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Entre Sombras.

Entre Sombras.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: K-la.escrit.

Alexia es una chica pobre y Milton es el famoso matón escolar. A cambio de pagar su matrícula escolar Milton le pide clases particulares. Qué podría terminar pasando entre ellos?

La novela ya está finalizada.

NovelToon tiene autorización de K-la.escrit. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

El espejo de cuerpo entero en el cuarto de Alexia tenía una grieta que recorría el reflejo de su frente hasta su barbilla, como una cicatriz que dividía su rostro en dos. Se miró con ojos verdes cargados de aprensión. Sobre la cama, desparramadas, estaban las únicas prendas que poseía que no tenían agujeros visibles: unos jeans desgastados por el roce de los años y un suéter de lana color ceniza que, a fuerza de lavados, se había vuelto una sombra de su tono original.

Sus manos temblaban mientras se lo ponía. La tela, áspera y fina, se ajustaba a su cuerpo delgado con una frialdad que parecía calar hasta sus huesos. Se sentía pequeña, insignificante. Era una intrusa en un mundo que no le pertenecía, un error de cálculo en la vida de Milton Vance. Y ahora, iría a su casa. La mansión Vance, un lugar que ella solo había visto en fotografías de revistas de sociedad, se erguía en su mente como una fortaleza impenetrable diseñada para rechazar a personas como ella.

—No es suficiente —susurró para sí misma, la voz apenas un hilo de aire en la habitación silenciosa—. Nunca es suficiente.

Salió de su departamento, su mochila colgada de un hombro, con el corazón martilleando contra sus costillas como un ave enjaulada. La parada del autobús estaba a seis cuadras. Caminaba deprisa, bajando la cabeza, tratando de pasar inadvertida entre los transeúntes matutinos, pero el destino, o quizá la arrogancia de Milton, tenía otros planes.

Un rugido profundo, gutural, sacudió el pavimento. Un deportivo negro, cuya carrocería relucía bajo el sol como una joya oscura, se detuvo bloqueando su camino en la acera. La ventanilla del copiloto descendió con un zumbido eléctrico, revelando la silueta de Milton. Sus ojos negros, tan fríos y profundos como el petróleo, escanearon a Alexia de pies a cabeza con una parsimonia que le revolvió el estómago.

—¿Qué es esto? —preguntó él, su voz cargada de una burla que no buscaba ocultar. Señaló el suéter descolorido con un gesto despectivo—. ¿Vas a una audición para interpretar a un mendigo o es que ese es tu mejor esfuerzo de supervivencia?

Alexia se detuvo, apretando las correas de su mochila hasta que sus nudillos se volvieron blancos.

—Es lo que tengo, Milton. No todos vivimos en un palacio.

—Pues qué lástima —replicó él, soltando una risa seca—. Porque mis padres tienen el ojo clínico de un águila y la calidez de un témpano de hielo. Si entras a mi casa vistiendo como si acabaras de salir de un vertedero, mi madre te devorará antes de que pueda presentarte. Sube.

—¿A dónde?

—Al coche. No voy a permitir que te vean conmigo luciendo así.

Alexia dudó, pero la mirada de Milton, intensa y exigente, no le dejó más opción. Subió al asiento de cuero del deportivo, que olía a incienso caro y a algo que ella identificó como poder. El motor volvió a rugir y salieron disparados, dejando atrás las calles grises y familiares para adentrarse en los distritos donde los árboles parecían podados con regla y las aceras no tenían ni una sola mancha de polvo.

El coche se detuvo frente a una boutique de lujo, un edificio de mármol negro donde los maniquíes vestían ropas que valían más que los ingresos de un año de su familia. Milton salió del coche y, antes de que ella pudiera siquiera protestar, la tomó del brazo con una firmeza sorprendente, guiándola hacia el interior.

—No necesito esto, Milton —protestó ella, sintiéndose diminuta entre las vitrinas de cristal.

—Necesitas que dejes de avergonzarme —respondió él, ignorando sus palabras.

