Eve
Di unos golpecitos en el papel observando el dibujo que había hecho. Sin pensarlo, había dibujado al chico de la fiesta, aunque realmente no había logrado recordar su cara realmente, por ello, solo logré dibujar su cabello y el contorno de su cara. ¿De qué color eran sus ojos? ¿Cómo era su sonrisa? De repente, recordé su sonrisa y el septum que llevaba. Me alegré un poco, empezaba a recordar al chico y, por lo que parecía, era atractivo, o al menos para mis estándares. Agregué al dibujo lo que acababa de recordar y lo observé; no era el mejor dibujo que había hecho hasta ahora, normalmente usaba una foto cómo referencia. Solté un suspiro y cerré el cuaderno. Mi celular sonó repentinamente, lo tomé, me levanté y me tiré en la cama desbloqueando mi celular, era Suzana.
—"Me invitaron a una fiesta, tienes una hora para alistarte y escaparte de tu casa. Dylan también vendrá".
—"Estaba esperando a que me lo dijeras. ¿De quién es la fiesta?".
Dejé el celular en la cama, me acerqué al clóset, lo abrí y miré dentro buscando algo que ponerme. Escuché mi celular sonar desde la cama, seguramente era Suzana. Saqué unas cuantas prendas, las doblé, me metí en el baño y las dejé sobre el cesto de ropa sucia. Para mi fortuna, mis padres habían decidido que un baño en suite en cada habitación sería lo mejor, en estas situaciones me era de mucha utilidad para evitar que ellos me vieran. Cuando terminé de alistar lo que usaría, que no era más que una remera, una camisa, un suéter y un jean rasgado, fui hasta la cama y tomé mi celular.
—"Nos vamos desde mi casa".
—"Está bien, aunque tendrán que esperarme un rato, ya sabes cómo funcionan las cosas en mi casa".
—"Sí, lo sé, bebé Eve, por eso te esperaremos". —puse los ojos en blanco—. "De todas maneras, la fiesta es más tarde, pero queremos ir a comer algo antes, así que trae dinero".
—"Está bien, pero vayamos lo más lejos que podamos de mi casa".
—"Oye, ¿tienes que volver temprano?".
—"En lo posible, Su, mañana tenemos clases y si no salgo de acá, mis padres pondrán cámaras de seguridad hasta debajo de mi cama".
—"Lo sé, seguramente lo próximo es que pongan rejas en la ventana de tu cuarto".
—"No quiero llegar a eso, en lo posible".
—"Está bien, te llevaré antes de que no te dejen salir de nuevo".
Sabía perfectamente que lo decía para molestarme, pero aun así sonreí. Dejé el celular en la mesa de luz y lo conecté al cargador. Apagué la luz, me senté en la cama, me saqué las zapatillas para acomodarlas junto a la cama y me acosté. Unos minutos después, escuché que la puerta se abría, luego unos pasos acercarse, cerré los ojos justo antes de sentir que alguien se sentaba a mis espaldas y me acariciaba el cabello. Seguramente era papá Ilan revisándome como si fuera un bebé. Reprimí un suspiro, odiaba que me tratase así, que me controlara como si fuera a llorar en cualquier momento. Después de unos minutos acariciándome el cabello, salió de mi cuarto con el mismo cuidado que antes, esperé unos instantes mientras escuchaba los pasos de mi padre alejarse hasta su habitación, luego me levanté con cuidado, fui directamente al baño y me arreglé rápidamente lo mejor que pude. Cuando quedé satisfecho con mi reflejo, volví a mi cuarto, me calcé y arreglé un poco la cama para que pareciera que seguía acostado. Una vez que guardé mi celular y mi billetera, abrí la ventana, tomé una pequeña maderita y la coloqué en el borde, salí con cuidado cerrándola, la maderita la mantendría abierta sin que sea demasiado notorio. Bajé por el árbol con cierta dificultad y salí de la propiedad con el mismo cuidado con el que había salido de la casa.
Al llegar toqué el timbre y esperé. Pronto, Suzana abrió la puerta, me sonrió y se apartó para dejarme pasar. Entré, cerré la puerta tras mi espalda y la seguí hasta la sala, dónde nos esperaba Dylan. Él me sonrió y me saludó con la mano desde el sillón. Suzana nos pidió que la esperáramos mientras ella e Isabelle se terminaban de alistar.
—¿Te escapaste de nuevo? —preguntó Dylan cuando Suzana nos dejó solos.
—Sí, sabes que no me dejan salir si pido permiso.
—Un día van a descubrirte.
—Dylan, llevo años haciendo esto.
Mi amigo se quedó en silencio unos instantes, luego se encogió de hombros. Después de unos minutos callados, comenzamos a hablar de banalidades para distraernos hasta que las chicas bajaran. Cuando todos estuvimos listos, salimos y echamos a caminar hacia un restaurante de comida rápida, según Isabelle, estaba lejos de mi casa y cerca del lugar donde era la fiesta.
