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...Gabriela. ...

Después de la universidad me subí al auto de Sol, me llevó a su casa, es una mansión hermosa, ella tocó la puerta y una empleada fue a abrir. ¿Acaso no trae llaves.? Eso me pareció raro. Más bien me pareció estúpido. Los ricos siempre evitando tareas básicas.

— Mueve las piernas. — Dijo Sol y me hizo subir a su habitación. Aquí empezaría su dichosa transformación. A mí en lo personal no me importa, pero según ella es necesaria. — Te necesito aquí en quince minutos. No me importa si estas ocupada. Ésto es importante.

Escuché que la chica del otro lado se quejaba, según ella le avisó con muy poco tiempo de antemano.

— Se que no avisé. Pero fue de último momento. Si lo se. Te pagaré el doble, sólo ven. — A está si que le sobra el dinero. Mira que pagar el doblé por un simple peinado y maquillaje.

— Si no tiene tiempo, lo podemos dejar para mañana. — Intentaba salir de esté lugar. Al menos retrasar ésto un tiempo.

— Claro que no. Ella tiene que venir. — Se asomó por la ventana. — Ya llegaron. Se retrasaron 15 segundos. — Qué exigente es está chica. Si así trata a sus novios entiendo perfecto por qué la dejan.

— Sol perdón, había tráfico. — Se disculparon dos chicas bien vestidas, no entendí si eran sus amigas o sus empleadas.

— Ustedes y sus excusas. Si les digo una hora deben llegar por lo menos veinte minutos antes.

— Perdón Sol. Pero es que elegir ropa que se le vea bien a una talla nueve es difícil.

¿Talla nueve.? ¿Estaban hablando de mi.?

— Tienes un poco de razón. — Sol se giró a verme.

— No soy talla nueve. Soy cinco. — Aclaré.

— Pues con esa ropa pareces 10, dí que fuimos amables al elegir nueve.

¿Amables.? Nunca he visto a Leones siendo amables con los cazadores.

— Bueno prueba la ropa en lo que llega mi estilista.

— ¿Ésto no se descuenta de los $400 mil verdad.? — La ropa parecía muy cara. Y no quiero desperdiciar en cosas que, probablemente sólo use una vez en toda mi vida.

— No querida, esto va incluido en tu trabajo.

— Está bien. — Siendo así no tengo ningún problema. Fuí a probarme cada prenda que me trajeron. Algunas me gustaron, otras parecían sacadas de una tienda de disfraces.

— Lo que más te guste puedes llevártelo. Algunas cosas se te veían fatal, tendremos que devolverlo. — Les aventó ciertas cosas a sus "amigas", yo no podría soportar a una chica cómo esa. Antes prefiero ser amiga de un tigre.

— Nena, disculpa la tardanza, pero es que no avisas. — Una mujer de aproximadamente 34 años, piel morena, ojos miel, de unos 1.69 centímetros, buen cuerpo y un súper cabello llegó y besó a Sol en la mejilla. También saludó a las otras chicas.

— Se que eres la mejor. Pero para mí siempre debes estar disponible.

— Siempre lo estoy nena, pero es hoy llegó un súper galán y... — De repente me prestó atención. — ¿Y está quién es.? ¿Una nueva amiga.?

— ¿Amiga.? ¿Está.? — Me vió con algo de desdén.

¿Ósea.? Se porta cómo si a mí me importará ser su amiga.

— Ella es una herramienta para desquitarme.

¿Herramienta.?

— A ver Solecito. — Hice que viera mis ojos. Siempre me han dicho que intimido con ellos.— A mi me tratas con respeto. Yo no soy una de estas descerebradas que se creen tus amigas. Así que o me respetas. O aquí se acaba nuestro trató. — La puse en su lugar. Ya no la soportaba.

— Está gatita tiene carácter. Ya me cayó bien. — Soltó con una sonrisa la estilista. Incluso sus "amigas" se veían algo contentas.

— Bien. Te respetó.

— Así me gusta. — Sonreí.

— A ver gatita siéntate aquí.

— Me llamó Gabriela. No gatita. ¿Te queda claro.? — Tambien a ella le hice un gesto de disgusto.

