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Renacer Contigo

Renacer Contigo

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Autosuperación / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Un matrimonio nacido de un acuerdo silencioso parecía destinado a la distancia, hasta que una decisión amenazó con arrebatarles todo. Entre ruinas, lágrimas y un campo de tulipanes, David y Elena descubrirán que el amor verdadero no nace perfecto, sino que se construye cuando el mundo se desmorona. A veces, el invierno más frío de la vida es solo la antesala de un nuevo florecer. Esta es la historia de una promesa rota por el miedo, un diagnóstico que cambió sus destinos y un amor inquebrantable que, treinta años después, sigue respirando en el corazón de quienes más los aman.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

10

 Elena

La mañana siguiente llegó cargada con un dolor de cabeza atroz; la luz del día se sentía como una agresión, obligándome a usar mis gafas oscuras. Nos encontramos frente a la lápida de mi suegra; hoy se cumplían siete meses de su partida.

David estaba de pie, observando el grabado en la piedra sin mostrar expresión alguna, como si se hubiera convertido en una estatua de hielo. Mi suegro, por su parte, limpiaba el mármol con una delicadeza infinita, manteniendo viva la esencia de ella; las flores blancas reposaban allí, impecables.

—Te extrañamos mucho —dijo mi suegro con la voz quebrada.

Pasamos allí todo el rato, envueltos en un silencio denso. Al regresar a la casa de mi suegro, David se encerró de inmediato en la que había sido la habitación de su madre. Me quedé a solas con el señor, quien, con un gesto cansado, me sirvió una taza de té.

—No has dormido bien —observó, mirándome con preocupación.

—Ayer estuvo de fiesta —soltó con resentimiento David, que acababa de salir de la habitación, interrumpiendo nuestra paz.

Mi suegro me miró fijamente y, para mi sorpresa, solo asintió con comprensión.

—Sí, necesitaba un poco de aire —respondí, ignorando el tono punzante de mi esposo.

—Me alegro —dijo mi suegro—. Y puedes dejar de venir a casa, total, nunca estoy cuando lo haces —añadió, lo que me hizo enderezarme en la silla.

—No vendré por un tiempo; de hecho, pensaba decírselo hoy.

—¿Ah, sí? ¿Y eso?

—Me iré a casa de mi madre —dije, sosteniéndole la mirada—. Necesito un descanso.

—¿Por cuánto tiempo? —preguntó, observándome y luego a su hijo, quien ahora me lanzaba una mirada cargada de una rabia gélida.

—Entiendo; lo necesitas. Después de todo, has estado para nosotros, y también debes pensar en ti —dijo el señor con ternura.

—Ya me quiero ir —interrumpió David, poniéndose de pie abruptamente. Mi suegro lo miró con un destello de reproche.

—Ve a descansar. Cuando te sientas mejor, puedes volver, pero primero cuídate —dijo el hombre, dándome un abrazo cálido antes de despedirnos.

En ese abrazo pude sentir la esencia de mi suegra. Su tono amable, su calidez... por un momento, la vi reflejada en él.

—Nos vemos luego —me despedí.

David no me dirigió la palabra durante todo el viaje; prefirió sentarse en la parte de atrás del coche, marcando una distancia física que parecía insalvable. Para llenar el vacío, puse música en la radio; una melodía melancólica que, irónicamente, me reconfortaba.

Al llegar a casa, él bajó primero, sin esperarme. Cuando yo ponía un pie en el suelo, escuché una voz llamándome:

—¡Elena!

Me detuve a mitad de camino y David, que me observaba desde la entrada, giró la cabeza hacia la misma dirección. Mis ojos buscaron a la persona parada allí, quien me recibía con una sonrisa nostálgica.

—Al fin pude encontrarte —dijo, acercándose a paso apresurado.

Retrocedí instintivamente al sentirlo tan cerca. Él se detuvo al notar mi rechazo.

—Te extrañé —dijo, mirándome a los ojos con una intensidad que me hizo estremecer.

—André... —susurré, paralizada.

No me acordaba de él; durante meses, su existencia había sido borrada de mi memoria por el peso de mi realidad.

—¿Qué haces aquí? —pregunté, incapaz de procesar su presencia.

Vi a David acercarse lentamente hasta quedar a mi lado. Intercambiamos una mirada fugaz antes de volver a André.

—He regresado. Te dije que lo haría, que vendría por ti —dijo él, alegremente, mientras tomaba mis manos entre las suyas.

Yo me quedé estática, sin comprender nada, hasta que mi mente, como un torrente, trajo de vuelta los recuerdos del pasado.

Mientras mis padres me obligaban a estudiar Administración de Empresas, mis amigas tenían las ideas claras y una vida resuelta. Al principio, todo me parecía un fastidio, hasta que lo conocí a él. André. Fue una etapa que duró un año; una relación que me hizo sentir especial, que me dio la ilusión de ser única. Pero sus padres tenían otros planes y lo enviaron al extranjero. Nuestra relación a distancia me consumió hasta que decidimos tomarnos un tiempo. Él prometió regresar y formalizar, pero el tiempo pasó y yo...

Miré a David, que seguía a mi lado, observándonos con frialdad.

