Abismo.

-Deb.en irse- lo último que deseaba era retirarse de ahí. El joven Edwards no deseaba dejar a solas a Olivia, un sentimiento inexplicable, su instinto podría ser, le decía que no podía dejarla sola.

El cuerpo de Lidia, se estremeció al escuchar hablar a Olivia, en un tono molesto, nunca pensó que se atrevería hacerlo, cuando la señora Wendell le dijo aquello, toda la culpa le cayó de golpe.

Necesitaba hacerle entender a Olivia, que realmente la consideraba su amiga y que el utilizarla no era en si algo que había hecho. ¿o sí?

Ya no sabía siquiera que pensar sobre ello, tal vez la madre de Olivia tenía razón. Solo utilizó a su amiga, para beneficio, pero ¿de quién? No era para ella, ¿entonces porque creyó que podría hacer eso? Se arrepentía y necesitaba disculparse con ella.

-Olivia- pronunció su nombre y la señorita Wendell, clavó su mirada en ella. Molesta.

-¡Váyanse!- gritó fuerte y claro. Lidia comprendió que Olivia, no tenía intención de escucharla.

Lo aceptaba, esta vez fue su culpa, pero de igual manera no podía irse sin abrirle los ojos en cuanto a su madre.

Por otro lado, Julius intentaba comprender el porque estaba enojada Olivia, y por qué la esposa de Asher lucia tan arrepentida.

¿Utilizarla? Es lo que había dicho la señora Wendell. ¿de qué iba todo eso?

Estaba por hablar cuando Asher la interrumpió.

-Está bien, señorita Wendell. Nosotros nos retiramos- Lidia intentó protestar, pero vio el rostro de su esposo y estaba serio. – No olvides que puedes buscarnos si necesitas ayuda-

No permitió que se despidieran de la señora Wendell ni de su hija, tomó de la mano a su esposa y salieron de aquella casa.

El joven Edwards, no entendía exactamente lo que había ocurrido, pero Olivia, se dio vuelta dándole la espalda. Ella no quería que la vieran llorar, estaba a punto de perder la batalla contra las lágrimas.

-Olivia- dijo su nombre tan bajo, como si quisiera ser escuchado por ella, pero al mismo tiempo con miedo de hacerlo.

Aun cuando Olivia, percibió su nombre, se negó a mirarlo.

-Debes irte- dijo la señora Wendell.

No volvió a emitir palabra alguna y salió de ahí, detrás de Asher y Lidia, requería de una explicación acerca de lo que se dijo.

Al salir de la casa de los Wendell, observó a Asher montado en su caballo sujetando las correas y con su esposa al frente de él,.

-¿A qué se refería la señora Wendell?- preguntó Julius. Ambos se miraron un breve momento y como si se comunicaran con la mirada, Lidia asintió.

-Vamos a casa, tenemos de algo que hablar- dijo Asher y el joven Edwards no pudo evitar sentirse intrigado por ello.

Su primo, parecía estar más serio de lo normal, conectó su actitud con lo que dijo anteriormente, realmente parecía tener algo que decir.

Se subió a su caballo, y los siguió hasta la mansión Lennox.

La señora Wendell, observaba por la ventana hasta que vio partir a la desagradable visita que encontró en su casa, momentos antes.

La furia hervía por su cuerpo, sentía como corría al compás de su sangre.

¿Cómo se atrevía aquella mujer desagradable a delatarla?

¿Cómo demonios se habían enterado de ello?

Realmente no había pensado muy bien al ofrecerle aquella bebida a la señora Edwards, cuando se enteró que se iba a realizar una celebración, le pareció oportuno ofrecer la botella. La tenía preparada para cuando regresara Olivia, por si su tarea de seducir al señor Lennox, no funcionara, recurriría a su plan b.

Ahora comprendía que fue un riesgo tonto por hacer, de igual manera le quitó importancia, pues sabia, que harían nada contra ella. Su hija se había puesto de su lado, así que no habría problemas en el futuro, y por lo que pudo escuchar, la única afectada fue Olivia y el hijo de los Edwards.

Se quedó pensando un momento hasta que una idea cruzó en su cabeza.

-Oye Olivia, cambiaremos de plan-

- ¿Qué? - preguntó la señorita Wendell\, sin comprender la tontería que estaba por salir de la boca de su madre.

-Necesitas seducir al hijo de los Edwards, al joven Julius, recuerdo ese era su nombre; parece ser mejor prospecto que ese amargado Lennox-

Sonriendo ante su idea, se giró a observar a su hija y leyendo el rostro de esta, entendió que no compartía la misma idea.

No pudo evitar molestarse.

-¿Acaso él no te agrada? Incluso es más guapo que el señor Lennox y soltero. Así no habrá impedimento en cuanto a tu moral para seducirlo. Tienes el camino libre-

Sentía ganas de vomitar.

De solo escuchar aquellas repulsivas palabras de la boca de su madre. Se rindió, simplemente no podía más con ello. Por culpa de su madre, perdió a la única amiga que tenía, en parte no echaba toda la responsabilidad a la señora Wendell, la mayor parte recaía en ella.

