----------------------------------------------HADES-----------------------------------------------
HADES
Capítulo 18: El Rey Hada
Hades observó a Cerbero con un aire de autoridad y frialdad en su voz. "Cerbero, espérame aquí. No dejes que nadie pase hasta que regrese, ¿entendido?"
El leal guardián asintió con sus tres cabezas, y Hades, con la decisión firme, se adentró en el oscuro sendero hacia el reino de las Hadas. Tenía un plan en mente para conseguir la poderosa anti llama, y nada lo detendría.
Mientras tanto, en el Olimpo, Zeus se sentaba en su imponente trono, irradiando poder, pero con una inquietud que lo carcomía. Alzó la mano y llamó a uno de sus guardias.
"¡Guardia!"
El guardia, rápidamente, se presentó ante él. "Sí, señor Zeus, ¿en qué puedo servirle?"
"Quiero que publiques un comunicado en todo el reino y en los reinos vecinos."
"Como ordene, señor Zeus."
"Y dile al escriba que redacte los anuncios. Quiero que todo esté listo cuanto antes."
"Sí, señor, como usted diga."
Zeus suspiró, dejando escapar un leve rastro de cansancio. "Estoy tan estresado... hay tanto trabajo que hacer aquí. A veces envidio a Hades, ese holgazán sin responsabilidades. ¿Qué estará haciendo ahora mismo? Ja, probablemente nada en su reino olvidado."
Rió para sí mismo, pero la risa se desvaneció cuando escuchó un golpe en la puerta. "Adelante."
La puerta se abrió, revelando a Hera, majestuosa, vestida con un deslumbrante atuendo. Había venido para su cita con su hermano Zeus.
"¿Estás listo?" preguntó Hera, con una sonrisa.
"Siempre estoy listo," respondió Zeus, levantándose con un aire de grandeza.
Mientras tanto, Hades había llegado al reino de las Hadas después de un largo y arduo viaje. Al cruzar las puertas del reino, el sol, tan raro en su vida, lo cegó momentáneamente. No se detuvo; avanzó hacia el palacio del Rey Hada, decidido.
Al llegar, los guardias lo detuvieron antes de que pudiera siquiera acercarse al rey.
"Necesito hablar con su rey," dijo Hades con una voz que no admitía negativas.
Uno de los guardias se rió despectivamente. "¿Hablar con el rey? Ja, ¿y qué te hace pensar que eso es posible? Será mejor que te largues antes de que te matemos."
En ese momento, el eco de pasos resonó en el pasillo.
"¿Pero qué hace aquí el rey?" murmuró uno de los guardias, sorprendido.
Hades levantó la vista hacia la figura que se acercaba. "¿Eres tú el rey?"
El rey se detuvo frente a los guardias, con una expresión severa. "¿Qué están haciendo? ¿No saben quién es él?"
"Por supuesto que sabemos quién es," respondió uno de los guardias. "Por eso lo detenemos."
"De todos modos, no es así como se trata a un dios. Sigue siendo uno de los tres grandes hermanos. Si quisiera, ya estaríais muertos."
"Entonces, ¿qué hacemos? ¿Llamamos a los Trece Grandes?" preguntó el guardia, nervioso.
"Solo cállate y suéltalo," ordenó el rey.
"Entendido, mi rey," dijo el guardia, retrocediendo.
Hades, con una ligera inclinación de cabeza, dijo: "Gracias."
"No te preocupes," respondió el rey. "Lamento el malentendido."
"No es problema," dijo Hades, manteniendo su voz fría. "En realidad, vine porque necesito hablar con usted."
"Lo sé," dijo el rey con una serenidad que solo él poseía.
"¿Cómo lo sabe?" preguntó Hades, con una chispa de curiosidad.
"Hace unos días, el oráculo me convocó y me dijo que recibiría una visita inesperada, y que debía escucharla."
Hades asintió, comprendiendo. "Entiendo, así que fue por eso."
El rey hizo un gesto hacia la sala de reuniones. "No te quedes ahí, vamos a la sala de reuniones."
Hades lo siguió, observando cómo el palacio estaba custodiado por los Trece Grandes, los legendarios guardianes del reino. Sabía que enfrentarse a ellos sería imposible, incluso para un dios como él. Al llegar a la sala, el rey se sentó en una de las grandes sillas rodeadas por los guardianes.
"Estos deben ser los Trece Grandes," pensó Hades. "Son tan poderosos como se dice. No podría con ellos ni usando todas mis fuerzas."