Yo también pasé página. Porque lo que siento por David no es solo amistad, compasión o un rol impuesto por una promesa. Me enamoré de él, profundamente y contra toda lógica.

—No sabes cuánto te busqué. Incluso fui a tu graduación, pero no apareciste. Tus amigas no quisieron darme tu contacto.

—¿Cómo me encontraste?

—Mi hermana vive en este mismo edificio. Vine de visita, te vi salir del coche y no sabes la alegría que me da verte de nuevo —dijo, besando mis manos con devoción.

Las aparté con delicadeza, sintiendo una incomodidad creciente.

—Creo que tenemos que hablar —le dije con seriedad—. Pero no será ahora. ¿Qué tal mañana en el café de siempre?

Él me miró, asintió, y antes de alejarse, se inclinó para darme un beso corto en los labios.

En lugar de sentir algo por aquel gesto, solo sentí un miedo atroz. Miré a David inmediatamente; su expresión era una máscara indescifrable. Sin decir nada, se dio la vuelta y entró al edificio. Lo seguí en silencio, con el corazón martilleando contra mis costillas, intentando pensar en cómo explicarle algo que ni yo misma entendía.

Aunque, pensándolo bien, ¿le importaría? Si su expresión era así, tan vacía, al ver que otro hombre me besaba, quizá era la señal definitiva de que no sentía absolutamente nada por mí. Ese pensamiento me hizo doler el corazón más que cualquier otra cosa.

Al llegar, él se encerró en su cuarto. Yo, presa de los nervios, llamé a mis amigas.

—Es increíble que me haya encontrado, ¡y justo cuando estaba con David! —dije, sin poder creerlo.

—Ese imbécil se atrevió a besarte; es un descarado —exclamó Kim.

—Bueno, él tenía la idea de que Elena lo estaba esperando —apuntó Eli con seriedad.

Me quedé en silencio, recordando la promesa de juventud que le hice.

—Las cosas han cambiado mucho para mí —confesé con tristeza. David ahora era el dueño absoluto de mi corazón.

—Estás casada. Si David te descuida, eso sería infidelidad —me regañó Dani—. Mantente firme.

Ya no hay un "nosotros" con André; no mientras David esté aquí, ocupando cada uno de mis pensamientos. Cuelgo la llamada, sintiéndome agotada. Más tarde, Ana me sirvió la cena, pero mi apetito era nulo.

Sin embargo, David bajó a comer. Era la primera vez en meses que lo hacía sin que yo se lo pidiera. Estaba duchado, olía a su perfume habitual y, para mi sorpresa, se comió todo lo que había en su plato. Incluso lavó su cubierto antes de irse al sofá. Me senté a su lado, en un silencio que, por primera vez, no se sentía incómodo, sino cargado de una extraña paz.

Pero la paz se rompió pronto. Me miró fijamente y sus palabras cayeron como cuchillos, cercenando el aire entre nosotros:

—Vamos a divorciarnos.

Me quedé helada, observando su mirada, mientras sentía cómo mi corazón se reducía a cenizas.

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Betty Saavedra Alvarado
Kiary mi sobrina Aitana tiene las paredes con sus rayones de colores son sus princesas no se los borramos llora ahora le pegamos papel sábana Cortita muy emotiva y familiar un final bello David y Elena juntos con sus traviesos retoños un abrazo desde mi Piura Perú
Kiary Valverde: 🤭🤭 mi hijo me rayo toda la pared 😭 me tocó volver a pintar 🤣😃🤣
total 1 replies
Lectora con visión 🥰
me ha encantado, es una historia muy buena, demasiado sentimental 💗😭
Lectora con visión 🥰
quiero más 👏👏👏👏
Lectora con visión 🥰
por qué yo no consigo hombres como este 😭
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo muy familiar Elena y David van a se padres
Betty Saavedra Alvarado
Ahora a luchar juntos saldrán adelante porque se aman
Betty Saavedra Alvarado
Elena David tiene que estar contigo luchar juntos el es tu esposo
Betty Saavedra Alvarado
Kiary un capítulo muy bello y amoroso
Betty Saavedra Alvarado
Elena y David desean estar juntos se extrañan
Betty Saavedra Alvarado
David tienes que asumir tus responsabilidades
Betty Saavedra Alvarado
David Elena después del regreso del viaje a conversar para volver a casarse y vivir juntos
Betty Saavedra Alvarado
Una boda un comienzo de una nueva vida
Betty Saavedra Alvarado
Elena dijiste no ahora sí te gusta David
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
David tienes que ser fuerte mamá pronto partirá
Betty Saavedra Alvarado
Mi madre partió un Lunes 18 de Mayo fue de repente que cerró sus ojos ella se llevó un pedacito de mi corazón la extraño mucho
Kiary Valverde: un abrazo desde la distancia🫂
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
David la vida sigue Elena es más fuerte que tú
Betty Saavedra Alvarado
David eres un cobarde todos perdemos a nuestras madres y seguimos adelante
Betty Saavedra Alvarado
Elena tu lo amas David nada de nada
Betty Saavedra Alvarado
David Elena te ama y tú le pides el divorcio
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