Momentos

Un momento, puede determinar el resto de tu vida, tan simple y tan complejo como eso. Ese preciso instante entre la creación y la destrucción. Donde a pesar de los riegos cierras los ojos y te dejas caer al precipicio con la esperanza a flor de piel.

Ese momento tan intenso, el salto al vacío, fue cuando los labios hicieron contacto, cuando las manos recorrieron la piel ardiente, cuando el todo dolía placenteramente, y a pesar de existir la posibilidad de perder, allí, intacta, estaba la fe que el amor desbordante conquistaba.

Lía sintió como un cosquilleó estremecedor la circulaba, desde los pies a la cabeza-

Ninguno hablo, no hacía falta las palabras, él la tomo en brazos como una princesa y camino a través del cuarto sin dejar de besarla.

El recorrido de aquellas manos grandes, detallando cada una de sus curvas, con la presión necesaria, para dejar huellas que marcarían más allá de la piel, dejaron escapar un gemido, que enloqueció a quien por primera vez descubría el manjar de los Dioses

Valentín uso toda la fuerza de voluntad para no consumirla de una sola vez, se tomó el tiempo para memorizar ese perfecto paisaje entre las sabanas. La ropa dejo de ser impedimento, cuando cayó al suelo, para saciar aquella necesidad, del encuentro piel con piel. Y en ese pequeño instante, él, descubrió que podría morir siendo completamente feliz entre esas piernas firmes que lo rodeaban.

Las miradas se encontraron llenas de sinceridad y palabras sin decir.

Lía detallo con cuidado el rostro perfilado, quería guardarlo todo en su memoria, donde los momentos valiosos eran ocultos en algún lugar del corazón.

Las yemas de sus dedos parecían arder al rozar cada detalle de Valentín, cejas no muy tupidas y rectas, la nariz delgada, las largas pestañas, los labios tiernos y húmedos pero, el aire se escapó de sus pulmones con esos ojos que perdieron el brillante color miel, por la pupilas dilatadas en un oscuro profundo lleno de deseo, todo en él era perfecto, incluso las gotitas de sudor en su frente.

-Ahh-  el dolor punzante fue aquella señal clara que estaba cayendo al vacío entre los fuertes brazos de su primer amor y las uñas dejaron surcos en los hombros marcados por horas de entrenamiento

Valentín, tembló por el calor abrazador que lo atrapo, sus ojos observaron esos labios rojos entreabierto, detallo la suavidad de aquellas facciones y sonrió lleno de ternura.

Su mano corrió las hebras de cabello adheridas, por el sudor en las mejillas, quería verla por completo, quería entender porque esa experiencia era diferente a las anteriores, porque ese momento era tan sublime con solo oír esa dulce voz.

Las palabras que quisieron salir de los labios tentadores, pero fueron silenciadas por un beso torpe e inofensivo de Lía, no quería promesas vacías, esa noche solo necesitaba sentirlo suyo por primera y última vez. Esa  noche seria dulce despedida.

---

La claridad ingreso por el ventanal, Valentín, apretó con fuerza los parpados, la molesta luz y la brisa rosando su piel desnuda, lo obligo abrir los ojos con lentitud

Sus labios se curvaron, y el alivio lo invadió cuando descubrió aquella brujita a los pies de la cama.

No hizo ruido, llevo sus brazos detrás de la cabeza, disfrutando de verla subir el vestido que ajustaba en los lugares correctos, las manos agiles armaron un rodete desprolijo y los guantes sirvieron de liga para sostenerlo.

Mientras la observaba repasó la intensidad de su encuentro, las caricias, el calor de aquel cuerpo suave retorciéndose. La sensación única y placentera de sentirla por primera vez, sabiéndose el primero en poseerla. No tenía dudas, lo hechizo, se había impregnado en su piel hasta los huesos.

Siguió cada movimiento con cautela, hasta le pareció gracioso cuando rebuscaba el celular y festejó solo con gestitos para no despertarlo. Pero su ansiedad creció cuando advirtió que se dirigía a la puerta

A donde cree que va-pensó frunciendo el ceño.