La encargada se acercó a ellos como si Milton fuera el sol y ella un planeta orbitando a su alrededor. Él no pidió precios, no preguntó por las tallas; simplemente empezó a señalar. Vestidos de seda oscura, abrigos de cuero italiano cortados a la medida, pantalones de vestir de telas que parecían fluir como el agua.

Alexia fue arrastrada a un probador. Durante la siguiente hora, se convirtió en una muñeca de trapo en manos de la moda de alta gama. Cada prenda que se probaba le parecía un disfraz, una mentira. Pero cuando salió con el último conjunto —un pantalón de cuero negro ajustado, una blusa de seda color medianoche y una chaqueta corta que acentuaba su cintura—, el silencio cayó sobre la habitación.

Milton, que había estado mirando su teléfono con impaciencia, levantó la vista. Su expresión cambió al instante. Sus ojos negros recorrieron la figura de Alexia con una voracidad nueva, una chispa que la hizo estremecerse. Ella se vio reflejada en el espejo y apenas se reconoció. El negro absoluto, el corte moderno y agresivo de la ropa, le daba un aire de sofisticación sombría. Era hermosa, sí, pero también intimidante, como si hubiera sido reclamada por la misma oscuridad que Milton personificaba.

—Perfecto —dijo él, acercándose tanto que ella pudo sentir el calor que emanaba de su cuerpo—. Ahora sí pareces alguien que merece estar a mi lado.

Él no se dio cuenta, o tal vez sí, de que al elegir esas prendas había buscado un reflejo de sí mismo. Ambos vestían de negro, cuero y sombras. Parecían dos piezas de un mismo rompecabezas oscuro. Alexia se sintió abrumada por la forma en que él la miraba, no como a una tutora, sino como a una posesión que acababa de pulir.

—¿Por qué haces esto? —preguntó ella, con la voz temblorosa.

Milton extendió una mano y le apartó un mechón de pelo de la cara, sus dedos rozando su mejilla por una fracción de segundo más de lo necesario.

—Porque ahora eres mi responsabilidad, Alexia. Y nadie toca lo que es mío.

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Sayuris Paola Venecia Barcelo
viejo verde, dale su merecido......
Sayuris Paola Venecia Barcelo
me encanta 🥰
Mary Cabrera
estubo muy bonita, pero me faltó que paso con la mamá de ella? y él amigo patric nunca salió que era su mejor amigo 🤔 pero estubo bonita
Mary Cabrera
que lindo 😍 se casaron y van a estar juntos creando una bella familia sin la sombras del pasado
Mary Cabrera
viejo desgraciado, y la mamá otra porquería donde está?
Mary Cabrera
estos son el nos bestias desalmados🤨 como latigazos? ni por qué fueran la época antigua , y ahora ella va pensar que se fue y se burlo de ella por qué no aparece 😏
Mary Cabrera
hay está el error no hablar, 😏 siempre es lo mismo
Mary Cabrera
El la está ayudando que le de ropa que bien , no tiene si no ropa vieja y desgastada, esto va a ser y ya es para bien le pago sus estudios hasta que termine y ella solo va a ayudarlo a él es un buen trato
Lucía Lombardi
Al final todo salió bien 🥰
KureRoseta
Que lindo un final feliz ☺️
KureRoseta
Que hombre más cínico 😒
KureRoseta
Parece cachorrito el prota 😭
KureRoseta
Ya empezaron los malentendidos a penas se ven 😒 pobres
KureRoseta
Los castigos familiares a veces son muy fuerte. Yo no aguanto ni el primero 😭
KureRoseta
Me encanta esto 🤭 huele a peligro 😮
KureRoseta
Que lindo los pensamientos del protagonista 🤭🥰
Aria Samé Nieves
Me pareció perfecto. No es muy extenso así que no cansa en la lectura..
Aria Samé Nieves
Me encantó la historia 🥰
Aria Samé Nieves
Así me gusta que sea un protector y machote 🤭
Aria Samé Nieves
Me está gustando este chico 🥰
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