tiempo desde que abrió su mente y corazón y se expuso ante Lidia, los errores donde se encerraba en su negatividad, los dejaba atrás.

Sabía que juntos, se apoyarían y saldrían adelante tanto en su matrimonio como en toda esta situación que los envolvía.

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Comments

Gilma Graciano

Gilma Graciano

me perdí 😭😭😭

2024-02-24

0

Socorro Cervantes

Socorro Cervantes

no entiendo nada

2023-05-19

1

xcaro2020

xcaro2020

Así me gustan Lidia y Asher, juntitos y comunicados

2022-09-05

6

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