-Buenos días preciosa- la voz ronca y adormilada, provocó un brinquito gracioso en Lía, que lo hizo sonreír como tonto

-Hola- el nudo en el estomago se instaló como una piedra, y las manos comenzaron a sudar

Que hago-analizo internamente sin saber si voltear o no.

Pocos minutos fueron suficientes para crear un rostro imperturbable al dirigir una mirada fría a quien desde la cama la miraba atento.

Valentín quedo sin habla, la belleza a pocos metros lo abrumo, era la misma chica que por años lo persiguió, pero esta vez un aura diferente la rodeaba como si fuera un imán que lo atraía sin poder hacer nada.

-Es preciosa-pensó y resoplo

-¿Desayunamos?- pregunto ilusionado, con la idea de pasar más tiempo juntos

-No hace falta, gracias-  camino hasta la puerta

Él olvido su desnudez y de un salto llego hasta ella

-¿Porque , que tienes  que hacer?- hablo con una mezcla de ansiedad y nerviosismo.

Lía se sonrojo y mordió sus labios avergonzada, Valentín se percató del gesto y arrebato el gran sombrero para cubrirse sin dejar de verla

-Lo de anoche- balbuceo nerviosos como si fuera su primera vez.

Lía advirtió esos ojos vacilantes, y una punzada de dolor la atravesó, no permitiría que rompieran su burbuja, no necesitaba escuchar de esos labios lo que en el fondo sabia y sin darle tiempo, interrumpió

-Lo de anoche fue sexo, nada más-  la crueldad de sus palabras fueron daños colaterales de su decisión -  no diré nada, supongo que alcohol hace que uno cometa errores involuntarios, no me debes nada- avanzo unos paso tomando el picaporte, quería huir antes que aquella fachada fría cayera

-Sal ahora-  gritó mentalmente

-Lía- sonrió alterado-nosotros la pasamos bien- afirmo sin saber cuáles serían las palabras correctas, para no parecer un pervertido que se moría por no dejarla ir- No estamos juntos, ni nada de eso pero- rasco la nuca y tenso la quijada-

-Di algo imbécil- se reprendió mentalmente, Lía Anderson lo dejo sin palabras.

Ella lo vio a los ojos sin poder gesticular una palabra, aquella dura afirmación la bloqueo, y creció en su garganta un fuerte ardor, como si necesitara gritar

La pasamos bien – resonó en su cabeza, si tan solo él supiera lo que significó para ella esa noche, no las habría dicho, pero este era el precio que debía pagar por arriesgarse.

-No preocupes, nadie lo sabrá, a mí tampoco me beneficia - aprovecho el aturdimiento de Valentín y salió del cuarto

Bajo las escaleras, observo el desastre a su alrededor y mientras que pateaba latas de cerveza, deslizo su dedo por la pantalla del celular para descubrir un centenar de llamadas y mensajes de Tim.

No espero un segundo y sus dedos ágilmente enviaron un mensaje, sus ojitos cansados y tristes observaron la hora y entendió por que el sol se asomaba brillante.

-6.30- dijo bajito llegando a la acera, sonrió al descubrir que no era la única con el traje desbaratado, varios universitarios disfrazados de súper héroes se balanceaban cantado por la calle

Uso el teléfono para arreglar el rímel corrido y luego sus dedos se deslizaron por la comisura de los labios recordando esos besos quita aliento de la noche anterior. Negó varias veces como si quisiera olvidarlo, el solo hecho de pensar, en aquel dolor seguido del placer,  la avergonzaba.

No estaba arrepentida, todo lo contrario, sentía la satisfacción de haber salido ilesa, cumplió su sueño, tan solo una vez, Valentín fue suyo, no como se lo imagino, pero valió la pena.

Busco con la mirada algo o alguien que la pudiera alcanzar a su departamento, al parecer los taxis aun no circulaban, y el mensaje no tampoco fue respondido, definitivamente tendría que caminar.

-Lia…Lia- el grito ahogado de Valentín la detuvo en seco sin voltear

-¿A dónde vas? - él se detuvo frente a ella, agitado con solo un  pantalón, el torso desnudo y los pies descalzos

-Que original Valentín- quiso darse un golpe mental.

