Eve
Desperté un poco desorientado, me senté en la cama y desvié la mirada a la ventana, ya había oscurecido. Agarré mi celular y lo miré, el reloj marcaba las seis de la tarde, solté un suspiro dejándolo en la mesa de luz. Había estado casi toda la tarde durmiendo. Sentí la boca un poco seca, me levanté y salí al pasillo con la idea de ir a buscar un vaso con agua, pero me detuve al escuchar las voces de mis padres en el despacho. Al principio, no le iba a prestar atención, pero, en cuanto escuché mi nombre, sentí curiosidad. Me acerqué sigilosamente a la puerta notando que se encontraba entreabierta.
—... Aidan, no digas eso, no puede ser.
—Puede pasar, Ilan —mi padre hizo una pausa—. Escucha, Eve ya no es un bebé, tiene las hormonas alborotadas y seguramente no haya sido la primera vez que se escapara, así que puede ser una posibilidad.
Se quedaron en silencio unos instantes. ¿Posibilidades de qué? Si pudiera, entraría a preguntarles directamente, pero estaba casi seguro que no me dirían nada y me enviarían a mi habitación de nuevo.
—Ilan, cariño, ¿no son los mismos síntomas que tuviste cuando te embarazaste? —¿embarazo? ¿Tendré un hermanito?
—Sí, pero ¿crees que Eve lo esté? Puede que solo esté enfermo.
—Puede haber una posibilidad, no sabemos si su vida sexual es activa o no y el tampoco quier...
Dejé de escuchar la conversación, me eché hacia atrás encontrándome con la pared. De repente me encontraba aturdido. ¿Embarazado? ¿Yo? Ni soñando, eso es imposible. Nunca había pasado, no iba a pasar ahora. Mi mirada se nubló de repente, tanteé en la pared en busca de apoyo, pero lo último que supe fue que mi vista quedó completamente en negro.
Cuando desperté, papá Ilan me acariciaba el cabello con cara de circunstancias. Paseé mi mirada por la habitación encontrándome con papá Aidan sentado a los pies de mi cama con la misma expresión.
—Qué bueno que despiertas, hijo... —la voz de papá Ilan sonaba temblorosa, como si estuviese por llorar en cualquier momento—. ¿Cómo te sientes?
—Estoy bien —me senté lentamente sintiendo un pequeño mareo—. ¿Qué sucedió?
—Te desmayaste en el pasillo —esta vez habló papá Aidan—. ¿Te sientes mal de nuevo?
Negué sintiendo la conversación de mis padres resonar en mi cabeza, seguramente la impresión de pensarlo había hecho que me desmayara. Me pasé la mano por la cara, me restregué los ojos y volví a mirarlos intentando poner mi mejor cara; ya se me había pasado el pequeño mareo que tenía al despertar.
—Estoy bien, no tienen que preocuparse —esbocé una sonrisa—. Me desperté con la boca muy seca, seguramente estaba deshidratado.
Ambos se miraron y volvieron a mirarme, al instante, papá Ilan se levantó y salió de la habitación a toda prisa. Pronto volvió con un vaso con agua y me lo extendió, no dudé ni por un segundo en beber el agua de un solo trago; no sabía si la deshidratación había hecho que me desmayara, pero de verdad estaba sediento. Dejé el vaso en mi mesa de luz y los miré alternativamente.
—¿Me dejan solo? Necesito un poco de espacio...
Papá Ilan se negó, pero mi otro padre lo hizo salir de mi habitación. En cuanto cerraron la puerta, me apresuré a tomar mi celular, entrar en WhatsApp y abrir el chat de Dylan para escribirle rápida y torpemente:
—"Necesito quevvengas mañana. de camino compra dos pruebas de embarazoo, yate explicaré qué sucede. Cuandovengas, intenta que mis padres no vean lo que te pedí, por favor diles que vienes a traerme tarea oalgoassí".
—"¿Te encuentras bien?".
Leí lo que había escrito, era más que obvio que me encontraba nervioso, seguramente preocupé a Dylan así. Respiré profundo e intenté calmarme un poco, esperé unos instantes a que mis manos dejasen de temblar antes de contestarle.
—"Mañana te cuento todo, no te preocupes".
Escribí por fin soltando un largo suspiro, dejé mi celular en la mesa de luz y me acomodé en la cama. Me dolía la cabeza y tenía ganas de llorar. ¿Y si de verdad estaba embarazado? ¡No, eso no podía pasar! Aunque tuviera una probabilidad, era imposible que pudiera pasar, si hasta ahora no había estado en esta situación, ¿por qué lo estaría ahora? Solté un suspiro pesado, cerré los ojos e inhalé profundamente intentando calmarme un poco. No podía estar embarazado, las pruebas que le pedí a Dylan iban a salir negativas, lo sabía desde ya. No tenía de qué preocuparme, seguramente estaba enfermo de algo y nada más, con tiempo y medicamentos, posiblemente me encontraría mejor en unos días. Me acomodé de nuevo y miré por la ventana; estaba nervioso, quería que llegara el momento de ver a Dylan.