—No te vayas a acostar con cualquiera esta noche de nuevo, Eve —dijo Isabelle cuando nos sentamos—. Estoy segura que un día va a presentarse alguna chica diciendo que su bebé es tuyo.
No pude evitar soltar una pequeña risa ante la perspectiva de que algo así sucediera, hasta ahora, ni siquiera había recibido un susto de esos, siempre había sido cuidadoso con las chicas.
—No va a pasar, Isa, siempre me cuido con chicas.
—¿Con chicos no? —se metió Suzana—. Entonces, vas a ser tú quien busques al padre de tu bebé.
—No seas idiota, Su —solté otra risa—, nunca pasaría algo así.
—Pero, Eve, ¿no eres como tu padre? Él se embarazó, ¿verdad?
—Sí, pero no corro riesgos —suspiré un poco fastidiado—. Coman de una vez y dejen de molestarme, que ya se parecen a mis padres.
Le di un mordisco a la hamburguesa que había pedido. Mis amigos imitaron mis acciones y comenzaron a comer también. Cenamos entre risas, chistes y burlas entre nosotros. Un rato después, nos levantamos y salimos hacia la fiesta. Caminamos cerca de media hora bajo una llovizna de aguanieve que había empezado a caer en algún momento mientras estábamos cenando. Al llegar, una chica de ojos grises abrió la puerta, saludó con un abrazo a Isa y a Su. Después de que ambas entraran, la chica saludó a Dylan con un beso en la mejilla y, por último, a mí.
—Gracias por dejar que nos colemos, sé que sólo invitaste a las chicas.
Ella sonrió.
—No agradezcas, mientras más, mejor. Además, siempre es bueno tener una fiesta con chicos lindos como tú.
—Gracias —le sonreí—. ¿Hay bebida?
—Sí —tomó mi mano—, te guío.
Y así hizo, me llevó hasta la cocina, dónde se encontraban un par de chicas más detrás de una pequeña isla llena de botellas de cervezas, ron y vodka, junto con unos cuantos vasos. La chica de ojos grises tomó un par de botellas de cervezas y me ofreció una.
—Gracias —agarré la botella y tomé un sorbo—. Me llamo Eve.
—Inaam —sonrió.
—Es un placer.
Nos quedamos unos instantes bebiendo en silencio. Cuando el par de chicas que estaban aquí antes se fueron, ella se recostó contra la mesada, me acerqué a ella y me paré justo en frente, me sonrió una tercera vez antes de besarme. Poco después nos separamos, le sonreí y la invité a ir con mis amigos. La tomé de la mano y los busqué en la sala. Los tres estaban bailando en el centro de la habitación. En cuanto Suzana me vio con Inaam de la mano, me dedicó una mirada de advertencia para luego cambiarla a una de burla. Bailamos por unas horas hasta que me cansé. Decidí sentarme un rato, así que enfilé hacia el sillón donde estaba Suzana descansando también.
—Es linda, ¿no?
—No está mal —le saqué el vaso que tenía en la mano, tomé un sorbo e hice una pequeña mueca—. Pensé que era cerveza.
—Creo que esto es demasiado para ti, bebé Eve —soltó una pequeña risa—. No deberías beber tanto o no vas a poder treparte hasta tu cuarto.
—Estoy perfectamente bien —la miré—. ¿Nos vamos? No quiero llegar tan tarde.
—¿No vas a acostarte con Inaam antes? —sonrió de manera burlona—. Podrías usar otra cama que no sea la mía ahora.
—Cállate y vámonos.
Su soltó una carcajada, tomó de un trago lo que le quedaba de bebida y se levantó. Me levanté también para acercarme junto a ella a Isa y Dylan. Nos despedimos de ambos, que seguramente se quedarían un rato más, buscamos nuestros abrigos y salimos.
—Mierda, hace mucho frío —se quejó agarrándose de mi brazo y apretándose contra él.
—Creo que es normal cuando nieva.
—No me trates como idiota, bebé Eve.
—Deja de decirme así —solté un suspiro mientras ella reía.
El resto del camino fue un poco más tranquilo, hablamos de la fiesta, de Isa, de Dylan y de Inaam que, al parecer, era la hermana mayor de una compañera de Isa. Cuando llegamos a su casa, nos despedimos, ella entró y yo seguí hasta la mía. Cuando llegué, entré con sumo cuidado a la propiedad, me trepé al árbol, avancé por una de las ramas hasta llegar a la ventana percatándome de que la luz de mi cuarto estaba encendida, no recordaba haberla dejado así, pero decidí no darle demasiada importancia, abrí y entré.
—Eve Zhang, ¿dónde estabas?
