Ciento veintitrés años después de que la Inquisición del Primer Mandato silenciara un ritual prohibido, extraños acontecimientos comienzan a extenderse por todo el Imperio.
Enkyo, un joven de la ciudad de Newline, sueña con seguir los pasos de los soldados imperiales a pesar de la oposición de su padre. Sin embargo, cuando una expedición de caza termina en tragedia, presencia algo que no debería existir.
Bajo la superficie del mundo, antiguas fuerzas olvidadas desde hace mucho tiempo comienzan a despertar. Mientras verdades ocultas vuelven a emerger y las sombras de una era perdida regresan, Enkyo se verá atrapado entre el Imperio, el conocimiento prohibido y un legado más antiguo que la propia humanidad.
Algunos heredan reinos. Otros heredan pesadillas.
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Capítulo 5 — Lo que permanece oculto (Parte II)
Las palabras de la mujer hicieron que Enkyo sintiera que varias piezas comenzaban a encajar.
Sin embargo, por mucho que intentara comprender la situación, todavía no conseguía entender qué estaba ocurriendo realmente en aquel lugar.
Sabía que intentar ayudarla mientras se encontrara en ese estado sería inútil.
—Por favor, espere aquí. Regresaré pronto con ayuda.
La mujer no respondió.
Mientras se alejaba, Enkyo no pudo evitar mirar hacia atrás y observar cómo el terror continuaba consumiéndola.
Al salir de la vivienda, una expresión de frustración apareció en su rostro. Se sentía completamente incapaz de hacer algo por ella.
Pero otra cosa llamó de inmediato su atención.
No había soldados cerca.
Enkyo miró hacia ambos lados.
—¿Hola?
No obtuvo respuesta.
—¿Adónde fueron?
La preocupación comenzó a crecer rápidamente.
De pronto, sintió que alguien estaba a punto de sujetarlo desde atrás.
Una mano se posó sobre su hombro.
Enkyo se sobresaltó violentamente y dio un paso hacia adelante mientras su respiración se volvía irregular.
—¿Hablas en serio?
Se volvió de inmediato.
Uno de los soldados se encontraba frente a él.
—No estamos aquí para esta clase de bromas. Se supone que estamos cumpliendo una misión.
El soldado dejó escapar una leve risa.
—Tranquilízate, muchacho. Si ocurriera algo, sería yo quien tendría que protegerte y responder por ti.
Enkyo mostró una expresión confundida ante aquellas palabras, pero decidió ignorarlas.
—¿Dónde están los demás?
—Se supone que se adelantaron para reunirse con el otro grupo. Yo me quedé porque debía esperar a que terminaras de investigar lo que fuera que estabas haciendo.
El soldado cruzó los brazos.
—Así que dime… ¿encontraste algo ahí dentro?
Enkyo vaciló durante algunos segundos.
Finalmente, negó con la cabeza.
—No encontré nada.
El soldado asintió.
—Si eso es todo, será mejor que nos pongamos en marcha. No hagamos esperar a los demás.
De repente…
Un sonido lejano resonó a través de las calles vacías.
Ambos se quedaron inmóviles.
Por instinto, Enkyo y el soldado llevaron las manos hacia las empuñaduras de sus espadas.
El sonido volvió a escucharse.
—Quédate aquí.
Enkyo lo observó con atención.
—Yo iré primero. Después, no dudes en seguirme.
Enkyo asintió.
El soldado avanzó lentamente y dobló por una de las calles.
Enkyo aguardó algunos segundos antes de seguirlo.
Sin embargo…
Cuando giró por la misma esquina…
El soldado había desaparecido.
Enkyo frunció el ceño.
Miró a su alrededor.
Nada.
Bajó la guardia durante un instante y dejó escapar un suspiro irritado.
—Ya puedes dejar de jugar y salir de dondequiera que estés escondido.
No hubo respuesta.
El silencio regresó.
Enkyo comenzó a girar lentamente, buscando cualquier señal de movimiento.
Nada.
Poco a poco, la irritación desapareció de su rostro y fue sustituida por una expresión seria.
Comenzó a caminar.
Su mano no abandonó en ningún momento la empuñadura de la espada.
No lo comprendo… Desapareció en un instante.
Continuó avanzando.
Si esto fuera otra broma para asustarme… No.
Su mirada recorrió los alrededores.
Si fuera así, ya habría salido riéndose.
En ese momento, algo llamó su atención.
Enkyo bajó la mirada hacia la nieve.
Se detuvo.
Comenzó a examinar cuidadosamente el suelo.
Notó que algunas huellas eran más profundas que otras.
Permaneció inmóvil durante unos segundos.
—No puede ser…
Su respiración se volvió más pesada.
Continuó revisando la zona.