No recordaba cuando me había quedado dormido, recordaba que eran cerca de las tres o cuatro de la mañana, estaba pensando en lo que había dicho papá Ilan y, luego... Supongo que fue entonces cuando me quedé dormido. Las náuseas hicieron que me distrajera de mis pensamientos, me levanté y corrí al baño. Cuando estuve repuesto, tiré la cadena, me incorporé y me paré frente al espejo, esperaba que las náuseas se pasaran pronto, no podía estar así en la escuela, podría traerles problemas a mis padres. Una vez listo, salí del cuarto y bajé al comedor, papá Ilan se encontraba lavando platos, lo saludé distraídamente y me senté en la mesa. No tardó en mirarme y, con una sonrisa en el rostro, me saludó. Dejó lo que estaba haciendo, cerró la canilla y se secó las manos acercándose a mí.
—¿Cómo te sientes hoy?
—Bien. ¿Papá ya se fue?
Mi padre asintió pasándome la mano por la mejilla de manera cariñosa. Luego fue a prepararme el desayuno. Mientras esperaba no podía parar de pensar en lo que le había pedido a Dylan y la conversación que mis padres tuvieron. Pronto, papá Ilan colocó una taza humeante de té junto a un platito con algunas tostadas, le agradecí sin mirarlo y comencé a desayunar. Escuché a mi padre hablar de quién sabía qué, lo observé gesticular, pero simplemente me centré en terminar mi desayuno rápido y volver a mi cuarto hasta que mi amigo llegara. Me metí en la cama y revisé mi celular, tenía mensajes en el grupo y en los chats privados de Isa y Su. Tenía que contestarles, debían estar preocupadas a esta altura. Decidí, entonces, comenzar y atenerme a todas las peguntas que, seguramente, me harían.
Me la pasé un largo rato hablando con ambas, logrando distraerme un poco de lo que pasaba. Las horas se pasaron casi sin que me diera cuenta. Dejé el celular en la mesa de luz justo cuando escuché unos golpes en la puerta, me levanté y abrí encontrándome con Dylan. Lo tomé de la muñeca, lo metí en el cuarto y cerré tras su espalda.
—¿Trajiste lo que te pedí?
—Sí, aunque me sentí un poco raro comprándolas.
Dejó la mochila en la cama, la abrió y sacó una pequeña bolsa transparente que contenía un par de cajitas. Lo miré con nerviosismo, él se limitó a entregarme la bolsita y sentarse junto a su mochila. Respiré profundo, me metí en el baño, trabé la puerta, dejé la bolsita en el vanitory y saqué una de las cajitas para mirarla. Noté que las manos me temblaban un poco y por mi frente sentí que bajaban una que otra gota de sudor; hasta este momento no había estado en una situación similar. Leí las instrucciones que estaban a un lado, aunque no fuera demasiado complicado, hasta un idiota sabía cómo hacerlo.
Una vez terminados los test, esperé rogando que Dylan no me odiase por hacerlo esperar en mi cuarto, seguramente se estaría aburriendo. Pronto, noté que las pruebas comenzaban a dar los resultados, apreté los labios sintiendo los ojos arderme. Me acerqué a la puerta, la abrí recibiendo la mirada de mi amigo al instante, le hice un ademán con la mano, él se levantó y se acercó a mí.
—D-dime que estoy viendo mal.
Luego de que se acercara a las pruebas de embarazo, las examinó unos instantes y me miró con semblante serio. Comprendí lo que quería decirme sin necesidad de que usara palabras, sentí mis piernas temblar y la vista se me nubló al instante por culpa de las lágrimas que pronto caerían.
—Tienes que decírselo a tus padres —dijo acercándose a mí para abrazarme—. Ambas dieron positivas, no creo que haya demasiado margen de error.
—Q-quiero hacer otra, e-estoy seguro de que estas están equivocadas.
—Está bien, Eve... podemos ir a comprar otras dos, tengo más dinero —se separó un poco de mí para mirarme—. ¿Tus padres te dejarán salir?
—N-no creo y parecerá raro si vas tu solo —suspiré—. ¿C-crees que sean reales?
—Podemos pedirles a Su o a Isa que compren otras antes de ir a la escuela mañana y las haces en el recreo.
—E-está bien, aunque no le he dicho a las chicas...
—Armarán un alboroto, lo sabes, ¿verdad? Y no va a ser porque estés en este problema, sino porque no le contaste antes.
—L-lo sé, lo sé...
Volví a abrazarlo colocando mi cabeza en su hombro, Dylan no hizo más que corresponderme acariciándome el cabello. ¿Qué haría en estos instantes si él no estuviera aquí? No era por menospreciar a Suzana, ella había estado conmigo desde niños, pero Dylan había sido mi soporte estos días.
—¿P-puedes hablar con las chicas mientras escondo las pruebas y sus cajitas?
