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Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Romance de oficina
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El Precio de la Vigilancia.

Al otro día...

El sol de la mañana se filtraba por los cristales del piso cincuenta y cuatro con una claridad hiriente, como si intentara limpiar el rastro de sudor y cuero de la noche anterior.

Mis manos aún temblaban ligeramente mientras servía el café negro en la taza de mármol. El vestido de seda negra estaba guardado en el fondo de mi armario, pero su textura parecía seguir adherida a mi piel, recordándome que ya no era la misma mujer que había cruzado esa puerta de roble por primera vez.

​A las diez de la mañana, el intercomunicador emitió su característico pitido metálico.

​—Adentro. Tú y Claudia. Ahora.

​Mi corazón dio un vuelco. Crucé la mirada con Claudia, que estaba terminando de retocarse su moño tirante. Ella me dedicó una sonrisa de superioridad, una expresión que decía que, sin importar lo que hubiera pasado en aquel club, ella seguía siendo la veterana en este juego de poder.

​Al entrar, el despacho olía a una mezcla de tabaco caro y el perfume cítrico de Adrián. Él estaba sentado tras su escritorio, con la camisa impecablemente blanca y las mangas remangadas hasta los antebrazos, revelando la tensión de sus músculos.

Claudia se detuvo a su lado, apoyando una mano posesiva sobre su hombro.

​—Señor Valdez... —empecé, pero él me cortó con un gesto seco de la mano.

​—Laura, hoy tengo una lección pendiente para ti. Ayer aprendiste sobre la exposición ante extraños. Hoy —su voz bajó a un registro más profundo, uno que me hizo vibrar el pecho— Aprenderás sobre la jerarquía y la invisibilidad.

​Se giró hacia Claudia, quien le devolvió una mirada de absoluta entrega. Adrián se levantó y, sin mediar palabra, la tomó por la cintura, atrayéndola hacia él con una brusquedad que hizo que ella soltara un pequeño jadeo de sorpresa y placer.

​—Quédate donde estás, Laura —ordenó él, señalando un punto exacto frente a la puerta cerrada—. No te muevas. No cierres los ojos. Tu trabajo hoy es ser el testigo de lo que sucede cuando alguien sabe exactamente cuál es su lugar.

​Lo que siguió fue una coreografía de humillación diseñada específicamente para mí. Adrián empujó a Claudia contra el ventanal, dándole la espalda a la ciudad y de frente a mí. Ella, con una eficiencia profesional que me revolvió el estómago, comenzó a desabotonar el pantalón de Adrián mientras mantenía sus ojos fijos en los míos, desafiándome y marcando su territorio.

​Adrián la poseyó allí mismo, de pie, con una intensidad fría.

No había la urgencia del deseo compartido; era una demostración de mando. Él la usaba a ella para castigarme a mí, para recordarme que, aunque yo fuera su "hoja en blanco", había otras que ya conocían cada centímetro de su caligrafía.

​El sonido de la carne chocando contra la carne, los gemidos controlados de Claudia y el silencio sepulcral de la oficina crearon una atmósfera asfixiante.

Yo permanecí inmóvil, con las uñas clavadas en las palmas de mis manos.

Mis anteojos se empañaron ligeramente, pero no me atreví a subirlos. Tenía que ver cómo él la sujetaba por el cuello, cómo sus dedos se hundían en sus caderas con la misma fuerza que habían usado conmigo en el club.

​Él no apartaba la vista de mí.

A través del espacio que nos separaba, su mirada era un látigo. Cada embestida que le daba a Claudia parecía estar dirigida a mi resistencia. Me estaba obligando a tragarme mi orgullo, a observar la realidad cruda de su mundo: en Valdez Corp, todos éramos herramientas.

​Cuando terminó, el silencio que regresó al despacho fue más violento que el acto mismo.

Claudia se recompuso con una rapidez aterradora, alisando su falda de tubo y volviendo a su máscara de jefa de personal, aunque sus mejillas estaban encendidas y su respiración aún era errática.

Me dedicó una última mirada de triunfo antes de volverse hacia Adrián.

​—¿Algo más, Adrián? —preguntó ella, ignorándome por completo.

​—Vete, Claudia. Tengo trabajo que revisar con Laura.

​Ella salió con la cabeza alta, dejando tras de sí un rastro de su perfume cítrico mezclado con el olor del sexo reciente. Mientras yo me quedé a solas con él.

Adrián se sentó de nuevo, ajustándose la ropa con una calma que me resultaba insultante. Se sirvió un poco de agua y bebió con lentitud, observándome por encima del borde del vaso.

