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Una Alfa Rebelde

Una Alfa Rebelde

Status: En proceso
Genre:Yuri / Romance / Embarazo no planeado
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Una alfa rebelde
Alismeidy, una dominicana indomable en Italia, choca con una refinada omega. Entre secretos, caos familiar y deseo prohibido, el instinto salvaje de esta alfa pondrá su mundo de cabeza.

¿Podrá esta Alfa indomable domesticar su instinto y ser madre?

NovelToon tiene autorización de maite lucía para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

¡Ay, Virgen de la Altagracia! Yo sentía que el Rolls-Royce no corría, sino que volaba bajito por las calles de Italia. El corazón me iba a mil, dándome golpes en las costillas como si quisiera salirse para llegar antes que yo. "¡Aguanta, Elizabeth, aguanta, gringa mía!", gritaba yo sola, mientras le pasaba por el lado a los Fiat y a las Vespas como si estuviera en una pista de carreras en el Malecón.

Cuando frené frente a la casa, el panorama era un poema. Doña Altagracia estaba en la acera con un rosario en una mano y una botella de alcoholado en la otra, voceando: "¡Se me muere la muchacha, se me muere el nieto!". Don Ramón estaba tratando de subir a Elizabeth al carro viejo, pero la pobre gringa estaba pálida como un queso de hoja, doblada del dolor y con los ojos llenos de lágrimas.

—¡Quítense de ahí! —grité yo, saltando del Rolls-Royce— ¡Súbanla aquí, que esto tiene aire acondicionado y vuela!

Montamos a Elizabeth atrás. Yo no miré semáforos, no miré señales, yo lo que miraba era el retrovisor para ver si ella respiraba. Llegamos al hospital de la ciudad como si fuéramos la caravana presidencial.

El hospital olía a ese desinfectante frío que te pone los pelos de punta. Se llevaron a Elizabeth en una camilla y ahí nos quedamos nosotros: Papi, Mami, Junior (que llegó tarde porque se le ensuciaron los zapatos en el lodo) y yo, caminando de un lado a otro con mi traje negro todo arrugado del sudor.

Pasaron lo que parecieron siglos hasta que salió un médico con cara de pocos amigos y unos lentes que le llegaban a la barbilla.

—¿Familia de la señorita Elizabeth? —preguntó en un italiano muy pausado.

—¡Aquí, doctor! ¡Dígame que el muchachito está vivo, por lo que más usted quiera! —voceó mi mamá, agarrándole la bata al pobre hombre.

El doctor suspiró y nos miró a todos como si fuéramos especímenes de otro planeta.

—Gracias a Dios, llegaron a tiempo. La paciente sufrió una amenaza de aborto espontáneo. Su cuerpo sufrió un estrés extremo. Ella es una Omega de constitución delicada, y según veo, no está acostumbrada a realizar labores domésticas pesadas ni a vivir en ambientes de alta presión física. Necesita vitaminas, una dieta rigurosa y, sobre todo, reposo absoluto en un lugar tranquilo. Si vuelve a ese... "caos" que ustedes describen, no garantizo que el embarazo llegue a término.

Yo sentí un frío en el alma. Miré mis manos, todavía con restos de la grasa del puerto de hace meses, y luego miré a mi familia. El doctor tenía razón. Mi gringa no era de hierro como nosotros.

...****************...

Dos días después, Elizabeth salió del hospital. Pero no volvimos a la casa vieja.

Gracias a esos tres meses de "macanearme" como chofer de Alessandra, de aguantar sus desplantes y de ahorrarme hasta el último centavo (y de algunos bonos que la jefa me dio por discreción), pude dar el golpe que nadie esperaba.

—¿Para dónde vamos, Alis? Esta no es la ruta a la casa —preguntó Don Ramón, extrañado, mientras yo manejaba el Rolls-Royce (que Alessandra me dejó seguir usando para la mudanza).

—Vamos para nuestra nueva casa, Papi —dije con una sonrisa que no me cabía en la cara.

Llegamos a un edificio moderno, con ascensor y una entrada que olía a flores caras. El apartamento era un sueño: tres habitaciones, una cocina que parecía de revista (donde Yarielis se volvería loca si la viera), una sala amplia con balcón y dos baños donde no había que hacer fila.

—¡Muchacha, pero esto es para gente rica! —gritó Doña Altagracia, saltando en los muebles—. ¡Mira este piso, brilla más que la cabeza de un calvo! ¡Y tiene agua caliente de verdad!

Elizabeth entró apoyada en mi brazo, con cuidado. Cuando vio la habitación principal, con una cama de esas que parecen una nube, se le iluminaron los ojos.

—Alismeidy... ¿hiciste todo esto por nosotros?

—Por ti, gringa, yo muevo el mundo. Aquí vas a descansar, nada de barrer, nada de pelar víveres. Aquí tú vas a ser la reina de la casa —le dije, dándole un beso en la frente.