-A mi departamento. La voz surgió relajada, cuando en realidad quería que la tragara la tierra, al descubrir el par de rasguños en los hombros marcados Valentín

-Deja que te lleve- imploró tratando de tocarla.

Ella se alejó, no soportaría un roce más, no había lugar para ese maldito sentimiento llamado esperanza, no, tenía que terminar, ese era plan, cerrar el maldito ciclo de una vez

-Ya basta- hablo con fastidio, no estaba preparada para esa reacción, necesitaba que él siguiera indiferente, para avanzar- no necesito un aventón, acaso eso es lo que haces con todas las chicas con las que duermes

-No- Valentín se enderezó y se acercó corriendo el mechón que escapo de aquel rodete- solo lo hago con aquellas personas que debo cuidar.

-Dios piensa que soy una nena, genial al menos ascendí de cachorrita- ironizo mentalmente

-Qué bueno, sigue así, y déjame en paz- lo rebasó, para seguir con su camino

-¿Porque haces esto?, acaso no podemos…—hablo molesto y ella giro sobre sus pies, para responder sin dejarlo terminar

-¿Podemos qué, Valentín?, ¿repetir lo de anoche?, dime de repente te enamoraste  y no puedes vivir sin mi - ironizo, aun con la esperanza de escuchar aquellas palabras que tanto deseaba

Valentín abrió y cerro los labios, impotente, no entendía que sentía.

No podía afirmar que era amor, pero de seguro era algo más que el placer de tenerla.

-Lo ves, fue solo una noche, y no gracias, no estoy interesada- el sonido de una motocicleta acercándose la ayudo a respirar por fin.

-Ey princesa, al fin te encontré- Osher, estaba con el cabello enmarañado como quien se acababa de despertar, cubierto por una chaqueta de cuero, abierta, que revelaba el torso desnudo, dejando ver sus abdominales imponentes

Valentín se paró junto a Lía como marcando territorio, y tratando de entender como ese tipo llego hasta allí

-Osher, veo que te divertiste- ella señalo su desnudo pecho y sonrió tímida, actitud que provoco que el chico junto a ella apretara los puños.

-No sabes cuánto – subió y bajo las cejas subjetivamente., ¿y tú Corazón? - observo con burla al Valentín, a kilómetros podía percibir los celos, en especial por esa mirada asesina.

-No tanto- las palabras golpearon el creciente ego de Valentín, en especial, cuando vio a Lía caminar hasta la motocicleta y aceptar la mano de Osher  para montarse en ella.

-Lía puedo llevarte- extendió la mano, rogando que ella accediera, en otro momento estaba seguro de ganar esa pulseada, pero ahora un intento más de humillación no hacía nada en comparación con el daño que le ocasiono por años.

-No te preocupes, capitán de equipo, ella ahora es mia- Osher acelero la gran maquina alejándose del lugar, bajo la feroz mirada de Valentín.

-Pensé que no llegarías- elevo la voz, para ser escuchada mientras el viento golpeaba su rostro.

-Te dije que llamaras, si necesitabas de mi ayuda, claro que vendría por ti- sonrió viéndola a través del espejo.

-¿Cuando vuelves a San Diego?- preguntó curiosa apretándose al cuerpo cálido de su amigo.

-Después de que tu amigo me perdone-

-Creí que ya lo había hecho. Lía golpeo el abdomen, jugando

-Justo estaba en eso- carcajeó Osher

-Lamento interrumpir- armo un puchero gracioso y el mentón se apoyó en el hombro para descansar.

-Tranquila nena, el flaquito necesitaba dormir. –una risilla picara surgió desde el pecho

-Ustedes son terribles- negó divertida.

-Mira quien habla, aún tengo la imagen del pollito mojado rogando porque te fueras con él-

Lía se llamó al silencio, las cartas estaban echadas y con eso cerro un capitulo agridulce de su vida.

💕💕💕💕💕

Buenas noches corazones

Abrazos

Gaby

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Comments

alexis

alexis

pobre Lia

2025-03-11

1

Karen Cardenas

Karen Cardenas

ay lia no te quedaste con la ganas👌🫣

2024-06-25

2

Ursula

Ursula

Ojala no hayan consecuencias,🤔🤔

2024-06-19

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