Me separé para mirarlo, asintió como respuesta y me dejó sólo. Comencé a mirar a mi alrededor buscando un lugar donde guardar las pruebas y sus cajas. Después de mucho meditar en lo que haría, decidí meter todo dentro de la bolsita dónde Dylan las había traído para meterla al fondo de uno de los cajones del vanitory. Salí poco después de cerciorarme que no fuera demasiado evidente, mi amigo se encontraba parado junto a la ventana con el celular a unos centímetros de la oreja dejando que los gritos inconfundibles de Su llegaran hasta mí. Me acerqué a él, le quité el celular y comencé a hablarle lo más calmado que podía, aunque, pocas palaras después, las lágrimas empezaron a resbalar por mis mejillas.
—¿Se lo dirás a tus padres?
—Dylan quiere que lo haga, pero no creo que sea el mejor momento.
—Bebé Eve, te has metido en una grande...
—Lo sé, lo sé, no tienes que recordármelo —sorbí la nariz—. Esperaré un tiempo antes de decírselo.
—¿Cuánto, Eve? Cuando decidas decírselo, tu barriga ya será notoria.
—Tal vez no la tenga... —suspiré—. Puedo interrumpirlo.
Sentí la mirada de Dylan fija en mí.
—¿Estás seguro? Sabes que no es fácil y menos para un hombre.
—N-no lo sé...
Permanecimos en silencio unos instantes, por mis mejillas volvían a resbalar algunas lágrimas que Dylan se encargaba de secar.
—N-no sé qué quiero hacer, pero debería buscar al... —decidí bajar un poco la voz—... al padre...
—Te dije que terminarías así, Eve. Ahora, piensa: ¿quién fue el último chico con el que te acostaste?
—N-no lo sé, nunca le pregunté el nombre o, si lo hice, no lo recuerdo.
—¡Eres un idiota, Eve!
Me sentí como un niño pequeño siendo regañado por su madre, suspiré y, cambiándome el celular a la otra oreja, recosté la cabeza en el hombro de Dylan recibiendo un abrazo de su parte. Suzana siguió regañándome por un rato, luego se quedó en silencio, aproveché para intentar dejar de llorar.
—Eve —esta vez habló Isabelle, estaban juntas como siempre—, escucha, no seas precipitado en tus decisiones, podrías provocarte un daño importante.
—Lo sé, Isa. Pensaré bien lo de la interrupción.
—Sabes que te estaremos apoyando siempre.
No pude evitar sonreír ante sus palabras, me hacía sentir un poco más tranquilo sabiendo que podía contar con ellos si mis padres decidían correrme de la casa cuando se enteraran, si lo hacían, claro, siempre tenía la posibilidad de abortar al bebé. Luego de una conversación un poco más amena con Isa, cortamos la llamada y le devolví el celular a Dylan, él lo guardó con la mirada fija en mí.
—¿Piensas interrumpirlo? —dijo casi en un susurro—. Podría ser peligroso.
—No lo sé, no sé si lo quiero aún, apenas me enteré —bajé la mirada a mis manos—. ¿Les pediste las pruebas?
Él asintió rápidamente.
—Mañana las harás en la escuela.
Asentí soltando un pequeño suspiro. Le pedí que se quedara conmigo, necesitaba estar con alguien que no fuera alguno de mis padres. Dylan decidió que viéramos una película para que me distrajera un poco de todo mi problema. Aunque, a decir verdad, ahora me era imposible evitar pensar en eso.
Después de tener los mismos resultados que las pruebas del día anterior, les saqué una foto a ambas y, luego de descartarlas, salí del cubículo donde me había metido, miré a Dylan asintiendo. Mi amigo suspiró acercándose a mí para abrazarme. Luché contra las ganas de llorar, no quería que nadie me viera de esa manera. Me separé del abrazo y salí del baño seguido por él, en el pasillo nos esperaban las chicas que, apenas nos vieron, se acercaron a hacerme las preguntas obvias: qué resultado habían dado y qué iba a hacer. Me limité a mostrarles la foto de las pruebas y encogerme de hombros. No tenía ni idea de lo que haría ahora que cuatro test de embarazo habían dado positivo. Anoche, Suzana e Isabelle habían enviado varias clínicas para hacer la interrupción y Dylan se ofreció a acompañarme si decidía hacerlo.
El resto del día me dediqué a meditar lo que haría, aunque de todas maneras debía esperar a que me quitaran el castigo para poder salir con mis amigos sin que me estuviesen vigilando constantemente. Luego de decidir, tenía que intentar dar con el último chico con el que me acosté, aunque no recordaba quién o cómo era a esas alturas.
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Comments
🍒🐰 Pretty girl 🍒🐰
cuando subes mas ?!?
2022-04-20
1
💞⭐Amy💞⭐
por favor no me dejes así. !!!!!! quiero saber que pasa. !!!
2022-04-20
1
💞⭐Amy💞⭐
wve no tiene ni idea
2022-04-20
2