Una vez más Thiago (Rayo) tendrá que enfrentar a sus amigos, pero está vez su estrategia será otra,.
NovelToon tiene autorización de yeimy mora para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Decisiones.
10
Por otro lado, Nicole y Aurora caminaban por el centro comercial, seguidas discretamente por algunos hombres de Rayo.
—Aurora, ¿te gustaría un helado o una malteada? —preguntó Nicole.
—La malteada está bien —respondió la joven.
Ambas entraron a la heladería y se sentaron en la única mesa disponible. Ordenaron sus malteadas y Nicole aprovechó para conocer un poco más a la chica.
—¿Y… qué estudias?
—Señora… —Aurora inclinó la cabeza con timidez—. Soy becada, me he esforzado para mantener ese beneficio. Estudio lo mismo que Alberto. Por ahora busco mi doctorado; mi propósito es el mismo: años de experiencia, maestría y doctorado para llegar a ser microbióloga.
—Ya veo, Alberto lleva una buena competencia. Mira que es difícil para un hombre competir con una dama —comentó Nicole sorprendida.
—No, señora… no quiero competir con su hijo —aclaró Aurora.
—Puede que no, pero es bueno para él. No creo que Alberto quiera dejar pasar un año porque tú lo dejes atrás. Mi hijo es muy competitivo.
En ese momento ambas quedaron en silencio, lo que les permitió escuchar algo que quizá no debían.
—Escuché que llegó hace unos días, pero el señor Enrique Larios anda desesperado… Su hija Mariana desapareció anoche.
A un lado de la señora, Aurora tembló.
—Señora… —titubeó—. Lo escuché… eso no es bueno. Alberto va a…
Nicole guardó silencio al ver cómo los ojos de la chica se humedecían. Esto dejaba claro que Aurora sabía que Alberto tenía sentimientos por la hija de los Larios.
—Es por esa razón que no quiero permanecer en su casa —dijo Aurora—. Alberto me agrada mucho más de lo que usted se imagina, pero estoy dispuesta a no ser una piedra en su camino. Lo que importa es él, lo que siente… su amor por esa chica.
Frente a ella, Nicole sintió un nudo en el pecho. Aurora prefería sacrificar su amor. Pero, ¿cómo traicionar a su hijo y decirle que existía una posibilidad, si él no dejaba de pensar en otra? Nicole lo había comprobado la noche anterior, cuando Alberto le confesó que estaba confundido.
Aun así, Nicole no pensaba interferir en el corazón de ellos.
—Aurora, lamento decirte que esto lo tiene que saber mi hijo. Nunca me perdonaría que no se lo diga.
—La entiendo, señora Nicole. Él tiene que saberlo —respondió la joven, sintiendo un vacío extremo—. Pero como yo misma dije, primero son los sentimientos de Alberto.
Dejó su vaso a un lado.
—No quiero más.
En su mente ya se dibujaba la solución para su corazón: irse lejos, donde pudiera rehacer su vida. Tal vez volver a Europa y terminar sus estudios. Sin embargo, la vida es incierta… y las decisiones que tomamos pueden traer consecuencias de las que luego nos arrepintamos.
Esa misma tarde, Nicole le regaló algunas cosas. Los paquetes fueron puestos en la cama de Aurora, pero quedaron ahí… sin abrir.
Horas después, cuando Rayo volvió, Nicole lo puso al tanto de todo lo que había escuchado. Sin embargo, la reacción de Alberto los sorprendió.
—Debió irse con Pedro. No pienso buscarla; que haga lo que quiera —dijo, sentándose en el sofá con evidente despreocupación.
—Qué bueno, Aurora… —Nicole sonrió con ironía—. Se desanimó; pensó que irías corriendo a buscarla. Ahora estará tranquila.
—Mamá... ¿Ella lo sabe? —preguntó Alberto, poniéndose de pie de inmediato.
A un lado, Rayo captó todo y no dijo nada.
—Mamá, hubieras comenzado por ahí —dijo Alberto, subiendo las escaleras hasta la habitación de Aurora.
Al entrar, le pareció extraño ver los paquetes sobre la cama. No se había tomado el tiempo de acomodar las cosas.
—Aurora… —la buscó hasta en el baño, pero no estaba por ningún lado, ni siquiera su maleta.
—Maldición… se ha ido.
Alberto sostuvo las puertas del clóset y bajó la cabeza.
—Es una idiota… ¿acaso no puede tener paciencia? ¿Por qué las mujeres son tan complicadas? ¿Por qué ella es así? No piensa en las consecuencias.
Lo meditó un momento, sin encontrar respuesta. Desanimado, fue a su habitación y encontró una nota. Sus manos temblaban al abrirla:
"Mi querido Alberto: muchas gracias por tu amabilidad. Nunca olvidaré lo que pasó entre nosotros, pero al final fue solo una noche, una magia inolvidable. Persigue tu amor, tu sueño… No quiero ser un tropiezo, por mí no te preocupes, yo me sabré cuidar."
Al terminar, notó que la caja de chocolates estaba abierta y le faltaban algunos.
—¿Es mejor así?… Pero ella no tiene a nadie aquí… No sé si podrá volver… ¿Y si vuelve y le hacen daño? —se preguntó en silencio. Miles de cosas pasaron por su mente, hasta que apareció el nombre de Pedro Guzmán. Ese hombre puede hacerle daño, fue Aurora quién impidió que cumpliera su propósito. Evidentemente tratará de hacerle pagar por ello.
En ese instante apareció Rayo frente a él y le dijo.
—Mariana Larios no se fue con Pedro. Él mismo emitió un comunicado: también la está buscando. Mariana en realidad está desaparecida. Nadie sabe nada de ella.
—Papá… —Alberto le entregó la nota—. ¿Ahora qué haré?
Pensó que su padre le daría una respuesta, pero no fue así. Tras leer la nota, Rayo le entregó un teléfono.
—Escucha tu corazón.
Comenzaba la encrucijada para Alberto. Ese teléfono contenía todos los números de sus hombres. Ahora los estaba poniendo a disposición de su hijo.
—¡Gracias, padre!
Sin pensarlo más, salió con prisa y subió a su auto. Una vez dentro, llamó a todos y les pidió que lo encontraran en el parque cercano a su casa.