Esta historia trata de dos jovenes normales que se amaron mucho producto de lo mismo su vida cambio de repente.
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7
El día de la boda llego. En la capilla del pueblo Jacinta camino en un sencillo vestido de novia del brazo de su padre hasta el altar donde la esperaba Julián.
La ceremonia fue sencilla, el sacerdote que sabía la real causa para que se casaran tan de prisa luego de la confesión previa de los novios, les aconsejo luchar juntos para salir adelante.
Para callar habladurías la familia de la novia hizo una recepción después de la boda, hubo pocos invitados, solo familia cercana quienes llevaron regalos para los novios.
Una vez acabada la recepción Jacinta se cambió de ropa y recogió una caja con sus pertenencias y dos bolsos con su ropa, todo esto más los regalos de la boda fueron subidos a un carruaje donde ya estaban las pertenencias de su ahora esposo. Sus padres no se despidieron y solo observaron por la ventana como su hija se marchaba.
El carruaje llegó al site donde un día antes Julián había acordado el alquiler del lugar.
Al entrar Julián prendió las mechas de una lámpara y con eso se alumbraron, después bajaron sus pertenencias , luego fue a conseguirse un poco de leña y prendió la cocina para calentar el lugar que estaba muy helado.
Julián - Jacinta estoy muy avergonzado de traerte a un lugar así, pero te juro que trabajaré mucho para darte una mejor vida
Jacinta - quiero pedirte algo.
Julián - dime.
Jacinta - hagamos la promesa de nunca pedirle nada a nuestros padres, aunque no tengamos un trozo de pan.
Julián - estoy de acuerdo contigo, sé que les fallamos, pero siento que pudieron ser más comprensivos.
Así después de eso, sacaron tres colchas que llevaron, pusieron una abajo y con las otras dos se taparon y se abrazaron para darse calor en la fría noche. No hubo sexo, no hubo pasión , solo la promesa de luchar juntos para tener un mejor futuro.
Al día siguiente alguien toco a la puerta y los despertó, era Jose que los invito a desayunar con el y su esposa. Jacinta no quería aceptar , pero Julián la convenció.
Ese desayuno fue muy grato, sin juzgarlos, compartieron la comida que tenían. A don Jose y su esposa le agrado mucho Jacinta y le dieron consejos a los recién casados, como que fueran al bosque cercano a buscar madera así no tendrían que comprarla y se ahorrarían dinero, ellos le prestarían su carrito para esto. También le dijeron que compraran en la feria que era más barato que el almacén.
Luego el matrimonio mayor ayudo a los nuevos esposos a limpiar y ordenar las pocas cosas que tenían. Juntos abrieron los regalos que recibieron en la boda que eran una olla, un sartén, servicio y sabanas, también había un set de dos tazas, dos platos hondos y dos bajos, Jacinta supo de inmediato que ese regalo era de su madre, porque siempre recalcaba que una buena casa, debía tener una vajilla como mínimo.
Don José convenció a Julián que pidiera en el aserradero tablas y el les construiría una cama, podían pedir que se las descontaran del sueldo.
Después de ordenar fueron con el carrito de Don Jose hacia el bosque cercano y recogieron madera para calentar su hogar. Como fueron ambos llevaron suficiente para varios días y Julián la corto y acomodo en la cocina.
Jacinta- Julián debemos ver que comeremos, tengo dinero, son mis ahorros con eso podemos comprar algo, la verdad yo nunca supe como se hacían las compras en mi casa.
Julián - yo tampoco, pero guarda tu dinero, yo tengo un poco y con eso compraremos.
Jacinta - yo quiero ayudar, necesitaremos muchas cosas.
Julián- lo sé cariño, pero deberemos priorizar, lo primero será comprar comida, pero alimentos básicos solamente, yo con don Jose mañana empezaremos a construir nuestra cama, pero debemos dejar dinero para el colchón, no quiero que duermas en el suelo, es muy helado y te puedes enfermar.
Después hicieron una pequeña lista y dejaron solo 30 pesos para comida, con eso compraron cuatro huevos, dos kilos de harina, te , azúcar, manteca, sal, dos kilos de papas, un kilo de arroz y un kilo de lentejas, dos cebollas, dos zanahorias, un ajo y condimento. La esposa de Don Jose le enseño a Jacinta como hacer pan y cocerlo en la cocina a leña. Además, le regaló un cucharón que noto que no tenía.
Jacinta nunca había cocinado sola, siempre ayudaba a su madre, pero nunca hacía una preparación completa . Ahora debió hacerle la vianda con almuerzo para su esposo y no tenía idea que hacer.
Junto con Julián miraron los alimentos que tenían y decidieron el primer día comer papas doradas y huevo duro, eso llevo el para el trabajo y comió ella en su casa.
La esposa de don Jose le enseño como hacer arroz, lentejas, tortillas así se dio cuanta Jacinta que no tenía aceite y fue a comprar, así gastó parte de su dinero. Ella anoto cada paso de cada receta en una libreta que tenia. También compro una escoba, agua e hilos y un frasco de mermelada de durazno.
Cuando Julián volvió de su trabajo , trajo consigo tablas para comenzar a hacer la cama, ceno y empezó junto a don José a trabajar.
Jacinta esa tarde sirvió de cena pan caliente, te y mermelada Julián acostumbraba cenar mucha más comida, pero no le dijo nada, sabía que ella se esforzaba.
Al día siguiente la vianda de José consistía en un arroz perezoso y cebolla frita con huevo, pese a la pobre comida, Julián notaba que tenía buen sabor. De cena nuevamente tuvo te, pan y una tortilla de papas.
Julián - Jacinta has aprendido a cocinar mucho últimamente.
Jacinta - perdona lo simple de los platos, pero no tenemos mucha comida.
Julián- lo sé no te preocupes, cuando cobre mi sueldo podremos comprar más cosas, pero eso es dentro de dos semanas.
Jacinta - si falta algo comprare con mis ahorros, quiero cooperar.
Julián - no me gusta esa idea, pero no quiero que pases hambre.
Jacinta - quiero decirte algo, pero no lo tomes a mal.
Julián - dime.
Jacinta- sé que ahora estamos casados y es normal que tengamos intimidad, sé que no lo hemos hecho porque no tenemos donde dormir todavía, pero he pensado que dado nuestro presupuesto, no me gustaría quedar embarazada, porque de ser así como alimentaríamos al bebe.
Julián - tienes razón, pero pienso que a lo mejor ya lo estás.
Jacinta se llevó inconscientemente sus manos a su vientre y se asustó.
Jacinta - no lo había pensado.
Julián- veamos si lo estás o no y luego veremos que hacer, igual es muy tentador querer tocarte.
Jacinta- Yo solo lo digo por evitar embarazarme dada nuestra recursos.
Esa noche volvieron a dormir abrazados al lado de la cocina a leña para recibir calor y tapados por dos colchas.