NovelToon NovelToon
Renací Para Amar Al Villano

Renací Para Amar Al Villano

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / Omegaverse / Amor eterno / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Tras morir en su mundo anterior, Ariel despierta en el cuerpo de un omega marcado como villano en una sociedad omegaverse brutal y jerárquica. Todos aseguran que este omega traicionó, manipuló y causó la muerte de varios alfas importantes.
Pero Ariel no recuerda haber hecho nada de eso.
Condenado a un matrimonio arreglado con un alfa violento —un enlace que, en realidad, es una sentencia de muerte encubierta—, Ariel intenta sobrevivir en silencio… hasta que aparece Kael, un delta poderoso, temido por muchos y leal a nadie… excepto a él.
Kael no solo lo ayuda a escapar.
Lo protege.
Lo reconoce.
Lo ama.
Y Ariel pronto descubrirá que:
Ya se conocieron en otra vida
En esta misma vida, Kael lo conoció cuando ambos eran niños
Kael lo ha buscado en cada existencia
Y que la historia del “omega villano” es una mentira cuidadosamente construida

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 10 – CUANDO EL MUNDO NOS ENCONTRÓ

El silencio después de la confesión no fue incómodo. Fue denso, cargado de todo lo que aún no se atrevían a decir. Ariel permanecía recostado contra Kael, con una mano apoyada sobre su vientre como si necesitara recordarse a sí mismo que era real, que no había sido un sueño provocado por el miedo o el deseo.

Kael, en cambio, estaba alerta.

No porque desconfiara de Ariel, sino porque el mundo nunca había sido amable con los omegas que se salían del guion. Y mucho menos con uno que ahora llevaba en su vientre una vida que el sistema consideraría propiedad del imperio.

—Tenemos que movernos —dijo finalmente, rompiendo el silencio—. Hoy mismo.

Ariel levantó la mirada.

—¿Tan pronto?

Kael asintió con gravedad.

—Tu cuerpo está entrando en una etapa sensible. El aroma cambiará. Y si yo puedo notarlo… otros también.

Ariel sintió un escalofrío recorrerle la espalda. La realidad volvió a imponerse con crudeza. El embarazo no solo era una bendición; también era una vulnerabilidad.

—Entonces no fue paranoia mía —murmuró—. Anoche sentí… como si alguien nos observara.

Kael se tensó.

—¿Dónde?

—Aquí —respondió Ariel, señalando el pecho—. Como una presión.

El delta se levantó de inmediato y comenzó a revisar el entorno, moviéndose con una precisión casi silenciosa. Ariel lo observó, con una mezcla de admiración y culpa. No quería que Kael tuviera que vivir siempre en guardia por su culpa.

—Kael… —dijo con cuidado—. Si esto se vuelve demasiado peligroso, si en algún momento necesitas irte…

El delta se giró bruscamente.

—No vuelvas a decir eso.

No alzó la voz, pero la intensidad fue suficiente para hacer que Ariel se quedara en silencio.

Kael se acercó, se arrodilló frente a él y tomó su rostro entre las manos.

—No estoy aquí por obligación —dijo con firmeza—. Estoy aquí porque te elijo. A ti. A nuestro hijo. Una y otra vez.

Ariel sintió cómo el pecho se le llenaba de algo caliente, casi doloroso.

—Lo sé… —susurró—. Solo tengo miedo de perderte.

Kael apoyó su frente contra la suya.

—Entonces no mires al futuro como una amenaza —respondió—. Míralo como algo que vamos a atravesar juntos.

No hubo más palabras. Comenzaron a recoger sus pocas pertenencias con movimientos rápidos pero cuidadosos. Ariel se sentía más lento, más consciente de cada paso, como si su cuerpo ya estuviera adaptándose a proteger algo más que a sí mismo.

Salieron antes del mediodía, tomando caminos secundarios, evitando aldeas grandes. Kael iba siempre un paso delante, atento a cualquier cambio en el entorno. Ariel, por primera vez, no se sintió una carga por ello. Se sintió protegido.

