Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 10
Amira, Oliver e Iliana, estaban revisando los preparativos de la boda cuando la reina Leonor llego a verlos, y sin dudarlo comenzó a revisar lo que el trio había hecho y comenzó a ayudarlos con aquellos detalles que faltaban.
Leonor, era una mujer hermosa, de cabello castaño, color que le había heredado a su hijo y ojos de color azul verdoso, quien a pesar de su edad seguía siendo una mujer muy hermosa.
Leonor había tenido una vida parecida a la de Iliana, solo que a ella no había tenido el mismo espíritu de la joven, Leonor siempre había sido una joven sumisa que obedecía sin replicar, lo que complico que Marcelo se relacionara con ella, y así había sido hasta que Elda llego a su vida, Elda siendo un espíritu libre y algo rebelde, le enseño a Leonor a decir no y a expresarse, aun si su opinión no era la misma que la de su esposo.
Fue gracias a la intervención de Elda que Leonor logro encontrarse a si misma, y es que la archiduquesa fue ese impulso que siempre necesito sin saberlo, y al encontrase a si misma, Leonor pudo hacerse amiga de su esposo, logrando así la que pareja imperial tuviera un matrimonio armónico, en el cual si bien no surgió el amor, si lo había hecho el compañerismo y el respeto, Elda se volvió rápidamente una gran amiga para Leonor, por lo que cuando esta murió no dudo en auxiliar a la hija que su tan querida amiga había dejado huérfana.
En la nobleza era común que una madre no amamantara a su bebe, pero Elda siempre opino que amantar a un hijo era la clave para fortalecer la relación madre e hijo, es por eso que Leonor, influenciada por las palabras de su amiga, había decidido amantar a Oliver, a pesar de que eso no era lo acostumbrado, y cuando Elda murió, Leonor no dudo en dar su leche para amantar a la hija de su amiga hasta que el archiduque consiguiera una nodriza.
Fue gracias a Elda que Leonor no fue una madre ausente, como había sido su madre para ella, si no que se involucro en la crianza de si hijo, como su amiga le había enseñado, y no podía estar más feliz con el resultado, su hijo la amaba y confiaba en ella y ahora estaba junto a él planeando su boda, y no imponiéndole nada como lo habían hecho con ella.
El cuarteto paso el resto de la tarde puliendo los últimos detalles de la boda, y dichas reuniones se repitieron casi todos los días que siguieron por las siguientes semanas, hasta que por fin llego el tan esperado día de la boda, en la que todo el imperio estaba de celebración al fin y al cabo su príncipe heredero se casaba, en una ceremonia que no solo unía dos vidas, sino que unía dos imperios, lo cual significaba una mejor calidad de vida para el pueblo.
- Estoy muy nervioso, muy nervioso, nunca creí que al casarme me sentiría así – le decía Oliver a Amira, mientras este terminaba de arreglarse y es que como buena amiga, Amira lo acompañaba mientras se arreglaba.
- No debes de estar nervioso, Iliana no ira a ningún lado, no tiene opción, o se casa contigo o vive una vida como fugitiva, y aunque se por muy poco, tu eres mejor opción – le dice Amira a lo que Oliver le saca la lengua.
- Jaja, eres muy graciosa – le dice Oliver a su amiga, aunque su comentario lo ayuda a relajarse un poco.
- Ya hablando enserio, Iliana te ama, y tu la amas a ella, no debes por que sentirte nervioso, ustedes hacen una hermosa pareja y se que serán muy felices juntos, ambos se complementan muy bien, ella es bella, talentosa, inteligente, capaz, valiente y fuerte y bueno, tu eres tú – le dice Amira a su amigo a lo que este le lanza una almohada que tenia cerca.
- Gracias, eso me hace sentir mejor – le responde Oliver, y aunque su respuesta suena irónica, lo dice enserio, Amira siempre sabia como hacerlo sentir mejor.
Los amigos siguieron molestándose otro rato, lo que ayudo a Oliver con sus nervios, y cuando el momento llego ambos abandonaron la habitación de Oliver y se dirigieron hasta el lugar de la ceremonia, y al llegar ambos tomaron sus respectivos lugares, Oliver se dirigió al altar y Amira se fue al lado de su padre, en primer lugar para observar la ceremonia.
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Ver a su mejor amigo casarse fue algo realmente hermoso, Amira podía sentir el amor que la pareja sentía el uno por el otro y no pudo evitar derramar alguna lagrimas de felicidad por su amigo.
La ceremonia había sido hermosa, en donde los votos de la pareja estaban cargados de palabras de amor y no solo de palabras vacías y dichas por compromiso, Oliver e Iliana eran una de las pocas excepciones que había en la nobleza y se casaban por amor, sobre todo en la familia imperial, en donde los matrimonios siempre eran arreglados por el bien del imperio y los sentimientos no eran la prioridad.
La ceremonia se llevo a cabo en el templo mayor, un lugar en el que solo pocos tenían el honor de casarse, ya que estaba reservada solo para la élite de la sociedad.
El templo mayor era una hermosa y enorme edificación de altas columnas blancas y paredes de mármol del mismo color, el blanco solo era roto por los vitrales que habían en el lugar, los cueles estaban lleno de color y contaban la historia del imperio.
A pesar del gran tamaño del templo, a la ceremonia solo unos pocos elegidos tuvieron el honor de asistir, todos representantes de las familias más influyentes del imperio, pero en cambio fuera del recinto la situación era muy distinta, los alrededores del templo estaban repletos de gente, entre nobles y plebeyos, que deseaban ver a la nueva pareja imperial salir del templo ya como una pareja casada, sin duda este era un día para celebrar, un evento que no volvería a pasar hasta dentro de algunos años.