trata de dos estudiantes y uno de ellos llamado Lukas está enamorado de Joshua pero este no siente lo mismo por Lukas
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lo estoy haciendo mal otra vez
Después de aquella conversación en la biblioteca, todo volvió a sentirse distante.
No como antes.
Porque antes tú corrías detrás de Joshua incluso cuando él te rechazaba.
Ahora…
Simplemente te alejabas en silencio.
Y eso lo estaba volviendo loco.
…
Joshua intentó hablar contigo varias veces.
Pero tú siempre encontrabas una excusa.
—Tengo clase. —Estoy ocupado. —Necesito estudiar.
Nunca eras grosero.
Eso era lo peor.
Solo… levantabas una pared suave entre ustedes.
Y Joshua no sabía cómo atravesarla.
…
—Te ves terrible —comentó uno de sus amigos mientras estaban afuera del edificio principal.
Joshua estaba sentado en las escaleras mirando el celular sin realmente verlo.
—Gracias.
—¿Sigues peleado con Lukas?
Joshua suspiró pesadamente.
—No estamos peleados.
—Entonces ¿por qué pareces divorciado a los cuarenta?
Joshua le lanzó una mirada cansada.
—Cállate.
Su amigo soltó una risa.
Pero luego lo observó mejor.
—¿Ya le explicaste las cosas?
Joshua se quedó callado.
—…No sé cómo.
—Pues inténtalo.
Joshua apoyó los codos en las rodillas.
Frustrado.
Porque sí lo había intentado.
Pero cada vez que te veía mirándolo con esa distancia triste…
Las palabras simplemente no salían bien.
…
Y entonces tuvo una idea.
Una muy mala idea.
Pero en su cabeza… sonaba lógica.
…
Al día siguiente, tú estabas acomodando libros en la biblioteca cuando escuchaste murmullos alrededor.
Levantaste la vista confundido.
Varias personas miraban hacia la entrada.
Y entonces lo viste.
Joshua.
Caminando directamente hacia ti.
Tu corazón se aceleró automáticamente.
Pero lo peor…
Era lo que llevaba en las manos.
Flores.
Muchas flores.
Tus ojos se abrieron completamente.
Toda la biblioteca quedó en silencio.
Joshua llegó hasta tu mesa y dejó el enorme ramo frente a ti.
El sonido hizo que literalmente todos voltearan.
Tú te pusiste rojo inmediatamente.
—¿Qué… qué es esto…?
Joshua claramente estaba nervioso.
Muchísimo.
Pero intentaba ocultarlo con esa expresión seria de siempre.
—Son para ti.
Sentiste que ibas a morir ahí mismo.
—Joshua…
—No es culpa.
Parpadeaste.
Él tragó saliva.
Y luego soltó todo demasiado rápido.
—No estoy haciendo cosas por lástima, ni porque me sienta obligado, ni porque quiera compensarte, ni—
—Joshua…
—Me importas de verdad.
El silencio en la biblioteca fue absoluto.
Tu corazón empezó a latir tan fuerte que sentías que todos podían escucharlo.
Joshua seguía tenso frente a ti.
Claramente improvisando.
Claramente desesperado.
—Y no sé cómo demostrarlo bien —admitió más bajo—. Porque nunca hice esto antes.
Algunas personas alrededor comenzaron a murmurar emocionadas.
Tú querías desaparecer.
—Estás haciendo que todos miren… —susurraste avergonzado.
Joshua miró alrededor recién dándose cuenta.
Y entonces entendió.
Había hecho exactamente lo contrario de lo que necesitabas.
Tú odiabas llamar la atención.
Y él acababa de exponerte frente a media universidad.
—Mierda… —murmuró.
Tus dedos se aferraron nerviosamente a las flores.
Joshua pasó una mano por su rostro.
—Lo estoy haciendo mal otra vez, ¿verdad?
No respondiste inmediatamente.
Porque honestamente…
No sabías qué sentir.
Estabas avergonzado. Nervioso. Confundido.
Pero también…
Joshua jamás había hecho algo así por nadie.
Nunca.
Y la forma en que te estaba mirando ahora…
No parecía culpa.
Parecía miedo.
Miedo de perderte.
…
Joshua suspiró derrotado.
—Olvídalo.
Tomó aire y dio un paso atrás.
—Solo quería que entendieras que no eres una obligación para mí.
Tu mirada tembló un poco.
Porque esa frase…
Sonó demasiado sincera.
Joshua bajó la voz.
—Eres importante para mí, Lukas.
El pecho te dolió.
Mucho.
Porque querías creerle.
De verdad querías.
Pero todavía había una parte de ti que tenía miedo.
Joshua lo notó.
Y por primera vez…
No insistió.
Solo asintió lentamente.
—Está bien.
Dio otro paso atrás.
—No voy a presionarte.
Se giró para irse.
Pero antes de alejarse completamente, murmuró algo apenas audible.
—Solo… no te alejes demasiado de mí todavía.
Y luego salió de la biblioteca.
Dejándote sentado ahí.
Con el enorme ramo entre los brazos.
Y el corazón completamente hecho un desastre.