​—¿Qué has aprendido hoy, Laura? —preguntó, su voz suave, casi amable.

​—He aprendido que usted no tiene límites —respondí, mi voz apenas un susurro cargado de una rabia que no podía ocultar.

​—No — respondió, dejó el vaso sobre la mesa y se inclinó hacia adelante—. Has aprendido que la envidia es una forma de lealtad. Te ha dolido verlo. Te ha dolido no ser tú la que estaba contra ese cristal.

​Se levantó y caminó hacia mí, deteniéndose a escasos centímetros. El calor de su cuerpo todavía era palpable, tomó mis anteojos y los deslizó por mi nariz, pero esta vez no para quitármelos, si no para ajustarlos con una precisión quirúrgica.

​—Limpia el ventanal —ordenó, señalando la marca que el cuerpo de Claudia había dejado en el vidrio.

— Y hazlo mientras yo termino de leer estos informes. Quiero que cada vez que pases el paño, recuerdes lo que viste. Quiero que esa imagen sea lo único en lo que pienses cuando te vayas a casa esta noche.

​Me entregó un paño de microfibra que guardaba en su cajón.

Me acerqué al cristal, sintiéndome más pequeña que nunca. Mientras limpiaba el rastro de la otra mujer bajo su atenta mirada, comprendí la verdadera naturaleza de su juego.

Él no quería mi cuerpo, no todavía. Quería mi cordura. Quería romper cada una de mis defensas hasta que lo único que quedara de Laura fuera una necesidad absoluta de su aprobación.

​Y lo peor, lo que me hacía odiarme mientras frotaba el cristal, era que tenía razón... Me dolía. Y ese dolor se estaba convirtiendo en el único motor de mi existencia.

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💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

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Nancy RoMo
pobre laura llego a la cueva del lobo otra vez 😬😬😬
Marshaan Sanchez
Dios mi que quiere ese Adrián o mejor que busca de ella será que en algún momento se entregará al amor dejar las armadura ,dejara que ella se su centro su motor está es un rompe cabeza de de millares de Fichas me tiene como si tú viera leyendo algo similar que Drácula jajaja pero moderno 😘❤️
Milcaris
Ir hasta allá no va a impedir que Adrian siga jugando con Mariana solo por torturarla
Milcaris
Adrian está haciendo todo para que vuelvas a él si o si.
victor hernandez
Maravillosa me tiene ignotizada
victor hernandez
Maravillosa me tiene ignotizada
victor hernandez
Esta arrecha la trama no contaba con esa jugada de Adrián pero Laura desafíalo hasle saber con su mismo juego de seducción qué no te domina hazlo desearte que haga tu voluntad
victor hernandez
Cual es la razón real que el quiera a laura bajo su dominio autora lo que el no contaba era que ella lo iba a desestabilizar
Nancy RoMo
de verdad es imposible no odiar a adrian 😮‍💨
Kim Nava
que hombre tan miserable
solo la quiere de espectadora y a ser la sufrir más
y más loca ella sintiendo celos de su prima 🙄🙄🙄 patética Adrian solo las utiliza como trapos y las desecha y ella cree que con ella cambiará
Milcaris
Cómo elegir a un hombre que juega tan sucio.
Marshaan Sanchez: mi madre será el que movió sus hilos será que la enamorara a ella para vengarse no estos está de Yeyo y medio 😍
total 1 replies
Milcaris
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻 Sigue así los golpes bajos para Adrián. Que sufra, que le duela, que le cueste.
Marshaan Sanchez: castigarlo mami que tú puedes el se cree el dueño del mundo y que los que vivimos al rededor le pagan renta ❤️😅
total 1 replies
Milcaris
No lo hagas porque Adrián te da un beso y luego te desecha y te dice que sigues siendo igual.
Milcaris
Adrian está como esos que no come ni deja comer.
Milcaris: Pero para destruir y no construir
total 2 replies
Milcaris
Pensabas que te iba a decir algo romántico y las mariposas revoloteando más fuerte.
Milcaris: si 🤣🤣🤣🤣
total 2 replies
Yura Ran
Maucris y entonces no habrá paz....?
Kim Nava
este Mensaje está loco 🙄
Nancy RoMo
adrian no conoce los limites 😬😬😬
Yura Ran: mente perversas
total 1 replies
victor hernandez
Vaya de verdad que eres regia impenetrable cuando lo propones
victor hernandez
Jajajajaja que te vea Adrián se va a morir ☺️
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