trata de Lukas un líder de una pandilla el cuál es hermano mayor de takimechi claro los dos tenían sus diferencias y Lukas tiempo Después conoció a Leonardo que con el pasar de los día se empezó a enamorar de el hasta que ahora estaban a nada de casarse pero acurrucó algo inesperado Lukas fue plantado en el altar
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la prueba de Leonardo
si
El sonido de los pasos era cada vez más fuerte.
Más cercano.
Más inevitable.
Leonardo se quedó solo en medio del pasillo.
Sin salida.
Sin apoyo.
Solo él… y su decisión.
Respiró hondo.
Cerró los ojos un segundo.
Y cuando los abrió…
ya no había duda.
—Bien… —murmuró—. Hagámoslo.
Los primeros hombres aparecieron.
Armas en mano.
Miradas frías.
Entrenados.
—Ahí está —dijo uno—. No lo dejen escapar.
Leonardo no retrocedió.
Ni un paso.
El primero se lanzó.
Leonardo esquivó rápido.
Golpe directo al estómago.
Seco. Preciso.
El hombre cayó.
Segundo.
Ataque lateral.
Leonardo bloqueó y contraatacó.
Rápido.
Sin desperdiciar movimiento.
Pero no eran pandilleros.
Eran más.
Mejor preparados.
Tres más avanzaron al mismo tiempo.
Leonardo dio un paso atrás.
Evaluando.
Recordando.
Todo lo que había aprendido ahí.
—Así que esto querían… —murmuró.
Se movió.
Rápido.
Fluido.
Como alguien que conocía ese lugar mejor que nadie.
Golpe.
Esquive.
Derribo.
Pero eran demasiados.
Uno logró sujetarlo.
Otro apuntó directo.
Silencio.
Un segundo.
Leonardo giró el cuerpo—
Golpeó al que lo sujetaba—
Y desvió el arma justo a tiempo.
Ruido seco.
El disparo no lo alcanzó.
Pero ahora…
sabían que no estaban jugando.
Leonardo respiraba más fuerte.
Pero no se detenía.
—Vamos… —susurró—. Un poco más.
Mientras tanto…
🔻 Con Lukas y Kai
Corrían por el pasillo alterno.
Oscuro.
Silencioso.
—¿Confías en él? —preguntó Kai.
—No —respondió Lukas sin dudar.
—Entonces lo dejaste morir.
Silencio.
—Le di una elección.
Kai lo miró de reojo.
Sonriendo apenas.
—Eres peor de lo que pensaba.
Lukas no respondió.
Pero en su mente…
contaba el tiempo.
🔻 De vuelta…
Leonardo ya estaba rodeado.
Más hombres.
Más presión.
Su respiración era pesada.
Su cuerpo empezaba a resentirlo.
Uno de ellos habló por radio:
—Objetivo contenido. Preparando eliminación.
Eso fue suficiente.
Leonardo levantó la mirada.
Y sonrió.
—Entonces no queda nada que perder.
Se lanzó.
Con todo.
No se contuvo.
No se guardó nada.
Golpes más fuertes.
Más rápidos.
Más arriesgados.
Uno cayó.
Otro.
Y otro más.
Pero también recibió.
Un golpe en el rostro.
Otro en el costado.
Aun así…
seguía de pie.
—¿Por qué…? —murmuró uno de los hombres, sorprendido—. ¿Por qué peleas así?
Leonardo escupió sangre a un lado.
Y respondió:
—Porque esta vez… sí estoy eligiendo.
Silencio.
Y entonces—
Explosión.
Una puerta lateral estalló.
Humo.
Confusión.
—¿Qué—?
Entre el caos…
una figura apareció.
—Llegué tarde…
Era Takemichi Hanagaki.
—Pero no lo suficiente.
Leonardo abrió los ojos, sorprendido.
—¿Tú…?
Takemichi se puso a su lado.