No podía mentirse que al momento de haberla visto fuera de su puerta temprano, se había emocionado. Incluso tenía pensado abandonar la idea de separarse de ella. Si, la había utilizado a su beneficio, pero, ¿no era lo mismo que hacia su madre?

No sentía derecho de rehusarse a una amistad. Simplemente ya no quería estar sola. Pero con el fin de acabar aquella discusión y que la señora Wendell no tomara represalias contra Lidia, no tuvo opción más que alejarla de ahí.

Realmente creyó, que fue producto de su madre, el que hizo que actuara de esa forma aquella noche, y por ello, temía que se atreviera hacer algo contra Lidia. Fue capaz de hacer algo a su hija, ¿Qué no haría a alguien que odiaba?

Ahora, oír a su madre pronunciar el nombre, del hombre que consideraba como un sueño, que, para ella, era como la brisa que refrescaba su día a día; ser parte de un nuevo plan malicioso, era su punto de quiebre.

-No-

La sonrisa que la señora Wendell presumía, se borró de su rostro, absolutamente le gustaba, cuando se atrevían a oponerse a lo que dictaba.

-Espero haber escuchado mal, así que pon atención a lo que diré, estoy segura que no utilizaste el vestido que metí entre tu equipaje, veamos el lado bueno de ello. Podrás hacer uso de el con el joven Edwards, de verdad los hombres se vuelven locos cuando miran a su alcance los atributos de una mujer- parecía que su madre, no quería entender las objeciones de Olivia.

- He di.dicho que No- de nuevo\, se oponía.

- ¿Estas segura de lo que dices? - pregunto la señora Wendell\, por completo molesta.

Olivia, era consciente que poner resistencia ante su madre, solo iba por un camino.

La señora Wendell, comenzó a reír ya que le parecía tan descabellado tal escena.  Su hija no pudo evitar sentir escalofríos.

Solamente se quedaba de pie con sus brazos a los costados, observando como su madre, reía sin parar, como si de un buen chiste le hubiera contado.

Se detuvo, limpiándose las pequeñas lagrimas que salieron por sus ojos. Miro de nuevo a su hija y se acercó a ella.

-Simplemente, no puedo creer que después de tantos años de decirte lo que es mejor para ti, te niegues. Solo has sido un estorbo desde que naciste. ¿sabes porque deseo casarte? - preguntó.

Olivia no podía hablar, termino negando con su cabeza.

-Estoy cansada de hacerme cargo de ti, estoy harta de mirar tu rostro; incluso cuando eras tan solo un bebe, deseaba tomar tu pequeño cuello y romperlo con mis manos, pero si hacia eso, no habría nada que atara a tu padre a mi lado. No tienes idea de las dificultades que tuve que pasar para poder salir del basurero en el que vivía-

Las declaraciones de la señora Wendell, atravesaban se pecho como flechas. Si pensaba que ya no había nada que podía herirla, su madre siempre encontraba la forma.

Continúo soltando su veneno.

-Aun siendo tan buena persona, realmente desee que obtuvieras un matrimonio con alguien que pudiera darte lo necesario. Alguien con poder. Y aun así te niegas a llevar a cabo mis planes. En serio, solo has venido a este mundo a hacerme la vida difícil-

Como fuego, sus ojos radiaban furia. A esto se refería Olivia cuando se decía mentalmente, que solo había un camino dirigido, si se negaba a su madre.

El primer golpe llego con la mano abierta, conectando directamente a su mejilla. Hizo girar su cabeza a un lado, el siguiente fue de parte de su mejilla contraria. No pudo evitar sentirse aturdida por un momento.

Tal y como había decidido, se había rendido por completo. No puso resistencia en la lluvia de golpes que la señora Wendell, le propinó.

Al igual que su madre, Olivia, ya estaba agotada.

Se encontraba en el suelo, le dolía su costado, y la cabeza, realmente todo su cuerpo. Su madre no se detuvo a sus manos, lo que sea que tuviera en mano, se lo lanzaba. Cayó contra el piso, cuando el remplazo del jarrón que se había roto anteriormente, se lo arrojó de nuevo, pero esta vez, cumpliendo su objetivo.

Podía sentir la sangre tibia que corría por su cabeza; podía sentir sus ojos cerrándose, cada vez más, e ignoraba el relajo que su madre tenía por la casa.

¿Estoy a punto de morir? Pensó

Su mente se mantenía nublado, ningún rostro, ningún recuerdo feliz o triste venía a su cabeza. Se dejó llevar, permitiéndose descansar, cerró sus ojos por completo.

A lo lejos escuchaba la voz de su padre llamándola.

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Comments

Sol

Sol

ahora aparece el saco wea... y esa maldita vieja hdp 😡

2024-04-16

0

Nanes

Nanes

a buena hora aparece, tantos años de mal trato y este padre brillaba por su ausencia 😡😡

2023-06-15

0

Topy71 🇦🇷

Topy71 🇦🇷

No lo llamen padre, porque no lo es... Es una porquería igual que su mujer 😡😡😡🤮🤮🤮... No hai nadie que los mate????

2023-01-06

5

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