— Gabriela. Me caes bien. Siéntate.

— Me siento, pero es por qué se me pega la gana, no por qué me lo dices. — Ella sonrió satisfecha. Unas chicas entraron un poco después. Traían muchas cajas, en ellas maquillaje de todo tipo.

Tardaron una eternidad en arreglarme, se quejaron de mi cabello, de mis manos, de mis uñas, de mi ropa en fin de todo, las tres chicas son niñas ricas así que no tienen idea de lo que es trabajar y tener dinero limitado, por muy buen gusto que tenga la mayoría de mi dinero se va a la universidad así que no puedo comprar muchas cosas y menos ir a un salón de belleza.

— Quedaste divina. — Dijo la señora.

— Magy tu haces magia. — Comentó Sol.

— Está niña es preciosa solo necesitaba al hada madrina correcta.

— Sí ya terminamos, me voy, tengo trabajo.

— Antes de que te vayas, necesito aclararte ciertas cosas. — Dijo Solecito.

— Dime.

— Lee ésto. — Me paso su computadora, tenía unas cuantas reglas que debo seguir.

1: El tiempo empieza a correr después de la primera cita.

2: Prohibido besarlo primero. — Como si quisiera besas a ese sapo.

3: prohibido acostarte con el. — No le daré mi virginidad a un mujeriego como el.

4: al terminar los dos meses, deberás olvidar que una vez hablé contigo. — Tampoco me interesa hablar con ella.

5: prohibido enamorarte de el. —Jamás me enamoraría de ese tipo nefasto.

6: jamás hablaras de lo que pasó aquí. — No estoy orgullosa de lo que voy a hacer, ¿por qué le diría a alguien.?

7: depositaré 200 mil después de la primera cita y los siguientes 200 mil cuando los dos meses terminen.

8: cada vez que tengas una cita con el me llamaras para que yo escuché todo lo que hablan.—Esta tipa está chiflada pero bueno, ya acepté.

- Quiero 200 mil después de la primera cita y 200 mil cuando lleve un mes saliendo con el.

— Está bien. Modifica esa parte.— Hice lo que me pidió y después lo mandó imprimir, una vez impreso lo volví a leer y cada una guardó una copia firmada. No sé si ésto tenga algún valor en un juzgado, pero tampoco creó que un día estemos en uno por está ridiculez.

— Esperó que te invité mañana mismo.

— Eso no depende de mí.

— Solo trata de llamar su atención. Ahora que eres bonita no te costará mucho trabajo.

— Sí tú lo dices.

— Conozco a los hombres. Ven unas lindas piernas y hasta ahí llegaron.

— Mm. Ya me tengo que ir. — Me levanté y salí. Casi me pierdo en éste lugar tan grande, pero una empleada me ayudó. Tomé un taxi al bar. Cuándo llegue vi a mi hermana correr de un lado para el otro.

— ¿Qué te sirvo.? — Estaba tan distraída que ni siquiera notó que había llegado.

— Muy graciosa.

— ¿Gabriela.? — Me vió sorprendida. ¿De verdad eres tú.?

— No. Soy su doble.

— ¿Pero que te hiciste.?

— Algo que ni en mi momento más esquizofrénico hubiera hecho. ¿A dónde llevó ésto.? — Tomé la charola con las cervezas.

— A la sala VIP. — Subí las escaleras, y dejé las cosas en la mesa, luego me preparé para irme pero un tipo tomó mi mano.

— Siéntate linda.

— Estoy trabajando.

— Quiero invitarte un tragó.

— Se lo agradezco pero estoy ocupada.— Me marché en cuánto tuve oportunidad. Al salir tropecé con Ulises.

— Lo siento señorita.— Sentí que su mirada se concentró en mis labios.

— No hay problema. — Intenté ser amable —Permiso.

Más populares

Comments

Patricia Salazar

Patricia Salazar

Parece que no la reconoció 😂😂😂

2024-07-09

1

Cinzia Cantú

Cinzia Cantú

Parece que sufrió un cambio considerable

2024-02-14

5

Ruth Piedra

Ruth Piedra

ella no se acuesta solo los droga la otra Roxana se acuesta con ellos

2024-01-21

1

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