En un reino maldito donde las personas se convierten en bestias al caer la noche, Aria, una joven cazadora, es enviada para eliminar a la Bestia maldita. Pero al llegar descubre que todo lo que decían, era falso y la Bestia de la que tanto temían, la arrastraría a sus más profundos, oscuros y lujuriosos deseos. ¿Podrá Aria acabar con la Bestia maldita o el deseo acabará con ella?
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El espejo oculto
Después del agotador regreso al castillo, Kael, Aria y Fenrir se encuentran en un tenso descanso
-¿Puedes parar?- Fenrir estaba irritado, Kael resonaba la suela de su zapato en el piso constantemente moviendo la pierna, se notaba ansioso e irritado
-No me gusta lo que haces…-
-¿A qué te refieres?-
-¿Por qué tomaste a Aria así?- preguntó acusante, visiblemente celoso
Fenrir soltó una carcajada, definitivamente quedaba humanidad en esa bestia maldita, justo después de que Kael en el bosque sugiriese marcharse al castillo, Fenrir, al ver lo frágil y agotada que estaba la cazadora, la tomó en sus brazos para evitar retrasos en el camino
-Solo la ayudé- explicó, encogiéndose de hombros
-Mantén tus manos fuera de ella, Fenrir-
El guardián volteó los ojos, de pronto la puerta de la biblioteca se abrió de golpe. Aria asomó su cabeza saludando y entró sin timidez
Tenía mejor semblante, vestía un vestido suave color azul oscuro que le había entregado una de las sirvientas, tenía un corte de corazón que pronunciaba sus blancos pechos, el corset ajustaba aún más su cintura y la falda caía por sus caderas, ambos hombres la miraron con deseo
El carraspeó de la mujer los sorprendió, ambos se miraron con el ceño fruncido
-¿Qué les pasa?- preguntó sin entender el entorno
-Nada- respondieron al unísono
-Bueno…-
-Mejor hagamos algo…- Fenrir se puso de pie y caminó hacia el estante central de la biblioteca- ya que hay que buscar el tercer objeto y Aria necesita explorar su magia para ayudarnos aún más, usemos el espejo
Kael lo miró con confusión, no entendía a qué espejo se refería
Fenrir sacó un libro del estante y este se movió unos 30 centímetros a la derecha, hizo una señal para que lo siguieran y Kael se sintió extraño de que un viejo conocido supiera secretos de su castillo. El guardián conduce a Aria y Kael por un pasillo oculto, las antorchas en la pared iluminan débilmente los intrincados grabados arcanos que decoran las paredes. Finalmente, llegan a una sala circular con un altar en el centro, donde descansa un gran espejo cubierto por tela de cuero negro. Fenrir se acerca y deja caer el cuero. Es imponente, con un marco de oro negro tallado con runas antiguas y figuras de bestias aladas. La superficie del espejo está oscura, como si ocultara un abismo infinito en el que no parecen reflejarse
Extendiendo los brazos hacia el espejo susurra -Aquí está, el Espejo del Rey. Una reliquia creada por los primeros hechiceros del reino, aquellos que entendieron el equilibrio entre la magia y el alma. Este espejo es tanto un guía como un juez.-
Kael mirándolo con desconfianza preguntó -¿Por qué no lo mencionaste antes? Podría habernos mostrado la ubicación de los objetos mágicos desde el principio. Y hace años acabar con la maldición cuando recién comenzó-
-Porque este espejo no se usa sin pagar un precio. Cada visión tiene un costo, y no siempre muestra lo que quieres. Muestra lo que necesitas… aunque no estés listo para verlo. Además, no es mi trabajo acabar con la maldición, no soy el único beneficiado-
Aria observa el espejo con el ceño fruncido. Hay algo en él que la incomoda, una presencia latente que parece susurrarle desde el marco -Perfecto. Un espejo que te atormenta con lo que no quieres ver. ¿Qué pasa si no quiero saber?-
-Entonces será tu propia alma la que te guíe. Pero te advierto, Aria, este espejo no miente. Todo lo que muestra proviene de lo más profundo de ti, siempre tendrás curiosidad- dice acercándose hacia Aria como si acechara una presa
Kael cruzándose de brazos se interpone entre ambos -Deberíamos proceder. Si esto puede ayudarnos a encontrar el tercer objeto, no podemos darnos el lujo de dudar. Estamos muy cerca-
-Son unos miedosos, tantas palabras y ninguno se para frente al espejo- Aria da un paso al frente, sintiendo que el peso del aire en la sala aumenta. Su respiración se acelera, pero no retrocede. Coloca una mano temblorosa sobre el borde del marco del espejo, y la superficie oscura comienza a ondular, como si fuera agua líquida. Primero, solo ve su propio reflejo, pero pronto la imagen cambia
-Aria ¡no!- Kael la sujeta del brazo para frenarla, pero rápidamente Fenrir la alenta observando desde atrás -Relájate. Deja que el espejo entre en tu mente. Solo así te mostrará lo que buscas-
El espejo muestra un bosque nevado, con árboles retorcidos y un río congelado. La imagen se detiene en un altar de piedra cubierto de escarcha, donde descansa un objeto brillante: un cristal azul en forma de corazón, pulsando con luz
-Ese debe ser el Corazón del Invierno-
-Está en el Bosque Helado, más allá de las Montañas del Silencio. Pero llegar allí no será fácil-
-Las tormentas que protegen ese lugar… ¿Es magia?- pregunta Aria eclipsada por lo que ve
-Sí, y no es magia común. Es magia antigua de Morganna-
Kael suaviza su agarre y se voltea hacia Fenrir
-No puedo llegar hasta allá- expresa irritado, no pretende dejar a solas a Aria y el guardián
Pero mientras hablan el espejo distorsiona la imagen y cambia mostrándo una colina, el hombre está abandonado a una criatura allí. Colina abajo, un caballo espera a que el hombre se suba, emprenden la marcha a toda prisa y de un salto, atraviesan un portal mágico
La cabeza de Aria parece estallar, Fenrir nota la posición dolorosa de Aria quien sujeta su cabeza entre ambas manos
Antes de que Aria pueda apartarse, la imagen cambia abruptamente. Ahora ve algo completamente diferente: ella misma, en una habitación cálida y acogedora, junto a Kael. Él está demasiado cerca, con una mano acariciando su mejilla. Sus ojos brillan con una intensidad que hace que el corazón de Aria se acelere. La escena insinúa un beso apasionado entre ambos antes de desvanecerse
Aria molesta por revelar sus más profundos deseos se aparta de golpe -¡Esto es una mentira! No tiene sentido-
-El espejo no miente, Aria. Lo que viste es lo que tu corazón desea… aunque no lo admitas- Fenrir no vió la última revelación del espejo, estaba de espaldas tratando de sacudir a Aria
Kael la mira con curiosidad, inclinando ligeramente la cabeza -¿Qué fue lo que viste?-
Aria evadiendo su mirada, con las mejillas sonrojadas -Nada que importe. Ahora es tu turno, me iré de aquí!-
Sale de la habitación secreta echa una furia, dejando confundidos al par de hombres bestias