NovelToon NovelToon
El Heredero Del Imperio

El Heredero Del Imperio

Status: Terminada
Genre:Mafia / Amor-odio / Completas
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Polania

Han pasado 20 años.
El hijo de Frank y Valery ya no es un bebé.
Es el heredero del imperio Morello
Él no quiere el trono.
No quiere ser rey. No quiere sangre. No quiere alianzas forzadas.
Quiere una vida normal.
Y eso, en una familia como la suya… es traición.

NovelToon tiene autorización de Polania para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que no dices

CAPÍTULO 7

Isabella no durmió.

La tarjeta seguía sobre su mesa como una presencia incómoda.

“Aléjate antes de que aprendas demasiado.”

No era una broma.

No tenía emojis.

No tenía firma.

No tenía explicación.

Tenía intención.

Y eso era peor.

A las diez de la mañana ya estaba caminando hacia la universidad con la decisión tomada.

No iba a ignorarlo.

No iba a hacerse la ingenua.

Si Matías tenía algo que ver… lo sabría mirándolo a los ojos.

Lo encontró más fácil de lo esperado.

Estaba apoyado contra su auto, gafas oscuras, camisa negra arremangada. Demasiado elegante para el campus. Demasiado fuera de lugar.

Demasiado atractivo.

Eso la irritó más.

—Tenemos que hablar —dijo sin saludar.

Matías notó algo distinto en su voz.

Seriedad.

—Suena peligroso.

—Depende de lo que me respondas.

Eso sí captó toda su atención.

Se quitó las gafas lentamente.

—Te escucho.

Isabella sacó la tarjeta de su bolso y la extendió hacia él.

—¿Sabes algo de esto?

Matías la tomó.

Leyó la frase.

Y algo en su expresión cambió apenas un segundo.

Pero Isabella lo vio.

—No —respondió.

Demasiado rápido.

Ella cruzó los brazos.

—Mírame y dime que no tienes idea de quién pudo dejar eso en mi casa.

Él sostuvo su mirada.

Y por primera vez desde que la conoció…

Mintió con calma.

—No lo sé.

Silencio.

Isabella dio un paso atrás.

—No me trates como tonta.

—No lo hago.

—Entonces deja de ocultar cosas.

El aire entre ellos se tensó.

Algunos estudiantes pasaban cerca, pero parecían estar en otro mundo.

—Isabella… —su voz bajó—. No todo lo que me rodea es simple.

—Eso ya lo noté.

—Pero no te involucra.

Ella soltó una risa seca.

—¿No me involucra? Alguien entró a mi casa.

Eso lo golpeó.

—¿Entraron?

—La puerta estaba abierta. La tarjeta estaba en mi sala. No fue magia, Matías.

Algo oscuro cruzó por su mirada.

No actuado.

Real.

—¿Te hicieron algo?

—No.

—¿Te tocaron?

—No.

Él respiró hondo.

Pero la calma en su rostro era solo fachada.

Por dentro, la rabia empezaba a hervir.

Habían cruzado una línea.

—No vuelvas a decirme que no me involucra —continuó Isabella—. Porque si alguien puede entrar a mi casa por conocerte… claro que me involucra.

Ahí estaba la herida.

Ella no era ingenua.

Estaba conectando puntos.

Matías dio un paso hacia ella.

No invasivo.

Pero firme.

—Escúchame bien —dijo en voz baja—. No voy a permitir que nadie te toque.

—No necesito que me protejan como si fuera débil.

—No es eso.

—Entonces ¿qué es?

Él la miró.

Y por un segundo casi lo dice.

Casi le confiesa que su apellido arrastraba guerras.

Que había hombres esperando un error.

Que ella ya era una variable peligrosa.

Pero si lo decía…

La perdería.

—Es complicado —murmuró finalmente.

Error.

Los ojos de Isabella se endurecieron.

—Siempre es “complicado” contigo.

Se dio la vuelta.

Pero él tomó suavemente su muñeca.

No fuerte.

No dominante.

Solo… desesperado.

—No te estoy usando.

Ella se giró.

Más cerca ahora.

—Entonces confía en mí.

Esa frase fue un disparo directo.

Porque confiar significaba exponer el imperio.

Y Matías no había sido criado para eso.

Silencio.

Largo.

Doloroso.

Finalmente soltó su muñeca.

—Solo dame tiempo.

Isabella lo sostuvo unos segundos más con la mirada.

Buscando grietas.

Buscando verdad.

—No tengo tiempo para juegos peligrosos —dijo finalmente—. Yo salvo vidas, Matías. No las arruino.

Y se fue.

 

Matías se quedó inmóvil unos segundos.

Luego sacó el teléfono.

—Frank.

—Ya sé. Estamos revisando cámaras del edificio.

—Quiero nombres.

—Los tendremos.

Su voz cambió de tono.

Fría.

Letal.

—Y cuando los tengas… nadie deja advertencias sin pagar el precio.

 

Esa noche, Isabella estaba sentada en su cama intentando estudiar.

Pero no podía concentrarse.

No quería admitirlo.

Pero no estaba enojada solo por la tarjeta.

Estaba herida.

Porque había visto algo en él.

Algo real.

Y ahora no sabía si era mentira.

Su teléfono vibró.

Mensaje de Matías.

“No voy a dejar que te pase nada.”

Lo miró largo rato.

No respondió.

Pero tampoco lo bloqueó.

 

En otro lugar de la ciudad, el hombre de las llamadas observaba imágenes en una pantalla.

La confrontación.

Los gestos.

La distancia.

—Perfecto —susurró.

El asistente lo miró.

—¿Seguimos presionando?

El hombre negó lentamente.

—No. Ahora dejamos que el miedo haga su trabajo.

Sonrió levemente.

—El amor con secretos se destruye solo.

 

Mientras tanto, en su apartamento, Matías entendió algo que nunca había sentido antes.

El poder no servía de nada…

Si no podía proteger lo que empezaba a importarle.

Y por primera vez desde que tomó el control en México…

No temía por el imperio.

Temía perderla a ella.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play