Pegué un salto que casi me deja clavado en el techo al escuchar la voz de papá Ilan. Me giré rápidamente a mirarlo, él estaba apoyado contra mi escritorio, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido. Además del enfado que inundaba su semblante, me percaté de que había estado llorando.
—¿Y bien? ¿Dónde estabas?
Me quedé en silencio, no había ensayado ninguna excusa para una situación así.
—¿Tienes idea de lo preocupados que estábamos? Tu padre salió a buscarte —dijo mientras se acercaba a mí.
—No deberían preocuparse tanto por mí, no me falta tanto para los dieciocho años.
—¡¿Estuviste bebiendo?!
—Basta, papá, no soy un niño pequeño —levanté la voz un poco hastiado provocando que el ceño de papá Ilan se frunciera aún más.
—¡No me levantes la voz, Eve Zhang!
—¡Entonces no me trates como un niño! Estoy harto de que nunca me dejen ir a ningún lado, de que siempre me traten como un bebé y me sobreprotejan de todo como si fuera de cristal. ¡Quiero que me dejen en paz de una puta vez!
No me dio ni tiempo a entender lo que había pasado, simplemente sentí mi mejilla arder. Me llevé la mano directamente a la cara y lo miré incrédulo. Hasta ahora nunca me habían levantado la mano. Mi padre se me quedó mirando mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. Abrí la boca para hablar, pero comprendí que ahora mismo lo mejor era quedarme callado.
—Menos mal que ya estás aquí.
Desvié la mirada hacia papá Aidan. Tenía la cara roja y la respiración agitada. Seguramente había estado corriendo en medio del frío. Noté que sus ojos se clavaban en los de papá Ilan, luego se acercó y le acarició la mejilla.
—¿Qué sucedió?
En ese preciso instante, papá Ilan comenzó a llorar abrazándose a mi otro padre. De repente, me sentí mal, me sentí realmente culpable de provocar que mi padre llorara así. Cuando era pequeño, mi tía Ivana me contó todo lo que tuvo que pasar y que por eso nunca me había levantado la mano.
—Ven, Eve, tenemos que hablar.
Asentí y seguí a papá Aidan hasta su estudio. Me pidió que me sentara frente al escritorio mientras él cerraba la puerta, obedecí de manera sumisa y me senté. Pronto, él se acercó, se sentó en el escritorio y se pasó la mano por la cara. Al igual que papá Ilan, se veía enojado, bastante más serio de lo que solía estar cuando había alguna discusión en la casa.
—¿A dónde estuviste?
—E-en la casa de una amiga de Isabelle.
—Bebiste, ¿verdad? Hasta aquí puedo sentir el olor al alcohol —bajé la mirada encogiéndome un poco en el asiento—. No tienes ni idea del peligro en el que te has puesto yéndote así, Eve. Podría haberte pasado cualquier cosa y nosotros no nos hubiéramos enterado hasta dentro de horas.
Suspiró, tomó mi mano y la apartó de mi cara para examinar la cachetada que acababa de recibir.
—Lo hiciste llegar a un límite. Nos hiciste llegar a un límite, Eve. A partir de ahora no volverás a salir sin supervisión.
—Pero, papá...
—Nada de peros, Eve.
—¡No es justo! Mis amigos tienen la misma edad que yo y pueden salir, es injusto que yo no pueda.
—Sea justo o no, estás castigado, Eve. A partir de hoy te llevaré al colegio y tu padre pasará por ti cuando termines las clases.
—¡Se burlarán de mí!
—Hijo, no me importa que se burlen o no, me importa que estés seguro. Ahora, vete a dormir, en unas horas tienes escuela.
Bufé,me levanté y salí del estudio para meterme en mi cuarto. Papá Ilan seguía en micuarto, sentado en mi cama con la cabeza a gachas. Nuevamente me sentí culpablede verlo así, pero la culpa no era mayor que el enfado que tenía en aquelmomento por el castigo injusto que me había ganado. Cuando mi padre se diocuenta de mi presencia, se levantó, se acercó a mí, besó mi frente y saliódejándome solo. Suspiré, me cambié la ropa y me tiré en la cama con el celularen la mano para avisarle a mis amigos que a partir de esta mañana estabacondenado a quedarme en mi casa hasta que mis padres se decidieran a tratarmecomo un adulto. Luego, tiré el aparato sobre la mesa de luz y me acomodé en lacama. ¿Por qué tenían que tratarme como un niño pequeño?
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Updated 60 Episodes
Comments
Tatis
pásenle una presión, se le bajo su coca
2024-01-29
1
☆Nanu☆
Si supiera Eve realmente todo lo que sus padres pasaron.... aunque esta edad es para hacer desmadre 😅🤷♀️
2022-07-20
1
Zurkuz Kukroz
OLOVORGOOOOO
2022-02-24
1