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EL REFLEJO DE EVA

EL REFLEJO DE EVA

Status: En proceso
Genre:Autosuperación / Amor prohibido
Popularitas:842
Nilai: 5
nombre de autor: Lily Benitez

Nicolas Peltz, es un detective, que se convierte en el protector de Eva II, una creación genética, del científico Elias Vance, quien la creo con el fin de que sea un banco donante de órganos viviente para su hija biológica que sufre una enfermedad degenerativa. La existencia de Eva II sale a la luz después de que el laboratorio del doctor Vance, se incendiará. El detective Peltz se convertirá en el protector y defensor de Eva II, luchará para que la vean como humana y a la vez ella se convierte en una ayuda invisible para el detective para que no pierda la custodia de su hija de cinco años Clara. ¿Pelts conseguirá que se reconozca a Eva II como humana? ¿Eva II podrá vivir lo que es tener una familia? ¿Qué pasara cuando la verdadera Eva resurja? ¿La reconocerá como su gemela o la repudiará como fenómeno?

NovelToon tiene autorización de Lily Benitez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 10- Petición de Clara

#NICOLAS

Desde ese dia en que evite que Alejandro se aproveche de la inocencia de Eva, únicamente tenia trato con él por temas del juicio, evitaba que la vea de nuevo si no era muy necesario.

Llego el fin de semana en que Clara regreso, despues de haber pasado unos dias con su madre.

Clara, después de compartir tiempo a lado de su progenitora, venía cargada de pequeños dramas. Esperaba quejas como que ella hacia mucho bochinche o pinto alguna pared con crayones y debia pagar el arreglo.

Pero esta vez, era diferente. La pequeña llegó con los ojos ligeramente enrojecidos y una expresión inusualmente seria.

-Mami se enojó.

Dijo Clara, acurrucada en el sofá junto a mí, mientras Eva la observaba desde la cocina.

-Dijo que por qué solo hablo de Eva. Que tienes a otra mujer en la casa.

Suspire, frotándome el puente de la nariz. Laura. Los celos de mi exmujer por su "nueva situación" eran tan predecibles como el amanecer.

Laura podía justificar su engaño hacia mí, al decir que nunca estaba presente o que ya no le atendía como antes, restaba importancia a su falta de lealtad a nuestra relación, lo que llevo al divorcio.

En cambio si yo tenia algo, siendo que ya estamos divorciados, para ella eso era grave, inaceptable.

-Y le dije a mami… Le dije que no es otra mujer. Le dije que… que quiero que Eva sea mi nueva mamá.

Clara miró a Eva, que ahora servia té con una calma casi ceremonial.

La taza de té, estuvo a punto de caerse de mis manos. La mirada de Clara era sincera, llena de la lógica aplastante de la infancia. Para Clara, Eva era la figura de cariño, la que la escuchaba, la que le enseñaba cosas nuevas, la que olía a galletas y paz.

La idea, absurda y repentina, se plantó en mi mente. Se instaló allí, y extrañamente, no me pareció tan descabellada. Si me casaba con Eva, nadie podría discutir mi protección legal. Nadie podría usarla, ni reclamarla. Se convertiría en mi esposa, la madre de mi hija.

Seria mia y no debia preocuparme por lo que le vaya a hacer Alejandro.

Mire a Eva. Su presencia en mi vida era una contradicción: era el centro de la tormenta, pero también mi ancla. En mi departamento, con Eva, encontraba una paz que no había conocido en años. Su silencio no era vacío, sino pleno. Su ausencia de exigencias era un bálsamo. Era una relación basada en la calma, en la observación mutua, en el apoyo silencioso. En ella no encontraba la pasión ardiente de mis relaciones pasadas, pero sí una serenidad que valía más.

La edad tampoco era un problema. Si Eva era una copia genética de la hija biológica del doctor Vance, entonces tendría, al menos, la edad biológica de veintitantos años de la Eva original. Una mujer joven, pero no una niña.

Sin embargo, una vieja inseguridad se arrastró por mi mente.

"Eva… ¿aceptaría ser la esposa de un hombre como yo? ¿Con mi cara marcada por esa cicatriz, un recordatorio constante de las batallas de mi vida? ¿Vería en mi a un protector, o a un hombre viejo y cansado? ¿Le importaría mi cicatriz? ¿Mi edad?

La pregunta me atormentaba. Por qué me importaba tanto lo que ella pensara de mi. Por qué su opinión sobre mi apariencia física, que siempre había relegado a un segundo plano, ahora de repente tenía peso. Era una incógnita que me desconcertaba.

Esa noche, después de cenar la sopa que Eva había preparado con la ayuda de Clara, lleve a mi hija a la cama. Eva nos siguió, sentándose en el suelo junto a la cama mientras yo leía "La Bella Durmiente". Sus ojos ámbar seguían las ilustraciones con la misma fascinación de Clara, absorbiendo la historia de amor y magia.

Cuando Clara finalmente se durmió, Eva la arropó con un gesto que no era aprendido, sino puramente instintivo.

Por mi parte, abrumado por el día, por las batallas legales, por la propuesta de Clara y mis propias dudas, regrese a la sala.

La botella de whisky, que guardaba para los peores momentos, se asomó de su escondite. Bebi, sin descanso, permitiendo que el alcohol adormeciera el torbellino de mi mente. Las imágenes de Eva I, la mirada de Alejandro, las palabras de Clara, el reflejo de mi cicatriz en el cristal: todo se mezclaba en una sinfonía de angustia.

Me desplome en el sofá, el cuerpo pesado, la mente rendida. No supe cuánto tiempo pasó. Solo senti unas manos suaves que me movían, que me desabrochaban la camisa y me quitaban los zapatos. Una manta cálida me cubrió, y una almohada fresca reemplazó el cojín del sofá. Apenas abri los ojos para ver a Eva, su rostro serio y concentrado, mientras me acomodaba para que descanse.

El sueño me arrastró de inmediato.

La mañana llegó con una luz suave y el trino de los pájaros. Me desperte, completamente descansado. Mi ropa de la noche anterior, plegada y limpia, estaba sobre la silla. La resaca era apenas un recuerdo lejano.

Me levantó y me dirigi al cuarto de Clara. La puerta estaba entreabierta. Y la imagen que vi me dejó sin aliento.

Clara dormía profundamente, abrazada a Eva. Eva, con el pelo oscuro extendido sobre la almohada, tenía un brazo alrededor de la pequeña, su expresión tranquila. Parecía, en ese momento, la madre más natural del mundo.

Me quede allí, observándolas. El sol de la mañana las bañaba en un resplandor dorado. La paz que emanaban era palpable. No había duda. Eva sería la madre perfecta para Clara. Y quizás, solo quizás, la esposa perfecta para mi. Mi corazón, por primera vez en mucho tiempo, no sentía el peso de la cicatriz, sino la ligereza de una esperanza.

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Cynthia Estefanía Galarza
si que tengan su primera vez juntos. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Cynthia Estefanía Galarza
que Nicolás encuentre a Eva. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
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