Y entonces la vio.
Una pequeña gota de sangre.
Apenas ocho pasos delante de él.
Enkyo se aproximó lentamente.
Se agachó.
Tocó la sangre con la punta de los dedos.
Sus ojos se abrieron ligeramente.
Todavía estaba caliente.
La imagen de su padre apareció de inmediato en su mente.
Recordó cómo Thalion podía determinar direcciones, trayectorias y movimientos observando detalles que otros jamás percibirían.
Enkyo apretó los dientes.
—Incluso con estas gotas… ¿cómo se supone que seguiré el rastro?
Volvió a mirar el suelo.
—Piensa…
Mantuvo la vista fija en la sangre.
—Piensa…
Su mente comenzó a trabajar con rapidez.
—¡Piensa!
Entonces una idea cruzó por su cabeza.
Sin perder tiempo, utilizó el filo de su espada para realizar un pequeño corte en la punta del pulgar.
Varias gotas de sangre cayeron sobre la nieve.
Después avanzó dos pasos y observó el resultado.
Las primeras gotas eran más grandes.
Las siguientes se volvían más pequeñas.
Enkyo volvió a observar las manchas que había encontrado.
Comparó su tamaño.
La distancia entre ellas.
La dirección.
Y finalmente lo comprendió.
Una chispa de determinación apareció en sus ojos.
—Lo tengo.
Se puso de pie bruscamente.
Miró hacia la dirección señalada por las gotas.
Y comenzó a correr a toda velocidad.
Tenía que encontrar al soldado.
Antes de que fuera demasiado tarde.
Enkyo continuó avanzando mientras seguía su rastro.
Al no encontrar ninguna otra pista, redujo el paso.
El frío de la nieve parecía intensificarse con cada minuto que transcurría.
Sin embargo, lo que más lo inquietaba no era el invierno.
Era el silencio.
Un silencio tan absoluto que comenzaba a resultar insoportable.
De pronto, distinguió la figura de un soldado caminando de espaldas varios metros más adelante.
Al verlo, Enkyo no pudo evitar dejar escapar un suspiro de alivio.
Por fin había encontrado a alguien.
Recuperó parte de sus fuerzas y aceleró el paso.
Pero justo cuando estaba a punto de alcanzarlo y hablarle…
El soldado se desplomó sobre el suelo.
Enkyo reaccionó de inmediato.
Corrió hacia él y lo giró para dejarlo boca arriba.
Entonces lo vio.
Todo su rostro había sido destruido.
Arrancado.
Enkyo se paralizó.
Su respiración se volvió pesada.
Sus ojos permanecieron fijos en el cadáver.
Incapaz de parpadear.
Incapaz de apartar la mirada.
Lentamente, comenzó a seguir el rastro de sangre que se extendía delante de él.
Su cuello giró poco a poco.
Su mirada lo siguió.
Observando cada mancha.
Cada gota.
Cada huella.
Hasta recorrer por completo el trayecto.
Y cuando finalmente levantó la vista…
El horror se apoderó de su rostro.
Los cuerpos de varios soldados permanecían esparcidos sobre la nieve.
Desmembrados.
Mutilados.
Reducidos a restos irreconocibles.
La sangre había teñido de rojo el paisaje.
Mientras su mirada recorría la escena, acercándose cada vez más al origen de la masacre…
La vio.
Una extraña entidad permanecía inmóvil entre los cadáveres.
En ese mismo instante, la criatura comenzó a levantar lentamente la cabeza.
Y al hacerlo, Enkyo observó algo que le heló la sangre.
La entidad sostenía por el cuello al soldado que había desaparecido momentos antes.
El hombre todavía seguía vivo.
Apenas.
Enkyo quedó paralizado.
El soldado extendió una mano temblorosa hacia él.
Con las últimas fuerzas que le quedaban…
Consiguió pronunciar una sola palabra.
—Corre…
La criatura ni siquiera reaccionó.
Como si aquella vida no significara nada.
Con un movimiento brutal, le destrozó la tráquea.
El cuerpo cayó sobre la nieve.
Sin vida.
Como si fuera basura.
Enkyo permaneció petrificado.
No podía moverse.
Sus piernas temblaban.
Todo su cuerpo temblaba.
Una presión indescriptible le oprimía el pecho.
Por instinto, bajó la cabeza y sujetó con fuerza una de sus piernas, intentando controlar el temblor.
Pero era imposible.
Jamás había experimentado algo semejante.
Entonces comprendió algo.
La criatura no se había movido.
Todavía lo observaba.
Aquellos ojos de un rojo carmesí…
Tan rojos como una luna empapada en sangre…
Permanecían fijos en él.
Sin apartarse ni un solo instante.
Enkyo retrocedió un paso.
