Episode 16.

—¿Qué haces aquí imbecil?

—Vine por ti — mira a Rodrigo—. Y ya que estás con tu novio, también por él.

Les tira las llaves de su auto a Rodrigo.

—Entra y manejalo. Harás todo lo que te diga si no quieras que nuestra mujer termine con una bala en la cabeza— me toma del auto y los tres entramos al auto.

—Se me hace que acabas de cavar tu propia tumba Darío, la policía te está buscando.

—Y se me hace que tu también estas cavando la tuya Rodrigo, así que arranca el maldito auto ahora— su arma apunta mi cabeza— tenemos mucho de que hablar sin interrupciones. Saldremos de la ciudad.

...DINA...

Leo un libro mientras solo siento a Manuel que está dormido a mi lado. Siento mi garganta seca por lo que me levanto para caminar hacia la jarra que se encuentra en la mesa de la esquina. Mis piernas se tensan cuando siento un fuerte dolor en mi vientre. Una maldita contracción que me hace soltar un fuerte grito y la jarra que sostenía. Manuel se sienta mientras pasa sus manos por sus ojos.

—Manuel...

—¿Por qué tanto ruido Dina?— me mira— qué haces ahí parada, ven a dormir.

—Como si pudiera.

—¿Te duele algo?

—¡¿Y aún lo preguntas?!

—¿Entonces por qué estás ahí sin moverte...?

—¡Déjate de mierda Manuel! ¿acaso no te das cuenta que se me rompió la fuente?

—¿Y qué carajos es eso...?

—¡Nuestro hijo va a nacer, idiota!

—Lo hubieras dicho antes... — se levanta de inmediato— pero...¿y aún no falta un mes?

Hace unas horas Manuel le dió el aviso a mis hermanos de que esta noche nacería nuestro hijo. Aún no entiendo porqué justo ahora, aún tengo ocho meses.

—¿Por qué aún no ah llegado Rodrigo?— le pregunta Manuel a una de las enfermeras que nos acompaña en la sala de parto.

—Él no se ha comunicado con nosotros pero no se preocupe, otro doctor será el que atienda a la señora...

—¡Me niego!

—Manuel...—gruño en lo bajo.

—¡No permitiré que otro hombre vea media desnuda a mi mujer!

—¿Y por qué carajos te aferras en que sea Rodrigo?

—Porque el te ve como una hermana, han sido amigos para años, confío en él.

—¡Ya déjate de estupideces Manuel, que venga un puto doctor en este instante! ¿O acaso te seguirás negando?— lo miro asesina y termina cediendo.

Toma mi mano cuando mi labor de parto empieza y solo me dedico a pujar como el doctor me dice. Sujeto fuerte su mano cuando de nuevo aparece otra contracción. Por más que intenta calmarme con besos no puede hacer que deje de dolerme. No creo poder lograrlo, no es tan fácil como pensaba. Ante un último grito que se esparce en la sala, siento por fin algo liberarse dentro de mí. Mis oídos se inundan del llanto de una pequeña criatura que acaba de nacer.

—Mi bebé...— cierro los ojos con fuerza terminando de soltar todas mis lágrimas en un suspiro.

...ARIANNA...

Llegamos a un lugar fuera de la ciudad luego de 30 minutos. El carro se detiene y aún con el arma puesta en mí cabeza, Darío nos obliga a bajar a ambos.

—¿Qué les parece? Buena vista en la naturaleza, no?

—Muy pronto te pudriras en una cárcel cabron, y pagarás por todas las porquerías que has hecho en tu detestable y miserable vida— digo—. Espero que muy pronto te pudras en el infierno por ser tan maldito...

Me calla con una bofetada.

—¡A Arianna no se te ocurra volver a tocar imbecil o te juro que...!

—¿O qué? ¿Piensas matarme Rodrigo?

Lo apunta y me tira al suelo. Rodrigo se acerca a él y presiona el arma en su frente.

—Mi miserable vida me importa muy poco, pero no permitiré que la lastimes.

—¿Por qué? ¿Acaso te gusta Arianna? ¿Ya te contó lo rico que la pasamos hace tres meses? ¿En todas las posiciones que probamos para follar?— ríe y sujeto por detrás la mano de Rodrigo y solo niego lentamente— ¿que pasa Rodrigo? ¿No dirás nada, no piensas golpearme?

—No pienso poner en riesgo la vida de Arianna— me pone detrás de él—. No pienso morirme sin antes verla a salvo.

...MANUEL...

Escucho desde afuera de la habitación a las chicas reírse mientras miman al nuevo integrante de la familia.

—¿Aún no se ha sabido nada de Arianna?— Arthur niega y solo suspiro.

Podría jurar que Darío tiene que ver con su desaparición. Ya son dos horas que paso llamándola pero no me contesta, la fui a ver a la casa pero tampoco está. Dina no sabe de esto y es mejor así, no quiero preocuparla y menos ahora que está feliz por nuestro hijo.

—Avisale a la policía, les daré el dinero que sea pero quiero a Arianna viva y salva antes del medio día. Tienen tiempo, aún son las 11 de la noche.

...ARIANNA...

—¡Tu celular no para de sonar Arianna, ya me está hartando!

—¿Cuanto tiempo más piensas tenernos aquí, Darío?

