Ella es la mayor de seis hermanos y siempre ha tenido una vida difícil.. Pero tiene la posibilidad de volver a vivir en un nuevo mundo y poder ser feliz ayudando a otros.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Cartas
Después de revisar cuidadosamente todas sus posibilidades, Rose encontró una propuesta que llamó especialmente su atención.
Era una casa de cuidados y ayuda administrada por los condes Harrington.
No era simplemente una residencia.
El lugar recibía personas que necesitaban asistencia, familias con dificultades económicas, ancianos que no tenían quién los cuidara y personas que requerían apoyo temporal mientras recibían cuidados médicos.
La propuesta incluía un puesto administrativo.
Rose leyó los detalles una vez.
Después volvió a leerlos.
Y finalmente sonrió.
[Esto me gusta.]
Había algo en aquel trabajo que le resultaba familiar.
Ayudar a las personas.
Pero de una manera diferente a como lo había hecho en su primera vida.
Esta vez no tendría que sacrificarlo todo.
Podría utilizar sus conocimientos.
Administración.
Organización.
Sanación básica.
Pociones.
Y, sobre todo, su experiencia.
Así que preparó cuidadosamente su respuesta.
Revisó cada línea varias veces.
No quería cometer ningún error.
Finalmente envió la carta.
Los días siguientes estuvo algo nerviosa.
Cada vez que escuchaba pasos cerca de su habitación pensaba..
[¿Será la respuesta?]
Hasta que finalmente llegó.
Rose abrió el sobre.
Leyó la primera línea.
Sus ojos se iluminaron.
Había sido aceptada.
—¡Sí!
Levantó ambos brazos.
Después recordó que estaba en un pasillo.
Bajó inmediatamente las manos.
[Compórtate, Rose.]
Pero era imposible ocultar su felicidad.
Había encontrado trabajo.
Un trabajo que realmente quería.
Y, además, parecía un lugar donde podría hacer algo útil.
Escribió inmediatamente a la duquesa para contarle.
Le habló de la casa de cuidados.
De los condes Harrington.
Del puesto.
De su emoción por comenzar aquella nueva etapa.
Pero cuando terminó la carta...
Se quedó mirando la hoja.
Había algo más que quería preguntar.
No quería hacerlo.
No quería molestar a la duquesa.
Durante años había intentado resolver sus propios problemas.
Pero había una pregunta que seguía apareciendo en su mente.
Su madre.
Rose había escrito varias veces.
Nunca había recibido respuesta.
No sabía si estaba bien.
No sabía qué había ocurrido.
No sabía siquiera si seguía viviendo en la misma casa.
Finalmente tomó una decisión.
Añadió unas líneas a la carta.
"Si no es demasiada molestia..."
Le preguntó a la duquesa si podía averiguar algo sobre su madre.
Le explicó que había escrito varias veces.
Que nunca había recibido respuesta.
Y que, aunque había decidido seguir adelante con su vida, quería saber al menos si su madre estaba bien.
Después de terminar la carta, Rose se quedó mirando el papel.
[Espero no estar molestándola.]
La envió.
Y esperó.
La respuesta llegó varios días después.
Rose reconoció inmediatamente el sello.
Se sentó antes de abrirla.
No sabía por qué estaba tan nerviosa.
Quizás porque, en el fondo, todavía esperaba encontrar alguna buena noticia.
Abrió el sobre.
Leyó.
Y su expresión cambió.
Su madre estaba sola.
Braulio había salido de prisión unos meses atrás.
Rose se quedó quieta.
Continuó leyendo.
Al salir de prisión, Braulio no había regresado con su madre.
Se había marchado con una mujer más joven.
Rose bajó lentamente la carta.
Sintió una tristeza profunda.
No por Braulio.
Ni siquiera por lo que había hecho.
Sino por su madre.
Después volvió a leer.
La duquesa le explicaba que su madre todavía la culpaba por lo ocurrido.
Rose cerró los ojos.
[¿Todavía?]
Por un momento recordó aquella mañana.
La puerta.
Su equipaje.
Las palabras de su madre.
"Si te vas, olvídate de mí como madre."
Y luego..
"Te vas a arrepentir."
Rose apretó la carta entre sus dedos.
Le dolía.
Mucho más de lo que quería admitir.
Pero la duquesa había añadido algo más.
Una frase que hizo que Rose respirara profundamente.
No debía preocuparse.
Aquella decisión de su madre no tenía por qué afectar su vida.
Debía dedicarse a ser feliz.
Y después había escrito algo todavía más directo.
Una persona capaz de poner primero a un hombre antes que a su propia hija...
No estaba actuando correctamente.
Rose se quedó mirando esas palabras.
Durante unos segundos no pudo evitar llorar.
No porque estuviera enojada.
Sino porque, de alguna manera, leer aquello era como escuchar a alguien decirle finalmente:
"No fue tu culpa."
Rose se cubrió los ojos.
Las lágrimas cayeron lentamente.
[Quizás necesitaba escuchar esto.]
Había pasado años preguntándose si había hecho algo mal.
Si debería haber regresado.
Si debería haber perdonado antes.
Si debería haber renunciado a sus sueños.
Si quizás había sido demasiado egoísta.
Pero ahora...
Comprendía algo.
Ella no había abandonado a su madre.
Había intentado ayudarla.
Había intentado hablar.
Había enviado cartas.
Había preguntado por ella.
No podía hacer más.
Y quizás...
No tenía que hacerlo.
Rose respiró profundamente.
Secó sus lágrimas.
Después tomó una hoja nueva.
Comenzó a escribir.
Le agradeció a la duquesa por haber averiguado lo que había ocurrido.
Le agradeció por haberle respondido con sinceridad.
Y, sobre todo, le agradeció por todo lo que había hecho por ella durante aquellos años.
No pidió nada más.
No quería abusar de su bondad.
Terminó la carta.
La dobló cuidadosamente.
Y la guardó en un sobre.
Antes de enviarla, Rose miró por la ventana.
El cielo estaba despejado.
Dentro de pocos días comenzaría una nueva etapa.
Tenía un trabajo.
Un lugar donde vivir.
Conocimientos.
Amigos.
Una vida que ella misma había construido.
Y aunque una pequeña parte de su corazón todavía dolía...
Sonrió.
[Está bien.]
[Quizás mi madre no pueda acompañarme en esta vida.]
[Quizás nunca entienda por qué me fui.]
[Pero eso no significa que yo tenga que dejar de vivir.]
Tomó la carta de la duquesa y la guardó junto a las demás.
Las conservaba todas.
Eran pequeños recuerdos de una persona que había aparecido en su vida cuando más lo necesitaba.
Rose sonrió.
[Gracias.]
[Y ahora...]
[Es hora de comenzar mi propia vida.]
Se levantó.
Preparó sus pertenencias.
Y por primera vez...
No sintió culpa por estar emocionada por el futuro.
me encanta muy divertida