Eve
Miré a mi tío Aksel y a papá Ilan hablar en el sillón frente a mí, solté un suspiro aburrido y miré de nuevo la pantalla de mi celular. Era aburrido tener que quedarme un sábado en casa, odiaba el castigo que me habían puesto, ni siquiera podía ir a la casa de Suzana a pasar el rato. Desde que me pusieron el castigo, hace dos días, no me dejan hacer nada si no está alguno de mis padres detrás de mí. Al menos habían dejado conservar mi celular durante el castigo. Bloqueé mi celular y me acomodé en el sillón individual, apoyando la espalda en uno de los apoyabrazos y las piernas en el otro.
—¿Qué le pasa al pequeño Eve? —escuché preguntar de repente a mi tío.
—Está enojado por su castigo.
—¿Castigo? —mi tío me miró con una sonrisa un poco burlona—. ¿Qué hiciste pequeño?
—Salir con mis amigos.
—Te escapaste, Eve.
Mi padre suspiró, se volvió a mi tío y le contó lo que había pasado. Me sentí como cuando era pequeño, cuando hacía alguna monería y mis padres salían corriendo a contárselo a él, a mis tías Mare e Ivana y a mis abuelos, como si fuera una noticia que todo mundo tenía que enterarse. Solté un bufido, me levanté y subí para ir a mi cuarto. Me encerré y me tiré en la cama con fastidio. Quería salir con mis amigos, ser como ellos, que no me vean como un niño pequeño que no sabe cuidarse. Solté un suspiro pesado mirando el techo. Desvié la mirada a la ventana, mis padres habían contratado a un jardinero para que podara el árbol que estaba junto a la ventana de mi habitación, especialmente la rama con la que bajaba, ya no podía salir por ningún otro lugar que no sea la puerta principal, dónde mis padres podían escucharme. Bien, ahora me tenían más vigilado que antes, ahora sí que no podía hacer nada sin que ellos estuvieran detrás de mí. De repente, mi celular comenzó a sonar.
—¿Hola? —contesté sin siquiera fijarme quién me llamaba.
—¡Bebé Eve! —era Suzana—. ¿Puedes salir hoy?
—Ni hablar, ya sabes que no puedo ni pisar el jardín sin supervisión —suspiré.
—Por fin te han encarcelado por lo que parece. Supongo que hasta tus dieciocho años no vamos a vernos después de la escuela.
—Muy graciosa, Su. Voy a buscar la manera de que dejen de tratarme como un bebé. De todas maneras, ustedes sí pueden venir a mi casa.
—Lo sabemos, Eve, pero era más divertido cuando no teníamos que comportarnos como niños buenos.
Solté un pequeño suspiro.
—Por ahora vamos a tener que actuar de esa manera, Su —volví a suspirar—. ¿Van a hacer algo esta noche?
—Boris nos llevará a la fiesta de un amigo suyo. ¿Planeas escaparte de nuevo?
—No puedo, han podado el árbol por donde bajaba.
—Bueno, al menos así no terminaremos siendo tíos tan pronto.
Soltó una pequeña risa burlona, entorné los ojos sin contestarle a la burla. Nos quedamos unos instantes en silencio, escuché que del otro lado, Boris le decía algo a su hermana, seguramente molestándola como ella estaba haciendo conmigo. De repente, unos toques en la puerta hicieron que me sobresaltase, me despedí rápidamente de ella, colgué la llamada, me levanté y fui a la puerta para abrirla, del otro lado estaba el tío Aksel, él me sonrió.
—¿Puedo pasar?
Asentí, me aparté de la puerta para sentarme en la cama dejando que él entrase. Se sentó a mi lado y me miró en silencio poniéndome un poco incómodo, sentí que mi padre le habría dicho algo y él tratara de confirmarlo.
—Tus padres se van pronto, quiero aprovechar para que hablemos de algunas cosas.
—¿Papá Aidan ya llegó? —mi tío asintió—. Normalmente viene a saludarme cuando llega.
—Vendrá luego de ducharse, Ilan lo apresuró para que se arreglara.
—¿Me cuidarás como cuando era niño?
—Sigues siendo un niño, Eve.
Me pellizcó una mejilla como se le había hecho costumbre a casi todos por alguna razón. Le di un golpecito en la mano para apartarla de mi rostro, esbozó una pequeña sonrisa que me recordaba a papá Ilan cuando me quejaba por decirme "bebé". De repente, mis padres entraron a mi habitación para saludarme.
—¿Adónde vas tan apuesto, Ilan? Tu esposo va a ponerse celoso.
—No empieces, Aksel, y menos delante de mi niño —me tomó de las mejillas y me besó en la frente—. Compórtate, ¿sí?
—No soy un niño.
—Eres mi bebé y no quiero que te pase algo.
Entorné los ojos, papá Ilan volvió a besarme en la frente y se despidió de mi tío. Mientras, papá Aidan se despedía casi de la misma manera, solo que advirtiéndome que no desobedeciera o el castigo sería aún peor, luego le agradeció a mi tío que se quedara conmigo y salió junto a papá Ilan. Pronto escuchamos la puerta principal cerrarse.
—¿De qué querías hablarme, tío?
—De tu huida, niño, ¿por qué lo hiciste?
—Porque mis padres me tratan como si aún fuera un bebé, ni siquiera saben lo que aprendí en este tiempo.