—El tiempo necesario para platicar con tu novia de algunas cosas que necesitan salir a la luz. Como lo que sucedió con Helen— Rodrigo quita su mirada de mí para ponerla en Darío— fué una lástima que con tan solo 22 años haya tenido una muerte tan catastrófica— ríe—, pero merecido se lo tenía por zorra.

—¡De mi hermana no hables así!

—¿Y acaso no lo era? Varias veces me buscaba para follar hasta que planeó preñarse como una perra para tratar de amarrarme, y claro que la rechaze, no podía creer las mentiras con una puta que se acostaba con varios hombres por dinero. Sus insistencias me estaban hartando, me amenazó con decirle a la policía de todos mis crímenes. Y claro, no podía quedarme de brazos cruzados— ríe—. Adivina quién fué el que dejó un lindo agujero en su cabeza y fingió que se había suicidado... claro, fui yo.

Aquellas últimas palabras fueron la provocación de Rodrigo para golpearlo.

—¡Rodrigo ya basta por favor!— grito entre suplicas y llanto al ver como ahora ambos se golpean el suelo— ¡Rodrigo para!

Temo más por él, porque no dudo en que Darío intente darle un disparo.

...MANUEL...

—Lograron rastrear el celular de Arianna— suspiro al escuchar las palabras de Alexander— la policía esta preparando todo para ir en aquella ubicación.

—Yo voy con ellos, no perderé la oportunidad de partirle la cara a ese desgraciado. Grace, por favor cuida de Dina y no le digas lo que está pasando— ella asiente y me subo al carro.

...ARIANNA...

Por más que grito que paren aún siguen golpeándose como unos animales. Darío tienes anillos en sus dedos y por obvia razón golpea más fuerte a Rodrigo el cual tiene sangre saliendo de nariz, estando lo suficientemente débil para devolver los golpes que están acabando con el.

—¡Darío para te lo suplico, por favor!

Ese imbecil aprendió a pelear y sé que si sigue así terminará matándolo.

Rodrigo ya está inconsciente. Darío aprovecha la oportunidad y agarra una roca que está dispuesta a partirla en la cabeza de Rodrigo. Del dolor que siento en mi vientre solo le grito desde el suelo.

—¡Darío no lo hagas, si lo dejas ir te juro que me iré contigo a donde sea para poder cuidar de nuestro hijo!

Se detiene segundos antes de partirle la cabeza y me mira fijamente.

—¿Qué?

—Vamos a tener un hijo. ¿Me amas no? Pues vámonos donde tu quieras— sonrío—, muy lejos donde nadie nos pueda separar. Pero no lo mates, hazlo por el amor que me tienes, si?

Se levanta con una sonrisa y me abraza.

—Un hijo...te prometo que seremos muy felices mi amor— asiento y lo mira de reojo—. Es hora irnos.

—Déjame despedirme de él... por última vez.

Termina aceptando y yo corriendo hacia él para sujetar su cabeza entre mis brazos.

—Rodrigo... mírame.

Abre sus ojos y niega.

—No te vayas.

—Estarás muy bien, te recuperarás...

—Arianna, no te vayas.

—Es la única opción que tengo, o te puede matar.

—No te sacrifiques esta manera. Vivirás un infierno.

—No me importa. No seré egoísta al dejarte morir.

—Piensa en tu hijo...

—¡Le tiempo se acabó!— dice Darío antes de entrar al auto.

—Lo siento...

Me levanto y camino hacia el imbecil secando mis lágrimas.

—No llores mi vida, todo está bien. Ven, abrázame.

Obligada eso hago. Miro su pistola que está en la parte de atrás de su pantalón, sin siquiera pensarlo la agarro, retrocedo hasta Rodrigo y ahora soy yo la que lo apunta.

—¿Qué haces estúpida? Baja el arma.

—Disfrutas matando personas, no? Ahora soy yo la que me divertire dejando un lindo agujero en tu cabeza.

—Nunca has tenido los ovarios suficientes ni siquiera para matar a una mosca— se acerca— baja la maldita pistola.

—No me importaría ensuciarme las manos si es por deleitarme viéndote morir— presiona el arma en su frente.

—Entonces dispara...¡dispara!— ríe— muy tarde, te lo dije Arianna.

Agarra mi muñeca intentando quitarmela pero empezamos a forcejear.

—¡Suelta pedazo de estúpida!

El gatillo se hala por accidente, recibiendo yo el primer disparo en mi barriga. Por la impresión nuestras manos aún no se despegaban del arma lo que produjo que dos disparos más se soltaran, siendo de nuevo yo las que lo recibe. Llevo mis manos a mi vientre y mis rodillas caen al suelo. Rodrigo me mira fijamente y solo veo sus lágrimas caer junto con las mías.

—Mi bebé...

—¡Arianna!— escucho el primer grito de Rodrigo antes de caer completamente al suelo...

Más populares

Comments

SE Pti

SE Pti

ese desgraciado estúpido ojalá lo maten una vez

2024-09-07

0

Lisbeth Valbuena

Lisbeth Valbuena

hasta cuándo Dario hace daño a inocentes, Arianna muy testaruda le está diciendo Rodrigo que no se vaya con él, 😡😡😡

2024-02-11

2

🤩🍀Claudia🍀🤩

🤩🍀Claudia🍀🤩

ay no Ari nooooooooo 😥😥😥😥😥😥😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭

2023-05-07

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play