Fue en el bosque, cuando el sol comenzaba a caer, que todo cambió.

Ariel fue el primero en detenerse.

—Kael… —susurró—. Hay algo mal.

El delta no necesitó más explicación. Su mano fue a la empuñadura de la espada.

El aire estaba quieto. Demasiado.

Entonces lo sintieron.

Aromas чужos. Dominantes. Organizados.

—Consejo —murmuró Kael con rabia contenida—. Nos siguieron.

Ariel sintió cómo el miedo se le subía a la garganta, pero no gritó ni retrocedió. Se mantuvo firme, incluso cuando figuras comenzaron a surgir entre los árboles: guardias, escoltados por emisarios con túnicas claras.

—Ariel de la Casa Aster —proclamó uno de ellos—. Por orden del Consejo, regresa de inmediato. Tu ausencia es considerada traición.

Kael dio un paso adelante, colocándose instintivamente frente a Ariel.

—No tiene nada que decirles.

El emisario sonrió con desdén.

—No le hablamos a ti, delta. El omega pertenece al imperio.

Ariel sintió cómo algo se rompía dentro de él.

Antes, esas palabras lo habrían paralizado. Antes, habría bajado la cabeza.

Ahora no.

—No pertenezco a nadie —dijo, su voz firme a pesar del temblor—. Y no volveré.

Los murmullos se alzaron. El emisario frunció el ceño.

—Estás en estado —dijo de pronto, con una sonrisa peligrosa—. Eso cambia las cosas.

Kael rugió, un sonido bajo, contenido, pero lleno de furia.

—No lo mires.

—Oh, al contrario —respondió el hombre—. El Consejo estará muy interesado en ese hijo.

Fue entonces cuando Ariel entendió algo con absoluta claridad.

No estaban huyendo solo por sobrevivir.

Estaban huyendo para proteger una vida que el mundo quería convertir en moneda.

Kael atacó primero. Rápido, preciso, implacable. No buscaba matar, solo abrir un camino. Ariel se movió cuando él se lo indicó, confiando en cada gesto, cada orden murmurada.

El caos duró minutos que parecieron horas.

Cuando finalmente lograron escapar, el bosque quedó atrás, pero el peligro no.

Se refugiaron en una cueva pequeña, apenas iluminada por la luna. Ariel se dejó caer, agotado, con el pulso acelerado.

Kael se arrodilló frente a él de inmediato.

—¿Estás bien? ¿Te duele algo?

Ariel negó, respirando con dificultad.

—Solo… miedo.

Kael lo abrazó entonces. Fuerte. Protector. Sin reservas.

—Te encontraron porque el mundo aún cree que puede decidir por ti —susurró—. Pero ya no eres el omega que dejaron atrás.

Ariel cerró los ojos, apoyando el rostro en su pecho.

—No —respondió—. Ya no lo soy.

Y mientras el peligro seguía acechando fuera, dentro de ese abrazo nació una verdad imposible de negar:

El amor no los había hecho débiles.

Los había hecho imposibles de romper.

1
Annyely
gracias a mis lectores por su apoyo, saludos y espero que sigan apoyan mis obras 🥰
Yudiela Arboleda: pues es una historia única pero le hizo falta el pasado de ambos mmmmm también ellos no trabajan? de que viven ? los niños van a la escuela? no tuvo controles prenatales ? cael atendió los 3 partos ? ninguno tenía familia amigos personas que se preocuparan por ellos? se amaron mucho eso me queda clarito hubo muchas repeticiones eso lo hubieras utilizado para aclarar estás dudas por qué jugaban tan mal a Ariel por qué le hicieron tanto daño quien era kael es obvio que estaban destinados pero necesitábamos un contexto de por qué llegaron hasta este punto hablar hacerca de cada uno y su pasado y esas reencarnaciones
total 2 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play