Mil cosas que hacer

...Días después...

...Gabriela....

Ese imbécil me va oír, es un inútil, bueno para nada, menos mal dios fue bondadoso con el y le dio una cara bonita y una familia rica porque de lo contrario no se dónde estaría. Probablemente en la calle. De vagabundo, o algo peor quizás.

— A tí te quería ver. — Dije furiosa cuando lo encontré.

— Hola. ¿Cómo estás.?

— ¿Qué cómo estoy.? ¿De verdad quieres saber.? — Estaba conteniendo mi irá.

— Claro. ¿Todo salió bien?

—¿Tienes la más mínima idea de lo que hiciste.? — Hablé lo más suave que pude pero en realidad quería gritarle a todo pulmón.

— ¿Qué hice.? — Preguntó muy despreocupado. Cómo si le importará poco mi fracasó.

— Yo debería preguntar¿qué fue lo que no hiciste.?

— ¿Lo que no hice.? Bueno, en realidad no recuerdo. — Imbécil, inútil.

— Te dije que hicieras la introducción y el glosario, ¿tanto trabajo te costaba.?

— Tenía cosas más importantes que hacer, pensé que tú te harías cargó.

— ¿Por qué me haría cargo?, eso te tocaba a ti, yo hice casi todo, si no es que todo, y tú no pudiste con algo tan simple.

— Si era tan simple ¿porque no lo hiciste tu.? — Osea, ¿todavía me lo saca en cara.?

— Por qué yo tengo mil cosas que hacer, eres mi compañero, se supone que me ayudarías. Para eso nos pusieron en equipo. Para aliviar las cargas del otro.

— Le dije a mi sirvienta que te trajera comida cuándo tenías hambre. ¿No fue eso aliviar tu carga.?

— Eres un Imbécil con i mayúscula. — Di media vuelta o de lo contrario no se hasta donde voy a llegar.

— Alto ahí.— Lo ignoré y seguí mi camino. — Detente. ¿A quién llamaste imbécil. — Es obvio que a tí. Seguí caminando hasta llegar a la cafetería de la universidad y ahí el imbécil me detuvo.

— ¿Por qué te enoja tanto que no haya echo lo que me pediste.? — ¿Todavía me lo pregunta.? Seguro que su coeficiente intelectual es menos de treinta. No debería enojarme con el.

— ¿Sabes la calificación que ganamos.? — Forcé una sonrisa.

— ¿A es eso.? — El se veía más que relajado. Claro, cómo al señorito le pagan todo sus padres. — ¿Qué importa la calificación.?

— Tal vez a ti no te importa, pero a mí sí.

— Deja de quejarte. Seguro que no fue tan mala.

— ¿No fue tan mala.? Un maldito 7 te parece algo bueno.

— No exageres, un 7 es aceptable.

— Sabes que dejémoslo aquí, para alguien como tú nada es importante. Todo es aceptable.

— Espera. — Tomó mi muñeca. — ¿Qué quieres decir con alguien como yo.?

— No quieres saber.

— Anda dilo.

— Olvídalo. — Intenté sacarme de el, pero no pude.

— Vamos mesera, ten los pantalones para decir delante de toda esta gente lo que piensas de mi.— ¿Gente.? ¿Había gente.? — Eché un vistazo y si, habían otros estudiantes viéndonos. — No te acobardes mesera. Dilo ya. —

— Está bien, te diré. — Jale mi mano bruscamente. — PIENSO QUE ERES UN INÚTIL, BUENO PARA NADA, UN CARA BONITA CON ASERRÍN EN EL CEREBRO, ES MÁS NI ESO TIENES, LO QUE HAY AYA DENTRO ESTA PODRIDO. ¿Eso querías escuchar.? Bueno, ya te hice el favor de decirlo. — Salí de la cafetería dejando al imbécil con cara de estúpido, y sobre todo muy sorprendido, supongo que no esperaba que le gritara, al menos me sirvió para desahogarme, por culpa del imbécil perdí la mitad de beca que tenía, ahora no se cómo seguiré pagando la universidad, tengo ahorros pero no serán suficientes para los 3 semestres que me faltan por cursar. Y no puedo darme de baja así por qué si. Tengo que buscar la forma de ganar dinero.

Mientras iba en el autobús me perdí en mis pensamientos, cuando me di cuenta ya estábamos donde me bajó, llegué a mi casa con la intención de pedirle dinero prestado a mis padres, ellos nunca me apoyan en nada, no veo que tengan problema con hacerlo solo está vez.

— Hola mamá.

— Hola.

— ¿Necesitas ayuda con algo.?

— No.

— ¿Segura.?

— ¿Qué te traes.? — Me descubrió.

— Necesitó dinero.

— ¿Cuánto.?

— Siete mil pesos, ¿puedes prestarme.? Los devolveré, te lo prometo.

— Lo siento hija pero he tenido muchos gastos. Y no me pides una cantidad pequeña. — Al ver qué no sacaría nada de mi madre fui con mi padre.

— Hola.

— ¿Sabes cómo saludar.? — Lo dice cómo si yo nunca lo saludará. Mejor voy al grano, la hipocresía se me nota muy bien.

— Papá, ¿puedes prestarme dinero.?

— ¿Para qué.?

— La universidad. Es muy cara y me hacen falta siete...

— Si no puedes pagar tu universidad vete a estudiar a una pública.— ¿Qué clase de apoyo es éste.m

— ¿Sabes lo difícil que es conseguir trabajo cuándo terminas en una universidad pública.?

— La vida nunca ha sido fácil. — Eso lo sé mejor que nadie. — Arregla tu problema como puedas, si quieres seguir en esa universidad busca una solución tu sola.

— Porsupuesto, sola, al igual que lo he hecho hasta ahora. — Lo miré furiosa y me fuí de su vista. Los padres son muy injustos.

A mí estúpida hermana Erika la apoyo en todo. Después de que su esposo la abandonara, la aceptó con un hijo en la casa y hasta la ayuda con dinero para el niño y a mi lo único que me ha dado es indiferencia, ¿por qué si las dos somos sus hijas nos trata diferente?, yo nunca he hecho nada malo, siempre soy independiente, ¿por qué no me pueden ayudar por una maldita vez en la vida.? ¿Por qué.? Seguro que si yo saliera embarazada me correría de la casa ese mismo día. A veces odió a mi padre.

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Comments

Patricia Salazar

Patricia Salazar

Dios 😱 cuándo los padres favorecen a un hijo más que otros 🤔

2024-07-09

2

Gloria Farfan Vallejos

Gloria Farfan Vallejos

hermosa novela
Gabriela lo dijo
lo que tenía
atorado en la garganta
ahora que pasará con
Gabriela
ojalá que no aga cosa
malas por favor

2024-03-08

2

Cinzia Cantú

Cinzia Cantú

Ahora va a tener que pedir ayuda a otra persona, otro trabajo no puede hacer porque no le da tiempo

2024-02-14

2

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