El rey hizo un gesto hacia una silla. "Ven, siéntate. Dime, ¿qué es lo que deseas hablar?"
Hades se sentó, su mirada fija en el rey. "He escuchado que su reino posee algo que solo les trae preocupaciones. Y si le dijera que podría encargarme de ese problema por usted..."
El rey levantó una ceja, intrigado. "Así que eso es lo que te trae aquí. Estás bien informado. Pero, ¿por qué querrías algo así? ¿Qué planeas hacer con la anti llama?"
"Verá, en mi reino tenemos un gran problema: la falta de luz."
El rey sonrió levemente. "Si es luz lo que necesitas, podrías pedirle a Helios que ilumine tu reino, ¿no crees?"
"Helios, el dios del sol," asintió Hades. "Lo sé, pero no quiero que nadie merodee por mi reino como si fuera su casa. No quiero que nadie entre sin mi autorización."
El rey se recostó en su silla, pensativo. "Así que es solo por eso... Pero, ¿tienes idea de lo poderosa que es la anti llama? No estamos hablando solo de luz; esa llama podría consumir tu reino por completo. Te seré sincero, me encantaría deshacerme de ella, pero no cuando corre el riesgo de causar otro incendio que se podría extender a otros reinos."
Hades se inclinó ligeramente hacia adelante. "Eso lo tengo claro, por eso tengo un plan para controlarla."
"¿Un plan?" El rey frunció el ceño. "¿Qué tipo de plan? ¿Me estás diciendo que puedes controlar la anti llama? Eso sería magnífico si fuera cierto."
"Estoy al tanto de que su reino tiene grandes habilidades en la creación de artefactos," dijo Hades, su voz calmada pero cargada de intención. "Uno de los más conocidos es la famosa piedra filosofal de los humanos."
El rey asintió. "Sí, pero nuestras habilidades no serían suficientes para crear algo tan complejo. No tenemos los medios."
"Lo sé," dijo Hades. "Por eso quiero proponer una alianza con el reino de los enanos. Son conocidos por sus inventos y artefactos."
El rey parecía dubitativo. "No sé si estás informado, pero el reino enano y el nuestro estamos en disputa. No nos llevamos bien."
Hades esbozó una sonrisa astuta. "¿Y si le dijera que puedo resolver esa disputa?"
El rey lo miró fijamente. "¿Tú podrías resolverlo? ¿Cómo harías eso?"
Hades se recostó en su silla, su expresión reflejando una mezcla de confianza y malicia. "Tengo mis métodos, Rey de las Hadas. ¿Hasta cuándo piensa permitir que su reino se consuma bajo la influencia de otros? Seamos sinceros, este reino está siendo devorado poco a poco."
El rey suspiró. "Es cierto que no estamos en el mejor momento. Cada vez tenemos menos recursos."
"Rey Hada," continuó Hades, "si nos aliamos, tanto su reino como el mío se convertirán en potencias. O, ¿prefiere ver cómo su reino se desmorona de nuevo?"
El rey parecía considerar la propuesta. "Una alianza... pero, ¿qué ganaría nuestro reino?"
Hades sonrió con frialdad. "A veces, para mejorar un reino, es necesario ver desde otro punto de vista. Si nos apoyamos mutuamente, ambos creceremos."
El rey asintió lentamente. "Suena bien, pero aún tengo dudas."
"He escuchado que su reino carece de armamento y ni siquiera posee herrerías," dijo Hades. "Si logro resolver las disputas con los enanos, su reino tendrá acceso a mejores recursos. Solo espere y verá."
El rey parecía más convencido, pero aún dudaba. "¿Estás seguro de que puedes lograrlo?"
"Tan seguro como que mi nombre es Hades," respondió él con firmeza. "Además, sé que su reino carece de agua."
El rey lo miró con sorpresa. "Sí, el agua es muy preciada aquí. Tenemos que pagar grandes sumas por ella, y eso consume el ochenta por ciento de nuestras ganancias. Vendemos lo que podemos, pero para producir todo eso, necesitamos agua."
Hades asintió, su mirada penetrante. "Yo podría solucionar ese problema como parte de nuestra alianza."
"¿En serio? ¿Cómo es posible?" preguntó el rey, con una mezcla de incredulidad y esperanza.
Continuará...
----------------------------------------------HADES-----------------------------------------------
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 34 Episodes
Comments