Después otro.
Y otro más.
El terror recorría cada parte de su cuerpo.
Pero la entidad permanecía inmóvil.
No avanzaba.
No atacaba.
No mostraba ninguna intención aparente.
Solo lo observaba.
Y aquello era todavía más aterrador.
Finalmente…
Enkyo se dio la vuelta.
Y corrió.
Corrió con todas las fuerzas que le quedaban.
Sin detenerse.
Sin mirar atrás.
Mientras gritaba desesperadamente.
—¡AYUDAAAAA!
Su voz resonó por toda la provincia.
—¡QUE ALGUIEN ME AYUDEEEEE!
Enkyo corrió hacia el punto de encuentro acordado.
Tenía que encontrar a Julius.
Tenía que encontrar a alguien.
A quien fuera.
Pero cuando llegó al centro de la provincia…
Se detuvo de golpe.
Sus ojos se abrieron por completo.
Ante él se extendía una escena todavía más horrenda.
Los cuerpos de hombres, mujeres, ancianos y niños cubrían el lugar.
Desmembrados.
Mutilados.
Con extremidades arrancadas y dispersas por el suelo.
Y por primera vez desde que había llegado a aquella provincia…
Enkyo comprendió que aquello no había sido un incidente.
Había sido una masacre deliberada.
Permaneció inmóvil, contemplando la devastación extendida frente a él.
Cada cuerpo.
Cada extremidad.
Cada vida arrebatada.
Todo permanecía esparcido sobre la nieve ensangrentada.
¿Qué está ocurriendo…? ¿Cómo pudo suceder algo así?
Cerró los ojos con fuerza.
Su respiración era irregular.
Intentó expulsar aquellas imágenes de su mente mientras repetía una y otra vez:
Tranquilízate… Respira… Concéntrate…
Permaneció así durante varios segundos.
Después abrió lentamente los ojos y dejó escapar el aire que parecía estar aplastándole el pecho.
Su mente continuaba trabajando sin descanso.
¿Qué era esa cosa?
Apretó los dientes.
¡No! Tengo que encontrar a los demás si quiero salir de aquí.
Su mirada recorrió los alrededores.
Necesito reunirme con ellos y descubrir qué está ocurriendo.
Sin embargo, una idea continuaba atormentándolo.
Todavía hay algo que no comprendo…
Recordó aquellos ojos observándolo directamente.
Fuera lo que fuera… ni siquiera intentó perseguirme.
El pensamiento le provocó un escalofrío.
Pero había una conclusión imposible de ignorar.
Aun así, mató a esos soldados.
Su expresión se endureció.
No hay duda. Esa cosa fue la responsable de todo esto.
Enkyo comenzó a avanzar con cautela.
Cada paso estaba cuidadosamente calculado.
Evitaba los cuerpos mutilados y las extremidades cercenadas esparcidas por el suelo.
Entonces…
Una extraña sensación recorrió su espalda.
Su cuerpo se tensó de inmediato.
Se volvió bruscamente.
Nada.
No había nadie allí.
Ningún movimiento.
Y, aun así…
No conseguía librarse de la sensación de que lo observaban.
En ese momento, un recuerdo surgió en su mente.
Durante uno de sus entrenamientos, Thalion le había dicho:
—Debes confiar en tus instintos. El cazador que ignora esa sensación termina convirtiéndose en la presa. Antes de que tus ojos encuentren el peligro, tu cuerpo ya habrá percibido su presencia. Aprende a escuchar esa voz y te mantendrá con vida.
Aquellas palabras resonaron con claridad en su mente.
Enkyo reaccionó de inmediato.
Se dio la vuelta.
Avanzó varios pasos.
Y levantó lentamente la mirada.
Su corazón se detuvo durante un instante.
Allí estaba.
La extraña entidad.
Permanecía agazapada sobre una estructura elevada.
Su postura se asemejaba a la de una bestia preparándose para abalanzarse sobre su presa.
Inmóvil.
Observando.
Esperando pacientemente el momento adecuado para consumir hasta el último aliento de vida.
también me gusta que cada uno tenga una persona la diferente a pesar de que todavía no hay un desarrollo completo de personajes, también puedo notar que en este tipo de trabajo mejor dicho obra, veo una forma expresiva y un léxico muy notable, la manera en Cómo surge una batalla y cómo se logra entender es algo que pocos autores logran describir
estoy muy ansioso de seguir con este tipo de obra la verdad, no muchas veces se ve algo con bastante potencial y de verdad me enamoro de las relaciones que tiene los personajes y el conflicto que hay🩷🩷
I'm truly surprised; the story is increasingly drawing me in and captivating me. And I really don't know how to explain the feeling of how all of this is unfolding at a spectacular pace../Drool//Drool/