A los pocos días, mi jefa, Alessandra, decidió que quería conocer dónde vivía su "chofer estrella". Cuando llegó al apartamento, se encontró con la verdadera cultura dominicana en pleno apogeo.

Mi mamá había hecho un moro de guandules con coco y un pollo guisado que olía desde la esquina. Don Ramón estaba en la sala escuchando una bachata a todo volumen, y Junior estaba tratando de arreglarse el pelo en el espejo del pasillo.

Alessandra entró con su elegancia de hielo, pero cuando Doña Altagracia le plantó un plato de comida en la mano y le dio un abrazo que casi la deja sin aliento, la jefa se quedó en shock.

—¡Ay, qué muchacha más flaquita! —decía mi mamá—. ¡Coma, mi hija, que usted se ve que lo que vive es de lechuga! ¡Aquí se come de verdad!

Alessandra, que nunca había comido con las manos ni escuchado a gente hablar tan rápido que el español parece otro idioma, terminó sentada en el balcón riéndose con mi papá de las historias de "los tigueres" en Santo Domingo.

—Alismeidy, tu familia es... fascinante —me dijo Alessandra antes de irse—. Hay una energía aquí que yo no he sentido en toda mi vida.

Pero la alegría se le acabó cuando me contó que su padre le había dado un ultimátum: tres meses para casarse o le quitaba la presidencia de la empresa. La pelea entre ellos había sido brutal, con gritos que se escucharon en toda la mansión. Ella estaba decidida a no ceder, pero el miedo se le notaba en los ojos.

...****************...

Mientras tanto, mi hermano Junior estaba en una crisis existencial. Mi papá lo tenía cargando cajas de plátano en el mercado y el pobre "chulo" estaba deshecho. Esa noche se reunió con su "doña", Sonia, en un restaurante fino, y nada más llegar se puso a llorar como un niño chiquito.

—¡Ay, Sonia, mi vida! ¡Mira mis manos! —decía Junior, enseñándole unos callitos microscópicos—. Mi familia me está explotando, me tratan como un esclavo. ¡Yo no nací para esto, yo soy un Alfa dominante de seda!

Sonia, que lo miraba con una mezcla de lástima y deseo, le acarició el pelo.

—No llores, mi amor. Tengo la solución perfecta. Mi secretaria se acaba de jubilar. ¿Qué te parece si trabajas para mí como mi Secretario Personal? Aire acondicionado, oficina de lujo y solo tienes que llevarme la agenda... y acompañarme a cenar.

A Junior se le cayó la baba. ¡Secretario! Eso era mejor que ganarse la lotería.

—¡Ay, Sonia, tú eres mi ángel! ¡Diles a esos locos de mi familia que ya soy un ejecutivo!

El día termino en una nota de paz aparente, pero el peligro acechaba. Una tarde, mientras Elizabeth descansaba en el balcón viendo el atardecer italiano, un hombre de negro se bajó de un carro oscuro frente al edificio.

Yo estaba en la cocina ayudando a mi mamá cuando sonó el intercomunicador.

—Señorita Alismeidy, hay un paquete para la señora Elizabeth... viene desde Londres —dijo el conserje.

Cuando abrimos el paquete, no había ropa ni regalos. Había un documento legal. Una orden de custodia preventiva firmada por los abogados de Lady Catherine. Alegaban que Elizabeth vivía en un ambiente "insalubre y peligroso" y que, en cuanto el bebé naciera, se lo llevarían a Inglaterra por la vía legal.

Elizabeth se puso pálida. El miedo volvió a la casa.

—No me lo van a quitar, Alis... no van a tocar a mi hijo —susurró ella, temblando.

Yo apreté los puños. Miré el apartamento de lujo que tanto me había costado ganar y luego miré a mi Omega.

—Que vengan —dije con una voz que no era mía, una voz de mando de Alfa pura que hizo que hasta Junior se callara en la otra habitación—. Que vengan con sus leyes y sus millones. Aquí van a saber lo que es una Alfa dominicana defendiendo su nido. ¡Se va a armar el verdadero juidero!

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Pamela Duran Sandoval
rayos esto se esta poniendo color de hormiga 💓💓💓
Pamela Duran Sandoval
no quiero pensar como se va a poner elizabet cuando se entere del casamiento
Michica Omegavers: Más adelante lo vamos a ver 🤭
total 1 replies
yusmery gomez
muy cómica de la vida real me encanta 😍☺️👏👏👏👏
yusmery gomez
😍😍😍😍 buenísima está nueva novela 👏👏👏👏👏
yusmery gomez
me encantó quedé ☺️☺️☺️☺️☺️😍
yusmery gomez
buenas madrugadora autora excelente novela
Pamela Duran Sandoval
excelente novela muy buena gracias
yaneth fan del GL fuerte
me encanto el primer capitulo y no se si seguir leyendo por creo que se terminará esa trama tan perfecta 😭
Michica Omegavers: Puedes seguir si te gusta 🥰
total 1 replies
yaneth fan del GL fuerte
veamos lo de que estas echo 🤭
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