—Si requiere que estés desnudo, tampoco quiero enterarme. Yo también te veo como un niño aún —se sacó los zapatos, se subió a la cama y se acomodó con las piernas cruzadas—. Eve, para tus padres, para mí y para Ivana eres un niño aún porque te vemos desde que naciste. Estuve con Ilan cuando te llevaba en el vientre, es normal que todos te veamos así y queramos cuidarte hasta tal punto —tomó mi mano—. Además, sabes que Ilan la pasó mal con tus abuelos y él ha intentado ser todo lo contrario a ellos. Desde que naciste buscó mostrarte todo el amor que no recibió.
Solté un suspiro pesado; me fastidiaba un poco que me dieran el sermón de siempre, no era cómo que no supiera lo de mis abuelos por parte de papá Ilan, pero no era razón suficiente para que me sobreprotegiera tanto. Miré a mi tío, él me miraba casi como papá Ilan.
—¿Te he aburrido con el discursito?
—Un poco.
Soltó una risa.
—Lo siento, creo que estoy practicando para cuando mi bebé tenga tu edad.
—Pero Amber no va a tener estos problemas mientras no la sobreprotejas.
—Si pudiera guardarla en una cajita de cristal, lo haría.
—Va a terminar escapándose como yo.
—¡No le des ideas desde acá, niño!
No pude reprimir una carcajada al ver la expresión de espanto que apareció en su rostro. Mi tío se volvió como papá Ilan desde que nació su niña, hacía dos años ya. Me senté en la cama frente a él con las piernas cruzadas también. Intenté desviar el tema de una vez preguntándole sobre su esposa y su hija. Cómo lo esperaba, se dedicó a hablar sólo de las monerías que hacía la pequeña y a mostrarme las fotos de ella. Luego, decidimos bajar a la sala para ver películas y pasar el tiempo hasta que mis padres volvieran.
Cerca de las ocho, mi tío decidió pedir pizza para cenar. Mientras él llamaba, me dediqué a contestar los mensajes que mis amigos me habían enviado durante las películas que estuvimos viendo. Aproveché para alardear de cómo la estaba pasando con mi tío. Cuando terminó de hacer el pedido, volvió a la sala y se sentó a mi lado intentando espiar mis mensajes como hacía siempre.
—¿Hablas con alguna noviecita?
—Nunca me voy a atar a nadie.
—Nunca digas nunca, pequeño Eve, cuando menos te lo esperes vas a terminar casado y con un niño dando vueltas.
—¡Cállate! Ni en mi peor pesadilla podría pasar eso.
Estalló de risa, que pronto me contagió, ambos nos reímos hasta que nos quedamos sin aire prácticamente. Salvo por los momentos de madurez que tenía de vez en cuando, amaba estar con mi tío, siempre la pasábamos bien. Cuando llegó la pizza, él fue a recibirla, la llevó hasta el comedor y me pidió que pusiera la mesa, aunque no era más que poner un par de platos y vasos. Nos sentamos y comenzamos a comer entre bromas y charlas.
—Ahora dime la verdad, Eve —dijo de repente—. ¿Tienes pareja?
—No, tío, te digo la verdad.
—¿Seguro?
Asentí.
—Me gusta estar libre.
Me miró unos instantes sin decir absolutamente nada, le dio un mordisco a la porción de pizza que tenía en la mano, luego dejó lo que le quedaba en el plato y se limpió las manos y la boca con una servilleta de papel.
—¿Has tenido relaciones?
No pude evitar sentir la cara arder ante la pregunta. No era como que me diera vergüenza hablar de sexo, pero me sentía raro haciéndolo con mi tío Aksel. Me encogí en la silla y bajé la mirada a mi plato con cierta vergüenza.
—No me preguntes eso, tío.
—¿Te da vergüenza ahora? —soltó una pequeña risa—. Vamos, Eve, sabes que no le diré nada a tus padres.
Tomé un sorbo del jugo que me había servido y dejé el vaso sobre la mesa, levanté la mirada aun sintiendo las mejillas arderme, inspiré con un poco de fuerza.
—Sí, tío —solté—. Ha-hace ya un tiempo que no soy virgen...
Sentí que unas gotas de transpiración resbalaban por mi espalda del nerviosismo. Mi tío simplemente asintió, tomó lo que le quedaba de porción de pizza y se la llevó a la boca. Volvió a mirarme de la misma manera que lo hacía papá Ilan: como si fuera un niño pequeño que necesitan cuidar como oro.
—Cuídate, niño, un solo error podría terminar en un bebé.
—Lo sé, no deberías preocuparte por eso.
Le sonreí intentando disipar la vergüenza que sentía en aquel instante. Nos quedamos unos instantes en silencio, volví a concentrarme en mi porción de pizza. Luego de un rato, volvió a sacarme conversación. Me percaté que también se sentía un poco tenso con la conversación anterior, pero no perdió oportunidad para molestarme por el sonrojo que me había provocado su pregunta. A veces sentía que mis amigos y mi tío no tenían ninguna diferencia de edad, siempre me molestaban si me veían avergonzado por algo. Un rato después de cenar y deshacernos de laevidencia, nos sentamos en el sillón nuevamente para terminar de ver lapelícula que habíamos dejado a medias. Me sentí tranquilo cuando noté que no tocaríamos más el tema de parejas, de fiestas y de sexo, solía sentirme cohibido cuando alguien que era prácticamente mi familia me hacía ese tipo de preguntas.
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Updated 60 Episodes
Comments
Pipi
yo me quedo en casa todos los días ¿usted que Habla mano?
2023-09-14
0
Zurkuz Kukroz
Es que es Aksel, dudo que madure pronto jajajaja
2022-02-24
1
Zurkuz Kukroz
Eso mismo dijo mi madre y mírame aquí jajajajja
2022-02-24
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