La joven Caramel tiene una nueva oportunidad de vida, y está decidida a no cometer los errores del pasado, tomar sus propias decisiones, si puede, desquitarse un poco de aquellos que la hicieron sufrir y ¿por qué no? Encontrar un verdadero amor.
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Rechoncha
Actualidad
Beatrice es la más poderosa maga en este momento, por ello, es una de las más solicitadas del oficio. Reside oficialmente y trabaja en la Confederación de Magia, ubicada en el reino de Údine, es decir, no suele estar en el reino de Manziana, afortunadamente, según el gremio de información, en este momento se encuentra en la casa antigua del marquesado Cardinalli.
Debido a que es una maga “profesional” y está respaldada por la Confederación se considera que no pertenece a ningún reino en particular, es decir, no está obligada a responder a los gobernantes, a menos que la petición llegue directo de su oficina, pero como la solicitud esta vez es personal, nada la obliga a atenderlos.
La respuesta que Stefan recibió del marquesado es que si desean esperarla pueden hacerlo al menos seis meses, pues tiene múltiples compromisos, así que tras comunicarle los resultados a Gavin este inmediatamente sospechó que todo era un plan de Caramel para hacer que se retractara de sus palabras.
Gavin: (Molesto) ¡¡¡Tienes que traer a la maga lo más pronto posible!!!
Stefan: (Imperturbable) Alteza si me dice cuál es la urgencia que requiere la presencia de la maga, podría negociar mejor con ella…
Gavin: (Asustado) ¡¡No tengo por qué decirte todo lo que pasa conmigo!! ¡¿Por qué debería confesarme contigo?! ¿Crees que estoy ocultando algo? ¡¡Mejor ve por ella y tráela arrastrando si es necesario…
Tras suspirar de frustración, a Stefan no le quedó más que marchar rumbo al marquesado, desde siempre se ha preguntado por qué el odio de Gavin hacia Caramel, ella nunca ha sido una niña mala, al inicio, cuando la conoció, le parecía buena, pero el hecho que idolatrara al Príncipe le daba náuseas. Luego, como a los 10 años cambió y fue su oportunidad de hacerse amigos.
Todo ocurrió tras la expulsión del joven Acedo, cuando Caramel lo buscó para hablar, él siempre se mostró demasiado serio y nunca había interactuado mucho con ella.
Al ser educado para ser el principal lacayo del Príncipe heredero, fuera quien fuera, debía obedecer las reglas o su padre lo golpearía –literalmente—pero como era de la edad de Gavin por eso estudiaba con ellos. Un día, ella se le acercó ofreciéndole unas galletas que preparó su nana.
Stefan: (Serio) ¡No voy a ayudarte a hacerle maldades al Príncipe!
Caramel: Nadie ha dicho que me asistas en mis particulares interacciones con él… no debes estar tan a la defensiva…
Stefan (Ofendido) ¿Qué otra cosa debo pensar si sólo me hablas ahora que no está Acedo?
Caramel: Bueno, lo que pasa es que desde el primer día que te vi me mirabas igual que Gavin, como si mi sola presencia te ofendiera, así que ahora que, efectivamente, no está Acedo, quiero saber cómo es que te insulté o qué te hice para que me veas tan mal desde que nos conocemos.
Stefan (sorprendido): No me has ofendido… no… nunca creí que pensaras que me desagradas… honestamente, (apenándose) yo quería jugar contigo y con Acedo, pero no puedo jugarle malas pasadas al Príncipe… mi papá… me castigaría.
Caramel: (Emocionada) Entonces… ¿quieres ser mi amigo? Prometo no meterte en mis maquinaciones contra Bombón Primero.
Stefan: (Sorprendido) ¿Bombón… Primero?
Caramel: (Explicativa) Claro… ya sabes… por la canción… hubo un rey en un castillo… que pese a ser tan dulce, ¿tenía amargo el corazón?
Stefan (Sorprendido): No… conozco esa historia, pero… me interesa, sólo no quiero hacerle nada malo al Príncipe.
Caramel: (Sonriendo) No te preocupes, lo que quiero es poder hablar con alguien, y tal vez que me expliquen si estoy malinterpretando al nariz de cacahuate…
A partir de ese momento, Caramel y yo comenzamos a charlar más, la relación era completamente diferente a la que tenía con Acedo, pues en realidad hablábamos de problemas de la escuela, le encantaba hacerme preguntas sobre magia y criaturas míticas, la ayudaba a “entender” las intenciones de Gavin, nos burlábamos, pero la dejaba sola en sus travesuras, por lo que me decía que parecía “coraje” el perro cobarde… nunca se lo tomé a mal, porque sí tenía miedo, pero a mi padre, no a Gavin.
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POV Caramel
Hace ocho años
Con Stefan aprendí que en este mundo existe la magia y las criaturas míticas, pero en mi primera vida nunca escuché mencionar esto, nunca experimenté algo como poderes especiales, Gavin tampoco los tenía, y hasta donde vi, Acedo menos.
Sin embargo, no mucho después, de mi compromiso, en la soledad de mi habitación descubrí que mi cuerpo sí tiene magia, primero me asusté… ¿por qué antes no la tuve y ahora sí? No le dije a nadie porque me dio miedo; pero con ayuda de Stefan comencé a estudiar el tema, y teníamos largos debates sobre lo que se puede o no hacer.
Me explicó que se cree que la magia viene de alianzas con seres míticos, pero yo soy capaz de invocar y crear cosas con el poder de mi imaginación, eso sí, todo tiene un costo y he notado que es netamente energético, por lo que la grasita que tenía mi cuerpo comenzó a gastarse.
De esto me di cuenta luego de que sin querer queriendo hice aparecer un pequeño broche para el cabello en el que había estado pensando desde hace tiempo, al inicio me sentí tan cansada como si hubiera corrido un maratón, y dormí hasta el siguiente día, conforme fui creando, principalmente pasadores y pequeños adornos, me di cuenta de que mi ropa comienza a quedarme cada vez más holgada.
Posteriormente, Stefan me ayudó a encontrar un libro que describe técnicas y algunos hechizos mágicos, para hacer cosas más específicas, según leímos los magos deben hacer un vínculo con un ser mítico, pero no sé cómo se hace, creo que lo primero debe ser encontrar alguno, la verdad me gustaría vincularme con un hada o un elfo… tradicionalmente son seres considerados hermosos y poderosos, pero bueno… como dije, lo primero es toparse con uno.
Creo que no les he hablado de un pequeño detalle. Resulta que siempre fui una niña rechoncha, es decir, con sobrepeso, y ese es uno de los motivos de burla del Príncipe, la diferencia es que hasta el día de mi fallecimiento –es decir, toda mi vida pasada—tuve esa apariencia robusta, y él nunca se fijó en el color de mi cabello (pelirroja), mis facciones simpáticas, y mis bellos ojos color azul menta.
Ahora creo que, como al final de cuentas, Gavin era mi mundo –según las instrucciones de mi madre—yo tenía lo que más deseaba, y nunca tuve la necesidad de explorar opciones, no la necesitaba, para mí sólo había un camino frente a mí, inclusive cuando me enfrentaba con Laura era con palabras, chismes, haciéndola caer y esas cosas, pero nunca usé magia.
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