Aunque claramente no era el más fuerte…
su determinación era firme.
—No voy a dejar que mueras aquí.
Silencio.
Leonardo lo miró unos segundos.
Y luego…
sonrió levemente.
—Entonces… no estorbes.
Y ambos se prepararon.
Porque la pelea…
aún no terminaba.
Mientras tanto…
Lukas se detuvo de golpe.
Kai lo miró.
—¿Qué pasa?
Silencio.
Lukas cerró los ojos un segundo.
—Sigue con el plan.
Kai entrecerró los ojos.
—¿Y tú?
Lukas giró.
—Voy a ver si pasa la prueba.
Y sin esperar respuesta…
regreso.
💥 “Regreso del rey”
El pasillo estaba hecho un caos.
Humo.
Ruido.
Gritos.
Y en medio de todo—
Leonardo y Takemichi Hanagaki resistían.
Cada segundo más difícil que el anterior.
—¡Por la izquierda! —gritó Takemichi.
Leonardo reaccionó a tiempo.
Bloqueó.
Contraatacó.
Pero ya estaba cansado.
Se notaba.
—No vas a aguantar mucho más… —murmuró uno de los hombres, avanzando.
Entonces—
Silencio.
Un sonido seco.
Paso firme.
Lento.
Todos se detuvieron.
Instinto.
Miedo.
Algo cambió.
Tac… tac…
Una figura apareció entre el humo.
Oscura.
Imponente.
Lukas.
Su mirada era diferente.
No había rabia.
No había descontrol.
Solo… decisión.
—Se acabó —dijo.
Uno de los hombres reaccionó primero.
—¡Disp—!
No terminó.
Lukas ya estaba frente a él.
Movimiento limpio.
Golpe directo.
El hombre cayó sin siquiera entender qué pasó.
Silencio.
Los demás dudaron.
Error.
Lukas avanzó.
Sin prisa.
Sin desperdiciar energía.
Cada movimiento preciso.
Cada golpe… necesario.
No era como antes.
No era furia.
Era control absoluto.
Takemichi lo miró, sorprendido.
—Lukas…
Leonardo también.
Y esta vez…
no vio al chico que amaba.
Vio a alguien más.
Uno tras otro—
los hombres cayeron.
Sin ruido innecesario.
Sin caos.
Solo eficiencia.
Hasta que no quedó nadie.
Silencio total.
El humo se disipaba lentamente.
Lukas se detuvo frente a Leonardo.
Lo observó.
Evaluándolo.
—Sigues de pie —dijo.
Leonardo respiraba agitado.
Pero sostuvo la mirada.
—Te dije… que no estaba mintiendo.
Pausa.
Lukas asintió apenas.
—Aprobado.
Eso…
fue suficiente.
Takemichi soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.
—Idiotas… casi mueren…
Pero nadie respondió.
Porque había algo más.
Un ruido.
Lento.
Aplausos.
Desde el fondo del pasillo…
Kai apareció.
—Hermoso —dijo, sonriendo—. De verdad.
Lukas no reaccionó.
—Llegas tarde.
Kai negó.
—No.
Pausa.
—Llegué justo para ver… al verdadero tú.
Silencio.
Kai caminó entre los cuerpos.
Sin mirar a nadie más.
Solo a Lukas.
—Ya no eres el mismo —continuó—.
Se detuvo frente a él.
Muy cerca.
—Y eso me gusta.
Takemichi frunció el ceño.
Leonardo tensó la mandíbula.
Porque ahora era claro.
Esto ya no era solo estrategia.
Era algo más.
Y los tres lo sabían.
Lukas dio un paso adelante.
Acortando aún más la distancia con Kai.
—Esto no es para gustarte.
Kai sonrió.
—Lo sé.
Pausa.
—Pero igual lo hace.
Silencio.
Tenso.
Cargado.
Y por primera vez…
Lukas no apartó la mirada.