"Cuatro esposos, cuatro muertes misteriosas, una viuda sospechosa. El detective Eduardo Rizzo se infiltra en la vida de Julieta Vera, la enamora y se casa con ella. Pero cuando la verdad sobre su investigación salga a la luz, ¿podrá su amor sobrevivir al peligro y la traición?"
NovelToon tiene autorización de Angie de Suaza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 8
Julieta, en la mira de las autoridades.
Pasaron dos años y en el Departamento Federal de Investigaciones, el equipo élite se reúne para reactivar un caso, que por trámites burocráticos había quedado en ventana de espera.
―Se reabre el caso de la muerte de Fabio Legarreta; su viuda es uno de los principales sospechosos de su muerte. Julieta Vera, 26 años, licenciada en administración, actualmente es la CEO de la inmobiliaria Lozano y Constructores, y la cual ha mandado a cuatro esposos al más allá. «Qué interesante» ―El comisario Florez habla esto último para si mismo y le pregunta al líder de su equipo élite. —Rizzo, ¿qué datos tienes de ella?
―Comisario, se trata de Julieta Vera, viuda de Lozano, de Rinaldi, de Scola y hace dos años de Legarreta. En todas las muertes de sus esposos ha salido bien librada. El primero, su certificado de defunción indica que murió por un infarto fulminante y ella heredó la mitad de sus bienes; el segundo fue muerto a bala en un ataque perpetrado por sus enemigos, en donde heredó parte de sus bienes, el occiso había dejado un testamento horas antes de ser asesinado; el tercero se suicidó luego de la boda, ahorcándose en el baño donde se llevaba a cabo la recepción, pero este era un hampón que le robaba a ella y a su difunto segundo esposo, y los bienes que le fueron incautados se le devolvieron a ella en pago al robo sistemático del que fue víctima; y el cuarto murió en un accidente de auto al salir junto a ella a su noche de bodas rumbo a Lobos. Por este caso fue que se abrió la investigación, pues al parecer los frenos del auto fueron alterados y la familia del difunto la declaró a ella como principal sospechosa, argumentando que el doctor no tenía enemigos.
El inspector Rizzo termina de dar los datos de las muertes de los difuntos esposos de Julieta Vera, y los demás compañeros del grupo investigativo empiezan a dar sus teorías.
―La señora los asesina para quedarse con sus fortunas, eso está claro. ―La agente López da su opinión.
―Sí, pero sus coartadas han sido válidas. Y sin pruebas no podemos arrestarla. ―El agente Valdivieso expone un punto válido.
―Entonces hay que infiltrarse en su entorno. Así recopilar las pruebas que se necesitan para atraparla. ―Rizzo sabe que esa es la única forma.
―¿Y cómo lo hacemos? ―La agente López es aún una novata, pero con gran entusiasmo, pues a pesar de ser hija del comisario mayor, su puesto en la división de investigaciones se lo ha ganado a pulso.
―Hay una oferta laboral para secretaria en la inmobiliaria; al parecer, su actual secretaria se pensionó. López, es tu momento de demostrar cuánto vales. Te vamos a hacer el perfil de una jovencita con estudios técnicos, recién enviudada, que necesita salir adelante con su pequeño hijo. Eso la conmoverá, pues últimamente ese es el perfil de las mujeres que ha seleccionado para entrar a laborar en sus empresas. ―El comisario le hace esa propuesta a la hija de su superior, la cual acepta gustosa.
―Pero eso no es suficiente. Ser secretaria, solo abarca el ámbito laboral, necesitamos alguien que entre a su entorno más íntimo. ―Valdivieso da su argumento, el cual es demasiado válido ―Ahí es donde están sus víctimas.
―¿Y cuál es el perfil que ella busca en sus supuestas víctimas? ―pregunta la agente López.
―Hombres millonarios, guapos y mucho mayores que ella. ―Cuando Valdivieso termina de hablar, todos se quedan mirando a Rizzo.
―¿Qué ¿Por qué me miran? ―Rizzo responde con odio, pero ya se imaginan de qué hablan. ―Yo no soy millonario.
―No, pero en tu nuevo perfil sí. ―Le contesta el comisario, dando por hecho que él será el infiltrado perfecto en la investigación. ―Te llamarás Eduard Rossi, 45 años, viudo, un hijo que vive en Córdoba, recién llegado a Buenos Aires para establecer su negocio de automóviles. Necesitas una inmobiliaria de renombre que te venda un edificio o local donde inaugurar una sucursal de tu negocio. ―El comisario rápidamente organiza su perfil. Y las identidades de los dos agentes serán asignadas al día siguiente en que se llevara a cabo su plan.
Han pasado dos años desde su última tragedia, y Julieta se negó a recibir ayuda terapéutica. Piensa que lo que aprendió de Fabio ayudó en su duelo, pero en realidad construyó un muro a su alrededor y se convirtió en una máquina adicta al trabajo.
Julieta rechazó la herencia. Todo se lo dejó a sus padres y hermanos, aunque eso no impidió que la llamaran asesina. Eso es lo que más le duele, las acusaciones injustas. Sin embargo, Julieta ignora que su familia política la había demandado, lo que activó la investigación de las muertes de sus esposos y la puso en la mira de las autoridades.
No quiere volver a pasar por tanto dolor; por tal motivo le ha puesto un candado a su corazón, y para mitigar un poco su duelo ha creado una fundación donde se apoyan las viudas de bajos recursos económicos, con apoyo psicológico, trabajo decente y educación formal para que puedan salir adelante y criar a sus hijos sin ninguna limitante.
Retomó sus labores como CEO y, a pesar de la última pérdida, volvió a ejercer con la misma capacidad de liderazgo que siempre la ha caracterizado, aunque no deja de dolerle los comentarios que hacen de ella, que es la matamaridos, la viuda negra, pero se hace la que no le afecta y sigue adelante.
Ese día llegó como siempre puntual a su trabajo; aunque ya no volvió a sonreír, no deja de ser cordial en su trato con sus empleados. Tenía que hacer unas entrevistas en la mañana para elegir a su nueva secretaria, pues Azucena se había ya pensionado y aún no conseguía su reemplazo.
Una lista de diez aspirantes al cargo fue lo que le entregó Margarita, la recepcionista, y una a una fue pasando a su despacho, pero ninguna le llamaba su atención hasta que llegó el turno de Betty.
―Así que te llamas Janna Lopera, 22 años, viuda… ―Hizo una pausa y la observó detalladamente y Betty puso en ese instante una mueca simulando dolor al escuchar esa palabra. ―Tienes un niño de 2 años. Janna, ¿hace cuánto enviudaste?
―Hace dos años, estaba embarazada de mi pequeño Jason. ―Esto conmovió a Julieta. Se acordó del pequeño que llevaba en su vientre y que no sobrevivió al accidente donde perdió la vida su último esposo.
―Janna, estás contratada, pasa a recursos humanos para que te den una credencial y firmes el contrato. ―Julieta le explica a una entusiasmada Betty ―¿Puedes empezar mañana mismo? Me urge una secretaria.
El primer paso del plan ya está asegurado; solo falta que llegue el nuevo cliente de la inmobiliaria.
Al día siguiente, Betty, osea, Janna, madruga a trabajar y deja a su bebé, que en realidad existe en compañía de su madre, la cual está al tanto de la misión que su hija de manera encubierta va a realizar. Llega al edificio muy puntual, y con su credencial en mano se dirige hasta el piso diez, donde están las oficinas. Su misión el día de hoy es organizar la agenda, para que el agente Rizzo haga su entrada como Eduard Rossi.